Pro 3:23 Entonces andarás con seguridad en tu camino, Y tu pie no tropezará (BTx 3)
“Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará.” Pro_3:23.
Es
decir, si seguimos los caminos de la sabiduría y de la santidad,
seremos preservados en ellos. El que viaja a la luz del día por la
calzada, está bajo la protección del rey. Hay un camino para cada
persona, es decir, su propio llamamiento en la vida, y si nosotros
caminamos en él, en el temor de Dios, Él nos preservará del mal. Tal vez
no viajemos lujosamente, pero caminaremos con seguridad. Tal vez ya no
podamos correr como lo hacen los jóvenes, pero podremos caminar como
hombres buenos.
Nuestro
mayor peligro está en nosotros mismos: nuestro débil pie es muy
tristemente propenso al tropiezo. Pidamos una mayor fortaleza moral,
para que nuestra tendencia a resbalar pueda ser dominada. Algunos
tropiezan porque no ven la piedra en el camino: la gracia divina nos
capacita para ver el pecado, y así evitarlo. Hemos de argumentar esta
promesa, y hemos de confiar en Aquel, que sostiene a Sus elegidos.
¡Ay!,
nuestro peor peligro es nuestra propia negligencia, pero el Señor nos
ha puesto en guardia contra esto, diciendo: “Velad y orad.”
¡Oh,
pidamos gracia para caminar hoy sin un solo tropiezo! No basta que no
caigamos de hecho; nuestro clamor ha de ser que no experimentemos el
menor resbalón con nuestro pie, sino que al fin adoremos a Quien es
poderoso para protegernos de cualquier tropiezo.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Mat
6:30 Y si la hierba del campo, que hoy existe y mañana es echada al
horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, oh hombres° de
poca fe? (BTx 3)
“Y
si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios
la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
Mat_6:30. Los
vestidos son caros, y los creyentes pobres podrían ser conducidos a la
ansiedad cuando se preguntan: ¿de dónde provendrá su siguiente traje?
Las suelas están gastadas; ¿cómo conseguiremos nuevos zapatos? Vean cómo
nuestro previsor Señor ha dado la provisión para enfrentar esta
preocupación. Nuestro Padre celestial viste a la hierba del campo con un
esplendor que Salomón no pudo emular: ¿acaso no vestirá a Sus propios
hijos? Estamos seguros que lo hará. Puede ser que haya muchos remiendos y
costuras, pero en verdad tendremos vestidos.
Un
pobre ministro tenía sus vestidos muy raídos y tan desgastados que casi
se deshacían; pero como siervo del Señor esperaba su Maestro le
proporcionara su librea.
Sucedió
que el escritor de esta reflexión, en una visita a un amigo, fue
invitado a ocupar el púlpito de aquel buen hombre, y se le vino a la
mente hacer una colecta p ara él, y así obtuvo su uniforme. Hemos visto
muchos otros casos en los que quienes sirven al Señor han descubierto
que Él se preocupa por su guardarropa. Quien hizo al hombre de tal
manera que cuando hubo pecado necesitó de vestidos, también en
misericordia le suministró las ropas; y los vestidos que el Señor les
dio a nuestros primeros padres fueron mucho mejores que los que ellos
mismos se hicieron.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Sal
84:11 Porque sol y escudo es YHVH ’Elohim, Favor y honor concede YHVH,
No quitará el bien a los que andan en integridad. (BTx 3)
“Gracia y gloria dará Jehová.” Sal_84:11.
Gracia
es lo que necesitamos justo ahora, y ha de ser recibirse libremente.
¿Qué puede ser más libre que un don? Hoy recibiremos gracia
sustentadora, fortalecedora, santificadora y favorable. Él ha
proporcionado gracia diaria hasta ahora, y en cuanto al futuro, esa
gracia bastará. Si tenemos poca gracia, la falla radica en nosotros;
pues en el Señor no hay escasez, ni es tardo para proporcionarla en
abundancia. Podemos pedir toda la gracia que queramos, sin temer nunca
un desaire. Él da abundantemente y sin reproche.
Puede
ser que el Señor no dé oro, pero dará gracia: puede ser que no dé
ganancia, pero dará gracia. Ciertamente Él nos enviará pruebas, pero nos
dará gracia en proporción a esas pruebas. Podremos ser llamados a
esforzarnos arduamente, y a sufrir, pero con esa llamada vendrá toda la
gracia requerida.
¡Y
qué hay en el texto: “y gloria”! No necesitamos gloria todavía, y
todavía no somos aptos para ella; pero la tendremos en su debido orden.
Después de haber comido el pan de la gracia, beberemos del vino de la
gloria. Hemos de ir del lugar santo, que es la gracia, al lugar
santísimo, que es la gloria. Estas palabras “y gloria” son suficientes
para hacer que un hombre dance de gozo. Un poco de tiempo más, un poco
más, y luego ¡la gloria para siempre!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Pro 15:8 Abominación a YHVH es el sacrificio de los impíos, Pero la oración de los rectos es su deleite (BTx 3)
“Mas la oración de los rectos es su gozo.” Pro_15:8.
Esto
equivale a una promesa, pues declara un hecho presente que será siempre
el mismo a través de todas las edades. Dios se complace mucho en las
oraciones de los hombres rectos; incluso las llama Su gozo. Ser rectos
debe ser nuestra primera preocupación. Sin inclinarnos a un lado o al
otro, seamos rectos: sin permitir ser torcidos por la política ni quedar
postrados por ceder al mal, seamos rectos en estricta integridad y
sinceridad. Si comenzamos a evadir y a cambiar, seremos dejados para que
nos las arreglemos solos.
Si
recorremos vías torcidas, descubriremos que no podemos orar, y si
pretendemos hacerlo, encontraremos que nuestras oraciones no entran en
el cielo.
¿Estamos
actuando en línea recta y así seguimos la voluntad revelada del Señor?
Entonces oremos mucho y oremos en fe. Si nuestra oración es un gozo para
Dios, no hemos de escatimar lo que le produce gozo. Él no considera la
gramática de la oración, ni su metafísica, ni su retórica; en todas
estas cosas, los hombres podrían despreciarla.
Él,
como un Padre, se complace en los balbuceos de Sus bebés, en los
tartamudeos de Sus hijos e hijas recién nacidos. ¿No deberíamos
deleitarnos en la oración puesto que el Señor se goza en ella? Hagamos
visitas al trono. El Señor nos proporciona muchas razones para que
oremos, y hemos de agradecerle que así sea.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Jer 1:8 No temas delante de ellos, porque Yo estoy contigo para librarte, dice YHVH (BTx 3)
“No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.” Jer_1:8. Siempre
que el miedo se apodera de nosotros y nos hace vacilar, estamos en
peligro de caer en pecado. La presunción ha de ser temida pero también
hemos de temer la cobardía. “Atrévete a ser un Daniel”. Nuestro
grandioso Capitán ha de ser servido por valientes soldados.
Qué motivo es este para que tengamos valentía. Dios está con aquellos que están con Él.
Dios
nunca estará lejos cuando llegue la hora de la lucha. ¿Te está
amenazando alguien? ¿Quién eres tú para que tengas miedo de un hombre
que habrá de morir? ¿Perderás tu condición? Tu Dios a quien sirves
encontrará pan y agua para Sus siervos. ¿Acaso no puedes con fiar en Él?
¿Te cubre alguien de ridículo? ¿Romperá esto tus huesos o tu corazón?
Sopórtalo por Cristo e incluso regocíjate por ello.
Dios
está con los sinceros, los justos y los santos, para librarlos; y Él te
librará. Recuerda cómo salió Daniel del foso de los leones, y cómo
salieron los tres jóvenes santos del horno. Tu caso no es tan
desesperado como el de ellos; pero si lo fuese, el Señor te apoyará en
todo momento y te hará más que un vencedor. Tenle miedo a tener miedo.
Tenle temor a tener temor. Tu peor enemigo está en tu propio pecho. Cae
de rodillas y clama pidiendo ayuda y luego levántate diciendo: “Me
aseguraré y no temeré.”
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Flp 4:9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced, y el Dios de paz estará con vosotros (BTx 3)
“Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.” Flp_4:9. Es
algo bueno cuando un hombre puede ser imitado minuciosamente para
beneficio, como Pablo podía ser imitado. ¡Oh, que recibamos la gracia de
imitarlo este día y todos los días!
Si
nosotros, por medio de la gracia divina, pusiéramos en práctica la
enseñanza paulina, podríamos reclamar la promesa que está ahora abierta
delante de nosotros; ¡y qué promesa es! Dios, que ama la paz, hace la
paz, e infunde paz, estará con nosotros. “Paz sea con todos vosotros” es
una dulce bendición; pero que el Dios de paz esté con nosotros, es una
mayor bendición. De esta manera tenemos tanto la fuente como también sus
corrientes, tenemos el sol así como sus rayos. Si el Dios de paz está
con nosotros, gozaremos de la paz de Dios que sobrepasa todo
entendimiento, aunque las circunstancias externas amenacen con
perturbarnos. Si los hombres disputaran, nosotros nos convertiríamos en
pacificadores, si el Hacedor de la paz está con nosotros.
Es
en el camino de la verdad que la paz real es encontrada. Si abandonamos
la fe o nos desviamos del sendero de justicia bajo la noción de
promover la paz, estaremos gravemente equivocados. Primero puros, y
luego pacíficos, es el orden de la sabiduría y de la evidencia.
Apeguémonos a la instrucción de Pablo, y tendremos al Dios de paz con
nosotros de la misma manera que estuvo con el apóstol.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Eze
11:16 Por tanto, di: Así dice Adonay YHVH: Aunque Yo los arrojé lejos
entre las naciones, y aunque los dispersé entre los pueblos, con todo,
les seré por un pequeño Santuario en las tierras adonde lleguen (BTx 3)
“Por
tanto, di: Así ha dicho Jehová el Señor: Aunque les he arrojado lejos
entre las naciones, y les he esparcido por las tierras, con todo eso les
seré por un pequeño santuario en las tierras adonde lleguen.”
Eze_11:16.
Proscritos
de los medios públicos de la gracia, no nos quedamos desprovistos de la
gracia de los medios. El Señor que coloca a Su pueblo donde se sienten
como exilados, estará con ellos, y será para ellos todo lo que podrían
haber tenido en casa, en el lugar de sus solemnes asambleas. ¡Aprópiense
de esto, oh ustedes que son llamados a andar errantes!
Dios
es para Su pueblo un lugar de refugio. Ellos encuentran santuario en
Él frente a todos los adversarios. Él es también su lugar de adoración.
Él está con ellos como estuvo con Jacob cuando durmió al aire libre, y
levantándose, dijo: “Ciertamente Jehová está en este lugar.” Para ellos
Dios será también un santuario de tranquilidad, como el lugar santísimo,
que era la silenciosa morada del Eterno. Ellos estarán tranquilos
frente al temor del mal.
El
propio Dios, en Cristo Jesús, es el santuario de misericordia. El arca
del pacto es el Señor Jesús, y la vara de Aarón, la urna del maná y las
tablas de la ley están todas en Cristo nuestro santuario. En Dios
encontramos el santuario de santidad y de comunión.
¿Qué más necesitamos? ¡Oh, Señor, cumple esta promesa, y sé siempre para nosotros como un pequeño santuario!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
