lunes, 12 de marzo de 2012

Entrega (Oswald Chambers)


Entrega


"Entonces Pedro comenzó a hablar. —Nosotros hemos dejado todo para seguirte—dijo" Marcos 10:28 (NTV)

"Entonces Pedro comenzó a decirle: Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido", Mar_10:28


Y nuestro Señor le responde, en efecto, que esta entrega es por Él mismo y no por lo que los discípulos pudieran obtener (Mar_10:29). Cuídate de la entrega motivada por los beneficios personales. Por ejemplo: "Me voy a rendir a Dios porque quiero ser liberado del pecado, porque deseo ser santificado". La liberación del pecado y la santificación surgen como resultado de estar bien con Dios, pero esta actitud indudablemente no hace parte de la verdadera naturaleza del cristianismo. Nuestra motivación para rendirnos a Él de ninguna manera puede ser la de una ganancia personal. Nos hemos vuelto tan egocéntricos que sólo acudimos a Dios para recibir algo de Él y no por Él mismo. Es como si dijéramos: "No, Señor, no te quiero a ti, me quiero a mi mismo. Pero deseo que me limpies y me llenes con tu Espíritu Santo. Quiero que me exhibas en tu vitrina y que yo pueda decir: "Esto es lo que Dios ha hecho por mí". Ir al cielo, ser librados del pecado y convertirnos en personas útiles para Dios son bendiciones que nunca se deben tomar en cuenta para una entrega verdadera. Una rendición total y auténtica es una decisión personal y absoluta por Jesucristo mismo.
¿En dónde queda Él cuando nos preocupan nuestras relaciones naturales? La mayoría de nosotros lo abandonamos: "Sí, Señor. Oí tu llamado, pero mi familia me necesitaba. Además, yo tengo mis propios intereses. Sencillamente no puedo seguir adelante. "Entonces", Jesús dice, "no puedes ser mi discípulo" (ver Luc_9:57-62 y 14:26-33).
La verdadera entrega siempre es superior a nuestra devoción natural al Señor. Ella sobrepasa al apego o lealtad naturales y, Dios, en su propia entrega a nosotros abrirá sus brazos para bendecir a todos aquellos a quienes tuviste que herir al rendirte. Cuídate de abandonar tu entrega a Dios y quedarte en algún punto del camino. La mayoría de nosotros sólo tiene una visión de lo que es rendirse a Él, pero nunca lo ha experimentado verdaderamente.



domingo, 11 de marzo de 2012

Visión (B.Tx)


Visión


"Por lo cual, oh rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial" Hechos 26:19 (B.Tx)

"No fui rebelde a la visión celestial", Hch_26:19


Si nosotros perdemos la visión que Dios nos ha dado, somos los únicos responsables y la perdemos debido a nuestras “fugas” de tipo espiritual. Si no aplicamos nuestras creencias acerca de Dios en los asuntos de la vida diaria, hasta ahí llega la visión. La única manera no ser rebeldes a la visión celestial es dando lo máximo de nosotros por lo supremo de Él, lo mejor de nosotros por su gloria. Esto sólo es posible cuando decidimos recordar continuamente la visión de Dios, pero la prueba decisiva consiste en obedecer la visión en todos los detalles de nuestra vida cotidiana, en los 60 segundos de cada minuto y durante los 60 minutos de cada hora y no sólo en nuestros tiempos de oración personal o en las reuniones públicas "..Aunque tarde, espérala..." Hab_2:3. No podemos hacer cumplir la visión mediante nuestros propios esfuerzos, sino que debemos vivir bajo su inspiración hasta que se cumpla por sí misma. Nos volvemos tan prácticos que la olvidamos. La vimos en un comienzo, pero no la esperamos. Nos apresuramos a hacer el trabajo práctico y cuando la visión se cumplió, ya ni siquiera la podíamos ver. Esperar una visión que se tarda es la verdadera prueba de nuestra fidelidad a Dios. Cuando nos enfrascamos en el trabajo práctico y perdemos el cumplimiento de la visión ponemos en peligro el bienestar de nuestras almas.
Espera las tormentas de Dios. La única forma en que Él siembra a santos es por medio del torbellino de sus tormentas. ¿Vas a demostrar que eres una cáscara vacía sin semilla en el interior? Todo depende de si realmente estás viviendo en la luz de lo que has visto. Deja que Dios te lance a través de su tormenta y no salgas hasta que Él lo haga. Si eliges tu propio lugar para ser sembrado, serás una cáscara vacía e improductiva; pero si permites que Dios te siembre, llevarás mucho fruto (Jua_15:8).
Es esencial que vivamos y andemos en la luz de la visión de Dios para nosotros.



sábado, 10 de marzo de 2012

Estableciendo el Reino de Dios donde no lo esté.

Dios hará vivir en paz a quienes le son fieles y confían en él.

Hablar y ser el mensaje (Oswald Chambers)


Hablar y ser el mensaje


"predica la palabra de Dios. Mantente preparado, sea o no el tiempo oportuno. Corrige, reprende y anima a tu gente con paciencia y buena enseñanza" 2 Timoteo 4:2 (NTV)

"Que prediques la palabra...", 2Ti_4:2


No somos salvos únicamente para ser instrumentos o canales de Dios, sino sus hijos e hijas. Él no te convierte en una especie de "médium", sino en un mensajero espiritual y lo que tú comunicas debe ser parte de ti. El mensaje del Hijo de Dios era Él mismo y sus palabras fueron espíritu y vida (Jua_6:63). Como sus discípulos, nuestra vida debe ser un ejemplo santo de la realidad de nuestro mensaje. Hasta el corazón natural del inconverso podrá prestar cualquier servicio, si se le llama a hacerlo. Pero se necesita el corazón quebrantado por la convicción de pecado, bautizado por el Espíritu Santo y rendido en sumisión a los propósitos divinos para que la vida de una persona sea un ejemplo santo del mensaje de Dios.
Existe una diferencia entre dar un testimonio y predicar. El predicador es alguien que ha recibido el llamado y está decidido a usar toda su energía para proclamar la verdad divina. Dios nos saca de la cabeza las ideas personales que tenemos para nuestras vidas y nos moldea para su propósito, como hizo con los discípulos después de Pentecostés. El propósito de Pentecostés no fue enseñarles algo a los discípulos, sino convertirlos en una encarnación de lo que predicaban. "Me seréis testigos...", Hch_1:8.
Permítele a Dios tener perfecta libertad en tu vida cuando hables. Antes de que el mensaje divino pueda liberar a otras personas, su liberación debe ser real en ti. Reúne el material que necesitas para hablar y luego deja que Dios haga arder tus palabras para su gloria.



viernes, 9 de marzo de 2012

La oportunidad de volver atrás (Oswald Chambers)


La oportunidad de volver atrás


"Entonces Jesús, mirando a los Doce, les preguntó: —¿Ustedes también van a marcharse?" Juan 6:67 (NTV)

"¿Queréis acaso iros también vosotros", Jua_6:67

¡Qué pregunta tan punzante! Cuando nuestro Señor nos habla de la manera más sencilla, sus palabras nos conmueven más. Nosotros sabemos quién es Jesús y, sin embargo, Él nos pregunta: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Nuestra actitud hacia el Señor debe ser siempre audaz, muy atenta y emprendedora.
"Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con el", Jua_6:66. Desistieron de andar con Jesús. No regresaron al pecado, pero se alejaron de Él. Muchos en la actualidad están consumiendo sus vidas y trabajan para el Señor, aunque en realidad no están andando con El. Lo que Dios pide constantemente de nosotros es que seamos uno con Jesucristo. Después de haber sido apartados mediante la santificación, debemos disciplinar nuestra vida espiritual para tener esta íntima unidad con Él. Cuando Dios te dé un entendimiento claro y categórico de lo que quiere, no intentes mantenerte en esa relación por ningún método en particular. En cambio, vive una vida natural dependiendo por completo de Él. Nunca trates de vivir tu relación con Dios en una línea de conducta que no sea la suya, lo cual significa absoluta consagración a Dios. El secreto de andar con Jesús es tener certeza de que yo no sé, pero Él sí.
Pedro solamente vio a Jesús como alguien que podía ministrarle salvación a él y al mundo. Pero nuestro Señor quiere que seamos sus compañeros, unidos por el mismo yugo.
Más adelante, en el versículo 70, Jesús le recuerda amorosamente a Pedro que fue escogido para acompañarlo. Y ninguno de nosotros puede responder por otros esta pregunta: ¿Queréis acaso iros también vosotros?



jueves, 8 de marzo de 2012

¡Feliz Día de La Mujer!

A todas las mujeres... Un beso en el corazón ¡Que tengan un día hermoso! ¡Feliz día de La Mujer!



La vida que se entrega (Oswald Chambers)


La vida que se entrega


"Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Así que vivo en este cuerpo terrenal confiando en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí" Gálatas 2:20 (NTV)

"Con Cristo estoy juntamente crucificado...", Gál_2:20


Para estar unida a Jesucristo, una persona tiene que estar dispuesta no sólo a renunciar al pecado, sino a toda su manera de ver las cosas. Ser nacido de nuevo por el Espíritu de Dios significa que debemos soltar antes de que podamos sujetar algo más. En las primeras etapas lo primero que debemos abandonar es toda pretensión y fingimiento. Lo que nuestro Señor quiere que le presentemos no es nuestra bondad, nuestra honestidad o nuestros esfuerzos por hacer lo mejor, sino el pecado real y cabal. En verdad, eso es lo único que Él puede tomar de nosotros. Y lo que nos da a cambio por nuestro pecado es justicia real y cabal. Pero debemos abandonar toda pretensión de ser algo y todo reclamo de que merecemos consideración por parte de Dios.
Después el Espíritu de Dios nos mostrará qué más necesitamos abandonar. En todas las etapas de este proceso de entrega vamos a tener que renunciar a nuestra pretensión de que tenemos derecho sobre nosotros mismos. ¿Estamos dispuestos a renunciar al control sobre todo lo que poseemos, sobre nuestros deseos y todo lo demás en nuestra vida? ¿Queremos identificarnos con la muerte de Jesucristo?
Antes de rendirnos completamente, siempre sufrimos una aguda y penosa desilusión. Cuando un ser humano se ve a sí mismo como realmente lo ve el Señor, lo que realmente lo impresiona no son los abominables pecados de la carne, sino la horrible naturaleza del orgullo de su propio corazón que se opone a Jesucristo. Cuando se mira a la luz del Señor, la vergüenza, el horror y una agobiante convicción lo afectan profundamente.
Si en este momento te estás enfrentando a la pregunta de si te rindes o no, toma la determinación de atravesar la crisis, entrégalo todo y Dios te hará apto para todo lo que exige de ti.