Ose
1:10 °Con todo, el número de los hijos de Israel será como la arena del
mar, que no se puede medir ni contar.° Y sucederá que donde se les haya
dicho: Vosotros no sois mi pueblo; se les dirá: Hijos del Dios viviente
(BTx 3)
"Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente." Ose_1:10. La
gracia soberana puede convertir a los extraños en hijos, y el Señor
declara aquí Su propósito de tratar así con los rebeldes, y hacerlos
conocer lo que Él ha hecho. Amado lector, el Señor ha hecho esto en mi
caso; ¿ha hecho algo semejante en tu caso? Entonces juntemos nuestras
manos y nuestros corazones para alabar Su nombre adorable.
Algunos
de nosotros éramos tan decididamente impíos, que la Palabra del Señor
decía en verdad a nuestra conciencia y a nuestro corazón: "Vosotros no
sois pueblo mío." En la casa de Dios, y en nuestros propios hogares,
cuando leíamos la Biblia, esta era la voz del Espíritu de Dios en
nuestra alma: "Vosotros no sois pueblo mío."
Era verdaderamente una
triste voz condenatoria. Pero ahora, en los mismos lugares, oímos una
voz, procedente del mismo ministerio y de la Escritura, que dice: "Sois
hijos del Dios viviente." ¿Podemos estar lo suficientemente agradecidos
por esto? ¿No es maravilloso?
¿Acaso no nos proporciona esperanza
para otros? ¿Quién está fuera del alcance de la gracia todopoderosa?
¿Cómo podríamos perder la esperanza por alguien, puesto que el Señor ha
obrado un cambio tan maravilloso en nosotros?
El que ha guardado
esta grandiosa promesa, mantendrá cualquier otra; por tanto, prosigamos
con cánticos de adoración y confianza.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.

Sal 27:14 Aguarda a YHVH. ¡Esfuérzate y aliéntese tu corazón! ¡Sí, espera a YHVH! (BTx 3)
“Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová.” Sal_27:14. ¡Aguarda! ¡Aguarda! ¡Aguarda a Jehová! Él es digno de que se le espere. Él no defrauda al alma que espera.
Mientras esperen, mantengan el ánimo. Esperen una gran liberación, y estén prestos a alabar a Dios por ella.
La promesa que debería alentarlos, está en el centro del versículo: “aliéntese tu corazón.”
Esto
va de inmediato al lugar donde necesitan ayuda. Si el corazón está
sano, todo el resto del sistema trabajará bien. El corazón necesita
tranquilidad y aliento; y estos elementos vendrán si está fortalecido.
Un corazón potente descansa y se regocija y bombea fuerza al hombre
entero.
Nadie más tiene acceso a esa secreta urna de vida, el corazón, para suministrarle fortaleza.
Solamente
el que lo hizo puede fortalecerlo. Dios está lleno de fortaleza, y, por
eso, puede impartirla a quienes la necesitan. Oh, tengan valor; pues el
Señor les impartirá Su fortaleza, y estarán tranquilos en la tempestad,
y alegres en la aflicción.
El que escribió estas líneas, puede
expresar como David: “Sí, espera a Jehová.” En efecto, ciertamente, lo
digo. Sé por una larga y profunda experiencia que es bueno que aguarde a
Jehová.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.

2Cr
20:17 Pero no tendréis que luchar en esta ocasión; resistid y estaos
quietos, y ved la salvación de YHVH para vosotros. ¡Oh Judá y Jerusalem,
no temáis ni os aterroricéis! Salid mañana contra ellos, porque YHVH
está con vosotros (BTx 3)
“Jehová estará con vosotros.” 2Cr_20:17. Esto
era una gran misericordia para Josafat, pues una gran multitud había
salido en su contra; y será también una gran misericordia para mí, pues
yo tengo gran necesidad, y no tengo poder ni sabiduría. Si el Señor está
conmigo, importa poco quién me abandone. Si el Señor está conmigo,
venceré en la batalla de la vida, y entre mayores sean mis pruebas, mi
victoria será más gloriosa. ¿Cómo puedo estar seguro que el Señor está
conmigo?
Ciertamente Él está conmigo si yo estoy con Él. Si yo
confío en Su fidelidad, y creo en Sus palabras y obedezco Sus
mandamientos, Él seguramente está conmigo. Si estoy del lado de Satanás,
Dios está contra mí, y no puede ser de otra manera; pero si vivo para
honrar a Dios, puedo estar seguro que Él me honrará.
Yo estoy
absolutamente seguro de que Dios está conmigo, si Jesús es mi solo y
único Salvador. Si he puesto mi alma en las manos del Unigénito Hijo de
Dios, entonces puedo estar seguro que el Padre empleará todo Su poder
para preservarme, para que Su Hijo no
sea deshonrado.
¡Oh, que
tuviéramos la fe para asirnos sobre el breve pero dulce texto para hoy!
¡Oh, Señor, cumple a Tu siervo esta palabra! Te pido que estés conmigo
en el hogar, en la calle, en el campo, en el taller, en la compañía, y
cuando estoy solo. Te pido que estés también con todo Tu pueblo.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.

Ose
1:7 Pero me compadeceré de la casa de Judá y los salvaré por YHVH, su
Dios. No los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con
caballos, ni con jinetes (BTx 3)
“Mas de la casa de
Judá tendré misericordia, y los salvaré por Jehová su Dios; y no los
salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni
jinetes.” Ose_1:7. ¡Preciosa palabra! El propio Jehová librará a
Su pueblo en la grandeza de Su misericordia, pero no lo hará por los
medios ordinarios. Los hombres son tardos para rendir a Dios la gloria
debida a Su nombre. Si van a la batalla con espada y arco, y ganan la
victoria, deberían alabar a su Dios; sin embargo, no lo hacen, sino que
comienzan a engrandecer su propia diestra, y a gloriarse en sus caballos
y jinetes. Por esta razón, nuestro Jehová determina con frecuencia
salvar a Su pueblo sin utilizar medios secundarios, para que todo el
honor sea para Él solo.
Corazón mío, entonces mira únicamente al
Señor, y no al hombre. Espera ver a Dios mucho más claramente cuando no
haya nadie más a quien mirar. Aunque no cuente con ningún amigo, ni
consejero, ni nadie que me respalde, no debo desconfiar, si puedo sentir
que el propio Señor está de mi lado; sí, debo estar alegre si Él da la
victoria sin batalla, como el texto parece implicar. ¿Por qué habría de
necesitar caballos y jinetes si el propio Jehová tiene misericordia de
mí, y alza Su brazo en mi defensa? ¿Por qué habría de necesitar arco o
espada si Dios me salvará? Debo confiar, y no temer, a partir de este
día y para siempre. Amén.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.

Eze 37:13 Y cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestras sepulturas, oh pueblo mío, sabréis que Yo soy YHVH (BTx 3)
“Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío.” Eze_37:13. En
verdad así ha de ser: los que reciben vida de entre los muertos,
reconocerán con certeza la mano del Señor en su resurrección. Este es el
cambio mayor y el más notable de todos los cambios que un hombre pueda
experimentar: ser levantado de la tumba de la muerte espiritual, y ser
conducido a regocijarse en la luz y en la libertad de la vida
espiritual. Nadie puede obrar esto sino el Dios vivo, el Señor y dador
de vida.
¡Ah, cuán bien recuerdo cuando yacía yo en el valle lleno
de huesos secos, tan seco como cualquiera de ellos! ¡Bienaventurado fue
el día cuando la gracia inmerecida y soberana envió al hombre de Dios a
profetizar sobre mis huesos! Gloria sea dada a Dios por la conmoción que
esa palabra de fe provocó entre los huesos secos. ¡Más bienaventurado
aún fue ese aliento celestial proveniente de los cuatro vientos que me
hizo vivir! Ahora conozco yo al Espíritu dador de vida del eterno
Jehová. Verdaderamente Jehová es el Dios vivo, pues me hizo vivir. Mi
nueva vida, incluso en sus languideces y en sus aflicciones, es una
clara prueba para mí que el Señor puede matar y hacer vivir. Él es el
único Dios. Él es todo lo que es grandioso, gracioso, y glorioso, y mi
alma revivida lo adora como el gran YO SOY. ¡Toda gloria sea dada a Su
sagrado nombre! En tanto que viva lo alabaré.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.

Ose
6:3 ¡Conozcámoslo pues! ¡Sigamos adelante para conocer° a YHVH! Su
salida es tan cierta como la aurora, Y Él vendrá a nosotros como la
lluvia, Como la lluvia tardía° que riega la tierra. (BTx 3)
“Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová.” Ose_6:3.
Alcanzaremos
el santo conocimiento, no de una sola vez, sino gradualmente, y nuestro
deber es perseverar y aprender poco a poco. No debemos desesperar,
aunque nuestro progreso sea lento, pues todavía hemos de aprender. El
Señor, que se ha convertido en nuestro maestro, no se dará por vencido
con nosotros, independientemente de cuán tardos de entendimiento seamos;
pues no sería para honra Suya que algún grado de insensatez humana
frustrara Su destreza. Él Señor se deleita en volver sabio al necio.
Nuestro
deber es apegarnos a nuestro tópico principal, y proseguir en conocer,
no esta doctrina peculiar o aquella otra, sino al propio Jehová. Conocer
al Padre, Hijo, y Espíritu, el Dios Trino, esto es la vida eterna:
dediquémonos a esto, pues así obtendremos una instrucción completa. Al
proseguir en conocer a Jehová, aprenderemos la curación después del
desgarro, la restauración después del asolamiento, y la vida después de
la muerte. La experiencia tiene su obra perfecta cuando el corazón sigue
las pisadas del Señor Todopoderoso.
Alma mía, mantente cerca de
Jesús, prosigue en conocer a Dios en Jesús, y así llegarás al
conocimiento de Cristo, que es la más excelsa de todas las ciencias. El
Espíritu Santo te guiará a toda la verdad. ¿Acaso no este un oficio
lleno de gracia? Confía en que Él lo cumplirá.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.

Jua
15:10 Si guardáis° mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; como Yo
he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor (BTx
3)
“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor.” Jua_15:10.Permanecer
en obediencia y permanecer en el amor de Jesús, son cosas que no pueden
separarse. Una vida bajo el gobierno de Cristo es lo único que podría
demostrar que somos los objetos del deleite de nuestro Señor. Debemos
guardar el mandamiento de nuestro Señor, si queremos recibir el sol de
Su amor. Si vivimos en pecado, no podríamos vivir en el amor de Cristo.
Sin la santidad que agrada a Dios, no podríamos agradar a Jesús. Quien
no le da ninguna importancia a la santidad, no sabe nada del amor de
Jesús.
El disfrute consciente del amor de nuestro Señor es un
asunto delicado. Es mucho más sensible al pecado y a la santidad que el
mercurio lo es al frío y al calor. Cuando somos tiernos de corazón, y
prudentes de pensamiento, labios y vida, para honra de nuestro Señor
Jesús, entonces recibimos señales incontables de Su amor. Si deseamos
perpetuar esta bienaventuranza, debemos perpetuar la santidad. El Señor
Jesús no esconderá Su rostro de nosotros a menos que nosotros escondamos
nuestro rostro de Él. El pecado forma la nube que oscurece a nuestro
Sol: si somos diligentemente obedientes y completamente consagrados,
podremos caminar en la luz, como Dios está en la luz, y tendremos una
permanencia segura en el amor de Jesús como Jesús la tiene en el amor
del Padre. Aquí tenemos una dulce promesa con un solemne “si”. Señor,
pon este “si” en mi mano; pues, como una llave, abre este estuche de
joyas.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.
