sábado, 7 de abril de 2012

¿Por qué no se nos habla con claridad? (Oswald Chambers)



¿Por qué no se nos habla con claridad?


"Mientras descendían de la montaña, él les dijo que no le contaran a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del Hombre se levantara de los muertos" Marcos 9:9 (NTV)

"Les mandó que a nadie dijeran lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre hubiera resucitado de los muertos" Mar_9:9


Así como se les ordenó a los discípulos, tú tampoco debes decir nada hasta que el Hijo del hombre haya resucitado en ti. Es decir, hasta que la vida del Cristo resucitado te domine de tal manera que verdaderamente entiendas lo que Él enseñó mientras estuvo aquí en la tierra. Cuando llegas al estado interior apropiado, las palabras que Jesús pronunció se vuelven tan claras que te sorprende no haberlas comprendido antes. Pero, no las podías entender porque no habías desarrollado una adecuada disposición espiritual que te permitiera sobrellevarlas.
Nuestro Señor no oculta estas cosas, pero sólo estaremos preparados para recibirlas cuando la condición de nuestra vida espiritual sea idónea. Jesús dijo: Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar (Jua_16:12). Primero debe existir una comunión con su vida resucitada para que podamos soportar cualquier verdad en especial. ¿Realmente sabemos algo sobre la vida del Jesús resucitado que mora en nosotros? La evidencia de que sí lo sabemos es que comenzamos a entender a su Palabra. Dios no puede revelarnos nada, si no tenemos su Espíritu. Y nuestros puntos de vista obstinados e inflexibles efectivamente van a impedir que Él nos revele algo. Sin embargo, nuestra obtusa manera de pensar terminará tan pronto permitamos que la vida nueva en Cristo actúe con libertad en nosotros.
Les mandó que a nadie dijeran... Pero son tantos los que hablan de lo que vieron en el monte de la transfiguración, de su experiencia en la cumbre. Han tenido la visión y dan testimonio de ella, pero no hay una relación entre lo que hablan y la manera en que viven. Sus vidas no tienen sentido porque el Hijo del hombre todavía no ha resucitado en ellos. Me pregunto cuándo se va a formar Cristo en ti y en mí.



viernes, 6 de abril de 2012

El choque entre Dios y el pecado (Oswald Chambers)

El choque entre Dios y el pecado


"Él mismo cargó nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz, para que nosotros podamos estar muertos al pecado y vivir para lo que es recto. Por sus heridas, son sanados" 1Pedro 2:24 (NTV)

"Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero", 1Pe_2:24


La cruz de Cristo es la verdad revelada del juicio de Dios sobre el pecado. Nunca la asocies con la idea de martirio. La cruz fue triunfo magnífico que sacudió los cimientos mismos del infierno. No hay nada más seguro e irrefutable en el tiempo o la eternidad que lo que Jesucristo cumplió en el madero. Este hecho regresó a toda la raza humana a una relación correcta con Dios, e hizo de la redención la base de la vida humana, es decir, abrió el camino para que cada persona tenga comunión con Dios.
La cruz no fue algo que le "ocurrió" a Jesús: Él vino a morir. El propósito de su venida fue la cruz. Él es ...el cordero que fue sacrificado desde la creación del mundo (Rev_13:8, NVI). La encarnación de Cristo no tendría significado sin la cruz. Cuídate de hacer una separación entre Dios manifestado en la carne y el Hijo convirtiéndose en pecado (ver 1Ti_3:16 y 2Co_5:21). El propósito de la encarnación fue la redención. Dios se encarnó con el fin de quitar el pecado y para beneficiarse a sí mismo. La cruz es el centro del tiempo y la eternidad, la respuesta a los enigmas de los dos.
La cruz no es la cruz de un hombre, sino la de Dios, y nunca puede ser totalmente comprendida a través de la experiencia humana. La cruz es la exhibición de la naturaleza divina, es la puerta por donde cualquier miembro de la raza humana puede entrar a una unión con El. Cuando llegamos a la cruz, no la atravesamos, sino que permanecemos en la vida, cuya puerta de entrada es la cruz. El centro de la salvación es la cruz de Cristo. Y la razón por la que es fácil obtener esta salvación es porque a Dios le costó mucho. La cruz es el lugar donde Dios y el hombre pecador se funden en uno solo por causa de un choque, y donde se abre el camino a la vida. Pero el choque fue contra el corazón de Dios.



jueves, 5 de abril de 2012

Su agonía y nuestra comunión (Oswald Chambers)


Su agonía y nuestra comunión


"Entonces Jesús fue con ellos al huerto de olivos llamado Getsemaní y dijo: «Siéntense aquí mientras voy allí para orar»" Mateo 26:36 (NTV)
"Les dijo: «Mi alma está destrozada de tanta tristeza, hasta el punto de la muerte. Quédense aquí y velen conmigo»" Mateo 26:38 (NTV)

"Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní y dijo a sus discípulos:...quedaos aquí y velad conmigo", Mat_26:36, Mat_26:38


Jamás podremos comprender totalmente la agonía de Cristo en el jardín de Getsemaní, pero al menos no debemos malinterpretarla. Es la agonía de Dios y el hombre en una persona, frente a frente con el pecado. No podemos aprender sobre el Getsemaní por medio de la experiencia personal. Getsemaní y el Calvario significan algo totalmente único: Son la puerta de entrada hacia la vida para nosotros.
No era por la muerte en la cruz que Jesús estaba en agonía en Getsemaní. De hecho, Él declaró enfáticamente que había venido con el propósito de morir. Su temor era que no pudiera pasar por esta lucha como el Hijo del hombre. Él sabía que la pasaría como el Hijo de Dios, y Satanás no podía tocarlo allí. Pero el ataque era para que nuestro Señor no la atravesara por nosotros únicamente como el Hijo del hombre, lo cual hubiera significado que Él no se podía convertir en nuestro Salvador (ver Heb_9:11-15). Lee el relato de la agonía en Getsemaní a la luz de la tentación que había sufrido en el desierto. Cuando acabó toda tentación el diablo, se aparto de él por un tiempo (Luc_4:13).
Y regresó al Getsemaní pero fue vencido una vez más. En este lugar se presentó su ataque final contra nuestro Señor como Hijo del hombre.
La agonía en el jardín fue la del Hijo de Dios en cumplimiento de su propósito como Salvador del mundo. El velo se descorre para revelar todo lo que le costó a Él que nos fuera posible llegar a ser hijos de Dios. Su agonía es la base de la simplicidad de nuestra salvación. La cruz de Cristo fue un triunfo para el Hijo del hombre. No fue sólo una indicación de que nuestro Señor había triunfado, sino que lo había hecho para salvar a la raza humana. Gracias a lo que el Hijo del Hombre sufrió, ahora todo ser humano puede llegar a la presencia de Dios.



miércoles, 4 de abril de 2012

Las fronteras de la desconfianza (Oswald Chambers)


Las fronteras de la desconfianza


"Pero se acerca el tiempo —de hecho, ya ha llegado —cuando ustedes serán dispersados, cada uno se irá por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estoy solo, porque el Padre está conmigo" Juan 16:32 (NTV)

"La hora viene... en que seréis esparcidos...", Jua_16:32


En este pasaje Jesús no estaba reprendiendo a los discípulos. La fe de ellos era verdadera, pero desordenada y desenfocada, y no obrando en las realidades importantes de la vida. Los discípulos se habían dispersado hacia sus propios intereses, los cuales estaban alejados de Jesucristo. Después de que nos hemos relacionado de manera perfecta con Dios a través de la obra santificadora del Espíritu Santo, debemos ejercer nuestra fe en las realidades de la vida diaria. Entonces seremos esparcidos, no hacia el trabajo sino hacia el vacío de nuestras vidas donde encontraremos ruinas y aridez, y sabremos lo que significa muerte interior a las bendiciones de Dios. ¿Estamos preparados para esto? Nosotros no lo escogemos, sino que Dios dispone las circunstancias para llevarnos hasta ese punto. Mientras no hayamos pasado por tal experiencia, nuestra fe se sustentará únicamente por los sentimientos y bendiciones. Una vez que lleguemos allí, sin importar dónde nos coloque Dios ni cuales sean nuestros vacíos internos, podremos alabarlo porque todo se encuentra bien. Esta es la fe que se ejerce en las realidades de la vida.
"Y me dejaréis solo". ¿Hemos sido esparcidos y dejamos solo a Jesús por no ver su cuidado providencial para nosotros? ¿No lo vemos obrando en nuestras circunstancias? Vendrán tiempos oscuros por causa de la soberanía de Dios. ¿Estamos preparados para dejar que Él haga lo quiera con nosotros, para ser separados de sus bendiciones externas y evidentes? Mientras Jesucristo no sea verdaderamente nuestro Señor, todos atendemos nuestras metas personales. Nuestra fe es real, todavía no es permanente. Y Dios nunca está de afán. Si esperamos, veremos que Él nos hace notar que hemos estado interesados solamente en sus bendiciones y no en Él mismo. El sentido de la bendición de Dios es fundamental.

"...Confiad, yo he vencido al mundo", Jua_16:33. Entereza espiritual es lo que necesitamos.



martes, 3 de abril de 2012

¡Si tú también hubieras sabido! (Oswald Chambers)

¡Si tú también hubieras sabido!


"«¡Cómo quisiera que hoy tú, entre todos los pueblos, entendieras el camino de la paz! Pero ahora es demasiado tarde, y la paz está oculta a tus ojos" Lucas 19:42 (NTV)

"¡Si tú también hubieras sabido en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está oculto a tus ojos", Luc_19:42, LBLA


Cuando Jesús entró triunfante a Jerusalén, la ciudad se conmovió profundamente. Pero había un dios extraño allí: el orgullo del fariseísmo, el cual era muy recto y religioso. Sin embargo, Jesús lo comparó con los sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia (Mat_23:27).
¿Qué es lo que te ciega a la paz de Dios en este tu día? ¿Tienes un dios extraño que no es un monstruo repulsivo, sino una inclinación que gobierna tu vida? Más de una vez Dios me ha puesto cara a cara con el dios ajeno. Yo sabía que debía abandonarlo, pero no lo hice. A duras penas pasé la crisis sólo para encontrarme a mí mismo todavía reteniendo la posesión de ese dios. Y estoy ciego a lo que conduce a mi paz. Nosotros podemos estar en el lugar donde el Espíritu de Dios debería llegar hasta nosotros sin ninguna dificultad, pero es terrible que allí mismo es donde aumentamos nuestra culpabilidad frente a Dios.
Si tú también hubieras sabido. Dios va directo al corazón, y en el fondo vemos las lágrimas de Jesús. Estas palabras implican una responsabilidad por nuestras faltas, pues Dios nos considera responsables por lo que no vemos. Ahora está oculto a tus ojos, porque nunca has rendido completamente ante Él tu naturaleza pecaminosa. ¡Oh, insondable tristeza por lo que "pudo haber sido"! Dios nunca abre las puertas que se han cerrado. Él abre otras nuevas, pero nos recuerda que hay puertas que nosotros cerramos, lo cual jamás necesitamos hacer. Nunca temas cuando Dios te recuerde el pasado. Deja que tu memoria obre en ti. Ella actúa como un ministro de Dios que te trae reprensión y tristeza. Él convertirá lo que "pudo haber sido" en una maravillosa lección de crecimiento para el futuro.



lunes, 2 de abril de 2012

La gloria superior (Oswald Chambers)


La gloria superior


"Así que Ananías fue y encontró a Saulo, puso sus manos sobre él y dijo: «Hermano Saulo, el Señor Jesús, quien se te apareció en el camino, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo»" Hechos 9:17 (NTV)

"El Señor Jesús me ha enviado para que recibas la vista...", Hch_9:17


Cuando Pablo recuperó la vista, también recibió discernimiento espiritual de la persona de Jesucristo, y desde entonces la totalidad de su vida y predicación fue únicamente el Señor: "Pues me propuse saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo y a este crucificado", 1Co_2:2. Pablo nunca más permitió que algo captara la atención de su mente y su alma, excepto el rostro de Jesucristo.
Debemos aprender a mantener intacto el estado de nuestro carácter y conservarlo en el nivel más alto de la visión de Jesucristo que se nos ha revelado.
La característica permanente de un hombre espiritual es la habilidad de entender correctamente el significado del Señor Jesucristo en su vida y la capacidad de explicarles a otros los propósitos de Dios. La pasión que gobierna su vida es Jesucristo. Cuando ves esta cualidad en persona, tú sientes que es un hombre o una mujer conforme al corazón de Dios (ver Hch_13:22).
No permitas nunca que algo te desvíe de tu discernimiento de Jesucristo. Esto demuestra si eres espiritual. Si no lo eres, significa que cosas tienen una fascinación creciente para ti.
Desde que mis ojos contemplaron a Jesús,
he perdido de vista todo lo demás,
así de cautivada está la visión de mi espíritu,
al contemplar al Señor crucificado.



domingo, 1 de abril de 2012

Afectuosos o despiadados con los demás (Oswald Chambers)

Afectuosos o despiadados con los demás



"Entonces, ¿quién nos condenará? Nadie, porque Cristo Jesús murió por nosotros y resucitó por nosotros, y está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios, e intercede por nosotros" Romanos 8:34 (NTV)
"Y el Padre, quien conoce cada corazón, sabe lo que el Espíritu dice, porque el Espíritu intercede por nosotros, los creyentes,* en armonía con la voluntad de Dios" Romanos 8:27 (NTV)

"Cristo es... el que también intercede por nosotros...El Espíritu... intercede por los santos", Rom_8:34, Rom_8:27.


¿Necesitamos argumentos adicionales a estos para convertirnos en intercesores? ¿Que Cristo vive siempre para interceder (Heb_7:25), y que el Espíritu intercede por los santos? ¿Estamos viviendo en un vínculo tan esencial con nuestro prójimo que intercedemos como hijos de Dios que han sido enseñados por su Espíritu? Examinemos nuestras circunstancias actuales. ¿Me siento agobiado por lo que sucede en mi hogar, mi negocio, mi país, o por la crisis actual que nos afecta a nosotros y a otras personas? ¿Estas situaciones me sacan de la presencia de Dios y me dejan sin tiempo para la adoración? Si es así, debemos hacer un alto en el camino. Y luego debemos entrar en una relación tan viva con Él que nuestros vínculos y tratos con los demás se pueden mantener por la intercesión, a través de la cual Dios obra sus milagros.
Cuidado con dejar atrás a Dios debido a tu anhelo personal de hacer su voluntad. Corremos adelante de Él en mil y una actividades, como consecuencia, nos cargamos tanto con las personas y los problemas que no lo adoramos ni intercedemos. Si cuando nos llegan la carga y la presión no tenemos una actitud de adoración, se producirá en nosotros no solo dureza hacia Dios, sino desesperación en nuestras propias almas. Él continuamente nos presenta a personas por quienes no sentimos ninguna afinidad y, si no lo estamos adorando, nuestra tendencia natural es a ser despiadados con ellas. Les arrojamos un versículo se lo clavamos como una lanza, o las dejamos con una apurada y descuidada palabra de consejo antes de marcharnos. Un cristiano despiadado debe ser un terrible dolor para nuestro Señor.
¿Nuestras vidas se encuentran en el lugar adecuado de modo que podemos participar en la intercesión de nuestro Señor y del Espíritu Santo?