Jer
29:7 Procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y
rogad por ella a YHVH, porque en la paz de ella tendréis vosotros paz
(BTx 3)
“Y
procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por
ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.” Jer_29:7. El
principio involucrado en este texto nos sugiere a todos aquellos de
nosotros que somos los peregrinos y extranjeros del Señor, que hemos de
estar deseosos de promover la paz y la prosperidad de la gente entre
quienes habitamos. Nuestra nación y nuestra ciudad han de ser
especialmente bendecidas por nuestra constante intercesión. Una sincera
oración por Gran Bretaña e Irlanda es muy conveniente en la boca de cada
creyente inglés.
Oremos
con denuedo por la gran bendición de la paz, tanto en casa como en el
extranjero. Si la refriega causara el derramamiento de sangre en
nuestras calles, o si la batalla en el extranjero matara a nuestros
valientes soldados, todos nosotros deberíamos lamentar la calamidad; por
tanto, oremos por la paz, y promovamos diligentemente aquellos
principios por los que las clases sociales en casa y los pueblos
extranjeros estén ligados entre sí con lazos de amistad.
A
nosotros mismos se nos promete tranquilidad en conexión con la paz de
la nación, y esto es sumamente deseable; pues así podemos educar a
nuestras familias en el temor del Señor, y también predicar el Evangelio
sin impedimentos y sin obstáculos. Hoy hemos de orar mucho por nuestro
país, confesando los pecados nacionales, y pidiendo el perdón y la
bendición para la nación, por Jesucristo nuestro Señor.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Deu 28:5 Bendita será tu cesta y tu artesa de amasar (BTx 3)
“Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.” Deu_28:5. La
obediencia trae una bendición sobre todas las provisiones que nuestra
diligencia nos proporciona. Aquello que entra y sale de inmediato, como
la fruta en la canasta que es para uso inmediato, será bendecido; y
aquello que permanece con nosotros por una temporada más larga,
igualmente recibirá una bendición. Tal vez la nuestra sea una porción
equivalente a una canasta de mano. Tenemos muy poco para el desayuno, y
un escaso bocado para la comida, en nuestro canasto, cuando salimos a
nuestro trabajo en la mañana. Esto está bien, pues la bendición del
Señor es prometida para esa canasta. Si no contamos con provisiones y
sólo tenemos lo que llevamos de la mano a la boca, recibiendo cada día
la provisión del día, estamos tan bien como Israel; pues cuando el Señor
mantenía a Su pueblo elegido, sólo les proporcionaba maná para el día.
¿Qué más necesitaban ellos? ¿Qué más necesitamos nosotros?
Pero
si tenemos una reserva, ¡cuánto más necesitamos que el Señor la
bendiga! Pues está el cuidado de obtenerla, el cuidado de guardarla, el
cuidado de administrarla, el cuidado de usarla; y a menos que el Señor
la bendiga, estos cuidados carcomerán nuestros corazones, hasta que
nuestros bienes se conviertan en nuestros dioses, y nuestros cuidados se
manifiesten en llagas gangrenosas.
Oh,
Señor, bendice nuestros bienes. Capacítanos para usarlos para Tu
gloria. Ayúdanos a mantener las cosas mundanas en su debido lugar, y que
nuestros ahorros no pongan en peligro la salvación de nuestras almas.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Sal 146:7 Que hace justicia a los oprimidos, Que da pan a los hambrientos. YHVH liberta a los cautivos (BTx 3)
“Jehová liberta a los cautivos.” Sal_146:7. Él
lo ha hecho. Recuerden a José, a Israel en Egipto, a Manasés, a
Jeremías, a Pedro y a muchos otros. Él todavía puede hacerlo. Él rompe
las barras de bronce con una palabra, y desata los grilletes de hierro
con una mirada. Él lo está haciendo. En miles de lugares, aquellos que
están atribulados están saliendo a la luz y tienen un respiro. Jesús
todavía proclama la salida de la prisión para quienes están detenidos.
En este momento las puertas se están abriendo de par en par y los
grilletes están cayendo al suelo.
Él
se deleitará en liberarte, querido amigo, si en este momento gimes por
causa de aflicción, la duda o el miedo. Será un gozo para Jesús darte
libertad. Le dará un gran placer soltarte, como será un placer para ti
ser soltado. No, tú no tienes que cortar la atadura de hierro: el propio
Señor lo hará. Sólo confía en Él, y Él será tu Emancipador.
Cree
en Él a pesar de las paredes de piedra, o las esposas de hierro.
Satanás no puede retenerte, el pecado no puede encadenarte, y ni
siquiera la desesperación puede sujetarte, si crees ahora en el Señor
Jesús, y en la gratuidad de Su gracia, y en la plenitud de Su poder para
salvar.
Desafía al enemigo, y deja que la palabra que está ahora delante de ti sea tu cántico de
liberación: “Jehová liberta a los cautivos.”
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Ose
14:3 Asiria no nos salvará; Ya no montaremos a caballo, Ni diremos más a
la hechura de nuestras manos: ¡Dioses nuestros sois! Porque sólo en ti
halla misericordia el huérfano (BTx 3)
“En ti el huérfano alcanzará misericordia.” Ose_14:3. Esta
es una excelente razón para deshacernos de todas las otras confianzas y
confiar únicamente en el Señor. Cuando un niño se queda sin su
protector natural, nuestro Dios interviene y se convierte en su
guardián: así también, cuando un hombre ha perdido todo objeto de
dependencia, puede apoyarse plenamente en el Dios vivo y encontrar en Él
todo lo que necesita. Los huérfanos son colocados sobre la paternidad
de Dios, y Él provee para ellos. El escritor de estas páginas sabe lo
que es depender del brazo desnudo de Dios, y da su testimonio voluntario
de que ninguna confianza está tan bien certificada por los hechos, o
tan segura de ser recompensada por los resultados, como la confianza en
el invisible pero siempre vivo Dios.
Algunos
hijos que tienen padres no son mejores por causa de ellos, pero los
huérfanos con Dios son ricos. Es mejor tener a Dios y a ningún otro
amigo, que tener a todos los protectores de la tierra pero no tener a
Dios. Ser separado de la criatura es doloroso, pero mientras el Señor
permanezca siendo la fuente de la misericordia para nosotros, no somos
huérfanos en absoluto. Que los niños sin padre argumenten esta palabra
de gracia en esta mañana, y que todos los que hayan perdido el apoyo
visible hagan lo mismo.
¡Señor,
que encuentre yo misericordia en Ti! Entre más necesitado e indefenso
me encuentro, más confiadamente apelo a Tu amoroso corazón.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Pro 3:33 La maldición de YHVH gravita sobre la casa del impío, Al paso que bendice la morada de los justos (BTx 3)
“Pero bendecirá la morada de los justos.” Pro_3:33. El
justo teme al Señor y por tanto está bajo la protección divina incluso
en cuanto al techo que le cubre a él y a su familia. Su casa es una
morada de amor, una escuela de entrenamiento santo, y un lugar de luz
celestial. En ella hay un altar familiar donde el nombre del Señor es
tenido diariamente en reverencia. Por ello el Señor bendice su
habitación. Puede ser una casita humilde o una mansión señorial; pero la
bendición del Señor llega debido al carácter del habitante, y no debido
al tamaño de la morada.
El
hogar en el que el señor y la señora son personas temerosas de Dios, es
sumamente bendecido; pero un hijo o una hija o incluso un sirviente
pueden atraer una bendición sobre todo el hogar. El Señor con frecuencia
preserva, prospera y provee a toda una familia por causa de uno o dos
de sus miembros, que son personas “justas” en Su estimación, porque Su
gracia los ha hecho así. Amados, hemos de tener a Jesús como nuestro
huésped constante, así como lo tenían las hermanas de Betania, y
entonces seremos en verdad bendecidos.
Hemos
de procurar ser justos en todas las cosas: en nuestro negocio, en
nuestro juicio sobre los demás, en nuestro trato con los vecinos, y en
nuestro propio carácter personal.
Un Dios justo no puede bendecir transacciones injustas.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

1Sa
2:30 Por tanto, así dice YHVH Dios de Israel: En verdad dije que tu
casa y la casa de tu padre andarían en mi presencia perpetuamente. Pero
ahora, así dice YHVH: ¡Lejos sea esto de mí! Porque a los que me honran
Yo los honraré, pero los que me menosprecien serán afrentados (BTx 3)
“Yo honraré a los que me honran.” 1Sa_2:30. ¿Hago
de la honra de Dios el gran objetivo de mi vida y la regla de mi
conducta? Si es así, Él me honrará. Puede ser que por un tiempo no
reciba ninguna honra del hombre, pero Dios mismo pondrá honor en mí de
la manera más eficaz. Estar dispuesto a ser avergonzado por motivos de
conciencia se encontrará al final que es el camino más seguro para la
honra.
Elí
no había honrado al Señor al no gobernar bien su casa, y sus hijos no
habían honrado al Señor con un comportamiento digno de su sagrado
oficio, y, por tanto, el Señor no los honró a ellos, sino que retiró el
sacerdocio de su familia, e hizo que el joven Samuel fuera el gobernante
de la tierra en lugar de cualquier persona del linaje de ellos. Si
quiero ver a mi familia ennoblecida, he de honrar al Señor en todas las
cosas.
Dios
podría permitir que el malvado alcance honras mundanas; pero la
dignidad que Él mismo otorga, incluso la gloria, el honor, y la
inmortalidad, es reservada para aquellos que mediante santa obediencia
procuran honrarlo a Él.
¿Qué
puedo hacer en este día para honrar al Señor? Voy a promover Su gloria a
través de un testimonio verbal, y por medio de mi obediencia práctica.
También voy a honrarlo con mis bienes, y ofreciéndole un servicio
especial. He de sentarme y pensar cómo puedo honrarlo, puesto que Él me
honrará.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Sal 16:10 Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción (BTx 3)
“Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción.” Sal_16:10. Esta
palabra tiene su adecuado cumplimiento en el Señor Jesús; pero se
aplica también, con una variación, a todos los que están en Él. Nuestra
alma no será dejada en el estado de separación, y nuestro cuerpo, aunque
vea la corrupción, se levantará de nuevo. Es a este significado
general, más bien que a la aplicación específica, que queremos atraer
los pensamientos de nuestros lectores en este momento en particular.
Podríamos
descender muy hondo en espíritu, hasta parecer que nos sumergimos en el
abismo del infierno; pero no seremos dejados allí. Podría parecer que
estamos a las puertas de la muerte en el corazón y la conciencia; pero
no podemos permanecer allí.
Nuestra
muerte interna en cuanto a gozo y esperanza puede progresar muy lejos;
pero no puede continuar hasta sus últimas consecuencias, hasta alcanzar
la plena corrupción de la negra desesperación. Podremos descender muy
bajo, pero no más bajo de lo que el Señor permita; podremos detenernos
en el más profundo calabozo de la duda por un tiempo, pero no
pereceremos allí. La estrella de la esperanza sigue todavía en el cielo
cuando la noche es más negra. El Señor no nos olvidará ni nos entregará
al enemigo.
Descansemos
en la esperanza. Tenemos que tratar con uno cuya misericordia permanece
para siempre. Ciertamente, de la muerte, y de la oscuridad, y de la
desesperación, hemos de levantarnos a la vida, a luz y a la libertad.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
