Mat
10:42 Y cualquiera que dé a beber tan sólo un vaso de agua fría a uno
de estos pequeños, por cuanto es discípulo,° de cierto os digo que de
ningún modo perderá su recompensa. (BTx 3)
“Y cualquiera
que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por
cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.”
Mat_10:42.
Pues bien, yo podría hacer al menos eso. Podría
realizar un acto de amabilidad para con el siervo del Señor. El Señor
sabe que amo a todos los discípulos, y consideraría un honor
lavar sus pies. Por causa del Señor amo a los discípulos.
¡Cuán
agraciado de parte del Señor es mencionar una acción tan
insignificante: “dar un vaso de agua fría”! Por pobre que sea, yo puedo
hacer eso: puedo hacer eso, por humilde que sea: y lo haré de buena
gana. El Señor se da cuenta de eso aunque parezca tan pequeño: lo
advierte cuando es hecho al más insignificante de Sus seguidores.
Evidentemente, no es el costo, ni la destreza, ni la cantidad, lo que Él
mira, sino el motivo: eso que hacemos a un discípulo, por ser un
discípulo, es visto y recompensado por el Señor.
Él no nos recompensa por el mérito de lo que hacemos, sino de conformidad a las riquezas de Su gracia.
Yo
doy un vaso de agua fría, y Él me da a beber del agua viva. Yo doy a
uno de Sus pequeñitos, y Él me trata como a uno de ellos.
Jesús
encuentra una apología para Su liberalidad en aquello mismo que Su
gracia me ha conducido a hacer, y dice: “de cierto os digo que no
perderá su recompensa.”
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.
Isa 32:2 Aquel varón será como abrigo del viento, Como refugio contra la tempestad, Como corrientes de aguas en tierra seca, Como sombra de roca maciza en tierra calurosa (BTx 3)
“Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión.” Isa_32:2.
Todos sabemos de Quién se trata. ¿Quién podría ser sino el Segundo Hombre, el Señor del cielo, el Varón de dolores, el Hijo del hombre? ¡Qué escondedero ha sido Él para Su pueblo! Él propio soporta la plena fuerza del viento, y así protege a aquellos que se esconden en Él. Hemos escapado de esta manera de la ira de Dios, y de esta manera escaparemos de la ira de los hombres, de los cuidados de esta vida, y del temor de la muerte. ¿Por qué nos exponemos al viento cuando podríamos estar pronta y seguramente protegidos si nos ocultáramos detrás de nuestro Señor? Corramos a Él en este día, y estemos en paz.
A menudo el viento común de la aflicción se levanta en su fuerza y se vuelve una tempestad, barriendo todo lo que se le pone enfrente. Las cosas que parecían firmes y estables se sacuden por el ventarrón, y muchas y grandes son las caídas entre nuestras confianzas carnales. Nuestro Señor Jesús, el Hombre glorioso, es un refugio que no es abatido nunca. En Él observamos la tempestad rugiendo, pero nosotros mismos descansamos en deleitable serenidad.
Hoy debemos refugiarnos en nuestro escondite, y sentarnos y cantar bajo la protección de nuestro albergue. ¡Bendito Jesús! ¡Bendito Jesús! ¡Cuánto te amamos! Bien hacemos, pues Tú eres para nosotros un escondedero en el tiempo de tormenta.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.

Stg
1:12 Bienaventurado el varón que soporta la prueba,° porque cuando
salga aprobado, recibirá la corona de la vida, que prometió° a los que
lo aman (BTx 3)
"Bienaventurado el varón que soporta la
tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de
vida, que Dios ha prometido a los que le aman." Stg_1:12
Sí,
es bienaventurado mientras está soportando la prueba. Ningún ojo puede
ver esto mientras no haya sido ungido con el colirio celestial. Pero
debe soportarla, y no debe ni rebelarse en contra de Dios, ni apartarse
de su integridad. El que ha atravesado en medio del fuego y no ha sido
consumido como una falsificación, es bienaventurado.
Cuando la
prueba hubiere terminado, entonces viene el sello de la aprobación
divina: "la corona de vida." Como si el Señor dijera: "que viva; pesado
ha sido en balanza, y no fue hallado falto." La vida es la recompensa,
la realización del propósito divino concerniente a nosotros. Una forma
más elevada de vida espiritual y gozo coronan ya a aquellos que han
pasado con seguridad las pruebas más fieras de fe y de amor.
El
Señor ha prometido la corona de vida a quienes le aman. Sólo los amantes
del Señor soportarán en la hora de la prueba; el resto se hundirá, o se
abatirá, o regresará al mundo.
Vamos, corazón mío, ¿amas tú a tu Señor? ¿Verdaderamente? ¿Profundamente?
¿Enteramente?
Entonces ese amor será probado; pero las muchas aguas no podrán
apagarlo, ni lo ahogarán los ríos. Señor, que Tu amor alimente mi amor
hasta el final.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.
Lam 3:27 f
Bueno le es llevar al hombre el yugo desde su juventud. (BTx 3)
Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud." Lam_3:27. Esta afirmación es tan buena como una promesa. Ha sido bueno, es bueno y será bueno que yo lleve el yugo.
Temprano
en la vida tuve que sentir el peso de la convicción, y desde entonces
ha evidenciado ser una carga que enriquece el alma. ¿Acaso amaría tanto
el Evangelio si no hubiera aprendido, gracias a una profunda
experiencia, la necesidad de la salvación por gracia? Jabes fue más
ilustre que sus hermanos por cuanto su madre lo dio a luz con dolor, y
aquellos que sufren mucho para nacer para Dios, son conformados en
sólidos creyentes en la gracia soberana.
El yugo de la censura es
enfadoso, pero prepara al hombre para futura honra. Quien no haya
sufrido el castigo del desprecio no es idóneo todavía para ser líder. La
alabanza intoxica si no va precedida del ultraje. Los hombres que se
alzan a la eminencia sin una lucha previa usualmente caen en la
deshonra.
El yugo de la aflicción, del desencanto, y del trabajo
excesivo no ha de ser buscado de ninguna manera; pero cuando el Señor lo
pone sobre nosotros en nuestra juventud, desarrolla con frecuencia un
carácter que glorifica a Dios y bendice a la iglesia.
Vamos, alma
mía, inclina tu cerviz; toma tu cruz. Fue buena para ti cuando eras
joven, y no te hará ningún daño ahora. Sopórtala alegremente, por Jesús
nuestro Señor.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.

Deu 28:6 Bendito serás en tu entrar y bendito serás en tu salir (BTx 3)
"Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir." Deu_28:6. Las
bendiciones de la ley están vigentes. Jesús confirmó la promesa cuando
soportó el castigo. Si yo guardo los mandamientos de mi Señor, puedo
apropiarme de esta promesa sin ninguna duda.
Hoy entraré a mi casa
sin temer malas noticias, y entraré a mi aposento esperando oír buenas
nuevas de mi Señor. No tendré temor de entrar en mi interior mediante un
autoexamen, ni de revisar mis asuntos mediante una diligente inspección
de mi actividad.
Tengo mucho trabajo por hacer dentro de casa,
dentro de mi propia alma; oh, anhelo una bendición en toda ella, la
bendición del Señor Jesús, que ha prometido habitar en mí.
También
debo salir. La timidez me orilla a desear quedarme adentro, y no salir
nunca más al mundo pecador. Pero debo salir para cumplir con mi llamado,
y debo salir para poder ser útil a mis hermanos, y útil a los impíos.
Debo ser un defensor de la fe y un atacante de la impiedad. ¡Oh, anhelo
una bendición para mi salir el día de hoy!
Señor, concédeme ir donde Tú me guíes, y ocuparme en Tus asuntos, bajo Tus órdenes, y en el poder de Tu Espíritu.
Señor
Jesús, entra conmigo y sé mi invitado; y luego sal conmigo, y haz que
mi corazón arda, cuando hables conmigo en el camino.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.

Pro 28:14 ¡Dichoso el hombre que teme siempre! Pero el contumaz caerá en la desgracia (BTx 3)
"Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios." Pro_28:14.
El
temor del Señor es el comienzo y el fundamento de toda verdadera
religión. Sin un solemne temor y reverencia de Dios, no hay un asidero
para las virtudes más resplandecientes. Aquel hombre cuya alma no adora,
no vivirá nunca en santidad.
Feliz es quien siente un temor celoso
de hacer el mal. El santo temor se fija, no únicamente antes de saltar,
sino incluso antes de moverse.
Tiene un temor de errar, temor de
descuidar su deber, temor de cometer pecado. Teme las malas compañías,
la conversación liviana, y las tendencias cuestionables. Esto no hace
desdichado al hombre, sino que le trae felicidad. El centinela vigilante
es más feliz que el soldado que se duerme en su puesto. Quien anticipa
el mal y huye de él, es más feliz que quien sigue adelante
descuidadamente y es destruido.
El temor de Dios es una gracia
tranquila que conduce a un hombre a lo largo de una calzada selecta, de
la cual está escrito: "No habrá allí león, ni fiera subirá por él."
Temer
la simple apariencia del mal es un principio purificador que capacita
al hombre, por medio del poder del Espíritu Santo, a mantener sus
vestiduras inmaculadas de cualquier mancha del mundo. En ambos sentidos
el que "siempre teme" es hecho feliz.
Salomón había probado tanto la
mundanalidad como el santo temor: en el uno encontró vanidad, y en el
otro felicidad. No repitamos su experimento, sino que debemos ajustarnos
a su veredicto.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.
Isa 42:3 No quebrará la caña cascada, Ni apagará el pabilo que humea; Hará que la justicia actúe conforme a la verdad (BTx 3)
"No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare." Isa_42:3
Entonces puedo esperar un trato tierno de parte del Señor. En verdad, me siento estar mi mejor condición siendo tan débil, y tan plegable como un junco. Alguien dijo: "me importas un comino"; y la expresión, aunque poco amable, no dejaba de ser cierta. ¡Ay!, yo soy inferior a una caña que crece junto al río, pues ella al menos puede sostener en alto su cabeza. Yo estoy cascado, grandemente, tristemente cascado. No hay música en mí ahora; hay una rendija que deja escapar toda la melodía. ¡Ay de mí! Sin embargo, Jesús no me quebrará; y si Él no lo hará, entonces poco me importa lo que otros intenten hacer. ¡Oh, dulce y compasivo Señor, yo me acurruco bajo Tu protección, y me olvido de mis heridas!
En verdad es justo que también sea comparado al "pábilo que humeare", cuya luz se ha extinguido, y sólo su humo permanece. Me temo que soy una molestia más que un beneficio. Mis temores me indican que el diablo ha apagado mi luz, y me ha dejado un molesto humo, y que el Señor me aplicará pronto un extinguidor. Sin embargo, percibo que aunque hubieren despabiladeras bajo la ley, no había extinguidores; y Jesús no me apagará; por tanto, tengo esperanzas. Señor, enciéndeme de nuevo, y hazme brillar para Tu gloria, y para exaltación de Tu ternura.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.