Amó
9:9 Porque he aquí Yo daré orden, Y la casa de Israel será zarandeada
entre todas las naciones, Como se zarandea el trigo en la criba, Sin que
caiga un grano en tierra (BTx 3)
“Porque he aquí yo
mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las
naciones, como se zarandea el grano en una criba y no cae un granito en
la tierra.” Amó_9:9.
El proceso de zarandeo prosigue
todavía. Doquiera que vayamos, estamos todavía siendo aventados y
zarandeados. En todos los países el pueblo de Dios está siendo probado
“como se zarandea el grano en una criba.” Algunas veces el demonio
sostiene la criba, y zarandea hacia arriba y hacia abajo a gran
velocidad, con el ardiente deseo de deshacerse de nosotros para siempre.
La incredulidad no se demora en agitar nuestro corazón y mente con sus
temores inquietantes. El mundo tiende una mano dispuesta al mismo
proceso, y nos sacude a derecha e izquierda con gran vigor. Y lo peor de
todo es que la iglesia, apóstata en su mayoría, viene para aplicar una
fuerza más furiosa al proceso de zarandeo.
¡Bien, bien!, que
continúe. De esta forma es separada la paja del trigo. Así es libre el
trigo de polvo y paja. Y ¡cuán grande es la misericordia que nos llega
en el texto: “y no cae un granito en la tierra.”! Todo lo que es bueno,
verdadero y precioso, será preservado. Ni uno solo de los más pequeños
creyentes se perderá, ni ningún creyente perderá algo que pueda llamarse
una pérdida. Seremos tan protegidos durante el zarandeo que se
convertirá en una ganancia real para nosotros por medio de Cristo Jesús.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.
Isa
33:21 Que allí YHVH es nuestro capitán, En un lugar de anchurosos ríos y
corrientes, Donde no surcarán galeras de remos Ni los cruzará la nave
capitana, Pues sus jarcias, aflojadas, No podrán sujetar el mástil ni
desplegar las velas (BTx 3)
“Porque ciertamente allí será
Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos,
por el cual no andará galera de remos, ni por él pasará gran nave.”
Isa_33:21.
El Señor será para nosotros el bien supremo,
sin ninguna de las desventajas que necesariamente parecen acompañar a
las mejores cosas terrenales. Si una ciudad es favorecida con anchos
ríos, tiene la propensión a ser atacada por galeras de remos y otros
barcos
de guerra. Pero cuando el Señor representa la abundancia de Su
munificencia bajo esta figura, se cuida expresamente de excluir el miedo
que esta metáfora podría sugerir.
¡Bendito sea Su perfecto amor!
Señor,
si Tú me enviaras riquezas como anchos ríos, no permitas que venga la
galera de remos en la forma de mundanalidad u orgullo. Si me concedieras
abundante salud y un estado de ánimo feliz, no permitas que “la gran
nave” del ocio carnal venga navegando sobre las abundantes aguas. Si
tengo éxito en el santo servicio, extenso como el Rin alemán, no
permitas que me enfrente nunca a la galera de la arrogancia y de la
confianza en mí mismo surcando sobre las olas de mi utilidad. Si yo
fuera tan supremamente feliz como para gozar de la luz de Tu rostro año
tras año, no permitas que desprecie nunca a Tus santos débiles, ni dé
cabida a la vana noción de mi propia perfección para que navegue por los
anchos ríos de mi plena seguridad. Señor, dame esa bendición que
enriquece, y que no agrega tristeza ni favorece al pecado.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.
Rom 5:3 Y no sólo eso; sino que hasta nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce constancia (BTx 3)
“Sabiendo que la tribulación produce paciencia.” Rom_5:3.
Esta
es una promesa en su esencia aunque no lo sea en su forma. Tenemos
necesidad de paciencia, y aquí vemos la forma de obtenerla. Es sólo
mediante la práctica que aprendemos a tener paciencia, de la misma
manera que nadando los hombres aprenden a nadar. No podrían aprender ese
arte en tierra firme, ni podríamos aprender paciencia sin tribulación.
¿Acaso no vale la pena sufrir tribulación con el objeto de alcanzar esa
hermosa ecuanimidad de mente que quietamente se somete en todo a la
voluntad de Dios?
Sin embargo nuestro texto expresa un hecho
singular, que no es de conformidad a la naturaleza, sino que es
sobrenatural. La tribulación en sí y por sí obra petulancia,
incredulidad y rebelión. Es únicamente por la sagrada alquimia de la
gracia que es llevada a obrar paciencia en nosotros. No trillamos el
grano para aplacar el polvo: sin embargo, el flagelo de la tribulación
hace esto sobre la era de Dios. No sacudimos a un hombre para darle
descanso, y sin embargo, así trata el Señor a Sus hijos. Ciertamente
esto no corresponde a la manera humana de hacer las cosas, sino que
redunda grandemente para gloria de nuestro infinitamente sabio Dios.
¡Oh
que la gracia me conceda que mis tribulaciones me bendigan! ¿Por qué
habría de querer detener su agraciada influencia? Señor, yo te pido que
quites mi aflicción, pero te suplico diez veces más que quites mi
impaciencia. Precioso Señor Jesús, con Tu cruz graba la imagen de Tu
paciencia en mi corazón.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.
Sal
110:3 En el día de tu poder, tu pueblo se ofrecerá voluntariamente, En
la hermosura de la santidad. Desde el vientre de la aurora, Tienes el
rocío de tu juventud. (BTx 3)
“Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder.” Sal_110:3.
¡Bendito
sea el Dios de gracia porque así sea! Tiene un pueblo que ha elegido
desde tiempos antiguos para que fuese Su porción peculiar. Estos por
naturaleza tienen voluntades tan tercas como el resto de los
descarriados hijos de Adán; pero cuando llega el día de Su poder, y la
gracia muestra su omnipotencia, entonces están anuentes a arrepentirse y
a creer en Jesús. Nadie es salvado en contra de su voluntad, sino que
la voluntad es conducida a someterse dulcemente. ¡Cuán asombroso es este
poder, que nunca viola la voluntad, y sin embargo, la gobierna! Dios no
fuerza la cerradura, sino que la abre utilizando una llave maestra que
sólo Él puede usar.
Entonces estamos dispuestos a ser, a hacer y
a sufrir como lo quiera el Señor. Si en cualquier momento nos
volviéramos rebeldes, sólo tiene que venir a nosotros con poder, y de
inmediato caminamos de todo corazón en la vía de Sus mandamientos. ¡Que
este sea un día de poder para mí, en lo relativo a algún noble esfuerzo
para la gloria de Dios y el bien de mis semejantes! Señor, yo estoy
dispuesto; ¿no podría esperar que este sea uno de los días de Tu poder?
Estoy enteramente a Tu disposición; dispuesto, sí, ávido de ser usado
por Ti para Tus santos propósitos. Oh, Señor, que no tenga yo que
clamar: “el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo”; dame poder
conforme me das el querer.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.
Sof
3:17 ¡YHVH tu Dios está en medio de ti! ¡Es héroe que salva! Se gozará
en ti con alegría y te renovará° su amor, Y se regocijará contigo con
cánticos de alabanza. (BTx 3)
“Jehová está en medio de ti,
poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor,
se regocijará sobre ti con cánticos.” Sof_3:17.
¡Qué palabra es esta! ¡Jehová Dios en medio de Su pueblo en toda la majestad de Su poder!
Su
sola presencia basta para inspirarnos paz y esperanza. Tesoros de
ilimitado poder están albergados en nuestro Jehová, y Él mora en Su
iglesia. Por eso Su pueblo puede clamar de alegría.
No solamente
habita en medio de nosotros, sino que está ocupado en Su obra escogida
de salvación. “Él salvará.” Él está salvando siempre: Su nombre Jesús le
fue dado por eso. No temamos ningún peligro, pues es poderoso para
salvar.
Y esto no es todo. Él sigue siendo siempre el mismo; Él
ama, y calla de amor, y no dejará de amar. Su amor le produce gozo.
Incluso encuentra un tema para un cántico en Su amada.
Esto es
sumamente maravilloso. Cuando Dios hizo la creación, no cantó, sino dijo
simplemente: “Es bueno en gran manera”; pero cuando llegó a la
redención, entonces la sagrada Trinidad sintió un gozo que había de ser
expresado con un cántico. ¡Piensen en ello y maravíllense! Jehová Jesús
entona un cántico nupcial para Su esposa elegida. Ella es para Él Su
amor, Su gozo, Su reposo, Su cántico. Oh Señor Jesús, por Tu amor
inmensurable para nosotros, enséñanos a amarte, a regocijarnos en Ti, y a
entonar el salmo de nuestra vida para Ti.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.
Deu
33:12 De Benjamín dijo: Habite el amado de YHVH confiado junto a Aquél
Que lo protege todo el día morando entre sus hombros (BTx 3)
“A Benjamín dijo: el amado de Jehová habitará confiado cerca de él; lo cubrirá siempre, y entre sus hombros morará.” Deu_33:12.
Sí,
no hay confianza comparable a la que proviene de morar cerca de Dios.
Para Sus bienamados el Señor no podría encontrar un lugar más firme y
seguro. Oh Señor, permíteme morar bajo Tu sombra, cerca de Tu costado
traspasado. Quiero acercarme más y más a Ti, mi Señor; y una vez que
esté especialmente cerca de Ti, quiero morar allí por siempre.
¡Qué
albergue es provisto por el Señor para Su escogido! No es un techo
seguro el que lo cubrirá, ni un búnker antibombas, ni siquiera el ala de
un ángel, sino el propio Jehová. Nada puede dañarnos cuando estamos
protegidos de esta manera. Este abrigo nos concederá el Señor durante
todo el día, sin importar cuán largo sea. Señor, concédeme morar en este
día conscientemente bajo este dosel de amor, bajo este pabellón de
poder soberano.
¿Cuál es el significado de la tercera frase?
¿Significa que el Señor en Su templo morará en medio de las montañas de
Benjamín, o que el Señor quiere estar allí donde esté colocada la carga
de Benjamín, o significa que somos cargados en los hombros del Eterno?
En cualquier caso, el Señor es la ayuda y la fortaleza de Sus santos.
Señor, que goce yo siempre de Tu ayuda, y entonces mis brazos me
bastarán.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.
Sal 92:12 El justo florecerá como la palmera, Crecerá como cedro en el Líbano (BTx 3)
“El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano.” Sal_92:12.
Estos
árboles no están apoyados en una espaldera ni son podados por el
hombre: las palmeras y los cedros son “árboles de Jehová”, y es debido a
Su cuidado que florecen; lo mismo ocurre con los santos del Señor, pues
Él los cuida especialmente. Estos árboles están siempre verdes y son
objetos hermosos en todas las estaciones del año. Los creyentes no son
santos algunas veces y algunas veces son impíos: ellos permanecen en la
belleza del Señor bajo todos los climas. Estos árboles llaman la
atención en todas partes: nadie podría contemplar un paisaje en el que
hubieren palmeras o cedros sin que su atención se fijara en estas
alturas reales. Los seguidores de Jesús son observados por todos los
observadores: como una ciudad asentada sobre un monte, no se pueden
esconder.
El hijo de Dios florece como una palmera que empuja
toda su potencia hacia arriba, en una columna erecta sin una sola rama.
Es un pilar con un glorioso capitel. No crece hacia la derecha ni hacia
la izquierda, sino que envía toda su fuerza hacia el cielo, y da su
fruto tan cerca del cielo como sea posible. Señor, cumple este tipo en
mí.
El cedro enfrenta todas las tormentas, y crece cerca de las
nieves eternas, y el propio Señor lo llena con una savia que conserva su
corazón cálido y sus ramas son fuertes. Señor, que así sea conmigo, te
lo ruego. Amén.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.