jueves, 7 de noviembre de 2013

“Dios, sé propicio a mí, pecador.”


Luc 18:14 Os digo que éste bajó a su casa justificado antes que aquél, porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla, será enaltecido (BTx 3)

“El que se humilla será enaltecido.”  Luc_18:14.

No debería ser difícil que nos humilláramos pues, ¿qué tenemos de lo que debamos estar orgullosos? Deberíamos ocupar el lugar más bajo sin necesidad de que se nos diga que lo hagamos. Si fuéramos sensatos y honestos seríamos muy poca cosa en nuestra propia opinión. Especialmente delante del Señor, en oración, deberíamos reducirnos a nada. Allí no podemos hablar de mérito, pues no tenemos ninguno: nuestra sola y única apelación ha de ser a la misericordia: “Dios, sé propicio a mí, pecador.”
Aquí tenemos una palabra de ánimo procedente del trono. Seremos enaltecidos por el Señor si nos humillamos. Para nosotros la forma de subir es ir cuesta abajo. Cuando somos despojados del yo, entonces somos vestidos de humildad, y esta es la mejor ropa. El Señor nos enaltecerá con paz y felicidad de mente; Él nos enaltecerá al conocimiento de Su Palabra y a la comunión con Él; Él nos enaltecerá en el gozo del perdón garantizado y la justificación. El Señor otorga Sus honores a quienes pueden llevarlos para honra del Dador.
Él da utilidad, aceptación e influencia a aquellos que no son inflados por estas cosas, sino que más bien son humillados por un sentido de mayor responsabilidad. Ni Dios ni el hombre se interesarán por ensalzar a un hombre que se ensalce a sí mismo; pero tanto Dios como los hombres buenos se unen en honrar una condición modesta. 
Oh, Señor, húndeme en el yo, para que pueda ser levantado en Ti.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


miércoles, 6 de noviembre de 2013

El poder del deleite


Sal 37:4 Deléitate asimismo en YHVH, Y Él te concederá las peticiones de tu corazón (BTx 3)

“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.”  Sal_37:4.

El deleite en Dios tiene un poder transformador, y eleva a un hombre por encima de los bajos deseos de nuestra naturaleza caída. El deleite en Jehová no es solamente dulce en sí mismo, sino que endulza al alma entera, hasta que los anhelos del corazón se vuelven tales que el Señor promete cumplirlos con seguridad. ¿Acaso no es grandioso el deleite que moldea nuestros deseos hasta que lleguen a ser semejantes a los deseos de Dios?
La insensata manera nuestra es desear, y luego ponernos a trabajar para lograr lo que deseamos. No salimos a trabajar a la manera de Dios, que es buscarlo primero a Él, y luego esperar que todas las cosas nos sean añadidas. Si dejáramos que nuestro corazón fuera llenado por Dios hasta desbordar con deleite, entonces el Señor mismo cuidaría que no nos falte ninguna cosa buena. En lugar de salir a buscar gozos, quedémonos en casa con Dios, y bebamos las aguas procedentes de nuestra propia fuente. Él puede hacer nosotros mucho más que lo que podrían hacer todos nuestros amigos. Es mejor estar contento únicamente con Dios que andar por todos lados irritados y desfallecidos por culpa de las nimiedades despreciables del tiempo y el sentido. Por un tiempo podríamos tener desilusiones; pero si nos acercan al Señor, entonces son cosas que han de ser valoradas en grado sumo, pues garantizarán el cumplimiento de todos nuestros rectos deseos al final.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


martes, 5 de noviembre de 2013

El que te creó sabe cuán frágil eres


Isa 57:16 No contenderé para siempre, Ni para siempre estaré airado, Porque delante de mí sucumbiría el espíritu° y las almas que he creado (BTx 3)

“Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; pues decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he creado.”  Isa_57:16.

Nuestro Padre celestial busca nuestra instrucción, no nuestra destrucción. Su contención con  nosotros tiene una amorosa intención hacia nosotros. Él no siempre estará alzado en armas en contra nuestra. Nosotros creemos que el Señor prolonga Sus castigos, pero eso es porque nuestra paciencia es limitada. Su compasión permanece para siempre, mas no su contención. La noche pudiera parecer inacabable, pero al fin ha de dar paso al alegre día.
Así como la contención es únicamente por un tiempo, así la ira que conduce a ella es únicamente por un pequeño rato. El Señor ama demasiado a Sus elegidos y no puede estar siempre airado con ellos. 
Si Él tratara siempre con nosotros como lo hace algunas veces, decaeríamos sin tardanza, y descenderíamos sin esperanza a las puertas de la muerte. ¡Valor, querido corazón! El Señor pronto pondrá término a Su reprimenda. Aguanta, pues el Señor te sostendrá, y te transportará. El que te creó sabe cuán frágil eres, y cuán poco puedes soportar. Él manejará tiernamente lo que creó tan delicadamente. Por tanto, no tengas temor por causa del doloroso presente, pues se desliza rápidamente hacia un jubiloso futuro. El que te afligió te sanará; Su pequeña ira será seguida por grandes misericordias.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


lunes, 4 de noviembre de 2013

Y el Señor intervino


2Re 3:16 y dijo: Así dice YHVH: Haced en este valle muchas zanjas,
2Re 3:17 porque YHVH dice así: No veréis viento, ni veréis lluvia, pero aquel valle se llenará de agua, y beberéis vosotros, vuestros ganados° y vuestras bestias (BTx 3)


“Quien dijo: Así ha dicho Jehová: Haced en este valle muchos estanques. Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia; pero este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias y vuestros ganados.”  2Re_3:16-17.

Tres ejércitos estaban pereciendo de sed, y el Señor intervino. Aunque no envió ni nube ni lluvia, sin embargo, les suministró una abundancia de agua. Él no depende de métodos ordinarios, sino que puede sorprender a Su pueblo con cosas novedosas de sabiduría y poder. De esta manera somos conducidos a ver más de Dios de lo que los procesos ordinarios habrían podido revelarnos. Aunque el Señor no se nos aparezca de la manera que esperamos, o deseamos, o suponemos, sin, embargo, de una manera o de otra Él nos proveerá. Es una gran bendición para nosotros que seamos alzados por encima de la búsqueda de causas secundarias, de tal forma que podamos contemplar el rostro de la grandiosa Causa Primera. 
¿Contamos en este día con la gracia suficiente para cavar cauces por los que pueda fluir la bendición divina? ¡Ay!, a menudo fallamos en la demostración de fe verdadera y práctica.
En este día debemos estar en guardia buscando respuestas a la oración. Como la niña que asistió a una reunión de oración pidiendo lluvia y llevó un paraguas consigo, así nosotros hemos de esperar verdadera y prácticamente que el Señor nos bendiga. Llenemos el valle de estanques y esperemos verlos todos llenos.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


domingo, 3 de noviembre de 2013

El tiempo de Dios es el mejor tiempo


Hab 2:3 Porque es aún visión para el tiempo señalado: ella hablará al fin y no será frustrada. Aunque tarde, aguárdala, porque sin duda vendrá, y no se retrasará (BTx 3)

“Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.”  Hab_2:3.

La misericordia podría parecer tardada, pero es segura. El Señor ha establecido, con sabiduría infalible, un tiempo para las salidas de Su poder lleno de gracia, y el tiempo de Dios es el mejor tiempo. Nosotros tenemos prisa; la visión de la bendición estimula nuestro deseo, y acelera nuestros anhelos; pero el Señor guardará Sus señalamientos. Él nunca se adelanta; Él nunca se atrasa. 
Se dice aquí que la Palabra de Dios es algo vivo que hablará, y que vendrá. No es nunca una letra muerta, como estamos tentados a temerlo cuando hemos esperado largamente su cumplimiento. La Palabra viva viene en camino proveniente del Dios vivo, y aunque pareciera dilatarse, en realidad no se está tardando. El tren de Dios no está retrasado. Sólo hemos de tener paciencia, y pronto veremos por nosotros mismos la fidelidad del Señor.
Ninguna de Sus promesas fallará: “no mentirá”. Ninguna de Sus promesas se perderá en el silencio: “se apresura hacia el fin”. ¡Qué consuelo hablará al oído de la fe! Ninguna de Sus promesas necesitará ser renovada como una factura que no pudo ser pagada en el día en que se vencía: “no tardará”. 
Vamos, alma mía, ¿no puedes esperar a tu Dios? Descansa en Él, y quédate quieta en una paz indecible.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


sábado, 2 de noviembre de 2013

“andar en integridad”


Sal 84:11 Porque sol y escudo es YHVH ’Elohim, Favor y honor concede YHVH, No quitará el bien a los que andan en integridad (BTx 3)

“No quitará el bien a los que andan en integridad.”  Sal_84:11.

El Señor puede quitar muchas cosas placenteras, pero no “el bien”. Él es el mejor juez de lo que es bueno para nosotros. Algunas cosas son indudablemente buenas, y estas las podemos obtener cuando las pedimos por medio de Jesucristo nuestro Señor.
La santidad es un bien, y Él la obrará en nosotros libremente. Él nos concederá gustosamente la victoria sobre las malas tendencias, sobre los temperamentos violentos, y los malos hábitos, y no hemos de permanecer sin ella.
Él otorgará la plena certidumbre, y la comunión cercana con Él, y el acceso a toda la verdad, y el valor que predomina delante del propiciatorio. Si no tenemos estas cosas, es por falta de fe de recibirlas, y no por cualquier renuencia de parte de Dios de otorgarlas.
Una disposición tranquila y celestial, gran paciencia, y amor ferviente: Él concederá todas estas cosas a la santa diligencia. 
Pero noten que hemos de “andar en integridad”. No ha de haber propósitos encontrados ni tratos aviesos; ni hipocresía ni engaño. Si andamos suciamente, Dios no puede otorgarnos favores, pues eso sería un galardón por el pecado. El camino de la integridad es el camino de la riqueza celestial: una riqueza tan grande que incluye todo el bien.
¡Qué promesa es esta para argumentarla en la oración! Pongámonos de rodillas.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


viernes, 1 de noviembre de 2013

El cual también lo hará


1Ts 5:24 Fiel es el que os llama, el cual también lo hará (BTx 3)

“Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.”  1Ts_5:24.

¿Qué hará Él? Él nos santificará por completo. Vean el versículo anterior. Él completará la obra de purificación hasta que seamos perfectos en todo. Él preservará todo nuestro ser, “espíritu, alma y cuerpo, irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” Él no permitirá que caigamos de la gracia, ni que estemos bajo el dominio del pecado. ¡Cuán grandes favores son estos! Haríamos muy bien en adorar al Dador de tales dones inefables. 
¿Quién hará esto? El Señor que nos ha llamado de las tinieblas a Su luz admirable, de la muerte en el pecado a la vida eterna en Cristo Jesús. Únicamente Él puede hacer esto: tal perfección y preservación sólo pueden provenir del Dios de toda gracia.
¿Por qué lo hará? Porque es fiel, fiel a Su propia promesa de salvar al creyente; fiel a Su hijo, cuya recompensa es que Su pueblo será presentado delante de Él sin mancha; fiel a la obra que ha comenzado en nosotros por nuestro llamamiento eficaz. Los santos no descansan en su propia fidelidad, sino en la propia fidelidad del Señor. 
Vamos, alma mía, aquí tienes un gran festín con el que puedes comenzar un mes opaco. Puede ser que haya niebla afuera, pero debe haber brillo del sol por dentro.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román