jueves, 19 de diciembre de 2013

Ni uno de ellos


Sal 34:20 Él guarda todos sus huesos, Ni uno de ellos será quebrantado. (BTx 3)

“El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado.” Sal_34:20.

Por el contexto, esta promesa está dirigida al hombre justo muy afligido: “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.” Podría sufrir heridas en su piel y
heridas en su carne, pero no se le hará mayor daño, “ni un hueso suyo será quebrantado.” 
Esto es un gran consuelo para un atribulado hijo de Dios, y un consuelo que me apresuro a aceptar; pues hasta esta hora no he sufrido un daño real por mis muchas aflicciones. No he perdido fe, ni esperanza, ni amor. Es más, lejos de perder estos huesos del carácter, han ganado en fortaleza y energía. Tengo más conocimiento, más experiencia, más paciencia, más firmeza de los que tenía antes de que vinieran las pruebas. Ni siquiera mi gozo ha sido destruido. Muchas contusiones he recibido por enfermedad, luto, depresión, calumnia y oposición; pero la contusión fue sanada, y no he sufrido fractura compuesta de hueso, y ni siquiera una fractura simple. La razón no está lejos para que necesite buscarse. Si confiamos en el Señor, Él guarda todos nuestros huesos; y si Él los guarda, podemos estar seguros que ni uno solo de ellos será quebrantado. 
Vamos, corazón mío, no te aflijas. Te estás doliendo, pero no hay huesos rotos. Soporta la dureza, y desafía al miedo.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


miércoles, 18 de diciembre de 2013

Amparando y salvando, perdonando y libertando


Isa 31:5 Como ave que revolotea,° Así amparará YHVH Sebaot a Jerusalem, Amparando y salvando, Perdonando y libertando (BTx 3)

“Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos a Jerusalén.” Isa_31:5.

Con ala presurosa la madre de los pajaritos vuela veloz para proteger a sus polluelos. No pierde ni un momento en su camino cuando se acerca para proporcionarles comida, o guardarlos del peligro. Así vendrá el Señor como sobre alas de águila, para la defensa de Sus escogidos; sí, cabalgará sobre las alas del viento.
Con alas desplegadas la madre cubre a sus pequeñuelos en el nido. Los oculta interponiendo su propio cuerpo. La madre transmite su propio calor a sus polluelos, y hace
de sus alas una casa en la que habitan como en su hogar. De la misma manera el propio Jehová se convierte en la protección de Sus elegidos. Él mismo es su refugio, su morada, su
todo.
Como pájaro volando, y pájaro protegiendo (pues la palabra significa ambas cosas), así será el Señor para nosotros: y lo será repetida y exitosamente. Hemos de ser defendidos y preservados de todo mal: el Señor, que se compara a los pájaros, no será como ellos en su debilidad, pues Él es Jehová de los ejércitos. Que este sea nuestro consuelo: que el amor todopoderoso sea veloz para socorrernos, y seguro para cubrirnos. El ala de Dios es más rápida y más tierna que el ala de un pájaro, y nosotros pondremos nuestra confianza bajo Su sombra a partir de este momento y para siempre.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


martes, 17 de diciembre de 2013

Estaremos siempre


1Ts 4:17 Después nosotros, los que vivamos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados simultáneamente con ellos en las nubes al encuentro con el Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor (BTx 3)

“Y así estaremos siempre con el Señor.”  1Ts_4:17.

Mientras estemos aquí, el Señor está con nosotros, y cuando somos llamados a partir, estamos con Él. No se puede separar al santo de su Salvador. Ellos son uno, y siempre han de ser uno: Jesús no puede estar sin Su propio pueblo, pues sería una cabeza sin un cuerpo.   Ya sea que seamos arrebatados en el aire, o que descansemos en el Paraíso, o que permanezcamos aquí, estamos con Jesús; ¿y quién nos apartará de Él?
¡Qué gozo es este! Nuestro honor supremo, nuestro descanso, nuestro consuelo y nuestro deleite, es estar con el Señor. No podemos concebir nada que sobrepase o que ni siquiera iguale esta sociedad divina. Por una santa comunión hemos de estar con Él en Su humillación, en Su rechazo, en Su sufrimiento, y luego estaremos con Él en Su gloria.   Antes de mucho estaremos con Él en Su reposo y en Su realeza, en Su expectación y en Su manifestación. Nos irá como a Él le vaya, y triunfaremos conforme Él triunfe. 
Oh Señor mío, si he de estar siempre contigo, tengo un destino incomparable. No envidiaré a un arcángel. Estar para siempre con el Señor es mi idea suprema del cielo. La gloria para mí no son las arpas de oro, ni las coronas inmarcesibles, ni la luz sin nubes; sino el propio Jesús, y yo con Él para siempre en una comunión íntima y amorosa. 
 
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


lunes, 16 de diciembre de 2013

Estímulo que da valor


Jos 17:18 sino que la serranía será tuya, aunque es bosque, tú lo talarás, y serán tuyos sus términos, porque desposeerás al cananeo aunque tenga carros de hierro y aunque sea fuerte (BTx 3)

“Porque tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte.”  Jos_17:18.

Tener la certeza de la victoria es un gran estímulo que nos da valor, pues entonces el hombre sale confiado a la guerra, y se aventura en lugares a los que de otra manera habría estado temeroso de ir. Nuestra guerra es contra el mal que está dentro de nosotros y a nuestro alrededor, y hemos de estar persuadidos de que somos capaces de obtener la victoria, y de que lo haremos en el nombre del Señor Jesús. No estamos cabalgando para caernos, sino para triunfar; y triunfaremos. Dios, en Su omnipotencia, ejerce Su gracia para el derrocamiento del mal en toda forma: de aquí la certeza del triunfo. 
Ciertos de nuestros pecados encuentran carros herrados en nuestra constitución, en nuestros hábitos anteriores, en nuestras compañías, y en nuestras ocupaciones. Sin embargo, hemos de vencerlos. Son muy fuertes, y en referencia a ellos nosotros somos muy débiles; no obstante, en el nombre de Dios hemos de vencerlos, y lo haremos. Si un pecado tiene dominio sobre nosotros, entonces no somos los hombres libres del Señor. El hombre que está sujeto por una sola cadena es todavía un cautivo. No hay tal cosa como ir al cielo si un pecado gobierna en nuestro interior, pues de los santos se dice: “el pecado no se enseñoreará de vosotros. ¡Arriba, entonces, maten a todo cananeo, hagan añicos todo carro herrado! El Dios de los ejércitos está con nosotros, ¿y quién resistirá Su poder que destruye
al pecado?

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


domingo, 15 de diciembre de 2013

De león a cordero


Isa 2:4 Él juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos. De sus espadas forjarán arados y de sus lanzas, hoces; No alzará la espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la guerra (BTx 3)

“Y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.”  Isa_2:4.

¡Oh, que estos tiempos felices ya hubiesen llegado! En el momento presente, las naciones están fuertemente armadas, e inventan todavía armas más y más terribles, como si el principal objetivo del hombre sólo pudiese ser cumplido destruyendo a miríadas de sus semejantes. Sin embargo, la paz prevalecerá un día; sí, y prevalecerá de tal manera que los instrumentos de destrucción serán moldeados con otras formas y utilizados para mejores propósitos. 
¿Cómo se dará esto? ¿Por el comercio? ¿Por medio de la civilización? ¿A través del arbitraje? No lo creemos. La experiencia pasada nos impide confiar en instrumentos tan débiles. La paz será establecida únicamente por el reinado del Príncipe de Paz. Él ha de enseñar al pueblo por Su Espíritu, ha de renovar los corazones por Su gracia, y ha de reinar en ellos por Su poder supremo, y entonces ellos cesarán de herir y matar. El hombre es un monstruo una vez que su sangre está hirviendo, y solamente el Señor Jesús puede convertir a este león en un cordero. Al cambiar el corazón del hombre, sus pasiones sedientas de sangre son dominadas. Que cada lector de este libro de promesas ofrezca hoy una oración especial al Señor y Dador de Paz, para que ponga prontamente un fin a la guerra, y establezca la concordia en el mundo entero.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


sábado, 14 de diciembre de 2013

Todas las cosas


Apo 21:5 Y el que está sentado en el trono dijo: He aquí que hago nuevas todas las cosas, y dijo: Escribe: Estas palabras son fieles y verdaderas (BTx 3)

“Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.”  Rev_21:5.

¡Gloria sea dada a Su nombre! Todas las cosas necesitan ser renovadas, pues están tristemente estropeadas y desgastadas por el pecado. Ya es tiempo que la vieja vestidura sea enrollada y puesta aparte, y que la creación de ponga su traje dominguero. Pero nadie más puede renovar todas las cosas excepto el Señor, que las hizo al principio; pues se necesita el mismo poder para hacer algo de lo malo, que para hacer algo de la nada. Nuestro Señor Jesús ha asumido la tarea, y Él es plenamente competente para llevarla a cabo. Él ya ha comenzado Su labor, y por siglos ha perseverado en regenerar los corazones de los hombres, y el orden de la sociedad. Gradualmente hará nueva toda la constitución del gobierno humano, y la naturaleza humana será transformada por Su gracia; y el día vendrá en el que el propio cuerpo será cambiado y conformado a semejanza de Su cuerpo glorioso. 
¡Qué gozo es pertenecer a un reino en el que todo está siendo renovado por el poder de su Rey! No nos estamos muriendo: nos estamos apresurando a una vida más gloriosa. A pesar de la oposición de los poderes del mal, nuestro glorioso Señor Jesucristo está cumpliendo Su propósito, y haciéndonos a nosotros y a todas las cosas que nos rodean, “nuevos”, y tan llenos de belleza como cuando salieron al principio de la mano del Señor.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


viernes, 13 de diciembre de 2013

Al atardecer


Zac 14:7 Será un día, el cual es conocido por YHVH, que no será ni día ni noche, sino que al anochecer seguirá habiendo luz (BTx 3)

“Pero sucederá que al caer la tarde habrá luz.”  Zac_14:7.


Es una sorpresa que esto sea así, pues la amenaza de todas las cosas es que al caer la tarde oscurecerá. Dios suele obrar de una manera tan por encima de nuestros miedos y más allá de nuestras esperanzas que nos quedamos grandemente sorprendidos, y somos conducidos a alabar Su gracia soberana. No, no sucederá con nosotros como nuestros corazones están profetizando: la oscuridad no se profundizará en medianoche, sino que súbitamente se esclarecerá como el día. No debemos desesperar nunca. En los peores momentos confiemos en el Señor que torna la oscuridad de la sombra de muerte en mañana. Cuando la tarea de ladrillo es aumentada, Moisés aparece, y cuando abunda la tribulación, está más cerca de su fin. 
Esta promesa debía ayudar a nuestra paciencia. La luz no puede venir plenamente mientras nuestras esperanzas estén bastante disminuidas por esperar todo el día sin propósito alguno.
Para el malvado el sol se pone cuando todavía es de día: para el justo el sol se levanta cuando todavía es de noche. ¿No podemos esperar con paciencia esa luz celestial, que podría tardar en llegar, pero que con seguridad demostrará ser muy digna de la espera? Vamos, alma mía, toma tu parábola y cántale a Él, que te bendecirá en la vida y en la muerte de una manera que sobrepasa todo lo que la naturaleza pudiere ver jamás en su punto culminante.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román