Deu
13:17 Nada del anatema se pegará a tu mano, para que YHVH se vuelva del
ardor de su ira, te conceda misericordia, se compadezca de ti y te
multiplique, como juró a tus antepasados (BTx 3)
“Y
no se pegará a tu mano nada del anatema, para que Jehová se aparte del
ardor de su ira, y tenga de ti misericordia, y tenga compasión de ti, y
te multiplique, como lo juró a tus padres.” Deu_13:17.
Israel
debía sojuzgar a las ciudades idólatras, y debía destruir todo el
despojo de todo lo que había sido contaminado por la idolatría, como un
anatema que debía ser quemado con fuego. Ahora, el pecado, cualquiera
que sea, debe ser tratado por los cristianos de la misma forma. No
debemos permitir que permanezca ni un solo hábito pernicioso. Ahora es
guerra a muerte con los pecados de todo tipo y tamaño, ya sean del
cuerpo, de la mente o del espíritu. No consideramos que esta renuncia
del mal merezca misericordia, sino que la vemos como un fruto de la
gracia de Dios, que de ninguna manera nos perderíamos.
Cuando
Dios nos conduce a ser inmisericordes con nuestros pecados, entonces Él
tiene gran misericordia de nosotros. Cuando estamos airados con el mal,
Dios no está más airado con nosotros. Cuando multiplicamos nuestros
esfuerzos en contra de la iniquidad, el Señor multiplica nuestras
bendiciones. El camino de la paz, del crecimiento, de la seguridad y del
gozo en Cristo Jesús, será encontrado cuando sigamos estas palabras:
“No se pegará a tu mano nada del anatema.” Señor, purifícame en este
día. Compasión, prosperidad, crecimiento y gozo serán otorgados en
verdad a quienes repudian el pecado con solemne determinación.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Pro 23:17 No tengas envidia de los pecadores, Antes, persevera en el temor de YHVH en todo tiempo,
Pro 23:18 Porque ciertamente hay un porvenir, Y tu esperanza no será frustrada (BTx 3)
“No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo;
porque ciertamente hay fin, y tu esperanza no será cortada.” Pro_23:17-18.
Cuando
vemos prosperar a los malvados, somos propensos a envidiarlos. Cuando
oímos el ruido de su júbilo, y nuestro propio espíritu está decaído,
casi llegamos a pensar que ellos se llevan la mejor parte. Esto es
insensato y pecaminoso. Si los conociésemos mejor, y especialmente si
recordáramos su fin, les tendríamos lástima.
El
remedio para la envidia radica en una vida bajo un constante sentido de
la presencia divina, adorando a Dios y teniendo comunión con Él a lo
largo de todo el día, independientemente de cuán largo parezca el día.
La verdadera religión levanta al alma a una región más elevada, donde el
juicio se torna más claro y los deseos son más elevados. Entre más
porción de cielo haya en nuestras vidas, menos porción de la tierra
ambicionaremos. El temor de Dios echa fuera la envidia de los hombres.
El
golpe mortal para la envidia es una calmada consideración del futuro.
La riqueza y la gloria de los impíos son un vano espectáculo. Esa
apariencia pomposa destella durante una hora, y luego se extingue. ¿En
qué estará mejor el próspero pecador por su prosperidad cuando le
sobrevenga el juicio? En cuanto al hombre piadoso, su fin es paz y
bienaventuranza y nadie podría robarle su gozo; por tanto, el hombre
piadoso ha de renunciar a la envidia, y ha de llenarse dulce
contentamiento.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Deu
30:3 entonces YHVH hará volver tu cautiverio, y tendrá misericordia de
ti, y volverá a recogerte de todos los pueblos adonde te haya esparcido
YHVH tu Dios (BTx 3)
“Jehová hará volver a tus cautivos.” Deu_30:3
El
propio pueblo de Dios puede venderse a la cautividad por el pecado.
Este es un fruto muy amargo de una raíz sumamente amarga. ¡Cuán terrible
es la servidumbre cuando el hijo de Dios es vendido al pecado, es
encadenado por Satanás, es privado de su libertad, desposeído de su
poder en la oración y de su deleite en el Señor! Debemos vigilar para no
caer en tal cautividad; pero si esto ya nos ha sucedido, de ninguna
manera hemos de desesperar.
Pero
no podemos ser mantenidos en esclavitud por siempre. El Señor
Jesucristo ha pagado un precio demasiado alto por nuestra redención para
dejarnos en mano del enemigo. El camino a la libertad es “Vuelve a
Jehová tu Dios.” Allí donde encontramos la salvación al principio, la
encontraremos otra vez. Confesando el pecado al pie de la cruz de
Cristo, encontraremos perdón y liberación. Además, el Señor quiere que
obedezcamos Su voz de acuerdo a todo lo que nos ha mandado, y debemos
hacer esto con todo nuestro corazón, y con toda nuestra alma, y entonces
nuestra cautividad terminará.
Con
frecuencia, la depresión de espíritu y un gran abatimiento del alma son
quitados tan pronto abandonamos nuestros ídolos y nos inclinamos en
obediencia delante del Dios vivo. No necesitamos ser cautivos. Podemos
retornar a la ciudadanía de Sion, y podemos hacerlo rápidamente. ¡Señor,
haz volver a Tus cautivos!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Miq
7:8 ¡Oh enemigo mío! No te regocijes sobre mí, Aunque caiga, me
levantaré, Aunque esté sentado en las tinieblas, YHVH será mi luz (BTx
3)
“Tú, enemiga mía, no te alegres de mí, porque aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.” Miq_7:8.
Esto
podría expresar los sentimientos de un hombre o de una mujer sojuzgados
y oprimidos. Nuestro enemigo podría apagar nuestra lámpara por un
tiempo. Pero hay una esperanza segura para nosotros en el Señor, y si
estamos confiando el Él, y manteniendo firmes nuestra integridad,
nuestra temporada de abatimiento y tinieblas pronto pasará. Los
insultos del enemigo son sólo momentáneos. El Señor pronto convertirá su
risa en lamentación, y nuestros suspiros en cánticos.
Aunque
el gran enemigo de las almas triunfe sobre nosotros por algún tiempo,
como ha triunfado sobre hombres mejores que nosotros, cobremos ánimo,
pues lo venceremos antes de que pase mucho tiempo. Nos levantaremos de
nuestra caída, pues nuestro Dios no ha caído, y Él nos levantará. No
permaneceremos en las tinieblas, aunque por un tiempo nos sentemos en
medio de ellas, pues nuestro Señor es la fuente de la luz, y pronto nos
proporcionará un día gozoso. No debemos desesperar, y ni siquiera dudar.
Una
vuelta de la rueda y entonces la parte más baja estará en la parte más
alta. Ay de aquellos que se ríen ahora, pues lamentarán y llorarán
cuando su jactancia sea convertida en menosprecio eterno. Pero
bienaventurados son todos los santos que lloran, porque ellos serán
divinamente consolados.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

2Sa
5:24 Y cuando oigas el ruido de marcha en las copas de las balsameras,
te apresurarás, porque entonces YHVH saldrá delante de ti para herir al
ejército de los filisteos (BTx 3)
“Y
cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras,
entonces te moverás; porque Jehová saldrá delante de ti a herir el
campamento de los filisteos.” 2Sa_5:24.
Hay
señales de los movimientos del Señor que deberían movernos a nosotros.
El Espíritu de Dios sopla de donde quiere, y nosotros oímos su sonido.
Entonces llegó el momento de que estemos más activos que nunca. Debemos
asir esa oportunidad de oro, y sacarle el máximo provecho. Es
responsabilidad nuestra pelear con los filisteos en todo momento; pero
cuando el propio Señor sale delante de nosotros, entonces hemos de ser
especialmente valientes en la guerra.
La
brisa sacudió las copas de los árboles, y David y sus hombres tomaron
esto como la señal para una arremetida, y en su avance el Señor, Él
mismo, hirió a los filisteos. ¡Oh, que en este día el Señor nos abra una
puerta para hablar de Él con muchos de nuestros amigos! Hemos de velar
para aprovechar la oportunidad esperanzadora cuando llegue. Quién sabe
si este pudiera ser un día de buenas noticias; un tiempo de ganar almas.
Debemos
mantener nuestro oído abierto para oír el susurro del viento, y
nuestras mentes listas para obedecer la señal. ¿No es esta promesa:
“porque Jehová saldrá delante de ti”, un estímulo suficiente para que
actuemos valientemente? Puesto que el Señor sale delante de nosotros, no
nos atrevemos a retroceder.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Gál
6:8 Porque el que siembra para su carne, de la carne cosechará
corrupción, pero el que siembra para el espíritu, del Espíritu cosechará
vida eterna (BTx 3)
“Mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.” Gál_6:8.
Da
la impresión de que sembrar es un negocio perdedor, pues ponemos buena
semilla en tierra para no verla nunca más. Sembrar para el Espíritu
parecería ser un asunto muy antojadizo e ilusorio; pues nos negamos a
nosotros mismos y aparentemente no obtenemos nada a cambio. Sin embargo,
si sembramos para el Espíritu por medio del estudio de cómo vivir para
Dios, y buscando obedecer la voluntad de Dios, y entregándonos a
promover Su honra, no sembraremos en vano. Vida será nuestra recompensa,
y vida eterna. Ya la gozamos aquí, cuando entramos en el conocimiento
de Dios, en la comunión con Dios, y en el gozo de Dios. Esta vida fluye
como un río que se hace cada vez más profundo y más ancho, hasta
llevarnos al océano de la felicidad infinita, donde la vida de Dios es
nuestra por siempre y para siempre.
En
este día no debemos sembrar para la carne, pues la cosecha será
corrupción, puesto que la carne tiende siempre en esa dirección; pero
por medio de la conquista de nosotros mismos, hemos de vivir para los
fines más elevados, más puros, y más espirituales, buscando honrar a
nuestro santísimo Señor y obedeciendo a Su agraciadísimo Espíritu.
¡Qué
cosecha será cuando seguemos la vida eterna! ¡Qué gavillas de
bienaventuranza sin fin serán segadas! ¡Qué festival será esa cosecha!
Señor, haznos segadores de ese tipo, por Tu Hijo Jesucristo.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Isa
55:12 Con alegría saldréis y en paz seréis conducidos; Los montes y los
collados prorrumpirán en cánticos de júbilo delante de vosotros, Y
todos los árboles del campo batirán palmas (BTx 3)
“Los
montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos
los árboles del campo darán palmadas de aplauso.” Isa_55:12.
Cuando
el pecado es perdonado, nuestra mayor aflicción llega a su fin, y
comienza nuestra mayo r complacencia. El gozo que el Señor otorga a Sus
reconciliados es tal, que desborda y llena toda la naturaleza con
deleite. El mundo material contiene música latente, y un corazón
renovado sabe cómo extraerla y vocalizarla. La creación es el órgano, y
un hombre agraciado encuentra sus teclas, pone las manos sobre el
teclado y despierta al sistema entero del universo a una armonía de
alabanza. Los montes y las colinas, y otros grandiosos objetos, son, por
decirlo así, los bajos d el coro; mientras que los árboles del bosque, y
todas las cosas que tienen vida adoptan el aire de una canción
melodiosa.
Cuando
la palabra de Dios es prosperada en medio de nosotros, y las almas son
salvadas, entonces todo parece lleno de melodías. Cuando oímos las
confesiones de jóvenes creyentes, y los testimonios de los santos bien
instruidos, somos conducidos a ser tan felices, que hemos de alabar al
Señor, y entonces parecería como si las rocas y las colinas, y los
bosques y los campos, hicieran eco a nuestras notas de júbilo, y
convirtieran al mundo en una orquesta. Señor, en este feliz primero de
Mayo, condúceme afuera, a Tu mundo armonioso, tan rico en alabanzas como
una alondra en pleno canto.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
