jueves, 14 de junio de 2012

Acelera el paso (Oswald Chambers)

Acelera el paso (Oswald Chambers)



"Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí" Juan 15:4 (NTV)

"Permaneced en mí" Jua_15:4


En la determinación Yo recibo en mi interior al Espíritu de Jesús por medio de la expiación de Cristo. Luego informar pacientemente mi manera de pensar para que esté en perfecta armonía con mi Señor. Dios no hará que yo piense como Jesús, si no que debo realizarlo por mi cuenta; tengo que "llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo", 2Co_10:5. Permaneced en mí en los asuntos intelectuales, económicos y en cada uno de los aspectos que hacen de la vida humana lo que es. ¡Nuestra existencia no se reduce al espacio y protección de una caja de sombreros!
¿Estoy impidiendo que Dios actué en mis circunstancias porque yo digo que estorbará mi comunión con Él? ¡Qué arrogancia y falta de respeto! Sin importar cuáles sean mis circunstancias, puedo tener la misma seguridad de mi permanencia en Jesús en medio de ellas como cuando estoy en una reunión de oración. No me corresponde a mí cambiar y organizar las situaciones que me rodean. La permanencia interior de nuestro Señor con su Padre fue pura y sin mancha. Él estaba en comunión íntima con Dios en todo lugar y nunca eligió sus propias circunstancias, sino que fue manso y sumiso a los planes e instrucciones de mi Padre. ¡Imagínate el maravilloso sosiego que caracterizó la vida de nuestro Señor! Pero nosotros pretendemos encajar a Dios en un estado de agitación continua, sin nada de la serenidad de "la vida que está escondida con Cristo en Dios", Col_3:3.
Piensa en lo que te impide permanecer en Cristo. Dices: "Sí, Señor, un momento, aún tengo algo que hacer. Sí, permaneceré en ti cuando haya terminado esto. Yo creo que está bien para cuando finalice esta semana, Señor, Entonces permaneceré". Acelera el paso y empieza a permanecer en Cristo ahora. Al comienzo implica un esfuerzo continuo hasta que se convierte tanto en una ley de tu vida, que luego permaneces en Él sin ningún esfuerzo consciente. Decídete a permanecer en Jesús en dondequiera que estés.


miércoles, 13 de junio de 2012

Acudiendo al lugar de Jesús (Oswald Chambers)



"Cuando Jesús oyó su respuesta, le dijo: —Hay una cosa que todavía no has hecho. Vende todas tus posesiones y entrega el dinero a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Después ven y sígueme" Lucas 18:22 (NTV)

"Ven, sígueme" Luc_18:22


Sígueme donde mueren los gustos y afinidades personales y donde vive la entrega santificada. Uno de los principales obstáculos para acercarnos a Jesús es la excusa de nuestro temperamento, debido a que lo convertimos, junto con nuestros deseos naturales, en una barrera que nos impide ir a Él. Sin embargo, lo primero que notamos al seguirlo es que Él no le presta ninguna atención a nuestros gustos naturales. Tenemos la idea de que podemos consagrar nuestros dones a Dios. Pero, no puedes hacer una consagración de lo que no es tuyo. Lo único que realmente le puedes consagrar es tu derecho sobre ti mismo (ver  Rom_12:1). Si le entregas este derecho, Él hará de ti un experimento santo. Y sus experimentos siempre tienen éxito. La única señal verdadera de una persona santa es el proceso interior que nace de estar completamente sometida a Jesucristo. En la vida de un santo existe este asombroso manantial de vida original, todo el tiempo. El Espíritu de Dios es una fuente de agua que siempre brota fresca. Cuando el creyente comprende que es Dios quien dirige sus circunstancias, no hay ninguna queja, solamente una entrega total a Jesús. Nunca pretendas hacer de tu experiencia una norma universal, sino deja que Dios sea tan creativo y original con otras personas como lo es contigo.
Si le rindes todo a Jesús y acudes cuando te dice: ven, Él continuará diciendo ven a través de ti y dondequiera que vayas reproducirás el eco del ven de Cristo. Ese es el resultado en cada persona que ha renunciado a todo y se ha acercado a Jesús. ¿He acudido a su llamado? ¿Iré a Él en este momento?


martes, 12 de junio de 2012

Acudiendo al lugar de Jesús (Oswald Chambers)

Acudiendo al lugar de Jesús (Oswald Chambers)



"Jesús miró a su alrededor y vio que ellos lo seguían. —¿Qué quieren? —les preguntó. Ellos contestaron: —Rabí —que significa “Maestro” —, ¿dónde te hospedas? —Vengan y vean —les dijo. Eran como las cuatro de la tarde cuando lo acompañaron al lugar donde se hospedaba, y se quedaron el resto del día con él. -Al día siguiente, Jesús decidió ir a Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: «Ven, sígueme»" Juan 1:38-39; 43 (NTV)

"Ellos le dijeron: Rabí que significa “Maestro” ¿dónde vives? Les dijo: Venid y ved... Sígueme..." Jua_1:38-39, Jua_1:43


Sígueme donde los intereses personales se duermen y el verdadero interés se despierta. "Se quedaron aquel día con él". Eso es todo lo que algunos de nosotros hacemos. Permanecemos con Él un tiempo corto, luego despertamos a las realidades de la vida, surgen nuestros intereses personales y se va nuestra permanencia. Sin embargo, no hay una circunstancia de la vida en la que no podamos permanecer en Jesús.
"Tú eres Simón hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas", Jua_1:42. Dios escribe el nombre nuevo tan solo en aquellas áreas de nuestra vida donde ha borrado el orgullo, la autosuficiencia y los intereses egoístas. Algunos tenemos el nombre nuevo escrito solamente en ciertos puntos, como un sarampión espiritual, de modo que en esos lugares nos vemos muy bien. Cuando estamos en nuestro mejor ánimo espiritual, la gente creería que somos los santos más especiales; pero que nadie se atreva a mirarnos cuando no tenemos esa disposición. Un verdadero discípulo es aquel que tiene su nombre nuevo escrito en todo su ser, porque el interés personal, el orgullo y la autosuficiencia han sido completamente borrados.
El orgullo es hacer del yo nuestro dios y esto ocurre hoy en algunos de nosotros, no al estilo del fariseo, sino del publicano (ver Luc_18:9-14). Decir: "Oh, yo no soy ningún santo", es aceptable para el orgullo humano, pero es una blasfemia inconsciente contra Dios. Significa literalmente que estás desafiando a Dios para que pruebe que te puede convertir en santo: "Soy demasiado débil y no tengo remedio, estoy fuera del alcance de la expiación por la cruz de Cristo". ¿Por qué no eres santo? Porque no quieres, o porque no crees que Dios lo puede hacer "Sería bueno", dices, "si Dios me salvara y me llevara directamente al cielo". ¡Eso es justamente lo que hará! "Vendremos a él y haremos morada con él Juan", 14:23. No pongas condiciones, deja que Jesús sea todo para ti y Él te llevará a casa con Él. No sólo por un día, sino por toda la eternidad.


lunes, 11 de junio de 2012

Acudiendo al lugar de Jesús (Oswald Chambers)



"Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso" Mateo 11:28 (NTV)


"Venid a mí..." Mat_11:28


Venid a mí donde cesan el pecado y la aflicción y empieza la canción del santo. ¿Verdaderamente quiero llegar a ese sitio? Puedo hacerlo ahora mismo. Es sorprendente que las preguntas importantes de la vida son pocas, y todas tienen respuesta en las palabras venid a mí. No "haz esto, o no hagas aquello", sino venid a mí. Si voy a Jesús, mi vida actual se pondrá de acuerdo con mis verdaderos deseos. Realmente voy a dejar de pecar y descubriré que, en mi vida, empieza el canto del Señor.
¿Alguna vez has ido a Jesús? Mira la obstinación de tu corazón. Estás dispuesto a hacer cualquier cosa antes que el sencillo ven a mí. Si realmente quieres experimentar la victoria sobre el pecado, tienes que acudir a Jesús. Jesucristo se convirtió en la prueba que determina la autenticidad. Fíjate cómo usa la palabra venid. En los momentos menos esperados de tu vida se oye el susurro del Señor, venid a mí, e inmediatamente eres atraído hacia Él. El contacto personal con Jesús lo cambia todo. Sé lo bastante "tonto" como para acercarte y confiar en lo que El dice. La actitud de ir se manifiesta cuando tu voluntad decide abandonarlo todo y de manera consciente le confías todo a El.
"Y yo os haré descansar", es decir, "te sostendré". No dice: "Te pondré en la cama, te tomaré de la mano y te arrullaré hasta que te duermas", sino, "te haré levantar de la cama, te sacaré de la apatía y el cansancio y de sentirte medio muerto aunque estás vivo. Te infundiré el espíritu de vida y te sostendrás mediante la perfección de la actividad vital". ¡Sin embargo, asumimos una actitud de lástima y hablamos de "soportar la voluntad del Señor!" ¿Dónde se encuentran la majestuosa vitalidad y poder del Hijo de Dios en eso?


domingo, 10 de junio de 2012

Lo mejor que puedes hacer después (Oswald Chambers)

Lo mejor que puedes hacer después (Oswald Chambers)



"Así que les digo, sigan pidiendo y recibirán lo que piden; sigan buscando y encontrarán; sigan llamando, y la puerta se les abrirá" Lucas 11:9 (NTV)

"Buscad y hallaréis" Luc_11:9


Busca, si no has hallado. "Pedís, pero no recibís, porque pedís mal", Stg_4:3. Si pides los bienes de esta vida y no los de Dios, pides mal, es decir, pides con un deseo de realización del yo. Cuanto más cumplas tus aspiraciones personales, menos buscarás a Dios. "Buscad y hallaréis". Ponte a trabajar y limita tu enfoque y tus intereses únicamente a esto. ¿Alguna vez has buscado a Dios de todo corazón, o tan solo le has dirigido un lánguido clamor después de alguna experiencia emocionalmente dolorosa? Busca, concéntrate y hallarás.
"¡Venid, todos los sedientos, venid a las aguas!", Isa_55:1. ¿Tienes sed, o eres indiferente a causa del orgullo que sientes por tus logros, estás tan satisfecho de tu experiencia que no deseas nada más de Dios. La experiencia es una puerta, no la meta final. Ten cuidado de fundamentar tu fe en la experiencia. Si lo haces, tu vida adquirirá un sonido metálico, es decir, el sonido de la crítica y la censura. Recuerda que nunca puedes darle a otra persona lo que encontraste, pero puedes hacer que eche de menos lo que tú tienes.
"Llamad y se os abrirá", Luc_11:9. "Acercaos a Dios" (ver Stg_4:8-10). Golpeas: La puerta está cerrada y tu corazón palpita aceleradamente mientras tocas. Limpiad vuestras manos: Llamas un poco más fuerte y empiezas a comprender que estás sucio. Purificad vuestros corazones: Esto es aun más personal; ahora te encuentras extremadamente desesperado; estás dispuesto a hacer lo que sea. Afligíos: ¿Alguna vez te has sentido afligido delante de Dios debido a la condición de tu vida interior? En este punto no queda ni una hebra de autocompasión, sino el dolor desgarrador por el asombro de entender la clase de persona que realmente eres. Humillaos: Es humillante llamar a la puerta de Dios porque tienes que hacerlo en compañía del ladrón crucificado. "Pero, al que llama, se le abrirá", Luc_11:10.


sábado, 9 de junio de 2012

Lo mejor que puedes hacer después (Oswald Chambers)

Lo mejor que puedes hacer después (Oswald Chambers)



"Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta" Lucas 11:10 (NTV)

"Porque todo aquel que pide, recibe" Luc_11:10


Si no has recibido, pide. No hay nada más difícil que pedir. Desearemos, anhelaremos e incluso sufriremos, pero sólo pediremos cuando nos encontremos en el límite. Lo que nos obliga a pedir es el sentimiento de no ser espiritualmente auténticos, ¿Has pedido alguna vez desde las profundidades de tu total insuficiencia y pobreza? Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios", Stg_1:5. Sin embargo, antes de pedirla, debes estar seguro de que en realidad te hace falta. Tú no tienes la capacidad de enfrentarte a la realidad espiritual cuando lo desees. Lo mejor que puedes hacer después de comprender que no eres auténtico espiritualmente es pedirle a Dios el control del Espíritu Santo, de acuerdo con lo prometido por Jesucristo (ver Luc_11:13). El Espíritu Santo es quien hace real en tu vida todo lo que Jesús hizo por ti.
"Porque todo aquel que pide, recibe..." Eso no quiere decir que no vas a obtener, si no pides. Pero mientras no llegues al punto de pedir, no recibirás de parte de Dios (ver Mat_5:45). Recibir implica que has llegado a la relación de hijo de Dios; y que ahora percibes y aprecias, mental y moralmente, y con entendimiento espiritual, que estos beneficios provienen de Dios.
"Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría..." Si notas que te hace falta, se debe a que has entrado en contacto con la realidad espiritual. No te vuelvas a poner las anteojeras de la razón humana. Pedir quiere decir "rogar". Algunas personas son lo suficientemente pobres como para interesarse en su pobreza y algunos somos así en lo espiritual. Nunca recibiremos si pedimos con un propósito en mente, si pedimos no por nuestra pobreza, sino para satisfacer los deseos carnales. Un indigente pide únicamente por la condición de completa desesperanza y angustia originadas en su pobreza. No le da vergüenza suplicar. "Bienaventurados los indigentes en espíritu", Mat_5:3.



viernes, 8 de junio de 2012

¿Y ahora qué sigue? (Oswald Chambers)

¿Y ahora qué sigue? (Oswald Chambers)



"Ahora que saben estas cosas, Dios los bendecirá por hacerlas" Juan 13:17 (NTV)

"Si sabéis estas cosas, bienaventurados sois si las hacéis" Jua_13:17


Decídete a saber más que otras personas. Si tú mismo no cortas las amarras que te atan al muelle, Dios tendrá que romperlas por medio de una tempestad que te enviará mar adentro. Echa todo sobre Dios. Así como un barco se lanza al agua, sale sobre la gran oleada agitada de su propósito y tus ojos se abrirán. Si crees en Jesús, no debes pasar todo tu tiempo en las aguas tranquilas del puerto, lleno de gozo pero siempre anclado. Debes salir del puerto hacia las grandes profundidades de Dios y empezar a conocer por ti mismo, es decir, comenzar a tener discernimiento espiritual.
Cuando haces lo que sabes que debes hacer, de inmediato sabes más. Examina dónde empezó tu pereza y pérdida de interés espiritual y descubrirás que todo se remonta a un punto donde sabías lo que debías hacer, pero no lo hiciste porque al parecer no existía una necesidad inmediata de hacerlo. Y, entonces, ahora no tienes percepción ni discernimiento y en un momento de crisis te perturbas espiritualmente en lugar de estar sereno. Es peligroso negarse a aprender y a avanzar en el conocimiento.
La falsificación de la obediencia es un estado de ánimo en el cual fabricas unas situaciones para sacrificarte y tu fervor y entusiasmo se confunden con el discernimiento. Resulta más fácil sacrificarte que cumplir tu destino espiritual enunciado en Rom_12:1-2. Es muchísimo mejor que cumplas el propósito de Dios para tu vida mediante el discernimiento de su voluntad, que realizar grandes actos de abnegación, "El obedecer es mejor que un sacrificio", 1Sa_15:22, LBLA. Cuídate de añorar lo que alguna vez fuiste, cuando Dios quiere que seas algo que nunca has sido. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá", Jua_7:17.