Flp
4:6 Por nada estéis angustiados, antes bien, por la oración y la
súplica, en todo sean conocidas ante Dios vuestras peticiones con acción
de gracias,
Flp
4:7 y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará
vuestros corazones y vuestros pensamientos en Jesús el Mesías (BTx 3)
“Por
nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante
de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de
Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y
vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Flp_4:6-7.
Ningún
afán hemos de tener y sólo hemos de entregarnos a la oración. Ninguna
ansiedad, sino mucha comunión gozosa con Dios. Lleven sus deseos al
Señor de su vida, al guardián de su alma. Acudan a Él con dos porciones
de oración, y una porción de fragante alabanza. No oren dudosamente,
sino agradecidamente. Consideren que ya tienen las peticiones y, por
tanto, agradezcan a Dios por Su gracia. Él les está dando gracia; denle
gracias. No oculten nada. No permitan que ninguna necesidad se encone en
su pecho; “sean conocidas vuestras peticiones”. No acudan al hombre.
Vayan únicamente a su Dios, el Padre de Jesús, que los ama en Él.
Esto les traerá la propia paz de Dios. Ustedes no podrán entender la paz que gozarán.
Los
envolverá en su abrazo infinito. El corazón y la mente se verán
sumergidos en un mar de reposo por medio de Cristo Jesús. Venga vida o
muerte, pobreza, dolor o calumnia, ustedes morarán en Jesús por encima
de cualquier viento turbador o nube sombría. ¿No obedecerán este amable
mandato? Sí, Señor, yo en verdad te creo; pero te suplico que ayudes mi
incredulidad.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Hch 18:10 porque Yo estoy contigo, y ninguno te acometerá para dañarte, porque tengo un gran pueblo en esta ciudad (BTx 3)
“Yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal.” Hch_18:10.
Mientras
el Señor tenía trabajo para Pablo en Corinto, la furia de la turba fue
contenida. Los judíos se oponían y blasfemaban; pero no podían detener
la predicación del Evangelio ni la conversión de los oyentes. Dios tiene
poder sobre las mentes más violentas. Dios hace que la ira del hombre
le alabe cuando irrumpe, pero manifiesta aún más Su bondad cuando la
reprime; y puede reprimirla. “A la grandeza de tu brazo enmudezcan como
una piedra; hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehová, hasta que haya
pasado este pueblo que tú rescataste.”
Por
tanto, no sientan ningún miedo del hombre si saben que están cumpliendo
con su deber. Prosigan con firmeza, como Jesús lo habría hecho, y
quienes se oponen serán como una caña cascada y como un pábilo que
humea. Muchas veces los hombres han tenido motivo para tener miedo,
porque ellos mismos estaban temerosos; pero una valiente fe en Dios
aparta el miedo como son apartad as las telarañas en el sendero de un
gigante. Nadie puede hacernos daño a menos que el Señor lo permita. El
que hace que el demonio huya ante una palabra, puede en verdad controlar
a los agentes d el demonio.
Tal
vez ya estén más temerosos de ti de lo que tú estás de ellos. Por tanto
, sigue adelante, y donde esperabas encontrar enemigos, encontrarás
amigos.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Deu
28:13 Si escuchas los mandamientos de YHVH tu Dios que te mando hoy
para que los guardes y los cumplas, YHVH te pondrá por cabeza y no por
cola, y estarás encima solamente, y no estarás debajo (BTx 3)
“Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola.” Deu_28:13.
Si
obedecemos al Señor, Él forzará a nuestros adversarios a ver que Su
bendición descansa en nosotros. Aunque esta sea una promesa de la ley,
sigue siendo válida para el pueblo de Dios, pues Jesús ha quitado la
maldición, pero ha establecido la bendición.
Corresponde
a los santos mostrar a los hombres el camino mediante una santa
influencia: no deben ser la cola, ni han de ser arrastrados por aquí y
por allá por los demás. No debemos ceder al espíritu de la época, sino
que hemos de forzar a la época a que rinda homenaje a Cristo. Si el
Señor está con nosotros, no anhelaremos tolerancia para la religión,
sino que buscaremos sentar a la religión en el trono de la sociedad. ¿No
ha constituido el Señor a los miembros de Su pueblo como sacerdotes? En
verdad ellos deben enseñar y no ser aprendices de las filosofías de los
incrédulos. ¿No somos hechos reyes en Cristo para reinar sobre la
tierra? ¿Cómo, entonces, podemos ser los siervos de la costumbre, los
esclavos de la opinión humana?
¿Has
tomado tú, querido amigo, tu verdadera posición por Jesús? Demasiadas
personas están calladas porque son apocadas, si es que no son cobardes.
¿Hemos de permitir que el nombre del Señor Jesús sea mantenido en la
oscuridad? ¿Acaso nuestra religión ha de ir rezagada como una cola? ¿No
debería más bien guiar el camino y ser la fuerza gobernante en nosotros y
en otros?
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Stg
4:8 ¡Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros! ¡Limpiaos las manos,
oh pecadores, y purificaos los corazones, los que sois de doble ánimo!
(BTx 3)
“Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.” Stg_4:8.
Entre
más nos acerquemos a Dios, más misericordiosamente se revelará a
nosotros. Cuando el hijo pródigo regresó a su padre, el padre corrió a
recibirlo. Cuando la errante paloma regresó al arca, Noé extendió su
mano y la hizo entrar consigo. Cuando la tierna esposa busca la compañía
de su marido, él viene a ella sobre las alas del amor. Vamos, entonces,
querido amigo, acerquémonos a Dios, que nos espera lleno de gracia, sí,
y sale a recibirnos.
¿Advirtieron
alguna vez ese pasaje en Isa_58:9? Allí nos da la impresión de que el
Señor se pone a la disposición de Su pueblo, diciéndole: “Heme aquí”.
Equivale a decir: “¿qué tienes que decirme? ¿Qué puedo hacer por ti?
Estoy esperándote para bendecirte.” ¿Cómo podríamos dudar en acudir a
Él? Dios está cerca para perdonar, para bendecir, para consolar, para
ayudar, para revivir y para liberar. Nuestro primer propósito debe ser
acercarnos a Dios. Hecho esto, todo estará hecho. Si nos acercamos a
otros, podrían cansarse de nosotros y dejarnos muy pronto; pero si
buscamos solamente al Señor, Su mente no cambiará, sino que continuará
acercándose más y aún más a nosotros mediante una comunión más plena y
más gozosa.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Sal 41:3 YHVH lo sustentará en su lecho de dolor: En su enfermedad mullirás bien su cama (BTx 3)
“Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor.” Sal_41:3.
Recuerden
que esta es una promesa para el hombre que considera al pobre. ¿Eres tú
uno de ellos? Entonces puedes apropiarte del texto, pero nadie más
puede hacerlo.
¡Vean cómo en la hora de la enfermedad, el Dios de los pobres bendice al hombre que se preocupa por los pobres!
Los
brazos eternos sustentarán su alma así como las manos amigas y la
blanda almohada sustentan el cuerpo del enfermo. ¡Cuán tierna y
condescendiente es esta imagen; cuán cerca de nuestras debilidades y de
nuestras enfermedades trae a nuestro Dios! ¿Quién oyó decir lo mismo del
antiguo Júpiter pagano, o de los dioses de la India o de China? Este es
un lenguaje peculiar al Dios de Israel; Él es quien se digna volverse
enfermero y asistente de los hombres buenos. Si golpea con una mano, Él
sustenta con la otra. ¡Oh, es un bendito desfallecimiento cuando uno cae
sobre el propio pecho del Señor y es sustentado allí! La gracia es el
mejor de lo s reconstituyentes; el amor divino es el más seguro
estimulante para un paciente que languidece; vuelve al alma fuerte como
un gigante, aun cuando los huesos se estén quebrando a través de la
piel. No hay ningún médico como el Señor, ningún tónico como Su promesa,
ningún vino como Su amor.
Si
el lector ha incumplido su deber para con los pobres, ha de ver lo que
está perdiendo y de inmediato debe volverse el amigo y ayudador de los
pobres.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Pro 3:24 Cuando te acuestes, no tendrás temor, Te acostarás, y tu sueño será dulce (BTx 3)
“Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostarás, y tu sueño será grato.” Pro_3:24.
¿Es
el lector una persona propensa a quedar confinada por un tiempo en el
lecho de la enfermedad? Que suba a su aposento sin zozobra con esta
promesa en su corazón: “Cuando te acuestes, no tendrás temor.”
Cuando
nos retiramos a la cama en la noche, esta palabra ha de suavizar
nuestra almohada. Nosotros no podemos vigilarnos en el sueño, pero el
Señor nos guardará durante la noche. Quienes se acuestan bajo la
protección del Señor están tan seguros como los reyes y las reinas en
sus palacios, y todavía mucho más seguros. Si cuando nos acostamos
también se acuestan con nosotros todos los cuidados y las ambiciones,
obtendremos en nuestras camas un descanso de naturaleza tal que ni los
ansiosos ni los ambiciosos pueden encontrar en las suyas. Los malos
sueños serán desterrados, o aun si vinieran, borraremos la impresión que
nos dejen, sabiendo que son únicamente sueños.
Si
dormimos así, estaremos bien. Cuán dulcemente durmió Pedro cuando ni
siquiera la luz del ángel lo despertó, y requirió de una fuerte sacudida
en su costado para que se despertara. Y, sin embargo, estaba
sentenciado a morir en la mañana. Así han dormido los mártires antes de
ser incinerados. “Pues que a su amado dará Dios el sueño.”
Para tener un dulce sueño debemos tener vidas dulces, temperamentos dulces, meditaciones dulces y un dulce amor.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

2Ts 3:3 Pero fiel es el Señor, que os afianzará y protegerá del mal (BTx 3)
“Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal.” 2Ts_3:3.
Los
hombres a menudo están tan desprovistos de razón como de fe. Todavía
hay entre nosotros “hombres perversos y malos”. No sirve de nada
argumentar con ellos o procurar tener paz con ellos: tienen un corazón
falso y su conversación es engañosa.
Bien,
¿qué haremos? ¿Acaso nos preocuparemos por ellos? No; volvámonos al
Señor, pues Él es fiel. Ninguna promesa de Su palabra será incumplida
jamás. Él no es irrazonable en Sus exigencias para con nosotros, ni es
infiel a nuestros argumentos relacionados con Él. Tenemos un Dios fiel.
Esto ha de ser nuestro gozo.
Él
nos confirmará de tal manera que los hombres perversos no ocasionarán
nuestra caída, y Él nos guardará de tal manera que ninguno de los males
que ahora nos asedian, nos hará realmente ningún daño. Qué bendición es
para nosotros que no tengamos que contender con los hombres, y más bien
que se nos permita abrigarnos en el Señor Jesús, que se identifica
verdaderamente con nosotros. Hay un corazón sincero, una mente fiel, un
Amor inmutable; descansemos allí. El Señor cumplirá el propósito de Su
gracia para con nosotros, Sus siervos, y no debemos permitir que ni una
sombra de duda caiga sobre nuestros espíritus. Todo lo que los hombres o
los demonios puedan hacer, no puede impedir que gocemos de la
protección y la provisión divinas. Oremos en este día pidiéndole al
Señor que nos afirme y nos guarde.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
