viernes, 7 de febrero de 2014

Serás edificado


Job 22:23 Si te vuelves a ’El-Shadday, serás reedificado. Si alejas de tus tiendas la injusticia (BTx 3)

“Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado.”  Job_22:23.

Elifaz, en esta expresión, habló una gran verdad, que puede ser un resumen de muchas inspiradas Escrituras. Lector, ¿te ha abatido el pecado? ¿Te has convertido en una ruina? ¿Ha salido la mano del Señor contra ti, de tal forma que en bienes estás empobrecido y en espíritu estás quebrantado? ¿Fue tu propia insensatez la que atrajo sobre ti toda esta dilapidación? Entonces lo primero que se debe hacer es retornar al Señor. Con profundo arrepentimiento y fe sincera encuentra el camino de regreso desde tu rebeldía. Es tu deber, pues te has apartado de Aquel a quien profesabas servir. Es tu sabiduría, pues no puedes oponerte a Él y prosperar. Es tu inmediata necesidad, pues lo que Él ha hecho no es nada comparado con lo que podría hacer a modo de castigo, pues Él es todopoderoso para castigar. 
¡Considera cuál es la promesa que te invita! Serás “edificado”. Nadie sino el Todopoderoso puede levantar las columnas caídas y restaurar las tambaleantes paredes de tu condición; pero Él puede hacerlo y lo hará si regresas a Él. No te demores. Tu mente trastornada podría fallarte si continúas rebelándote; pero una confesión sincera te aliviará, y la fe humilde te consolará. Haz esto, y todo estará bien.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román




jueves, 6 de febrero de 2014

Bendito serás tú en la ciudad


Deu 28:2 Y por haber obedecido la voz de YHVH tu Dios, vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas bendiciones:
Deu 28:3 Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo (BTx 3)


“Si oyeres la voz de Jehová tu Dios, bendito serás tú en la ciudad.” Deu_28:2-3.

La ciudad está llena de zozobras, y quien tiene que ir allí cada día descubre que es un lugar de gran desgaste. Está llena de ruido , y  de actividad, y de alboroto y de duro trabajo: sus tentaciones, y pérdidas y aflicciones son muchas. Pero ir allí con la bendición divina le quita el filo a su dificultad; permanecer allí con esa bendición es encontrar placer en sus deberes, y la fortaleza que requieren sus exigencias. 
Una bendición en la ciudad tal vez no nos haga grandes, pero nos mantendrá buenos; tal vez no nos haga ricos, pero nos conservará honestos. Ya sea que seamos obreros, o empleados de oficina, o gerentes, o comerciantes, o magistrados, la ciudad nos brindará oportunidades para que seamos útiles. Allí donde hay cardumen, hay buena pesca, y es esperanzador trabajar para nuestro Señor en medio de las apretujadas muchedumbres.
Podríamos preferir la quietud de la vida en el campo; pero si somos llamados a la ciudad, hemos de preferirla ciertamente porque allí hay espacio para nuestras energías. 
Hoy hemos de esperar cosas buenas debido a esta promesa, y nuestro cuidado ha de ser tener un oído abierto a la voz del Señor, y una mano dispuesta a ejecutar su orden. La obediencia trae la bendición. “En guardar sus mandamientos hay grande galardón.”

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


miércoles, 5 de febrero de 2014

La justicia une sus manos al amor para proveer salvación eterna


Éxo 12:13 La sangre os será por señal en las casas donde estéis, pues veré la sangre y os pasaré por alto, y no habrá en vosotros plaga para destruir cuando Yo azote la tierra de Egipto (BTx 3)

“Y veré la sangre y pasaré de vosotros.”  Éxo_12:13.

Mi propia contemplación de la preciosa sangre me sirve de consuelo; pero es la contemplación del Señor de esa sangre lo que garantiza mi seguridad. Incluso cuando estoy imposibilitado de contemplarla, el Señor la mira, y pasa de mí por causa de ella.
Si no estoy tan tranquilo como debería estarlo, porque mi fe es débil, a pesar de ello estoy igualmente seguro, porque el ojo del Señor no es débil, y Él ve la sangre del grandioso sacrificio con una mirada constante. ¡Qué gran gozo es este!
El Señor ve el profundo significado interno, la infinita plenitud de todo lo que está significado por la muerte de Su amado Hijo. Él lo ve con una memoria pacificada por la justicia satisfecha, y todos Sus incomparables atributos glorificados. Él contempló la creación en su progreso de creación y dijo: “es bueno en gran manera”; pero ¿qué dice de la redención en su consumación? ¿Qué dice de la obediencia hasta la muerte de Su Bienamado Hijo? Nadie puede decir de Su deleite en Jesús, Su descanso en el dulce olor que Jesús presentó cuando se ofreció a Sí mismo sin mancha a Dios. 
Ahora descansamos en una calma seguridad. Tenemos el Sacrificio de Dios y la Palabra de Dios que crean en nosotros un sentido de perfecta seguridad. Él pasará de nosotros, Él ha de pasar de nosotros, porque no perdonó a nuestro glorioso Sustituto. La justicia une sus manos al amor para proveer salvación eterna para todos los que son rociados con Su sangre.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


martes, 4 de febrero de 2014

¡Oh, Señor, ven pronto!


Jua 14:18 No os dejaré huérfanos; vengo a vosotros (BTx 3)

“No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.”  Jua_14:18.

Él nos dejó y, sin embargo, no nos hemos quedado huérfanos. Él es nuestro consuelo, y Él se ha ido; pero no nos hemos quedado sin consuelo. Nuestro consuelo es que Él vendrá a nosotros, y esa es una suficiente consolación que nos sostiene a lo largo de Su prolongada ausencia. Jesús ya viene en camino: Él dice: “Yo vengo pronto”: Él viaja apresuradamente hacia nosotros. Él dice: “Vendré”: y nadie puede impedir Su venida, o retrasarla aunque fuera un cuarto de hora. Él dice especialmente: “Vendré a vosotros”;  y eso hará. Su venida es especialmente para y por Su propio pueblo. Esto tiene el propósito de ser el presente consuelo de ese pueblo, mientras se duele porque el Esposo no aparece todavía. 
Cuando perdemos el gozoso sentido de Su presencia, nos lamentamos; pero no hemos de afligirnos como si no hubiese esperanza. Nuestro Señor, con un poco de ira, ha escondido Su rostro de nosotros por un momento; pero regresará desbordando favor. Él nos deja en un sentido, pero sólo en un sentido. Cuando Él se retira, nos deja una garantía tras de Sí para confirmar que regresará. ¡Oh, Señor, ven pronto! No hay vida en esta existencia terrenal si Tú te has ido. Suspiramos por el retorno de Tu dulce sonrisa.
¿Cuándo vendrás a nosotros? Estamos seguros que te presentarás; pero sé semejante al corzo, o como el cervatillo.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


lunes, 3 de febrero de 2014

Pues Él dará gratuitamente


Rom 8:32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará gratuitamente también con Él todas las cosas? (BTx 3)

“El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?  Rom_8:32.


En su forma esta no es una promesa, pero lo es de hecho. En verdad, es más que una promesa, pues es un conglomerado de promesas. Es un conjunto de rubíes, y esmeraldas, y diamantes con una pepita de oro por montura. Es una pregunta que no puede ser respondida nunca negativamente, como para que nos cause ansiedad de corazón. ¿Qué cosa podría negarnos el Señor después de darnos a Jesús? Si necesitáramos todas las cosas del cielo y de la tierra, Él nos las concedería: pues si hubiese habido algún límite en algún punto, no habría entregado a Su propio Hijo.
¿Qué necesito hoy? Sólo tengo que pedirlo. Puedo buscar con denuedo, pero no como si tuviese que ejercer presión para obtener por la fuerza un don involuntario de la mano del Señor; pues Él dará gratuitamente. Por Su propia voluntad, Él nos dio a Su propio Hijo. Ciertamente nadie le habría propuesto ese don a Él. Nadie se habría aventurado a pedirlo. Habría sido demasiado presuntuoso. Él dio libremente a Su Unigénito; y, oh alma mía, ¿no puedes confiar en tu Padre celestial para que te dé cualquier cosa, para que te lo dé todo? Tu pobre oración no tendría fuerza con el Omnipotente, si se requiriera de fuerza; pero Su amor, como un manantial, brota espontáneamente y se desborda para la satisfacción de todas tus necesidades.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


domingo, 2 de febrero de 2014

Expándete y crece en todo en Él.


Mal 4:2 Mas para vosotros, los que teméis mi Nombre, nacerá el Sol de Justicia, trayendo salvación en sus alas, y saldréis y saltaréis como becerros salidos del establo (BTx 3)

“Y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.”  Mal_4:2.
Sí, cuando el sol brilla, los enfermos abandonan sus aposentos y caminan afuera para respirar aire fresco. Cuando el sol trae la primavera y el verano, el ganado deja los establos, y busca los pastos en los más empinados Alpes. De igual manera, cuando tenemos una comunión consciente con nuestro Señor, dejamos el establo del abatimiento, y caminamos libremente por los campos de la santa confianza.
Ascendemos a las montañas del gozo, y nos alimentamos con la dulce pastura que crece más cerca del cielo que el forraje de los hombres carnales. 
“Saldréis” y “saltaréis” es una doble promesa. ¡Oh alma mía, has de tener avidez de gozar de ambas bendiciones!  ¿Por qué habrías de ser una prisionera? Levántate y camina en libertad. Jesús dice que Sus ovejas entrarán y saldrán y encontrarán pastura; sal, entonces, y aliméntate en los ricos prados del amor infinito. 
¿Por qué has permanecer siendo un bebé en la gracia? Crece. Los becerros crecen rápido, especialmente si son alimentados en los establos; y tú gozas del especial cuidado de tu Redentor. Crece, entonces, en la gracia, y en el conocimiento de tu Señor y Salvador. No seas estrechado ni limitado en tu crecimiento. El Sol de Justicia ha salido para ti. Responde a Sus rayos, como los capullos responden al sol natural. Abre tu corazón, expándete y crece en todo en Él.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


sábado, 1 de febrero de 2014

Salvación


Mal 4:2 Mas para vosotros, los que teméis mi Nombre, nacerá el Sol de Justicia, trayendo salvación en sus alas, y saldréis y saltaréis como becerros salidos del establo (BTx 3)

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación.”  Mal_4:2.

Cumplida una vez en el primer advenimiento de nuestro glorioso Señor, y todavía por tener un pleno cumplimiento en Su segunda venida, esta graciosa palabra es también para uso diario. ¿Está el lector en la oscuridad? ¿Se hunde la noche en una negrura más densa? Aun así no hemos de desesperar: el sol habrá de salir todavía. Cuando la noche está más oscura, la aurora está más cercana. 
El sol que ha de nacer no es de tipo común. Es El sol: el Sol de Justicia, y cada uno de sus rayos es santidad. El que viene a alegrarnos, viene en el camino de la justicia así como de la misericordia, y no violará ninguna ley ni siquiera salvarnos. Jesús manifiesta tanto la santidad de Dios como Su amor. Nuestra liberación, cuando llegue, será segura porque es justa. 
Un punto de indagación ha de ser: “¿tememos el nombre del Señor? ¿Reverenciamos al Dios vivo, y andamos en Sus caminos?” Entonces para nosotros la noche será corta; y cuando llegue la mañana, toda la enfermedad y la aflicción de nuestra alma habrán terminado por siempre y para siempre. Luz, calor, gozo y claridad de visión vendrán, y la curación de toda enfermedad y dolor seguirá después. 
¿Ha resucitado Cristo en nosotros? Sentémonos bajo el sol. ¿Ha ocultado Su rostro? Esperemos Su salida. Él resplandecerá tan seguramente como el sol.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román