Jue
4:9 Y ella dijo: Ciertamente iré contigo, pero no será tuya la gloria
de la jornada que vas a emprender, porque YHVH entregará a Sísara en
mano de una mujer. Y Débora se levantó y fue con Barac a Cedes. (BTx 3)
“Porque en mano de mujer venderá Jehová a Sísara.” Jue_4:9. Este
es más bien un texto inusual, pero podría haber almas en el mundo que
tengan la suficiente fe para aferrarse a él. Barac, el hombre, aunque
llamado a la guerra, tenía poca voluntad para el combate a menos que
Débora fuera con él, y así el Señor determinó convertir ese combate en
la guerra de una mujer. Por este medio Él censuró la desidia del hombre,
y ganó para Sí mayor renombre, y llenó de mayor vergüenza a los
enemigos de Su pueblo.
El Señor puede usar todavía débiles
agencias. ¿Por qué no habría de usarme a mí? Él puede usar a personas
que no son llamadas comúnmente a grandes compromisos públicos. ¿Por qué
no habría de usarte a ti? La mujer que mató al enemigo de Israel no era
ninguna Amazona, sino la esposa que estaba en su tienda. No era un
orador, sino una mujer que ordeñaba las vacas y hacía mantequilla. ¿No
podría el Señor usar a cualquiera de nosotros para cumplir Su propósito?
Alguien pudiera venir a la casa hoy, tal como Sísara acudió a la tienda
de Jael. Nuestra labor no es matarlo, sino salvarlo.
Recibámoslo
con gran amabilidad, y luego presentemos la bendita verdad de la
salvación por medio del Señor Jesús, nuestro grandioso Sustituto, y
luego recalquemos el mandamiento: “cree y vivirás.” ¿Quién sabe si algún
pecador de corazón empedernido sea quebrantado hoy por el Evangelio?
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Sal 119:80 Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, Para que no me avergüence.
“Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, para que no sea yo avergonzado.” Sal_119:80. Podemos
considerar que esta inspirada oración contiene la seguridad de que
aquellos que se mantienen cerca de la Palabra de Dios no tendrán nunca
motivo de avergonzarse por haberlo hecho.
Vean, la oración pide
integridad de corazón. Un credo íntegro es bueno, un juicio íntegro
concerniente a ese credo es mejor, pero un corazón íntegro hacia la
verdad es lo mejor de todo. Hemos de amar la verdad, sentir la verdad y
obedecer la verdad, pues de lo contrario no seríamos verdaderamente
íntegros en los estatutos de Dios. ¿Hay muchas personas en estos días
malos que sean íntegras? ¡Oh, que el escritor y el lector sean ambos de
este tipo!
Muchos serán avergonzados en el último gran día, cuando
todas las disputas sean decididas. Entonces verán la insensatez de sus
inventos, y estarán llenos de remordimiento por causa de su altiva
infidelidad y su testarudo desafío al Señor; pero aquel que creyó lo que
el Señor enseñó, e hizo lo que el Señor ordenó, estará justificado en
lo que hizo. Entonces los justos resplandecerán como el sol. Los hombres
que fueron muy calumniados y abusados verán que su vergüenza es
convertida en gloria en aquel día.
Debemos elevar la oración de
nuestro texto, y podremos estar seguros de que su promesa será cumplida
en nosotros. Si el Señor nos hace íntegros, nos guardará seguros.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Isa 33:10 Ahora me levantaré, dice YHVH, Ahora me exaltaré, Ahora seré engrandecido. (BTx 3)
“Ahora me levantaré, dice Jehová; ahora seré exaltado, ahora seré engrandecido.” Isa_33:10. Cuando
los merodeadores habían vuelto a la tierra tan baldía como si hubiese
sido devorada por langostas, y los guerreros que habían defendido la
tierra se sentaron y lloraron como mujeres, entonces el Señor vino a su
rescate. Cuando los viajeros desaparecieron de los caminos que conducían
a Sion, y Basán y el Carmelo eran como viñas que no daban fruto,
entonces el Señor se levantó. Dios es exaltado en medio de un pueblo
afligido, cuando busca Su rostro y confía en Él. Él es todavía más
exaltado cuando, en respuesta a sus clamores, se engrandece para
liberarlos y derrotar a sus enemigos.
¿Es un día de aflicción para
nosotros? Hemos de esperar ver ahora al Señor glorificado en nuestra
liberación. ¿Nos hemos entregado a una ferviente oración? ¿Clamamos al
Señor de día y de noche? Entonces el tiempo señalado para Su gracia está
cerca. Dios será engrandecido en la ocasión precisa. Él se levantará
cuando sea más propicio para que Su gloria sea manifestada. Deseamos Su
gloria más de lo que anhelamos nuestra propia liberación. Cuando el
Señor es exaltado entonces alcanzamos nuestro principal objetivo.
Señor,
ayúdanos de tal manera que podamos ver que Tú mismo estás obrando. Que
podamos exaltarte en lo más íntimo de nuestras almas. Haz que todos los
que nos rodean puedan ver cuán grande y bueno eres Tú.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Deu 20:4 porque YHVH vuestro Dios avanza a vuestro lado,
luchando a vuestro favor contra vuestros enemigos, para daros la
victoria. (BTx 3)
“Porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestro enemigos, para salvaros.” Deu_20:4. Nuestros
enemigos son los enemigos de Dios. Nuestras luchas no son contra los
hombres, sino contra la maldad espiritual. Estamos en guerra contra el
demonio, y la blasfemia, y el error, y la desesperación que él introduce
en el campo de batalla.
Luchamos contra todos los ejércitos del
pecado: la impureza, la borrachera, la opresión, la infidelidad y la
impiedad. Contra estas cosas contendemos ardorosamente, pero no con
espada o lanza; las armas de nuestra guerra no son carnales.
Jehová,
nuestro Dios, aborrece todo lo que es malvado, y, por tanto, Él sale
con nosotros para luchar por nosotros en esta cruzada. Él nos salvará, y
nos dará gracia para pelear una buena batalla y alcanzar la victoria.
Podemos estar seguros de que si estamos del lado del Dios, Dios está de
nuestro lado. Con tan augusto aliado, el conflicto nunca es dudoso en el
mínimo grado. No se trata de que la verdad sea poderosa y haya de
prevalecer, sino que el poder radica en el Padre que es Todopoderoso, y
en Jesús que posee toda la potestad en el cielo y en la tierra, y en el
Espíritu Santo que cumple Su voluntad entre los hombres.
Soldados
de Cristo, cíñanse su armadura. Den en el blanco en el nombre del Dios
de santidad, y por fe reciban Su salvación. No permitan que pase este
día sin asestar un golpe por Jesús y por la santidad.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

“Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más.” Mat_13:12. Cuando el Señor ha dado mucha gracia a un hombre, le dará más. Un poco de fe es como un huevo en el nido; más fe le será añadida. Pero no ha de ser una fe fingida, sino una fe real y verdadera. ¡Qué necesidad nos es impuesta para que logremos un trabajo sólido en materia de religión, en vez de profesar mucho sin poseer nada! Pues uno de estos días la propia profesión nos sería quitada, si eso fuera todo lo que poseyéramos. La amenaza es tan verdadera como la promesa.
Bendito sea el Señor porque Su método es que una vez que ha dado comienzo al otorgamiento de gracias por Su Espíritu, continúa, hasta que el que tenía poco, pero en verdad tenía ese poco, es llevado a tener en abundancia. ¡Oh, anhelamos esa abundancia! La abundancia de la gracia es algo que ha de ser ambicionado. Es bueno saber mucho, pero es mejor amar mucho. Sería algo muy deleitable tener una abundancia de habilidad para servir a Dios, pero es mejor aún tener abundancia de fe para confiar en el Señor para la habilidad y para todo lo demás.
Señor, puesto que Tú me has dado un sentido de pecado, ahonda mi odio al mal. Puesto que Tú me has conducido a confiar en Jesús, eleva mi fe a una plena seguridad. Puesto que Tú me has llevado a amarte, ¡haz que sea arrebatado por un afecto vehemente por Ti!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
“Bendígate Jehová desde Sion, y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida.” Sal_128:5
Esta es una promesa para el hombre temeroso de Dios que camina en los caminos de la santidad con diligente atención. Él tendrá una bendición doméstica: su esposa e hijos serán la fuente de una gran felicidad hogareña. Pero, además, como un miembro de la iglesia, él desea ver que la causa prospere, pues está tan preocupado por la casa del Señor como por la suya propia.
Cuando el Señor edifica nuestra casa, es justo que deseemos ver edificada la casa del Señor. Nuestros bienes no serán en verdad un bien a menos que promovamos mediante ellos, el bien de la iglesia elegida del Señor.
Sí, obtendrás una bendición cuando subas a las asambleas de Sion; serás instruido, vivificado y consolado en el lugar donde la oración y la alabanza ascienden y es dado el testimonio del Grandioso Sacrificio. “Bendígate Jehová desde Sion.”
Y no solamente tú serás beneficiado; la misma iglesia prosperará; los creyentes se verán multiplicados, y su santa obra se verá coronada de éxito. Ciertos hombres agraciados ven cumplida esta promesa para ellos durante toda su vida. ¡Ay!, cuando ellos mueren su causa a menudo se debilita. Debemos estar entre aquellos que traen buenas cosas a Jerusalén todos sus días. ¡Señor, por tu misericordia haznos como ellos!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
“Pues Jehová no desamparará a su pueblo, por su grande nombre; porque Jehová ha querido haceros pueblo suyo.” 1Sa_12:22.
La elección de Dios de Su pueblo es la razón para que permanezca con ellos y no los desampare. Él los escogió por Su amor, y los ama por Su elección. Su propia voluntad es la fuente de Su elección, y Su elección es la razón de la continuidad de Su agrado en ellos. Sería una deshonra para Su grandioso nombre que los desamparara, pues mostraría, ya sea que cometió un error en Su elección, o que era voluble en Su amor. El amor de Dios tiene esta gloria: que nunca cambia, y Él nunca empañará esta gloria.
Por todos los recuerdos de las anteriores misericordias del Señor, hemos de estar seguros de que no nos desamparará. Aquel que ha ido tan lejos para convertirnos en Su pueblo, no deshará la creación de Su gracia. Él no ha obrado en nosotros tales maravillas para desampararnos después de todo. Su Hijo Jesús murió por nosotros, y podemos estar seguros de que no murió en vano. ¿Acaso podría abandonar a aquellos por quienes derramó Su sangre? Puesto que hasta aquí se ha agradado en elegirnos y en salvarnos, será Su complacencia bendecirnos todavía. Nuestro Señor Jesús no es un amante cambiante. Habiendo amado a los Suyos, los sigue amando hasta el fin.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
