sábado, 22 de febrero de 2014

En Jesús, todas las promesas son Sí y Amén



1Sa 17:37 Y añadió David: YHVH, quien me ha librado de la garra del león y de la garra del oso, Él también me librará de la mano de este filisteo. Entonces Saúl dijo a David: Ve, y YHVH sea contigo (BTx 3)

“Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo.” 1 Samuel: 17: 37.


Esta no es una promesa si consideráramos únicamente las palabras, pero lo es verdaderamente en cuanto a su  sentido; pues David habló una palabra que el Señor endosó haciéndola verdadera. Él argumentaba, partiendo de pasadas liberaciones, que recibiría ayuda en algún nuevo peligro. En Jesús, todas las promesas son Sí y Amén para la gloria de Dios por medio de nosotros, y así los tratos anteriores del Señor con Su pueblo creyente, serán repetidos. 
Procedamos, entonces, a recordar las anteriores misericordias del Señor. Nosotros no podríamos haber esperado ser librados anteriormente por nuestra propia fuerza; pero el Señor nos liberó. ¿Acaso no nos salvará otra vez? Estamos seguros que lo hará. Así como David corrió para enfrentarse al enemigo, así lo haremos nosotros. El Señor ha estado con nosotros, está con nosotros, y ha dicho: “No te desampararé, ni te dejaré.”
¿Por qué nos estremecemos? ¿Acaso fue un sueño el pasado? Piensen en el oso y en el león, ya muertos. ¿Quién este filisteo? Es cierto que no se trata del mismo filisteo, y tampoco es oso ni león; pero Dios sí es el mismo, y Su honor está tan involucrado en un caso como en el otro. Él no nos salvó de las bestias del bosque para permitir que un gigante nos mate. Tengamos mucho ánimo.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


viernes, 21 de febrero de 2014

Con la misma preciosa sangre


Sal 115:13 Bendecirá a los que temen a YHVH, A pequeños y a grandes (BTx 3)

“Bendecirá a los que temen a Jehová, a pequeños y a grandes.”  Sal_115:13.

Esta es una palabra de aliento para aquellos que son de una condición humilde y de un patrimonio insignificante. Nuestro Dios tiene una agraciada consideración por aquellos de poca propiedad, poco talento, poca influencia y poco peso. Dios cuida de las cosas pequeñas de la creación, e incluso considera a los gorriones cuando se posan sobre el suelo. Nada es pequeño para Dios, pues Él hace uso de agentes insignificantes para el cumplimiento de Sus propósitos. El hombre más insignificante debe buscar la bendición de Dios sobre la base de su pequeñez, y encontrará que su reducida esfera es una esfera feliz. 
Entre quienes temen al Señor hay pequeños y grandes. Algunos son bebés, y otros son gigantes. Pero todos ellos son bendecidos. La poca fe es una fe bendecida. La temblorosa esperanza es una esperanza bendecida. Cada gracia del Espíritu Santo, aunque sea todavía solamente un capullo, lleva una bendición consigo. Además, el Señor Jesús compró tanto a los pequeños como a los grandes con la misma preciosa sangre y se ha comprometido a preservar tanto a los corderos como a las ovejas adultas.
Ninguna madre descuida a su hijo porque sea pequeño; es más, entre más pequeño sea, con más ternura lo criará. Si hubiera alguna preferencia de parte del Señor, sería esta: no los clasifica como “grandes y pequeños”, sino como “pequeños y grandes”.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


jueves, 20 de febrero de 2014

Quédate quieto, y mira la salvación de Dios


Isa 58:11 YHVH te pastoreará siempre, Y en las sequías saciará tu alma y dará vigor a tus huesos. Serás un huerto bien regado; Un manantial cuyas aguas nunca faltan (BTx 3)

“Jehová te pastoreará siempre.”  Isa_58:11.

¿Qué te aqueja? ¿Has perdido tu camino? ¿Estás enredado en un siniestro bosque y no puedes encontrar  tus senderos? Quédate quieto, y mira la salvación de Dios. Él conoce el camino, y Él te guiará en ese camino cuando clames a Él. 
Cada día trae su propia perplejidad. ¡Cuán dulce es sentir que la guía del Señor es continua! Si nosotros escogemos nuestro propio camino, o consultamos con carne y sangre, desechamos la guía del Señor; pero si nos abstenemos de nuestra terquedad, entonces Él dirigirá cada paso de nuestro camino, cada hora del día, y cada día del año, y cada año de nuestra vida. Si nos dejamos guiar, seremos guiados. Si queremos confiar nuestro camino al Señor, Él dirigirá nuestro curso de tal forma que no nos perderemos. 
Pero noten a quién está hecha esta promesa. Lean el versículo previo: “Si dieres tu pan al hambriento.” Debemos apiadarnos de otros, y darles, no sólo tiesos mendrugos de pan, sino las mismas cosas que nosotros desearíamos recibir. Si mostráramos un tierno cuidado por nuestros semejantes en la hora de su necesidad, entonces el Señor cuidará de nuestras necesidades, y se constituirá en nuestro continuo Guía. Jesús es el Líder, no de los avarientos, ni de aquellos que oprimen al pobre, sino de los generosos y de los que tienen un tierno  corazón. Tales individuos son peregrinos que nunca perderán su camino. 

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


miércoles, 19 de febrero de 2014

El futuro será mejor que el pasado


Nah 1:12 Pero así dice YHVH: Aunque estén robustos y sean muchos, Con todo serán cortados, y él° pasará. Aunque te he afligido, no te afligiré más (BTx 3)

“Bastante te he afligido; no te afligiré ya más.”  Nah_1:12.
 
Hay un límite para la aflicción. Dios la envía y Dios la quita. ¿Acaso suspiras y dices: “cuándo acabará”? Recuerda que nuestras congojas acabarán segura y finalmente cuando termine esta pobre vida terrenal. Esperemos quietamente, y acatemos pacientemente la voluntad de Dios hasta que Él venga. 
Mientras tanto, nuestro Padre en el cielo retirará la vara cuando Su designio al usarla esté plenamente cumplido. Cuando Él haya azotado nuestra necedad, no habrá más golpes. O, si la aflicción fuere enviada para probarnos, para que nuestras gracias glorifiquen a Dios, acabará cuando el Señor nos haya conducido a dar testimonio para Su alabanza. No queremos que la aflicción se vaya mientras Dios no haya extraído todavía todo el honor que podamos rendirle.
Hoy podría haber “una grande bonanza”. ¿Quién podría saber cuándo esas furibundas ondas darán paso a un mar de cristal, y los pájaros marinos se posen sobre las delicadas olas? Después de una prolongada tribulación el flagelo es colgado y el trigo descansa en el granero. Podríamos, antes de que pasen muchas horas, ser tan felices como ahora estamos tristes. Para el Señor no es difícil convertir a la noche en día. Él, que envía las nubes, puede con igual facilidad limpiar los cielos. Tengamos buen ánimo. El futuro será mejor que el pasado. Cantemos Aleluya en anticipación

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


martes, 18 de febrero de 2014

Cumplirá, oirá y salvará


Sal 145:19 Cumplirá el deseo de los que lo temen, Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará (BTx 3)

“Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.”  Sal_145:19.

Su propio Espíritu ha obrado este deseo en nosotros, y por tanto, lo satisfará. Es Su propia vida interior la que incita el clamor, y, por ello, lo oirá. Los que le temen son hombres que están bajo la más santa influencia, y, por ello, su deseo es glorificar a Dios, y gozar de Él para siempre. Como Daniel, son hombres de deseos, y el Señor los conducirá a cumplir sus aspiraciones. 
Los deseos santos son gracia en la hierba, y el Labrador celestial los cultivará hasta que lleguen a ser grano lleno en la espiga. Los hombres temerosos de Dios desean ser santos, ser útiles, ser una bendición para otros, y así honrar a su Señor. Ellos desean provisiones para sus necesidades, ayudas cuando están bajo el peso de sus cargas, guía en medio de la perplejidad, liberación en la calamidad; y algunas veces este deseo es tan fuerte, y su caso es tan apremiante, que claman en agonía, como niños pequeñitos que sufren dolor, y entonces el Señor obra de una manera sumamente integral, y hace todo lo que es necesario, de conformidad a Su palabra: “Y los salvará”.
Sí, si tememos a Dios, no debemos temer nada más; si clamamos al Señor, nuestra salvación es cierta.
El lector ha de poner este texto en su lengua, y ha de conservarlo en su boca todo el día, y será para él como “una hojuela con miel”.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


domingo, 16 de febrero de 2014

Si te apartas del pecado y vienes a Jesús


Ose 11:9 No ejecutaré el ardor de mi ira, no me volveré para destruir a Efraín, Por cuanto Yo soy ’El, y no hombre; El Santo en medio de ti, no vendré con furor (BTx 3)

“No ejecutaré el ardor de mi ira, ni volveré para destruir a Efraín; porque Dios soy, y no hombre”  Ose_11:9.

El Señor da a conocer así Sus pacientes misericordias. Pudiera ser que el lector se encuentre en medio de una grave desgracia, y todo amenace su pronta condenación. Que permita entonces que el texto lo saque de la desesperación. El Señor te invita ahora a considerar tus caminos, y a confesar tus pecados. Si Él fuera un hombre, desde hace mucho tiempo te habría cortado. Si fuera a actuar ahora según la manera de los hombres, sería una palabra y un golpe, y luego llegarías a tu fin: pero no es así, pues “Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos.”
Juzgas correctamente que Él está enojado, pero Él no guarda Su ira para siempre: si te apartas del pecado y vienes a Jesús, Dios se apartará de su ira. Porque Dios es Dios, y no hombre, hay perdón todavía para ti, aunque estuvieras hundido hasta tu garganta en la iniquidad. Tienes a un Dios que tratar, y no a un hombre duro, y ni siquiera simplemente a un hombre justo. Ningún ser humano podría tener paciencia contigo: habrías cansado a un ángel, como has cansado a un padre afligido; pero Dios es paciente. Ven y pruébalo de inmediato. Confiesa, cree, y regresa de tu mal camino, y serás salvo.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


sábado, 15 de febrero de 2014

Sin ninguna interrupción


“El Señor se acordó de nosotros; nos bendecirá.”  Sal_115:12.

Yo puedo poner mi sello en la primera frase. ¿No puedes hacerlo tú? Sí, Jehová se ha acordado de nosotros, nos ha provisto, nos ha consolado, nos ha liberado y nos ha guiado. En todos los movimientos de Su providencia se ha acordado de nosotros, sin pasar nunca por alto nuestros nimios asuntos. Su mente ha estado llena de nosotros: esa es otra forma de decir que “se acordó”. Este ha sido el caso todo el tiempo, sin ninguna interrupción. Sin embargo, en momentos especiales, hemos visto más claramente Su interés, y queremos recordar esos momentos con desbordante gratitud. Sí, sí, “el Señor se acordó de nosotros.” 
La siguiente frase es una inferencia lógica de la anterior. Como Dios es inmutable, Él continuará acordándose de nosotros en el futuro, tal como lo ha hecho en el pasado; y que nos recuerde es equivalente a que nos bendiga. Pero tenemos aquí no sólo una conclusión de la razón sino una declaración de la inspiración: recibimos esto sobre la base de la autoridad del Espíritu Santo: “NOS BENDECIRÁ”. Esto quiere decir cosas grandes e inescrutables. La propia amplitud de la promesa indica su infinito alcance. Él nos bendecirá de conformidad a Su propia divina manera, y lo hará por siempre y para siempre. Por tanto, cada uno de nosotros ha de decir: “¡Bendice, alma mía, a Jehová!”

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román