lunes, 7 de octubre de 2013

"Allí le veréis."


Mar 16:7 Pero id, decid a sus discípulos y a Pedro que va delante de vosotros a Galilea.° Allí lo veréis, como os dijo. (BTx 3)

“El va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis como os dijo.”  Mar_16:7.

Donde indicó que se reuniría con Sus discípulos, allí estaría en el momento debido. Jesús acude siempre a Su cita. Si promete reunirse con nosotros en el propiciatorio, o en la adoración pública, o en las ordenanzas, podemos estar plenamente seguros de que allí estará. Nosotros podríamos permanecer perversamente alejados del lugar indicado para la cita, pero Él nunca lo hará. Él dice: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo”; no dice: “allí estaré”, sino “allí estoy ya yo.”
Jesús es siempre el primero en la comunión: “El va delante de vosotros.” Su corazón está con Su pueblo, Su delicia está en ellos, y nunca es tardo para reunirse con ellos. En toda comunión Él va delante de nosotros. 
Pero Él se revela a los que le siguen: “Allí le veréis.” ¡Visión deleitable! No nos importa ver a los más grandes de los simples mortales, pero verlo a ÉL es ser llenado de gozo y paz.
Y le veremos, pues Él promete venir a los que creen en Él, y manifestarse a ellos. Estén seguros que así será, pues Él hace todo de conformidad a Su palabra de la promesa: “Como os dijo.” Aférrense a esas últimas palabras, y estén seguros que hasta el final Él hará con ustedes: “Como os dijo.”

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.


domingo, 6 de octubre de 2013

Para que les sea revelado Su secreto con claridad



Jua 16:13 Pero cuando venga Aquél, el Espíritu de la Verdad, os guiará en toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará cuanto oirá, y os anunciará las cosas que han de venir.

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad.”  Jua_16:13.

La verdad es semejante a una vasta caverna en la que deseamos entrar, pero que somos incapaces de recorrer solos. Su entrada es clara y brillante; pero si nos adentráramos más y exploráramos sus escondrijos más recónditos, necesitaríamos un guía o nos perderíamos. El Espíritu Santo, que conoce toda la verdad perfectamente, es el guía asignado a todos los verdaderos creyentes, y los conduce según su propia capacidad, desde una cámara interior hasta otra, para que contemplen las cosas más profundas de Dios, y para que les sea revelado Su secreto con claridad. 
¡Cuán grande promesa es esta para una humilde mente inquisitiva! Nosotros deseamos conocer la verdad y adentrarnos en ella. Estamos conscientes de nuestra propia propensión a errar, y sentimos la urgente necesidad de un guía. Nos gozamos porque el Espíritu Santo ha venido y mora entre nosotros. Condesciende a actuar como un guía para nosotros, y nosotros aceptamos gozosos Su liderazgo. Deseamos aprender “Toda la verdad”, para no volvernos sesgados y estar sin equilibrio. No queremos ser ignorantes voluntarios de ninguna parte de la revelación para no perdernos alguna bendición, o para no incurrir en pecado. El Espíritu de Dios ha venido para guiarnos a toda la verdad: escuchemos Sus palabras con corazones obedientes y sigamos su guía. 

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román. 


sábado, 5 de octubre de 2013

Como rocío y lluvia de Dios



Miq 5:7 El remanente de Jacob será en medio de muchos pueblos como el rocío de YHVH, Como la lluvia sobre la hierba, que no aguarda a nadie, Ni pone su esperanza en los hijos del hombre.

“El remanente de Jacob será en medio de muchos pueblos como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan a varón, ni aguardan a hijos de hombres.”  Miq_5:7.

Si esto es cierto del Israel literal, con mucha más razón es cierto del Israel espiritual, del pueblo creyente de Dios. Cuando los santos son lo que debieran ser, son una bendición incalculable para aquellos entre quienes se encuentran esparcidos. 
Son como el rocío, pues de una manera tranquila y discreta refrescan a los que están a su alrededor. Silenciosa pero eficazmente ministran a la vida, al crecimiento, y al gozo de aquellos que habitan con ellos. Caídos frescos del cielo, relucientes como diamantes al sol, agraciados hombres y mujeres atienden a los débiles y a los insignificantes hasta que cada hoja de hierba tiene su propia porción de rocío. Pequeños como individuos, son, cuando están unidos, suficientes por completo para los propósitos de amor que el Señor cumple a través de ellos. Las gotas de rocío logran refrescar extensos acres. ¡Señor, haznos como el rocío! 
Las personas piadosas son como lluvias que llegan ordenadas por Dios sin licencia ni autorización de los hombres. Trabajan para Dios ya sea que los hombres lo deseen o no; no solicitan el permiso humano como tampoco lo hace la lluvia. Señor, haz que estemos valerosamente dispuestos, y libres en Tu servicio dondequiera que nuestra porción hubiere sido asignada.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román. 



viernes, 4 de octubre de 2013

Intenten la predicación de un Salvador crucificado, resucitado y ascendido



Jua 12:32 Y Yo, cuando sea levantado en alto de sobre la tierra, a todos atraeré a mí mismo (BTx 3)

“Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.”   Jua_12:32.

Vamos, obreros, cobren ánimo. Ustedes temen no poder atraer a una congregación. Intenten la predicación de un Salvador crucificado, resucitado y ascendido; pues esta es la mayor “fuerza de atracción” que haya sido jamás manifestada entre los hombres. ¿Qué los atrajo a Cristo sino Cristo? ¿Qué los atrae a Él ahora sino Su propia bendita persona? Si ustedes han sido atraídos a la religión por cualquier otra cosa, pronto serán atraídos lejos de ella; pero Jesús los ha retenido, y los retendrá hasta el fin. ¿Por qué, entonces, dudar de Su poder de atraer a otros? Vayan con el nombre de Jesús a aquellos que han sido tercos hasta este momento, y vean si no los atrae.  
Ningún tipo de hombre está más allá de este poder de atracción. Viejos y jóvenes, ricos y pobres, ignorantes y letrados, depravados o afectuosos, todos los hombres habrán de sentir la fuerza de atracción. Jesús es el único imán. No pensemos en ningún otro. La música no atraerá a Jesús, ni tampoco la elocuencia, la lógica, las ceremonias o el ruido. El propio Jesús ha de atraer a los hombres a Sí mismo; y Jesús es el indicado para la obra en cada caso. No permitan ser tentados por la charlatanería del día; mas como obreros del Señor trabajen a Su manera, y atraigan con las propias cuerdas del Señor. Atraigan hacia Cristo, y atraigan por Cristo, pues entonces Cristo atraerá por medio de ustedes.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.

jueves, 3 de octubre de 2013

Te veré con satisfacción al despertar


“En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.”  Sal_17:15.

La porción de otros hombres llena sus cuerpos, y enriquece a sus hijos, pero la porción del creyente es de otro tipo. Los hombres del mundo tienen su tesoro en este mundo, pero los hombres del mundo venidero miran más alto y más lejos.
Nuestra posesión tiene dos facetas. Tenemos la presencia  de Dios aquí y Su semejanza en el más allá. Aquí vemos el rostro del Señor en justicia, pues somos justificados en Cristo Jesús. ¡Oh, el gozo de contemplar la faz de un Dios reconciliado! La gloria de Dios en el rostro de Jesucristo nos trae el cielo aquí abajo, y será para nosotros el cielo del cielo arriba.  
Pero no termina con mirar: hemos de ser transformados en aquello que miramos. Dormiremos un poco y luego despertaremos para convertirnos en espejos que reflejan las bellezas de nuestro Señor. La fe ve a Dios con una mirada transformadora. El corazón recibe la imagen de Jesús en sus propias profundidades, hasta que el carácter de Jesús es grabado en el alma. Esto es satisfacción. Ver a Dios y ser semejante a Él, ¿qué más podría
desear? La plena confianza de David se convierte aquí, por el Espíritu Santo, en una promesa del Señor. Yo la creo. La espero. Señor, concédemela. Amén.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Dios ciertamente te visitará, y te hará subir


Gén 50:24 Después, dijo José a sus hermanos: Yo voy a morir, pero ’Elohim ciertamente os visitará,° y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró dar a Abraham, a Isaac, y a Jacob (BTx 3)

“Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob.”  Gén_50:24.

José había sido una providencia encarnada para sus hermanos. Todos nuestros Josés mueren, y miles de consuelos mueren con ellos. Egipto ya no fue nunca lo mismo para Israel después que José murió, y el mundo tampoco será para nosotros lo que fue cuando nuestros seres queridos vivían.
¡Pero vean cómo fue aliviado el dolor de su triste muerte! Ellos tenían una promesa de que el Dios vivo los visitaría. ¡Una visita de Jehová! ¡Qué gran favor! ¡Qué gran consolación!  ¡Qué cielo en la tierra! Oh, Señor, visítanos en este día; aunque en verdad no somos dignos de que entres bajo nuestro techo.  
Pero fue prometido algo más: el Señor los haría subir. Ellos encontrarían en Egipto un frío recibimiento después de que José hubo muerto; es más, Egipto se convertiría para ellos en casa de servidumbre. Pero no sería así para siempre; ellos saldrían mediante una liberación divina, y marcharían a la tierra de la promesa. No lloraremos aquí por siempre. Seremos llamados a casa, a la tierra de gloria, para unirnos a nuestros seres queridos. Por tanto, “alentaos los unos a los otros con estas palabras.”

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.

martes, 1 de octubre de 2013

Ningún creyente perderá su herencia divina


Sal 111:5 Dio alimento a los que lo temen,
Para siempre se acordará de su pacto. (BTx 3)

“Ha dado alimento a los que le temen; para siempre se acordará de su pacto.” Sal_111:5.

Quienes temen a Dios no necesitan temer a la indigencia. A lo largo de todos estos años, el Señor ha encontrado siempre alimento para Sus propios hijos, ya sea que hayan estado en el desierto, o junto al arroyo de Querit, o en la cautividad, o en medio de la hambruna. Hasta aquí el Señor nos ha dado día a día nuestro pan de cada día, y no dudamos que Él continuará alimentándonos hasta que no lo necesitemos más.
En cuanto a las bendiciones más elevadas y magníficas del pacto de gracia, Él no cesará de suministrarlas nunca según las requiramos. Él reconoce que hizo el pacto, y no actúa nunca como si se arrepintiera de haberlo hecho. Él recuerda el pacto cuando lo provocamos para que nos destruya. Él resuelve amarnos, guardarnos, y consolarnos, tal como se comprometió a hacerlo. Él está consciente de cada jota y tilde de Su compromisos, y no permite que ni una de Sus palabras caiga nunca al suelo.
A nosotros tristemente no nos preocupa Dios, pero Él está magnánimamente preocupado por nosotros. Él no puede olvidar a Su Hijo, que es la Fianza del Pacto, ni a Su Espíritu Santo, que activamente cumple el pacto, ni a Su propio honor, que está ligado al pacto. Por esto el cimiento de Dios permanece firme, y ningún creyente perderá su herencia divina, que es suya mediante un pacto de sal.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.