sábado, 7 de diciembre de 2013

Fuerza y paz


Sal 29:11 YHVH dará fuerza a su pueblo, YHVH bendecirá a su pueblo con la paz. (BTx 3)

“Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz.”  Sal_29:11.

David acababa de oír la voz del Señor en medio de los truenos, y acababa de ver Su poder en el huracán cuyo paso había descrito; y ahora, en la serena calma después de la tormenta, ese poder sobrecogedor que estremece los cielos y la tierra, es prometido como la fortaleza de los escogidos. Aquel que da alas a la certera centella dará a Sus redimidos alas de águila; Aquel que estremece la tierra con Su voz, hará temblar a los enemigos de Sus santos y dará a Sus hijos paz. ¿Por qué somos débiles si podemos recurrir al poder divino? ¿Por qué nos turbamos siendo nuestra la propia paz del Señor? Jesús, el Dios fuerte, es nuestro poder; revistámonos de Él y salgamos a cumplir con nuestro servicio. Jesús, nuestro bendito Señor, es también nuestra paz; reposemos en Él en este día, y pongamos un término a nuestros temores. ¡Qué bendición es contar con Él como nuestro poder y nuestra paz, ahora y para siempre!
Ese mismo Dios que cabalga sobre la tormenta en los días de tempestad, gobernará también al huracán de nuestra tribulación, y nos enviará, antes de que pase mucho tiempo, días de paz.
Tendremos poder en medio de las tormentas, y cánticos para los días hermosos. Comencemos a cantar de inmediato al Dios que es nuestra fortaleza y nuestra paz. ¡Huyan, pensamientos sombríos! ¡Levántense, fe y esperanza!

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román




viernes, 6 de diciembre de 2013

No hay ningún puente


Isa 43:2 Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo, La corriente no te anegará; Cuando andes por el fuego, no te quemarás, Ni la llama arderá en ti (BTx 3)

“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.”  Isa_43:2.

No hay ningún puente: hemos de pasar por las aguas, y sentir el ímpetu de las corrientes. La presencia de Dios en toda inundación es mejor que cualquier trasbordador.  Hemos de ser probados, pero saldremos triunfantes, pues el propio Jehová, que es más poderoso que las muchas aguas, estará con nosotros. Él podría parecer alejado de Su pueblo en otras circunstancias, pero de seguro estará con ellos en las dificultades y en los peligros. Las aflicciones de la vida podrían alzarse a una extraordinaria altura, pero el Señor estará a la altura de cualquier ocasión. 
Los enemigos de Dios podrían poner peligros de su propia hechura en nuestro camino, es decir, persecuciones y crueles mofas que son como un ardiente horno de fuego. ¿Qué pasa entonces? Pasaremos por los fuegos. Estando Dios con nosotros, no nos quemaremos; no, ni siquiera el olor del fuego se nos impregnará. 
¡Oh, la maravillosa seguridad del peregrino nacido del cielo y destinado al cielo! Las muchas aguas no lo ahogarán, ni los fuegos lo quemarán. Tu presencia, oh Señor, es la protección de los santos frente a los múltiples peligros del camino. He aquí, en fe me entrego a Ti, y mi espíritu entra en el reposo.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


jueves, 5 de diciembre de 2013

Estar seguros


Isa 33:16 Ése morará en las alturas, Picachos rocosos serán su refugio, Se le dará su pan, Y sus aguas estarán seguras (BTx 3)

“Éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras.”  Isa_33:16.


El hombre al que Dios ha dado gracia para llevar una vida sin tacha, habita en perfecta seguridad. 
Él habita en las alturas, sobre el mundo, fuera del alcance del fuego enemigo, y cerca del cielo. Tiene altas metas y propósitos, y encuentra grandes consuelos y compañía. Él se regocija en los montes del amor eterno, donde tiene su habitación.  Es defendido por fortalezas de roca estupenda. Las promesas y propósitos del Dios inmutable son las cosas más firmes del universo, y la salvaguardia del creyente obediente. 
Él es sustentado por esta grandiosa promesa, “se le dará su pan.” Como el enemigo no puede escalar la fortaleza, ni derribar la muralla, así el recinto fortificado no puede ser capturado ni por el asedio ni el hambre. El Señor, que hizo llover maná en el desierto, guardará a Su pueblo a buen recaudo aun cuando estén rodeados por quienes quisieran matarlo de hambre.
Pero, ¿qué sucedería si fallara el agua? Eso no podría ser, pues “sus aguas serán seguras.” Hay un pozo inagotable dentro de la fortaleza inexpugnable. El Señor cuida que nada falte. Nadie puede tocar al ciudadano de la verdadera Sion. Por fiero que sea el enemigo, el Señor preservará a Sus elegidos.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


miércoles, 4 de diciembre de 2013

Bella cobertura


Sal 91:4 Con sus plumas te cubrirá Y debajo de sus alas hallarás refugio, Escudo y adarga es su verdad (BTx 3)

“Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad.”  Sal_91:4.

¡Es un símil condescendiente en verdad! Justo de la misma manera que una gallina protege a su camada y les permite anidar bajo sus alas, así el Señor defiende a Su pueblo y le permite esconderse en Él. ¿No han mirado a los polluelos atisbando por entre las plumas de la madre? ¿No han oído cuando pían suavemente de gozo y contento? De igual manera cubrámonos con nuestro Dios, y sintamos sobreabundante paz al saber que Él nos guarda.
Nosotros estamos confiados mientras el Señor nos guarda. Sería extraño que no lo estuviéramos. ¿Cómo podríamos desconfiar cuando el propio Jehová se convierte en casa y hogar, refugio y descanso para nosotros?
Hecho esto, salimos a la guerra en Su nombre y gozamos del mismo cuidado guardián.   Necesitamos escudo y adarga, y cuando confiamos implícitamente en Dios igual que el polluelo confía en la gallina, descubrimos que Su verdad nos arma de la cabeza a los pies.
El Señor no puede mentir; Él será fiel a Su pueblo; Su promesa ha de permanecer. Esta verdad segura es todo el escudo que necesitamos. Tras ese escudo desafiamos los dardos de fuego del enemigo. 
¡Vamos, alma mía, escóndete debajo de esas grandiosas alas, piérdete en medio de esas blandas plumas! ¡Cuán feliz eres!

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


martes, 3 de diciembre de 2013

¡Aceptemos el pacto de paz!


Eze 34:25 Estableceré con ellas un pacto de paz, y haré que no haya más bestias malas en la tierra, y habitarán seguras en el desierto, y dormirán en los bosques (BTx 3)

 “Y estableceré con ellos pacto de paz, y quitaré de la tierra las fieras; y habitarán en el desierto con seguridad, y dormirán en los bosques.”  Eze_34:25.

Es el ápice de la gracia que Jehová entre en un pacto con el hombre, una débil, pecadora y mortal criatura. Sin embargo, el Señor ha entrado solemnemente en un pacto fiel con nosotros, y de ese pacto nunca se apartará. En virtud de ese pacto nosotros estamos seguros.
Así como los leones y los lobos son ahuyentados por los pastores, de la misma manera, todas las influencias nocivas serán disipadas. El Señor nos dará reposo de los turbadores y de los destructores; las bestias salvajes dejarán de existir en la tierra. ¡Oh Señor, cumple esta promesa en este momento! 
El pueblo del Señor ha de gozar de seguridad en los lugares de mayor riesgo: el desierto y los bosques habrán de ser como dehesas y rediles para el rebaño de Cristo. Si el Señor no mejorara el lugar, nos hará mejores para el lugar. El desierto no es un lugar habitable, pero el Señor puede volverlo habitable; en los bosques uno se siente obligado a vigilar en vez de dormir, y sin embargo, Él da sueño a Su amado incluso allí. Nada interior ni exterior debe causar algún miedo al hijo de Dios. Por fe, el desierto se puede convertir en los suburbios del cielo, y los bosques en el vestíbulo de la gloria.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


lunes, 2 de diciembre de 2013

Siempre delante nuestro


Sal 16:8 A YHVH he puesto siempre delante de mí, Porque está a mi diestra, no seré conmovido (BTx 3)

“A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido.”  Sal_16:8.

Esta es la manera de vivir. Con Dios siempre delante de nosotros, tendremos la más noble compañía, el más santo ejemplo, la más dulce consolación y la más poderosa influencia.
Esto debe ser un decidido acto de la mente, “he puesto”, y debe mantenerse como algo firme y establecido. Tener siempre un ojo para el ojo del Señor, y un oído para la voz del Señor, es la condición correcta para el hombre piadoso. Su Dios está cerca de él, llenando el horizonte de su visión, guiando el camino de su vida, y proporcionando el tema de su meditación. ¡Qué vanidades evitaríamos, qué pecados dominaríamos, qué virtudes exhibiríamos, qué gozos experimentaríamos si en verdad pusiéramos siempre al Señor delante de nosotros! ¿Por qué no?
Esta es la forma de estar seguro. Si el Señor está siempre en nuestras mentes, llegamos a sentir seguridad y certeza por Su presencia tan cercana. Él está a nuestra diestra para guiarnos y ayudarnos; y por esto no somos conmovidos por el miedo, ni la fuerza, ni el fraude, ni la veleidad. Cuando Dios está a la diestra de un hombre, ese hombre está seguro de no ser conmovido. ¡Vamos, entonces, ustedes que son enemigos de la cruz! Acometan en mi contra como una furiosa tempestad, si quieren. Dios me sostiene. Dios permanece conmigo. ¿A quién temeré?

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


domingo, 1 de diciembre de 2013

Caminar en integridad


Pro 10:9 El que camina en integridad anda confiado, Pero el que pervierte sus caminos será puesto en descubierto (BTx 3)

“El que camina en integridad anda confiado.”  Pro_10:9.
Su camino puede ser lento, pero es seguro. El que se apresura a ser rico no será inocente ni estará seguro; pero la constante perseverancia en la integridad, aunque no traiga riquezas, ciertamente traerá paz. Cuando hacemos lo que es justo y recto somos semejantes a uno que camina sobre una roca, pues tenemos confianza de que cada paso que damos es sobre un terreno sólido y seguro.
Por otro lado, el mayor éxito mediante transacciones cuestionables ha de ser siempre falso y traicionero, y el hombre que lo hubiere alcanzado ha de estar temeroso siempre que vendrá un día de hacer cuentas, y entonces sus ganancias lo condenarán.
Aferrémonos a la verdad y a la justicia. Por la gracia de Dios, imitemos a nuestro Dios y Señor, en cuya boca no se encontró engaño jamás. No tengamos miedo de ser pobres, ni de ser tratados con desprecio. Nunca, por ninguna causa, hagamos algo que nuestra conciencia no pueda justificar. Si perdiéramos la paz interior, perderíamos más de lo que una fortuna podría comprar. Si nos mantenemos en el propio camino del Señor, y no pecamos nunca contra nuestra conciencia, nuestro camino es seguro en contra de los agresores.  ¿Quién podría dañarnos si somos seguidores de lo que es bueno? Podríamos ser considerados necios por los necios si somos firmes en nuestra integridad; pero en el lugar donde el juicio es infalible seremos aprobados.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román