domingo, 15 de abril de 2012

La concentración descarriada (Oswald Chambers)

La concentración descarriada (Oswald Chambers)



"Aunque no se quitaron los santuarios paganos de Israel, el corazón de Asa se mantuvo totalmente fiel durante toda su vida" 2 Crónicas 15:17 (NTV)

"Con todo esto, los lugares altos no desaparecieron de Israel, aunque el corazón de Asa fue perfecto en todos sus días", 2Cr_15:17


Asa no fue completamente obediente en las áreas externas o visibles de su vida. Obedeció en las que consideraba más importantes, pero no fue recto del todo. Cuídate de pensar: "Oh, ese defecto en mi vida no es muy importante". El hecho de que a ti no te importe mucho puede significar que a Dios le importa bastante. Un hijo de Dios no debe considerar nada como trivial. ¿Cuánto tiempo más vamos a impedir que Dios trate de enseñarnos al menos una cosa? Pero Él lo sigue intentando y nunca pierde la paciencia. Tú dices: "Yo sé que estoy bien con Dios", pero aún permanecen los lugares altos en tu vida. Todavía queda un área de desobediencia. ¿Afirmas que tu corazón está bien con Dios y, sin embargo, hay algo en tu vida sobre lo cual Él te ha hecho dudar? Siempre que exista una duda, abandona de inmediato el asunto en cuestión, sin importar lo que sea. Nada en nuestra vida es apenas un detalle insignificante para Dios.
¿Hay algunas áreas relacionadas con tu vida física o intelectual a las cuales no les has prestado ninguna atención? Si este es tu caso, talvés pienses que te encuentras bien en las áreas importantes, pero eres negligente. Te has descarriado en cuanto a tu concentración. Así como tu corazón no necesita tomarse un descanso y dejar de palpitar, tampoco necesitas unas vacaciones en tu concentración espiritual. No te puedes tomar unas vacaciones morales y seguir siendo íntegro, y tampoco puedes tener vacaciones espirituales y continuar siendo espiritual. Dios quiere que seas completamente suyo, lo cual implica que tienes que estar alerta para mantenerte en forma para Él. Esto requiere muchísimo tiempo. Sin embargo, algunos de nosotros esperamos levantarnos por encima de todos nuestros problemas y escalar las numerosas pendientes en tan sólo dos minutos.



sábado, 14 de abril de 2012

El espíritu invencible (Oswald Chambers)

El espíritu invencible (Oswald Chambers)



"Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma" Mateo 11:29 (NTV)

"Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí", Mat_11:29


"El Señor al que ama, disciplina", Heb_12:6. ¡Cuán triviales son nuestras quejas! Nuestro Señor empieza a llevarnos al lugar donde podemos tener comunión con Él, solamente para escuchar que nos quejamos y gemimos: "¡Oh, Señor, déjame ser como los demás!" Jesús nos está pidiendo que tomemos uno de los extremos del yugo para que podamos halar juntos. Por eso nos dice: ...Mi yugo es fácil y ligera mi carga (Mat_11:30). ¿Estás identificado con el Señor Jesús en esta forma? Si es así, darás gracias a Dios cuando sientas la presión de su mano sobre ti.
"Multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas", Isa_40:29. Dios viene a nosotros y nos saca de nuestro emocionalismo y, entonces, nuestra queja se convierte en un himno de alabanza. La única manera de conocer la fuerza de Dios es tomando el yugo de Jesús sobre nosotros y aprendiendo de Él.
"El gozo de Jehová es vuestra fuerza", Neh_8:10, ¿De dónde obtienen su gozo los santos? Si no conociéramos bien a algunos cristianos, pensaríamos que no tienen ninguna carga que sobrellevar. Pero debemos descorrer el velo de nuestros ojos. El hecho de que la paz, la luz y el gozo de Dios estén en ellos demuestra que también tienen una Carga. La carga que Dios pone sobre nosotros exprime las uvas de nuestra vida y produce el vino, pero la mayoría de nosotros únicamente ve el vino.
Ningún poder en la tierra ni en el infierno puede vencer al Espíritu de Dios que habita en nuestro espíritu; es una invencibilidad interior. Si hay una constante queja en ti, échala fuera sin piedad. Es un verdadero crimen ser débil en las fuerzas de Dios.



viernes, 13 de abril de 2012

Qué hacer dadas las circunstancias (Oswald Chambers)

Qué hacer dadas las circunstancias (Oswald Chambers)



"Entrégale tus cargas al SEÑOR, y él cuidará de ti; no permitirá que los justos tropiecen y caigan" Salmo 55:22 (NTV)

"Echa sobre Jehová tu carga", Sal_55:22


Debemos distinguir entre las cargas que nos corresponde llevar y las que no. Nunca debemos soportar la carga del pecado o de la duda, pero hay cargas impuestas por Dios que Él no tiene la intención de levantar, sino que quiere que se las devolvamos y las pongamos sobre Él. Echa sobre el Señor lo que Él te ha dado. Si emprendemos un trabajo para Dios, pero perdemos el contacto con Él, el sentido de responsabilidad se convertirá en un peso abrumador. Pero si le devolvemos las cargas que nos ha colocado, Dios se llevará ese sentido de responsabilidad dándonos un entendimiento de quién es Él.
Muchos obreros que se disponen a servir a Dios con mucha valentía e ímpetu, pero sin ninguna comunión íntima con Jesucristo, pronto se sienten vencidos. El hecho de que no saben qué hacer con la carga les produce cansancio en sus vidas. Al verlos la gente va a decir: "¡Qué triste fin para algo que tuvo un principio tan grande!"
Echa sobre Jehová tu carga. La has estado cargando toda. Pero, de manera consciente, necesitas poner uno de sus extremos sobre los hombros de Dios. "Y la soberanía reposará sobre sus hombros", Isa_9:6, LBLA. Encomiéndale a Dios lo que Él te ha dado; no arrojes la carga a un lado, sino échala sobre Él y tú con ella también. Verás que se vuelve liviana por el sentido de compañía. Pero nunca trates de separarte de tu carga.



jueves, 12 de abril de 2012

El dominio moral (Oswald Chambers)

El dominio moral (Oswald Chambers)



Rom 6:9 sabiendo que el Mesías, habiendo sido resucitado de entre los muertos, ya no muere: la muerte no se enseñorea más de Él.
Rom 6:10 Porque en cuanto a que murió, al pecado murió una vez por todas, pero en cuanto a que vive, para Dios vive.
Rom 6:11 Así también vosotros, consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Jesús el Mesías (B.Tx)

"Ya la muerte no tiene dominio sobre Él… pero en cuanto vive, vive para Dios. Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios", Rom_6:9-11, LBLA


Vida eterna con Él. La vida eterna es la vida que Jesucristo mostró en el nivel humano. Y esta misma vida, no una copia de ella, es la que se manifiesta en nuestra carne mortal cuando nacemos de nuevo. La vida eterna no es un regalo de parte de Dios, es el regalo de Él mismo. La energía y el poder que fueron tan evidentes en Jesús manifestarán en nosotros por un acto exclusivo de la gracia soberana Dios, cuando hayamos tomado la decisión moral acerca del pecado.
"Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo", Hch_1:8. No poder como un don del Espíritu, sino que es el Espíritu Santo y no algo que Él nos da. La vida que estaba en Cristo se vuelve nuestra, gracias a su cruz, una vez que decidimos identificarnos con Él. Si es difícil tener una relación correcta con Dios, se debe a que no tomamos una decisión definitiva con respecto al pecado. Pero una vez que nos decidimos, su vida plena entra inmediatamente. Jesús vino para darnos una provisión infinita de vida:… para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios (Efe_3:19). La vida eterna no tiene nada ver con el tiempo. Es la vida que Jesús vivió cuando estuvo aquí abajo, Y Él es la única fuente de vida.
Hasta el santo más débil puede experimentar el poder de la deidad del Hijo de Dios, si está dispuesto a "soltar" y no "retener". Pero cualquier vestigio de nuestra propia energía únicamente hará borrosa la vida de Jesús en nosotros. Debemos continuar soltando y poco a poco, aunque con toda seguridad, la vida plena y magnífica de Dios se extenderá por todo rincón de nuestro ser. Entonces, los hombres comprenderán que hemos estado con Jesús.



miércoles, 11 de abril de 2012

El carácter santo de Dios (Oswald Chambers)

El carácter santo de Dios (Oswald Chambers)



"Porque si hemos llegado a ser injertados en la semejanza de su muerte, también lo seremos en la de la resurrección" Romanos 6:5 (B.Tx)

"Si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección", Rom_6:5


Resurrección con Él. Mi evidente parecido con Jesús es la prueba de que he experimentado la crucifixión con Él. Cuando el Espíritu de Cristo entra en mí, mi vida personal se reorganiza delante de Dios. La resurrección de Jesús le ha dado a Él la autoridad para impartirme la vida de Dios, y ahora las experiencias de mi vida se deben edificar tomando como fundamento su vida. Puedo tener la vida de resurrección de Jesús aquí y ahora, la cual se manifestará en santidad.
El concepto a lo largo de todos los escritos del apóstol Pablo es que, después de haber tomado la decisión moral de identificarme con Jesús en su muerte, su vida de resurrección se extiende por cada parte de mi naturaleza humana. Se requiere la omnipotencia divina para que la carne humana pueda vivir la vida del Hijo de Dios. El Espíritu Santo no se puede establecer únicamente como un huésped en una casa, si no que se extiende por todo lugar. Y una vez que yo decido que mi "viejo hombre" (es decir, mi herencia de pecado) se debe identificar con la muerte de Jesús, el Espíritu Santo me invade. Él se hace cargo de todo. Mi parte es andar en la luz y obedecer todo lo que Él me revela. Cuando he adoptado esa importante decisión moral acerca del pecado, es fácil considerar que realmente estoy muerto a él porque encuentro en mí la vida de Jesús, todo el tiempo (Rom_6:11). Así como existe una sola clase de humanidad, sólo hay una clase de santidad: la de Jesús. Y es su santidad la que me ha sido dada. Como Dios pone en mi la santidad de su Hijo, yo pertenezco a un nuevo orden espiritual.



martes, 10 de abril de 2012

La decisión moral con respecto al pecado (Oswald Chambers)

La decisión moral con respecto al pecado (Oswald Chambers)



"Sabemos que nuestro antiguo ser pecaminoso fue crucificado con Cristo para que el pecado perdiera su poder en nuestra vida. Ya no somos esclavos del pecado" Romanos 6:6 (NTV)

"Sabiendo esto, que nuestro Viejo Hombre fue crucificado juntamente con él?, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado", Rom_6:6


Crucifixión con Él. ¿Ya tomaste la siguiente decisión con respecto al pecado: que debe morir completamente en ti? Se necesita mucho tiempo para llegar a una decisión moral acerca del pecado. Sin embargo, cuando decides que debe morir en ti, es el momento más grande de tu vida. No simplemente refrenarlo, reprimirlo o contrarrestado, sino que muera crucificado, de la misma manera como Jesucristo murió por el pecado del mundo. Nadie puede llevar a otra persona a esta decisión.
Podemos estar mental y espiritualmente convencidos, pero lo realmente necesitamos es llegar a la decisión a la que Pablo nos exhorta en este pasaje.
Anímate, toma un tiempo a solas con Dios y adopta esta importante determinación. Di: "Señor, identifícame con tu muerte hasta que sepa que el pecado está muerto en mí". Toma la decisión moral de que el pecado en ti debe morir.
Esta no era una expectativa divina del futuro por parte de Pablo, una experiencia muy radical y definitiva en su vida. ¿Estás preparado para permitir que el Espíritu de Dios te examine hasta que sepas cuál nivel y la naturaleza del pecado en tu vida, o sea, lo que hay en ti lucha contra el Espíritu? Si tu respuesta es afirmativa, entonces ¿vas a estar de acuerdo con el veredicto de Dios sobre la naturaleza pecaminosa: que se debe identificar con la muerte de Jesús? No puedes considerarte muerto al pecado (Rom_6:11), a menos que hayas enfrentado radicalmente delante de Dios este asunto de tu voluntad.
¿Ya participaste del glorioso privilegio de ser crucificado con el Señor hasta que todo lo que quede sea la vida de Cristo en mi carne y sangre? "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas Cristo en mí", Gál_2:20.



domingo, 8 de abril de 2012

El destino de su resurrección (Oswald Chambers)

El destino de su resurrección



¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera estas cosas y entrara en su gloria?" Lucas 24:26 (B.Tx)

"¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas y que entrara en su gloria?", Luc_24:26


La cruz de nuestro Señor es la puerta de entrada a su vida. Y la resurrección significa que ahora Él tiene poder para impartirme esa vida, Cuando nací de nuevo, yo recibí del Señor resucitado su vida misma.
El destino de la resurrección de Cristo, su propósito determinado de antemano, era llevar muchos "hijos a la gloria", Heb_2:10. El cumplimiento de su destino le da el derecho de hacernos hijos e hijas de Dios.
Nosotros nunca estamos en la misma relación en la que se encuentra el Hijo de Dios con su Padre. Pero el Hijo nos entra en la relación filial con Él. Cuando, nuestro Señor se levantó de entre los muertos, resucitó a una vida absolutamente nueva, una vida que nunca había vivido antes de su encarnación y que jamás había existido. Y su resurrección significa para nosotros que somos resucitados a esa clase de vida, no a nuestra vida anterior. Algún día tendremos un cuerpo glorioso semejante al de Él, pero aquí y ahora podemos conocer el poder y eficacia de su resurrección y andar en vida nueva (Rom_6:4). El firme propósito de Pablo era "conocerlo a él y el poder de su resurrección", Flp_3:10.
Jesús oró: "Pues le has dado potestad sobre toda carne para que dé vida eterna a todos los que le diste". Jua_17:2. En realidad, cuando decimos "Espíritu Santo" estamos nombrando la experiencia de la vida eterna que opera en los seres humanos aquí y ahora. El Espíritu Santo es la Deidad con su poder en acción y quien aplica la expiación de Cristo a nuestra experiencia. Gracias a Dios por la gloriosa y majestuosa verdad que su Espíritu puede producir en nosotros la naturaleza misma de Jesús, si solamente lo obedecemos.