Isa 45:22 Miradme, y sed salvos en todos los confines de la tierra, Porque Yo soy ’Elohim, Y no hay ningún otro (BTx 3)
“Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.” Isa_45:22. Esta
es la promesa de las promesas. Está colocada en el cimiento de nuestra
vida espiritual. La salvación viene por una mirada a Él, que es “Dios
justo y Salvador”. ¡Cuán simple es la orden! “Mirad a mí”. ¡Cuán
razonable es el requerimiento! Ciertamente la criatura ha de mirar al
Creador. Hemos mirado a otras partes durante suficiente tiempo, y ya es
hora de que le miremos sólo a Él, que invita nuestra esperanza y promete
darnos Su salvación.
¡Sólo
una mirada! ¿Acaso no deberíamos mirar de inmediato? No debemos traer
nada con nosotros, sino hemos de mirar hacia fuera y hacia arriba, a
nuestro Señor en Su trono, hacia donde ha ascendido desde la cruz. Una
mirada no requiere ninguna preparación, ni ningún esfuerzo violento: no
se necesita talento ni sabiduría, riqueza ni fuerza. Todo lo que
necesitamos se encuentra en el Señor nuestro Dios, y si lo miramos a Él
para todo, todo será nuestro, y seremos salvos.
¡Vengan,
ustedes que están lejos, miren aquí! ¡Ustedes que son los términos de
la tierra, vuelvan sus ojos a este lugar! Así como los hombres pueden
ver al sol y gozar de su luz desde las regiones más alejadas, de la
misma manera ustedes que yacen en los límites de la muerte y en las
propias puertas del infierno pueden, por una mirada, recibir la luz de
Dios, la vida del cielo, la salvación del Señor Jesucristo, quien es
Dios, y que, por tanto, es capaz de salvar.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Sal 107:9 Porque Él sacia al alma sedienta, Y colma de bienes al alma hambrienta (BTx 3)
“Porque sacia el alma menesterosa, y llena de bien al alma hambrienta.” Sal_107:9. Es
bueno tener anhelos, y entre más intensos sean, mejor. El Señor saciará
los anhelos del alma, por grandes y por absorbentes que sean. Anhelemos
grandemente, porque el Señor saciará grandemente. Nunca tendremos el
estado mental adecuado mientras estemos contentos con nosotros mismos, y
estemos libres de anhelos. Los deseos de mayor gracia, y los gemidos
que no pueden ser expresados, son dolores propios del crecimiento, y
deberíamos desearlos más y más. ¡Bendito Espíritu, condúcenos a suspirar
y a clamar pidiendo mejores cosas, y pidiendo más de lo mejor!
El
hambre no es de ninguna manera una sensación placentera. Sin embargo,
bienaventurados son los que tienen hambre y sed de justicia. Tales
personas no solamente verán su hambre aplacada con un poco de alimento,
sino que serán saciadas. No serán saciadas con cualquier tipo de
alimento burdo, sino que su dieta será digna del buen Señor, pues serán
saciadas con bien por el propio Jehová.
Vamos,
no nos inquietemos porque anhelemos y tengamos hambre, sino que oigamos
la voz del Salmista cuando él mismo anhela y tiene hambre de ver a Dios
enaltecido. “Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para
con los hijos de los hombres.”
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Hag
2:19 ¿Hay acaso todavía cosecha en el granero? Ni tampoco la vid ni la
higuera, ni el granado ni el olivo han producido; pero desde este día os
daré bendición (BTx 3)
“Mas desde este día os bendeciré.” Hageo 2: 19.
Las
cosas futuras están ocultas de nosotros. Sin embargo, aquí tenemos un
espejo en el que podemos ver los años venideros. El Señor dice: “Mas
desde este día os bendeciré.”
Vale
la pena tomar nota del día al que se hace referencia en esta promesa.
Las cosechas habían sido muy escasas, se habían secado y habían sufrido
de añublo, todo por causa del pecado del pueblo. Ahora, el Señor vio que
estos castigados comenzaban a obedecer Su palabra, y a construir Su
templo, y por tanto, Él dice: “Desde el día que se echó el cimiento del
templo de Jehová; considerad. . .Mas desde este día os bendeciré.”
Si
hemos vivido en cualquier pecado, y el Espíritu nos conduce a alejarnos
de él, podemos contar con la bendición del Señor. Su sonrisa, Su
Espíritu, Su gracia, la más plena revelación de Su verdad, todo nos
indica una bendición incrementada. Podremos encontrar una mayor
oposición por parte del hombre por causa de nuestra fidelidad, pero nos
elevaremos a tratos más íntimos con el Señor nuestro Dios, y a una
visión más clara de nuestra aceptación en Él.
Señor,
estoy resuelto a ser más sincero contigo, y más exacto en el
seguimiento de Tu doctrina y de Tu precepto; y Te ruego, por tanto, por
Cristo Jesús, que aumentes la bendición de mi vida cotidiana a partir de
este momento y para siempre.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Zac
12:8 Aquel día YHVH será escudo al habitante de Jerusalem; aquel día el
más débil de entre ellos será como David, y la casa de David será como
’Elohim: como el ángel de YHVH delante de ellos (BTx 3)
“En
aquel día Jehová defenderá al morador de Jerusalén; el que entre ellos
fuere débil, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como
Dios, como el ángel de Jehová delante de ellos.” Zac_12:8.
Uno
de los mejores métodos que tiene el Señor para defender a Su pueblo, es
hacerlos fuertes con poder interior. Los hombres son mejores que los
muros, y la fe es más fuerte que las fortalezas.
El
Señor puede tomar al más débil de nosotros y hacerlo como a David, un
paladín de Israel. ¡Señor, haz esto conmigo! Infunde Tu poder en mí, y
lléname de valor sagrado para que pueda enfrentarme al gigante con honda
y con piedra, confiando en Dios.
El
Señor puede hacer a Sus más grandes paladines mucho más poderosos de lo
que son: David puede ser como Dios, como el ángel de Jehová. Este sería
un cambio maravilloso, pero totalmente factible, o no se hablaría de
él. ¡Oh Señor, obra eso en nuestros mejores líderes! ¡Muéstranos lo que
eres capaz de hacer, es decir, levantar a Tus fieles siervos a una
altura de gracia y santidad que será claramente sobrenatural!
Señor,
mora en Tus santos, y serán como Dios; pon Tu poder en ellos, y serán
como las criaturas vivientes que habitan en la presencia de Jehová.
Cumple esta promesa a Tu iglesia entera en este nuestro día, por
Jesucristo nuestro Señor. Amén.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Sal 94:14 Porque YHVH no abandonará a su pueblo, Ni desamparará a su heredad (BTx 3)
“Porque no abandonará Jehová a su pueblo, ni desamparará su heredad.” Sal_94:14.
No,
Dios ni siquiera abandonará a uno de ellos. Los hombres abandonan, pero
Dios no, pues Su elección es inmutable, y Su amor es eterno. Nadie
puede encontrar a una sola persona a la que Dios haya desamparado
después de habérsele revelado salvadoramente.
El
Salmo menciona esta grandiosa verdad para dar ánimos al corazón del
afligido. El Señor disciplina a los Suyos, pero nunca los desampara.
Nuestra instrucción es el resultado de la doble obra de la ley y de la
vara, y el fruto de esa instrucción es una quietud de espíritu y una
sobriedad de mente, de las que procede el descanso. Los impíos son
dejados solos hasta que es cavado el hoyo en el que se hundirán y serán
sumidos; pero los piadosos son enviados a la escuela para que sean
preparados para su glorioso destino en el más allá. El juicio retornará y
terminará su obra sobre los rebeldes, pero igualmente retornará para
vindicar
a los sinceros y a los piadosos. Por esta razón podemos soportar la
vara de la disciplina con calmada sumisión pues no significa para
nosotros ira, sino amor.
“Dios puede castigar y corregir
Pero no puede nunca abandonar;
Puede en fidelidad reprender,
Pero nunca dejar de amar.”
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Isa
54:17 Ningún arma forjada contra ti prosperará, Y condenarás a toda
lengua que se levante en juicio contra ti. Esta es la herencia de los
siervos de YHVH, Y su victoria de parte mía, dice YHVH (BTx 3)
“Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio.” Isa_54:17. Hay
un gran martilleo en las fraguas y en las forjas del enemigo. Están
fabricando armas con las cuales aniquilar a los santos. Ellos no podrían
ni siquiera hacer eso si el Señor no se los permitiera; pues Él ha
creado al forjador que sopla los carbones en el fuego. ¡Pero vean cuán
diligentemente laboran! ¡Cuántas espadas y lanzas moldean! No importa,
pues en la hoja de cada arma se puede leer esta inscripción: no
prosperará.
Pero
ahora escuchen otro ruido: se trata de la contienda de las lenguas. Las
lenguas son instrumentos más terribles que los que pueden forjarse con
martillos y yunques, y el mal que infligen corta más profundamente y
tiene un mayor alcance. ¿Qué será de nosotros ahora? La calumnia, la
falsedad, la insinuación, el ridículo: estos constituyen flechas
envenenadas; ¿cómo podremos enfrentarlos? El Señor Dios nos promete que,
si no podemos silenciar las lenguas, por lo menos escaparemos de ser
arruinados por ellas. Nos condenan por el momento, pero nosotros las
condenaremos al fin, y para siempre. La boca de quienes hablan será
acallada, y sus falsedades serán tornadas para honra de esos hombres
buenos que sufrieron por causa de ellas.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Flp 4:19 Mi Dios, pues, suplirá toda vuestra necesidad según su riqueza en gloria en Jesús el Mesías (BTx 3)
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Flp_4:19.
El
Dios de Pablo es nuestro Dios, y suplirá toda nuestra necesidad. Pablo
estaba seguro de esto en relación a los filipenses, y nosotros estamos
seguros de esto en cuanto a nosotros mismos. Dios lo hará, pues así es
Él: Él nos ama, se deleita en bendecirnos, y, haciéndolo, recibirá la
gloria. Su misericordia, Su poder, Su amor, Su fidelidad, todo se
conjuga para que no suframos carestía.
Qué
gran medida es la que usa el Señor: “Conforme a sus riquezas en gloria
en Cristo Jesús.” Las riquezas de Su gracia son grandes, pero, ¿qué
diremos de las riquezas de Su gloria? ¿Quién podría estimar Sus
“riquezas en gloria en Cristo Jesús”? De acuerdo a esta medida
inmensurable Dios llenará el inmenso abismo de nuestras necesidades. Él
convierte al Señor Jesús en el receptáculo y en el canal de Su plenitud,
y luego nos imparte Su riqueza de amor en su forma más elevada.
¡Aleluya!
Este
escritor sabe en qué consiste ser probado en la obra del Señor. La
fidelidad ha sido recompensada con enojo, y donadores liberales han
puesto un fin a sus contribuciones; pero este escritor al que han
procurado oprimir no ha quedado un centavo más pobre, no, sino que más
bien ha prosperado; pues esta promesa ha demostrado ser verdadera, “Mi
Dios, pues, suplirá lo que os falta”. Las provisiones de Dios son más
seguras que el Banco de Inglaterra.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
