domingo, 7 de julio de 2013

Toda la creación se alegrará por el consuelo de Dios


Isa 49:13 ¡Cantad, cielos, alabanzas! ¡Alégrate, oh tierra! ¡Prorrumpid en aclamaciones, oh montañas! Porque YHVH ha consolado a su pueblo, Y se ha compadecido de sus afligidos. (BTx 3)

“Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes, porque Jehová ha consolado a su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia.”  Isa_49:13.

Son tan dulces los consuelos del Señor, que no sólo los propios santos pueden cantarles, sino que incluso los cielos y la tierra pueden entonar la canción. Se requiere de mucho para hacer que un monte cante; y, sin embargo, el profeta congrega a un notable coro de montes. Él quiere poner a cantar al Líbano y al Sirión, y a los elevados montes de Basán y Moab, a todos ellos, debido a la gracia de Jehová para con Sion, que es Suya. ¿No podemos nosotros también hacer de los montes de la dificultad, y de la prueba y del misterio, y del trabajo se conviertan en ocasiones para alabar a nuestro Dios? “¡Prorrumpid en alabanzas, oh montes!”
Esta palabra de promesa, que nuestro Dios tendrá misericordia para con Sus afligidos, contiene todo un repique de campanas. Oigan la música: “¡Cantad!” “¡Alégrate!” “Prorrumpid en alabanzas”. El Señor quiere que Su pueblo sea feliz debido a Su inmutable amor. No quiere que estemos tristes ni recelosos; Él reclama de nosotros la adoración de corazones creyentes. Él no nos puede fallar: ¿por qué habríamos de suspirar o decaer como si fuera a fallarnos? ¡Oh, anhelamos un arpa bien afinada! ¡Oh, anhelamos voces como las de los querubines delante del trono!

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


sábado, 6 de julio de 2013

"Todo aquel" que crea en Jesús ¡No perecerá!


Jua 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (BTx 3)

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”  Jua_3:16.

De todas las estrellas del cielo, la Estrella Polar es la más útil para el marinero. Este texto es una estrella polar, pues ha guiado a más almas a la salvación que cualquier otra Escritura. Es, entre las promesas, lo que es la Osa Mayor entre las constelaciones. 
Varias palabras en el texto brillan con esplendor peculiar. Aquí tenemos el amor de Dios,  con un DE TAL MANERA incorporado, que señala su grandeza sin medida.
Luego tenemos el don de Dios en toda su gratuidad y grandeza. Este también es el Hijo de Dios, ese don único e inapreciable de un amor que no se podía manifestar plenamente hasta que el Unigénito del cielo hubo sido enviado para vivir y morir por los hombres. Estos tres puntos están llenos de luz.
Luego está el simple requerimiento de creer, que apunta graciosamente a un camino de salvación apropiado para los hombres culpables. Esto está apoyado por una amplia descripción: “todo aquel que en él cree.” Muchos, que se habrían sentido excluidos por una palabra más estrecha, han encontrado espacio en “todo aquel”. Luego viene la grandiosa promesa, que los creyentes en Jesús no perecerán, sino que tendrán vida eterna. Esto es muy alentador para todo hombre que sienta que está a punto de perecer, y que no puede salvarse a sí mismo. Nosotros creemos en el Señor Jesús, y tenemos vida eterna.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román



viernes, 5 de julio de 2013

¡Dios va a cuidarte!


Jer 39:17 Pero en aquel día Yo te libraré, dice YHVH, y no serás entregado en manos de aquellos a quienes tú temes. (BTx 3)

“Pero en aquel día yo te libraré, dice Jehová, y no serás entregado en manos de aquellos a quienes tú temes.”  Jer_39:17.

Cuando los fieles del Señor están sufriendo por Él, recibirán dulces mensajes de amor de Él mismo, y algunas veces recibirán buenas nuevas para sus simpatizantes y sus ayudadores. Ebed-melec no era sino un etíope menospreciado, pero fue benévolo con Jeremías, y por eso el Señor le envió esta especial promesa por boca de Su profeta.
Hemos de tener presentes siempre a los siervos perseguidos de Dios, y Él nos galardonará. 
Ebed-melec iba a ser liberado de aquellos hombres cuya venganza temía. No era sino un pobre hombre de piel negra, pero Jehová habría de cuidarlo. Miles fueron asesinados por los caldeos, pero este pobre negro humilde no podía ser dañado. También nosotros podríamos estar temerosos de algunos grandes que tienen amargura en contra nuestra; pero si hemos sido fieles a la causa del Señor en la hora de la persecución, Él será fiel para con nosotros. Después de todo, ¿qué puede hacer el hombre sin el permiso del Señor? Él pone un freno en la boca del furor, y una brida en la cabeza del poder.
Temamos al Señor, y no tendremos que temer de nadie más. Ningún vaso de agua fría dado a un despreciado profeta de Dios, quedará sin recompensa; y si defendemos a Jesús, Jesús nos defenderá.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


jueves, 4 de julio de 2013

Señor, danos por siempre este pan


Mat 4:4 Pero Él, respondiendo, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. (BTx 3)

“No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”  Mat_4:4.

Si Dios así lo quisiera, nosotros podríamos vivir sin pan, de igual manera que lo hizo Jesús durante cuarenta días; pero no podríamos vivir sin Su Palabra. Por esa Palabra fuimos creados, y por ella únicamente podemos continuar existiendo, pues Él sostiene todas las cosas por la Palabra de Su poder. El pan es una causa segunda; el propio Señor es la primera fuente de nuestra subsistencia. Él puede obrar sin la causa segunda, así como con ella; y no hemos de sujetarle a un modo de operación. No debemos ser demasiado ávidos de lo visible, sino que hemos de mirar al Dios invisible. Hemos oído que algunos creyentes decían que, en la extrema pobreza, cuando el pan escaseaba, sus apetitos disminuían también; y para otros, cuando las provisiones comunes fallaron, el Señor les envió ayuda inesperada. 
Pero hemos de tener la Palabra del Señor. Sólo con ella podemos resistir al demonio. Si fuéremos despojados de la Palabra, nuestro enemigo nos tendría en su poder, pues pronto desfalleceríamos. Nuestras almas necesitan alimento, y no hay ningún alimento para ellas fuera de la Palabra del Señor. Todos los libros y todos los predicadores del mundo no podrían proporcionarnos una sola comida: únicamente la Palabra de la boca de Dios puede llenar la boca de un creyente. Señor, danos por siempre este pan. Lo apreciamos por encima de los exquisitos bocados reales.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román 


miércoles, 3 de julio de 2013

¡El verdadero Líder!


Sal 48:14 Que así es ’Elohim, nuestro Dios, eternamente y para siempre. ¡Él nos capitaneará más allá de la muerte! (BTx 3)

“El nos guiará aun más allá de la muerte.”  Sal_48:14.

Necesitamos un guía. Algunas veces daríamos todo lo que poseemos para que se nos dijera exactamente qué hacer, y a dónde acudir. Estamos dispuestos a hacer lo recto, pero no sabemos cuál de dos caminos hemos de seguir. ¡Oh, anhelamos un guía! El Señor nuestro Dios condesciende en servirnos como guía. Él conoce el camino, y será nuestro piloto a lo largo de la ruta hasta que lleguemos en paz al término de nuestra jornada. Ciertamente no deseamos una dirección más infalible. Pongámonos absolutamente bajo Su guía, y nunca perderemos nuestro camino. Hagámosle nuestro Dios, y descubriremos que Él es nuestro guía. Si seguimos Su ley, no perderemos el camino recto de la vida, a condición de que primero aprendamos a apoyarnos en Él en cada paso que demos. 
Nuestro consuelo es que, puesto que Él es nuestro Dios por siempre y para siempre, no cesará de estar con nosotros como nuestro guía. “Aun más allá de la muerte” nos conducirá, y entonces moraremos con Él eternamente, y no saldremos jamás. Esta promesa de una guía divina implica una seguridad vitalicia: salvación de inmediato, guía hasta nuestra última hora, y luego bendición ilimitada. ¿No debería cada quien buscar esto en la juventud, regocijarse en ello en la edad adulta, y descansar en ello en la ancianidad? En este día, busquemos la guía antes de aventurarnos a traspasar las puertas.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román 


 

martes, 2 de julio de 2013

¡Me acuesto a descansar!


Sal 127:2  En vano madrugan ustedes, y se acuestan muy tarde, para comer un pan de fatigas, porque Dios concede el sueño a sus amados. (BTx 3)

“Pues que a su amado dará Dios el sueño.”  Sal_127:2.

La nuestra no es una vida de ansioso afán, sino de fe feliz. Nuestro Padre celestial suplirá las necesidades de Sus propios hijos, y Él sabe de qué tenemos necesidad, antes de que se lo pidamos. Por tanto, podemos retirarnos a la cama a la hora indicada, sin necesidad de agotarnos quedándonos despiertos hasta tarde para tramar, y planear y fraguar. Si hemos aprendido a confiar en nuestro Dios, no nos quedaremos despiertos mientras el miedo roe nuestros corazones; pondremos nuestras preocupaciones en el Señor, y nuestra meditación acerca de Él será dulce, y Él nos dará un sueño reparador. 
Ser el amado del Señor es el honor más elevado posible, y quien lo tiene debería sentir que la propia ambición no podría desear nada más, y, por tanto, cualquier deseo egoísta debe dormir. ¿Qué más hay, incluso en el cielo, que el amor de Dios? Reposa, entonces, oh alma, pues posees todas las cosas. 
Sin embargo, damos vueltas de un lado al otro a menos que el propio Señor nos proporcione, no sólo las razones para el descanso, sino el descanso mismo. Sí, Él hace esto. Jesús mismo es nuestra paz, nuestro reposo, nuestro todo. En Su pecho dormimos en perfecta seguridad, tanto en la vida como en la muerte. 

“Rociado de nuevo con la sangre perdonadora,
Me acuesto a descansar,
Como en los brazos de mi Dios,
O en el pecho de mi Salvador.”

La Chequera del Banco de la Fe. 



Traducción de Allan Román


 

lunes, 1 de julio de 2013

¡Dios está con nosotros!


Gén 48:21  Finalmente, Israel le dijo a José: —Yo estoy a punto de morir; pero Dios estará con ustedes y los hará volver a la tierra de sus antepasados. (BTx 3)

“Dios estará con vosotros.”  Gén_48:21.

El buen anciano Jacob no podía estar más con José, pues su hora de morir había llegado: pero dejaba a su hijo sin ansiedad, pues dijo confiadamente: “Dios estará con vosotros.”
Cuando nuestras más amadas relaciones, o nuestros más útiles amigos, son llamados al hogar por la muerte, debemos consolarnos con la reflexión de que el Señor no se ha apartado de nosotros, sino que vive para nosotros, y permanece con nosotros para siempre.
Si Dios está con nosotros, estamos en una compañía ennoblecedora, aunque seamos pobres y despreciados. Si Dios está con nosotros, tenemos una fuerza que es suficiente para todo, pues nada es demasiado difícil para el Señor. Si Dios está con nosotros, estamos seguros siempre, pues nadie puede hacer daño a quienes caminan bajo Su sombra. ¡Oh, qué gozo tenemos aquí! No sólo Dios está con nosotros, sino que estará con nosotros. Con nosotros como individuos; con nosotros como familias; con nosotros como iglesias. ¿Acaso no es el propio nombre de Jesús: Emanuel, Dios con nosotros? ¿Acaso no es esto lo mejor de todo, que Dios esté con nosotros? Hemos de ser valerosamente diligentes, y gozosamente esperanzados. Nuestra causa ha de prosperar y la verdad ha de triunfar, pues el Señor está con aquellos que están con Él. 
Que durante todo este día esta preciosa palabra sea gozada por cada creyente que lea “La Chequera del Banco de la Fe”. No hay una mayor felicidad posible.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román