lunes, 14 de mayo de 2012

El hábito de disfrutar lo desagradable (Oswald Chambers)

El hábito de disfrutar lo desagradable (Oswald Chambers)



"Mediante el sufrimiento, nuestro cuerpo sigue participando de la muerte de Jesús, para que la vida de Jesús también pueda verse en nuestro cuerpo" 2Corintios 4:10 (NTV)

"Para que también... la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos", 2Co_4:10


Debemos desarrollar hábitos piadosos que expresen lo que la gracia de Dios ha hecho en nosotros. No se trata de que Él nos salvó del infierno, sino de que fuimos salvos para que la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. Lo desagradable es lo que nos permite revelar su vida en nuestra carne mortal. ¿Muestra mi vida la dulzura inherente al Hijo de Dios, o sólo la irritación propia de la naturaleza de mi "yo" separado de Él? Lo único que hará posible que yo disfrute de lo desagradable es el deseo intenso de permitir que la vida del Hijo de Dios se manifieste en mí. No importa lo difícil que algo me resulte, yo debo decir: "Señor, me deleito en obedecerte en esto". Inmediatamente el Hijo de Dios se ubicará en el primer plano y en mi vida humana se manifestará lo que glorifica a Jesús.
No debes discutir. En el instante que obedeces la luz de Dios, Jesús brilla en ti en ese punto en particular. Pero si discutes con Él, entristeces al Espíritu (ver Efe_4:30). Debes mantenerte dispuesto para que la vida del Hijo de Dios se manifieste en ti. Pero no puedes conservar esta disposición si le das cabida a la autocompasión. Nuestras circunstancias son el medio que Dios usa para revelar de manera maravillosa cuan perfecto y extraordinariamente puro es su Hijo. Lo que debe hacer latir nuestro corazón con un entusiasmo renovado es el descubrimiento de una nueva manera de manifestar al Hijo de Dios. Una cosa es elegir lo desagradable y otra muy diferente participar en ello porque Dios lo ha planeado y dirigido así. Y si Dios te pone allí, Él es ampliamente suficiente y "suplirá todo lo que os falta", Flp_4:19.
Mantén tu alma dispuesta para que se manifieste la vida del Hijo de Dios. Nunca vivas de los recuerdos de experiencias pasadas, sino deja que la Palabra de Dios siempre esté viva y activa en ti.



domingo, 13 de mayo de 2012

El hábito de mantener una buena conciencia (Oswald Chambers)

El hábito de mantener una buena conciencia (Oswald Chambers)



"Por esto, siempre trato de mantener una conciencia limpia delante de Dios y de toda la gente" Hechos 24:16 (NTV)

"Procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres"  Hch_24:16


En realidad los mandamientos que Dios nos ha dado están dirigidos a la vida de su Hijo en nosotros. En consecuencia, para nuestra naturaleza humana en la cual se ha formado su Hijo, sus mandamientos son difíciles. Pero, tan pronto como obedecemos se vuelven fáciles debido a la intervención divina.
La conciencia es esa facultad que hay en mí que se acopla a la norma más alta que yo conozco y que luego me recuerda continuamente lo que ella me exige hacer. Es el ojo del alma que dirige su mirada hacia Dios o hacia lo que consideramos la norma más elevada. Esto explica por qué las personas no tienen la misma conciencia. Si yo tengo el hábito de confrontar mi vida con Dios, una y otra vez, la conciencia siempre me dirigirá a su perfecta ley indicándome lo que debo hacer. La pregunta es: ¿Obedeceré? Es necesario que yo me esfuerce para que mi conciencia se mantenga con tanta sensibilidad que pueda caminar sin ofensa. Debo vivir en una armonía tan perfecta con el Hijo de Dios que en todas las circunstancias se renueve el espíritu de mi mente y yo pueda comprobar rápidamente "cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta", Rom_12:2; ver también Efe_4:23.
Dios siempre nos instruye hasta en el más mínimo detalle. ¿Mi oído es tan sensible que puede escuchar el susurro más suave del Espíritu para que sepa lo que debo hacer? "Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios", Efe_4:30. Él no habla con una voz de trueno, su voz es tan suave que fácilmente la podemos pasar por alto. Lo único que mantiene nuestra conciencia sensible a su llamado es el hábito de tener un corazón abierto para Dios. Cuando empieces a discutir en tu interior, para inmediatamente. Si te preguntas "¿Porqué no debo hacer esto?", estás equivocado. No hay controversia válida una vez que tu conciencia habla. Cuando permites que haya algo que opaque tu comunión interior con el Señor, lo haces bajo tu propio riesgo. Déjalo, sin importar lo que sea y ten cuidado de mantener clara tu visión interior.



sábado, 12 de mayo de 2012

Entre Libertad y Libertinaje (Oswald Chambers)

Entre Libertad y Libertinaje (Oswald Chambers)



"Pero, si hacen que uno de estos pequeños que confía en mí caiga en pecado, sería mejor para ustedes que se aten una gran piedra de molino alrededor del cuello y se ahoguen en las profundidades del mar" Mateo 18:6 (NTV)

“Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno y que se le hundiese en lo profundo del mar” (Mat_18:6)


Sería difícil imaginar un método más eficaz e infalible de ahogarse que éste. La piedra de molino de la que se habla aquí no era aquella pequeña pieza que se usaba a mano, sino aquella enorme mole que era movida con un asno. Tener una piedra de molino de ese tamaño prendida alrededor del cuello significaría ahogarse veloz e irremediablemente.
Nos sobresaltamos ante la vehemencia de las palabras del Salvador. Parece retumbar con vigor inusitado contra el pecado de escandalizar a alguno de Sus pequeños. ¿Qué es lo que le provoca a una ira tan grande?
¡Ilustrémoslo! Tomemos a un ministro del evangelio que tiene una cola constante de gente que se acerca a él para recibir consejo. Entre ellas se encuentra una persona joven esclavizada por algún pecado sexual con una enorme necesidad de ayuda. él (o ella) ve al ministro como alguien en quien se puede confiar y que le ayudará a encontrar el camino de la liberación. Pero en vez de esto, el ministro, inflamado de pasión, le hace proposiciones indecorosas, y pronto lleva a su aconsejado de vuelta a la inmoralidad. El (o la) joven es destrozado por esta traición a su confianza. Al desilusionarse por completo del mundo religioso posiblemente ha quedado inválido espiritualmente para el resto de su vida.
Bien puede ser que el ofensor sea un profesor que trabaja incansablemente para arrebatar a sus alumnos cualquier pizca de fe que pudieran mostrar. Al sembrar dudas, agrede a la Persona de nuestro Señor y socava la autoridad de las Escrituras.
Puede tratarse de un cristiano cuya conducta hace tropezar a un joven creyente. Rebasando la línea fina entre libertad y libertinaje se involucra en alguna actividad cuestionable. El joven cristiano interpreta su proceder como una conducta cristiana aceptable y deja la senda de la vida consagrada para hundirse en una vida de corrupción y mundanalidad.
Las palabras solemnes del Salvador deben ponernos sobre aviso. Es un asunto muy grave contribuir a la perversión ética, moral o espiritual de un menor que le pertenece. Sería mejor ahogarse en agua literal que ahogarse en un mar de culpa, desgracia y remordimiento al hacer que uno de Sus pequeños caiga en el pecado.



viernes, 11 de mayo de 2012

Intelectualmente escandaloso (Oswald Chambers)



"Ya que Dios, en su sabiduría se aseguró de que el mundo nunca lo conociera por medio de la sabiduría humana, usó nuestra predicación «ridícula» para salvar a los que creen" 1Corintios 1:21 (NTV)

“Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1Co_1:21)


En la iglesia de Corinto algunos trataban de que el evangelio fuera intelectualmente respetable. Su preocupación con la sabiduría de este mundo les hizo sensibles a aquellos aspectos del mensaje cristiano que resultaban ofensivos a los oídos de los filósofos.
No tenían la intención de abandonar la fe, sino de redefinirla para que fuera más sabrosa o aceptable a los eruditos.
Pablo se enfureció por su intento de vincular la sabiduría del mundo con la de Dios.
Sabía muy bien que lograr reconocimiento intelectual resultaría en una pérdida de poder espiritual.
¡Enfrentémoslo! Hay algo en el mensaje cristiano que es escandaloso a los judíos y una locura a los gentiles. Y no sólo eso, los cristianos en su mayoría no son lo que el mundo llamaría sabios, poderosos o nobles. Tarde o temprano tenemos que darnos cuenta de que en lugar de pertenecer a la inteligencia, somos necios, débiles, viles y menospreciados, porque es así como el mundo nos considera.
Pero lo maravilloso es que Dios utiliza este mensaje, que parece ser una locura, para salvar a los que creen. Dios se vale precisamente de personas como nosotros para realizar Sus propósitos. Al escoger instrumentos tan poco prometedores, evita toda la pompa y pretensión del mundo, elimina cualquier posibilidad de jactancia, y hace que él solamente sea alabado.
Esto no quiere decir que no hay lugar para la erudición. Por supuesto que lo hay. Pero a menos que la erudición se combine con una profunda espiritualidad, ésta nos embotará y llegará a ser un verdadero peligro. Cuando la erudición juzga a la Palabra de Dios, alegando, por ejemplo, que algunos escritores utilizaron fuentes más confiables que otras, esto representa un abandono de la verdad de Dios. Cuando buscamos el reconocimiento de eruditos como éstos, nos hacemos vulnerables a todas sus herejías.
Pablo no llegó a los corintios con excelencia de palabras o de sabiduría. Determinó no saber nada entre ellos sino a Jesucristo y a éste crucificado. Sabía que el poder estaba en la presentación simple y franca del evangelio, y no en ocuparse con problemas espinosos e intrincados, teorías complejas e infructuosas que a nadie benefician, ni en rendir pleitesía al intelectualismo.



jueves, 10 de mayo de 2012

La comodidad que enferma al carácter (Oswald Chambers)

La comodidad que enferma al carácter (Oswald Chambers)



"Desde sus comienzos Moab ha vivido en paz, nunca ha ido al destierro. Es como el vino que se ha dejado reposar. No ha sido vertida de botella en botella, por eso es fragante y suave" Jeremías 48:11 (NTV)

“Quieto estuvo Moab desde su juventud, y sobre su sedimento ha estado reposado, y no fue vaciado de vasija en vasija, nunca estuvo en cautiverio; por tanto, quedó su sabor en él y su olor no se ha cambiado” (Jer_48:11)


Jeremías ilustra su dicho valiéndose del arte de hacer vinos para enseñarnos que una vida de comodidad no produce fortaleza de carácter.
Siempre que el vino se fermenta en toneles o tinajas, los posos o restos se van al fondo. Si el vino se deja tranquilo, se vuelve desagradable al gusto. El vinatero debe vaciar el vino de vasija en vasija para eliminar los restos y las impurezas. Sólo así el vino desarrolla fuerza, aroma, color y sabor.
Moab había vivido siempre en la tranquilidad. Jamás había sufrido las incomodidades de la cautividad. Se había aislado de los problemas, las penas y las privaciones. El resultado fue que su vida era monótona e insípida. Carecía de fragancia y sazón.
Lo que se dice del vino también se puede decir de nosotros. Necesitamos los obstáculos, la oposición, las dificultades y las molestias para deshacernos de las impurezas y desarrollar las virtudes de una vida llena de Cristo.
Nuestra tendencia natural es protegernos incesantemente de cualquier cosa que nos perturba.
Pero la voluntad de Dios para nosotros es que vivamos en medio de una crisis continua que nos lleve a depender de él. Nuestro Señor siempre estará agitando el nido.
En la biografía de Hudson Taylor, la señora de Howard Taylor escribió: “Esta vida que estaba destinada a ser una bendición para todo el mundo debía pasar a través de un proceso muy variado (esto es, nunca se le permitió estancarse en sus impurezas), que incluyó mucho de ese vaciar y volver a vaciar ‘de vasija en vasija’, tan doloroso para nuestra naturaleza más baja, de la que estamos siendo refinados”.
Cuando nos percatamos de lo que el Divino Vinatero está buscando realizar en nuestra vida, dejamos nuestra rebelión y aprendemos a someternos y a depender de él. Entonces podemos decir:
Deja a su soberano dominio
Escoger y disponer;
Así te asombrarás de Su camino,
Qué sabia, qué fuerte es Su mano.
Muy lejos de tu pensamiento
Su consejo aparecerá,
Cuando veas la obra que forja
Tu temor se disipará



miércoles, 9 de mayo de 2012

La mejor defensa (Oswald Chambers)

La mejor defensa (Oswald Chambers)



"para que Satanás no se aproveche de nosotros. Pues ya conocemos sus maquinaciones malignas" 2Corintios 2:11 (NTV)

“...no ignoramos sus maquinaciones” (2Co_2:11)


Es importante conocer las maquinaciones de nuestro enemigo, el diablo. De otro modo, le será más fácil tomar ventaja sobre nosotros.
Es mentiroso, y lo ha sido desde el principio. De hecho, es el padre de la mentira (Jua_8:44). Le mintió a Eva desvirtuando las palabras de Dios, y ha estado haciendo lo mismo desde entonces.
Además, es engañador (Apo_20:10). Su táctica consiste en mezclar un poco de verdad con el error. Imita y falsifica lo que es de Dios. Se hace pasar como ángel de luz y envía a sus mensajeros como ministros de justicia (2Co_11:14-15). Engaña usando grandes señales y prodigios mentirosos (2Te_2:9) y corrompe el entendimiento de la gente (2Co_11:3).
Satanás es un asesino destructor (Jua_8:44; Jua_10:10). Su meta y la meta de todos sus demonios es destruir. No hay excepción a esta afirmación. Como león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar (1Pe_5:8), persigue al pueblo de Dios (Apo_2:10) y destruye a sus propios esclavos por medio de las drogas, el ocultismo, el alcohol, la inmoralidad y vicios por el estilo.
Es el acusador de los hermanos (Apo_12:10). La palabra “diablo” (gr. diábolos) significa acusador o calumniador, y como su nombre lo indica, así es él. Todos aquellos que calumnian a los hermanos están haciendo la obra del diablo.
Siembra desaliento. Pablo advirtió a los corintios que de no perdonar al pecador arrepentido, Satanás obtendría una ventaja hundiéndolo en el desánimo extremo (2Co_2:7-11).
Así como Satanás, hablando a través de Pedro, buscó disuadir a Jesús para que no fuera a la Cruz (Mar_8:31-33), así desanima a los cristianos para que se eviten la vergüenza y el sufrimiento de llevar la cruz.
Un truco favorito del maligno es “divide y vencerás”. Busca sembrar disensión y discordia entre los santos, sabiendo que “una casa dividida contra sí misma no puede permanecer”. Triste es decirlo pero su estrategia ha tenido mucho éxito.
Ciega las mentes de los incrédulos para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo y no sean salvos (2Co_4:4). Les ofusca con diversiones y pasatiempos, falsas religiones, dilaciones y orgullo. Les mantiene ocupados con sus propios sentimientos sin hacer caso de los hechos; les hace poner los ojos en ellos mismos y no en Cristo.
Por último, Satanás ataca expresamente a los creyentes después de conseguir grandes victorias espirituales o experimentar profundamente el poder de Dios. Es en tales circunstancias que el peligro del orgullo está presente y es más grande. Busca un punto débil en nuestra armadura, y dispara exactamente ahí.
La mejor defensa contra el Diablo es vivir con el Señor en comunión continua, clara y despejada, cubiertos de las vestiduras protectoras de un carácter santo.



martes, 8 de mayo de 2012

Dios conoce el nombre de los anónimos (Oswald Chambers)

Dios conoce el nombre de los anónimos (Oswald Chambers)



"Entonces Naamán le contó al rey lo que había dicho la joven israelita" 2Reyes 5:4 (NTV)

“...una muchacha que es de la tierra de Israel” (2Re_5:4)


Una persona no tiene que ser conocida por su nombre para que realice grandes hazañas para Dios. De hecho, la Biblia nos habla de algunos hombres y mujeres que han ganado fama inmortal, de cuyos nombres no sabemos nada.
Había tres hombres que arriesgaron sus vidas tomando agua del pozo de Belén para dar de beber a David (2Sa_23:13-17). David consideró esto como un acto de devoción tan notable que no bebió el agua sino que la derramó como una ofrenda sagrada. Pero no se dan a conocer sus nombres.
No sabemos cómo se llamaba aquella gran mujer de Sunem (2Re_4:8-17), pero siempre será recordada por el aposento que construyó para el profeta Eliseo.
Había una muchacha judía desconocida, por cuyo consejo Naamán fue al profeta Eliseo para ser sanado de la lepra (2Re_5:3-14). Dios conoce su nombre, y eso es todo que importa.
¿Quién fue la mujer que ungió la cabeza de Jesús? (Mat_26:6-13). Mateo no revela su nombre, pero su fama se anuncia desde entonces en las palabras de nuestro Señor: “De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella” (v. 13).
La pobre viuda que echó sus últimas dos monedas en el arca del tesoro es otra de las “desconocidas de Dios” (Luc_21:2). Esta mujer ilustra espléndidamente la verdad de lo maravilloso que es cuánto puedes llegar a hacer por Dios si no te importa quién se lleva el honor.
Seguidamente, está el muchacho que dio sus cinco panes y dos peces al Señor y los vio multiplicarse hasta que saciaron a cinco mil hombres más mujeres y niños (Jua_6:9). No sabemos su nombre pero jamás será olvidado lo que hizo.
¡Una ilustración final! Pablo envió dos hermanos a Corinto junto con Tito para llevar una colecta a los santos pobres de Jerusalén. No menciona sus nombres pero los elogia como mensajeros de las iglesias y gloria de Cristo (2Co_8:23).
Gray, al contemplar las lápidas de personas desconocidas en un cementerio rural, escribió:
Muchas flores nacen que sin ser vistas se ruborizan,
Y en el aire del desierto su dulzura desperdician.

Con Dios, sin embargo, nada se desperdicia. Conoce bien los nombres de aquellos que le sirven en el anonimato, y les recompensará como sólo él sabe hacerlo.