lunes, 7 de enero de 2013

Intimidad con Jesús (Oswald Chambers)

Intimidad con Jesús

"Jesús le dice: ¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y no me has conocido Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: Muéstranos al Padre?" Juan 14:9 (B.Tx)

"Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me haz conocido. Felipe?" Jua_14:9.

Estas palabras no se pronunciaron a manera de reprensión, ni con sorpresa. El Señor estaba animando a Felipe para que se acercara más a Él. Jesús es la última persona con quien intimamos. Antes de Pentecostés, los discípulos conocían a Jesucristo como el Único que les otorgaba poder para vencer a los demonios y producir un avivamiento (ver Luc_10:18-20). Era una familiaridad maravillosa. Sin embargo, venía una intimidad más estrecha: "Pero os he llamado amigos", Jua_15:15. La amistad verdadera es poco común en la tierra. Significa identidad de pensamiento, corazón y espíritu. Toda la experiencia de la vida ha sido diseñada con el fin de capacitarnos para entrar en esta relación más intima con Jesucristo. Recibimos sus bendiciones y conocemos su palabra, pero ¿lo conocemos a Él realmente?
Jesús dijo: "Os conviene que yo me vaya", Jua_16:7. El Señor dejó de relacionarse de esa manera para guiarlos aun más cerca de Él. Jesús se goza cuando un discípulo invierte tiempo para caminar mas íntimamente con Él. Llevar fruto siempre aparece en las Escrituras como el resultado visible de una relación íntima con Jesucristo (ver Jua_15:1-4).
Una vez que llegamos a una intimidad con Jesús, nunca más nos encontramos solos y nunca nos faltan comprensión ni compasión. Podemos abrirle continuamente nuestro corazón sin parecer demasiado sentimentales o patéticos. El cristiano que está en verdadera intimidad con Jesús nunca atraerá la atención sobre sí mismo; antes bien, sólo dará muestras de una vida en la que Jesús está completamente en control. Este es el resultado de permitir que Jesús satisfaga todas las áreas de la vida, hasta lo más profundo. La imagen que resulta de una vida así es la de un equilibrio firme y tranquilo que nuestro Señor les confiere a quienes tienen intimidad con Él.


domingo, 6 de enero de 2013

Adoración (Oswald Chambers)

Adoración


"Y de allí se desplazó hacia la montaña, al oriente de Bet-’El, y plantó su tienda, teniendo Bet-’El al occidente y Hai al oriente. Luego edificó allí un altar a YHVH e invocó el nombre de YHVH" Génesis 12:8 (B.Tx)


"Y plantó su tienda entre Betel al occidente y Hai al oriente; edificó en ese lugar un altar a Jehová e invocó el nombre de Jehová" Gén_12:8

La adoración consiste en darle a Dios lo mejor que Él te ha dado. Ten cuidado con la manera como utilizas lo mejor que posees. Siempre que recibas una bendición del Señor, devuélvela como una ofrenda de amor. Toma tiempo para meditar delante de Él y ofrécele de vuelta su bendición, en un acto deliberado de adoración. Si la retienes, se volverá una podredumbre seca, como ocurrió con el maná cuando se acaparó (ver Éxo_16:20). Dios nunca permitirá que te guardes completamente para ti una bendición espiritual. Debes devolvérla para que Él la convierta en una bendición para otras personas.
Betel simboliza la comunión con Dios y Hai simboliza el mundo. Abram plantó su tienda entre las dos. El valor perdurable de nuestra actividad pública para Dios se mide por la profundidad de la intimidad de nuestros tiempos privados de comunión y unidad con Él. Nunca es correcto apresurarnos al entrar y salir de la adoración, pues siempre hay tiempo suficiente para adorar a Dios. Apartar algunos días para el reposo puede ser una trampa porque le resta valor a la necesidad de tener diariamente tiempos de quietud con Él. Por eso, debemos plantar nuestra tienda donde siempre contemos con el tiempo para la quietud con Él, sin importar los bulliciosos que puedan ser nuestros tiempos con el mundo. Existen tres niveles en la vida espiritual: adoración, espera, y trabajo. Sin embargo, algunos de nosotros parecemos saltar, como ranas espirituales, de la adoración a la espera, y de la espera al trabajo. La intención de Dios es que los tres vayan unidos, como un todo. En la vida de nuestro Señor siempre estuvieron juntos y en perfecta armonía. Esta es una disciplina que debemos desarrollar y que no se adquirirá de la noche a la mañana.


sábado, 5 de enero de 2013

El "después" de la vida de poder (Oswald Chambers)

El "después" de la vida de poder

"Le dice Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús respondió: Adonde voy no puedes seguirme ahora, pero me seguirás más tarde" Juan 13:36 (B.Tx)


"Jesús le respondió: "A donde Voy, no me puedes seguir ahora, pero me seguirás después", Jua_13:36.

"...Y dicho esto, añadió: Sígueme", Jua_21:19. Tres años antes Jesús había dicho: Venid en pos de mí (Mat_4:19), y Pedro lo había seguido sin dudarlo un instante. El irresistible carisma de Jesús lo envolvía y no necesitaba que el Espíritu Santo le ayudara a seguirlo. Después llegó al punto de negarlo y su corazón se quebrantó. Entonces, recibió al Espíritu Santo y una vez más el Señor le dijo: Sígueme. Ahora Pedro se encontraba solo delante del Señor Jesucristo. El primer sígueme no implicaba ningún misterio, era un seguimiento externo. Sin embargo, ahora Él le está pidiendo sacrificio y rendición en su interior (Jua_21:18).
Entre estos dos momentos, Pedro había negado a Jesús con juramentos y maldiciones (ver Mat_26:69-75). Pero, luego llegó por completo al fin de sí mismo y de toda su autosuficiencia. No había ninguna parte de su ser en la cual volver a confiar. En su mísera condición finalmente estaba listo para recibir todo lo que el Señor resucitado tenía para él. Y al decir esto, sopló y les dijo: Recibid el Espíritu Santo (Jua_20:22). No importa qué cambios haya hecho Dios en ti, nunca te fíes de ellos. Confía solamente en el Señor Jesucristo y en el Espíritu que Él da.
Todas nuestras promesas y determinaciones acaban en una negación, porque no tenemos el poder de cumplirlas. Cuando llegamos al final de nosotros mismos, no sólo mentalmente sino por completo, podemos recibir el Espíritu Santo. La idea detrás de estas palabras de Jesús es la de una invasión. Ahora solamente hay uno que dirige el curso de nuestra vida: el Señor Jesucristo.


viernes, 4 de enero de 2013

¿Por qué no te puedo seguir ahora? (Oswlad Chambers)

¿Por qué no te puedo seguir ahora?

"Le dice Pedro: Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Mi vida pondré por ti" Juan 13:37 (B.Tx)

"Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora?" Jua_13:37

Hay ocasiones en las que no comprendes por qué no puedes hacer lo que quieres. Cuando Dios permite un tiempo de espera y parece no responder, asegúrate de no llenarlo con actividades; sólo espera. Este espacio en blanco se puede presentar para enseñarte lo que significa la santificación, ser separado del pecado y ser hecho santo, o puede llegar después de que el proceso de santificación haya comenzado, para enseñarte el significado del servicio. Nunca corras antes de que Dios te dé su dirección. Sí tienes la menor incertidumbre, entonces Él no te está guiando. Cuando haya duda, espera.
Al principio tal vez veas con claridad cual es la voluntad de Dios: la separación de una amistad, el fin de una relación de negocios, o algo más para realizar que tú sientes que definitivamente es la voluntad de Dios. Pero nunca actúes por el impulso de ese sentimiento. Si lo haces, causarás dificultades cuya rectificación demandará años. Espera el tiempo oportuno de Dios y Él lo hará sin ninguna aflicción ni desilusión. Cuando se trata de la voluntad providencial de Dios, espera hasta que Él actúe.
Pedro no esperó en Dios, sino que pronosticó en su propia mente de dónde vendría la prueba, la cual surgió donde menos la esperaba. "¡Mi vida daré por ti!" Su declaración era sincera, pero la hizo en ignorancia.
"Jesus le respondió: No cantará el gallo sin que me hayas negado tres veces", Jua_13:38. El Señor pronunció estas palabras con un conocimiento más profundo que el que Pedro tenía de sí mismo. No podía seguir a Jesús porque no se conocía lo suficientemente bien, ni a sus propias capacidades. Quizá una lealtad natural baste para atraernos a Jesús, para hacemos sentir su carisma irresistible, pero jamás nos convertirá en discípulos. El afecto natural negará a Jesús, y nunca alcanzará lo que significa seguirlo verdaderamente.


jueves, 3 de enero de 2013

Nubes y oscuridad (Oswald Chambers)

Nubes y oscuridad

"Las nubes y densa oscuridad lo rodean, La equidad y la justicia son el fundamento de su trono" Salmo 97:2 (B.Tx)

"Nubes y oscuridad alrededor de él..." Sal_97:2

Una persona que no ha nacido de nuevo por el Espíritu de Dios te dirá que las enseñanzas de Jesús son sencillas. Pero cuando el Espíritu la bautiza, encuentra nubes y oscuridad a su alrededor... Esto lo notamos por primera vez cuando entramos en contacto íntimo con las enseñanzas de Jesucristo. La única forma posible de comprender totalmente sus enseñanzas es por medio de la luz del Espíritu de Dios que brilla dentro de nosotros. Si nunca hemos tenido la experiencia de quitarnos nuestras ordinarias sandalias religiosas -despojándonos de toda la excesiva informalidad con la cual nos acercamos a Dios, resulta dudoso que alguna vez hayamos estado en su presencia. Las personas frívolas e irrespetuosas en su acercamiento a Dios son aquellas a quienes nunca nadie les ha presentado a Jesucristo. La impenetrable 'oscuridad" de comprender quién es Él sólo nos llega después del asombroso regocijo y la libertad que surgen al darnos cuenta de lo que Jesucristo hace. Jesús dijo: "Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida", Jua_6:63. En otro tiempo la Biblia simplemente constituía para nosotros una gran cantidad de palabras, nubes y oscuridad. Luego, de repente las palabras llegan a ser espíritu y vida porque Jesús nos las vuelve a hablar cuando nuestras circunstancias las convierten en palabras nuevas. Esta es la manera en que Dios nos habla; no con visiones y sueños, sino mediante palabras. Cuando un hombre llega a Dios, lo hace por la vía más sencilla: las palabras.


miércoles, 2 de enero de 2013

¿Saldrás sin saber a dónde? (Oswald Chambers)

¿Saldrás sin saber a dónde?

"Por fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que iba recibir por herencia, y salió sin saber a dónde iba" Hebreos 11:8 (B.Tx)

"...Y salió sin saber a dónde iba", Heb_11:8.

¿Has "salido" alguna vez de esta manera? Si así es, no existe ninguna respuesta lógica cuando alguien te interroga acerca de lo que estás haciendo. Una de las preguntas más difíciles de responder en el trabajo cristiano es: "¿Qué es lo que esperas hacer?" No sabes lo que vas a hacer. Lo único que sabes es que Dios sabe lo que Él está haciendo. Examina continuamente tu actitud hacia Dios y verifica si estás dispuesto a "salir" en cada área de tu vida, confiando plenamente en Él. Esa actitud siempre te mantendrá a la expectativa, porque no sabes lo que Él va a hacer después. Al levantarte cada mañana tienes una nueva oportunidad para "salir" edificando tu confianza en Dios. "No os angustiéis por vuestra vida... ni por el cuerpo", Luc_12:22. En otras palabras, no te preocupes por las cosas que te preocupaban antes de “salir”.
¿Le has estado preguntando a Dios lo que va a hacer? Nunca te lo dirá. Él no te cuenta lo que va a hacer; te revela quién es Él. ¿Crees en un Dios que hace milagros y vas a "salir" rendido completamente a Él, hasta que nada de lo que haga te sorprenda en lo más mínimo?
Cree que Dios siempre es el Dios que tú has conocido cuando estás muy cerca de Él, y luego piensa en lo innecesario e irrespetuoso que es la preocupación. Permite que la actitud de tu vida sea de continua disposición a "salir" confiando en Dios y tu vida tendrá un carisma sagrado e inexpresable muy satisfactorio para Jesús. Tienes que aprender a "salir" a través de tus convicciones, creencias o experiencias, hasta que alcances el punto en tu fe donde nada se interponga entre tú y Dios.


martes, 1 de enero de 2013

¡No nos salgamos del tema! (Oswald Chambers)

¡No nos salgamos del tema!
  
"Tengo la plena seguridad y la esperanza que jamás seré avergonzado, sino que seguiré actuando con valor por Cristo, como lo he hecho en el pasado. Y confío en que mi vida dará honor a Cristo, sea que yo viva o muera" Filipenses 1:20 (NTV)

"Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, tanto si vivo como si muero", Flp_1:20.

Lo máximo de mí por lo supremo de Él. "Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado". Todos nos sentiremos muy avergonzados si no le rendimos a Cristo las áreas de nuestra vida que Él nos ha pedido. Es como si Pablo estuviera diciendo: "Mi determinación es dar lo máximo de mí por lo supremo de Él. Lo mejor de mÍ para su gloria". Llegar a este nivel de decisión es cuestión de voluntad, no de argumentos ni de razonamientos. Es una absoluta e irrevocable rendición de la voluntad en esas áreas. Lo que nos impide tomar esa decisión es el indebido interés y consideración por nosotros mismos, aunque lo encubrimos con el pretexto de que nuestra preocupación es por otras personas. Cuando pensamos en lo que les costará a otros nuestra obediencia al llamado de Jesús, le decimos a Dios que Él no entiende lo que eso significa. Él sí entiende, ¡No nos salgamos del tema! Desechemos cualquier otro pensamiento y mantengámonos delante de Dios con un solo propósito: Lo máximo de mí por lo supremo de Él. Estoy decidido a ser absoluta y enteramente de Él, y sólo de Él.
Mi irrefrenable determinación por su santidad. Si implica vivir o morir, ¡No importa! (ver Flp_1:21). Pablo decidió que nada lo iba a apartar de hacer exactamente lo que Dios quería. Pero, antes de que nosotros escojamos obedecer la voluntad de Dios, se debe presentar una crisis en nuestra vida. Debido a nuestra tendencia a ser indiferentes a sus suaves llamados de atención, Él nos coloca en una situación en la que nos pide que seamos lo máximo para Él, pero nosotros empezamos a discutir. Entonces, Él de manera providencial ocasiona una crisis durante la cual debemos decidir en favor o en contra. Ese momento se convierte en una gran encrucijada de nuestra vida. Si una crisis te ha sobrevenido en cualquier área, somete absoluta e irrevocablemente tu voluntad a Jesús.