Jua 14:14 Si algo me pedís en mi nombre, Yo lo haré (BTx 3)
“Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.” Jua_14:14. ¡Qué
promesa tan amplia! ¡Algo! Ya sean grandes o pequeñas, todas mis
necesidades están cubiertas por esa palabra “algo”. Ven, alma mía, con
libertad delante del propiciatorio, y oye a tu Señor cuando te dice:
“Abre tu boca, y yo la llenaré”.
¡Qué
promesa tan sabia! Siempre hemos de pedir en el nombre de Jesús. A la
vez que esto nos alienta, también lo honra a Él. Este es un argumento
constante. Ocasionalmente cualquier otro argumento es oscurecido,
especialmente aquellos que podríamos sacar de nuestra propia relación
con Dios, o nuestra experiencia de Su gracia; pero en momentos así, el
nombre de Jesús es tan poderoso en el trono como siempre, y podemos
argumentarlo con plena seguridad.
¡Qué
oración tan instructiva! No podría pedir nada a lo que Cristo no
pudiera poner Su mano y Su sello. No me atrevería a usar el nombre de mi
Señor para una petición egoísta o caprichosa. Sólo puedo usar el nombre
de mi Señor para oraciones que Él mismo diría si estuviese en mi caso.
Es un gran privilegio que seamos autorizados a pedir en el nombre de
Jesús como si el propio Jesús lo pidiera; pero nuestro amor a Él no nos
permitiría nunca interponer ese nombre donde Él no lo pondría.
¿Estoy pidiendo lo que Jesús aprueba? ¿Me atrevería a poner Su sello a mi oración? Entonces ya tengo lo que busco del Padre.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Sal 121:4 He aquí no se adormecerá ni dormirá, El que guarda a Israel (BTx 3)
“He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.” Sal_121:4.Jehová
es “el Guarda de Israel”. Ninguna forma de descuido se introduce
clandestinamente en Él, ni el más profundo sueño ni el más ligero
reposo. Nunca deja de vigilar la casa y el corazón de Su pueblo. Esta es
razón suficiente para que descansemos en perfecta paz. Alejandro decía
que él dormía porque su amigo Parmenio velaba; con mayor razón
deberíamos dormir porque nuestro Dios es nuestro guarda.
“He
aquí” es introducido aquí para llamar nuestra atención a esta verdad
alentadora. Israel, cuando tenía una piedra por almohada, se durmió;
pero su Dios estaba despierto y vino en visión a Su siervo. Cuando
estemos indefensos, el propio Jehová cubrirá nuestras cabezas.
El
Señor guarda a Su pueblo como un hombre rico guarda su tesoro, como un
capitán guarda una ciudad con una guarnición, como un centinela mantiene
la custodia de su soberano. Nadie podría dañar a aquellos que están
bajo esa custodia. Quiero poner mi alma en Sus amadas manos. Él no nos
olvida nunca, no cesa nunca de cuidarnos diligentemente, y nunca se
considera incapaz de preservarnos.
Oh
mi Señor, guárdame, para que no me descarríe y caiga y perezca.
Guárdame, para que pueda guardar Tus mandamientos. Por Tu cuidado
vigilante impide que duerma como el haragán, y que perezca como aquellos
que sueñan el sueño de la muerte.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Jer 31:14 Saciaré el alma de los sacerdotes con grosura, Y mi pueblo será saciado con mi benevolencia, dice YHVH (BTx 3)
“Y mi pueblo será saciado de mi bien, dice Jehová.” Jer_31:14.Noten
la palabra “mi” que aparece dos veces: “Mi pueblo será saciado de mi
bien.” Las personas que son saciadas por Dios están marcadas como
pertenecientes a Dios. Dios se agrada con ellas, pues ellas se agradan
con Él. Ellas le llaman su Dios, y Él las llama Su pueblo; Él se agrada
de tomarlas como una porción, y ellas se sacian con Él como su porción.
Hay una comunión mutua de deleite entre el Israel de Dios y el Dios de
Israel.
Estas
personas están saciadas. Eso es algo grandioso. Muy pocos de los hijos
de los hombres son saciados alguna vez, sin importar cuál sea su
porción; se han tragado la sanguijuela borriquera que continuamente
clama: “¡dame! ¡Dame!” Únicamente las almas santificadas son almas
saciadas. El propio Dios es quien ha de convertirnos y contentarnos.
No
es sorprendente que el pueblo del Señor sea saciado con el bien de su
Señor. Pues allí hay bien sin mezcla, liberalidad sin restricción,
misericordia sin reprensión, amor sin cambio, favor sin reserva. Si el
bien de Dios no nos sacia, ¿qué podría saciarnos? ¡Cómo!, ¿todavía
estamos gimiendo? Con certeza hay un deseo maligno internamente si es un
deseo que el bien de Dios no sacia.
Señor, yo estoy saciado. Bendito sea Tu nombre.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Rom 6:14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia (BTx 3)
“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Rom_6:14. El
pecado reinaría si pudiera, pues no puede aceptar ningún lugar que esté
por debajo del trono del corazón. Algunas veces tenemos miedo que nos
conquiste, y entonces clamamos al Señor: “Ninguna iniquidad se enseñoree
de mí.” Esta es Su respuesta consoladora: “el pecado no se enseñoreará
de vosotros.” Podría asediarlos, e incluso herirlos; pero no establecerá
nunca una soberanía sobre ustedes.
Si
estuviésemos bajo la ley, nuestro pecado cobraría fuerzas y nos
mantendría bajo su poder; pues el castigo del pecado es que un hombre
quede bajo el poder del pecado. Pero como nosotros estamos bajo el pacto
de gracia, estamos protegidos de apartarnos del Dios vivo por la cierta
declaración del pacto. Gracia nos es prometida, por la cual somos
recuperados de nuestros extravíos, limpiados de nuestras impurezas, y
liberados de las cadenas del hábito.
Podríamos
quedar sumidos en la desesperación y estar “contentos de servir a los
egipcios” si fuéramos todavía como esclavos trabajando para ganar la
vida eterna; pero como somos los hombres libres del Señor, cobramos
ánimo para luchar contra nuestras corrupciones y tentaciones, estando
seguros que el pecado no nos someterá bajo su influjo de nuevo. Dios
mismo nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo, a Quien
sea la gloria por siempre y para siempre. Amén.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Sal 121:3 No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda (BTx 3)
“No dará tu pie al resbaladero.” Sal_121:3.
Si
el Señor no va a permitirlo, ni los hombres ni los demonios podrían
hacerlo. ¡Cuán grandemente se regocijarían si pudieran provocarnos una
ignominiosa caída, echarnos de nuestra posición y desterrarnos de la
memoria! Harían esto para el disfrute de sus corazones si no fuera por
un obstáculo, y solamente un obstáculo: el Señor no lo permitirá; y si
Él no lo tolerará, nosotros no lo sufriremos.
El
camino de la vida es como un viaje por entre los Alpes. A lo largo de
los senderos de las montañas uno está constantemente expuesto a que sus
pies resbalen. Allí donde el camino es elevado la mente está inclinada a
padecer vahídos, y entonces el pie pronto resbala: hay partes que son
lisas como el cristal, y otras que son escarpadas con piedras sueltas, y
en cualquiera de ellas una caída es difícil de evitar. Aquel que a lo
largo de su vida recibe la capacidad para mantenerse íntegro y para
caminar sin tropezar tiene el mejor de los motivos para estar
agradecido. Con escollos y trampas, rodillas débiles, pies cansados y
enemigos sutiles, ningún hijo de Dios podría mantenerse firme durante
una hora si no fuera por el amor fiel que no dará su pie al
resbaladero.
“En medio de mil trampas estoy
Sostenido y protegido por Tu mano;
Esa mano invisible todavía me sostendrá,
Y me conducirá a Tu santo monte.”
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Eze
34:30 Y sabrán que Yo, YHVH su Dios, estoy con ellos, y que ellos, la
casa de Israel, son mi pueblo, dice Adonay YHVH (BTx 3)
“Y sabrán que yo Jehová su Dios estoy con ellos, y ellos son mi pueblo, la casa de Israel, dice Jehová el Señor.” Eze_34:30. Ser
el propio pueblo del Señor es una bendición especial, pero saber que lo
somos es una bendición consoladora. Una cosa es esperar que Dios esté
con nosotros, y otra cosa es saber que en efecto está con nosotros. La
fe nos salva, pero la seguridad nos sacia.
Tomamos
a Dios para que sea nuestro Dios cuando creemos en Él; pero alcanzamos
el gozo de Él cuando sabemos que es nuestro y que somos Suyos. Ningún
creyente debería contentarse con esperar y confiar, sino que debería
pedirle al Señor que lo conduzca a la plena certidumbre, de tal forma
que los asuntos de fe puedan convertirse en asuntos de certidumbre.
Llegamos
a un claro conocimiento del favor de Dios hacia nosotros cuando gozamos
de las bendiciones del pacto y vemos al Señor levantado para nosotros
como una planta de renombre. Aprendemos que somos el pueblo del Señor
por la gracia, no por la ley.
Volvamos
siempre nuestra mirada en la dirección de la gracia inmerecida. La
seguridad de la fe nunca puede venir por las obras de la ley. Es una
virtud evangélica, y sólo puede llegarnos de una manera evangélica. No
miremos hacia dentro. Miremos únicamente al Señor. Conforme veamos a
Jesús veremos nuestra salvación.
Señor, envíanos tal marea de tu amor que seamos arrastrados más allá del cieno de la duda y del miedo.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

2Co
12:9 y me ha dicho: Bástate mi gracia, porque el° poder se perfecciona
en la debilidad. Por tanto, gustosamente me gloriaré más bien en mis
debilidades, para que resida en mí el poder del Mesías (BTx 3)
“Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.” 2Co_12:9. Nuestra
debilidad debe ser valorada en la medida que abre paso a la fortaleza
divina. No podríamos haber conocido nunca el poder de la gracia si no
hubiéramos experimentado la debilidad de la naturaleza. Bendito sea el
Señor por el aguijón en la carne y el mensajero de Satanás, ya que nos
encaminan a la fortaleza de Dios.
Esta
es una preciosa palabra que brota del propio labio del Señor. Ha
llevado a este escritor a reír de gozo. ¡La gracia de Dios es suficiente
para mí! Estoy seguro que es así. ¿Acaso no basta el cielo para el
pájaro, y no basta el océano para el pez? El Todosuficiente es
suficiente para mi mayor necesidad. Aquel que es suficiente para la
tierra y el cielo, es en verdad capaz de satisfacer el caso de un pobre
gusano como yo.
Apoyémonos,
entonces, en nuestro Dios y en Su gracia. Si no quitara nuestro dolor
nos daría la capacidad de aguantarlo. Su fortaleza será derramada sobre
nosotros hasta que el gusano remonte las montañas; y quien es un don
nadie saldrá victorioso sobre todos los encumbrados y poderosos; pues
aun si fuésemos mil veces más fuertes de lo que somos, eso sería igual a
nada delante del enemigo; y aunque pudiésemos ser más débiles de lo que
somos, lo cual sería muy difícil, podríamos hacerlo todo por medio de
Cristo.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
