jueves, 15 de mayo de 2014

Esto es gracia sobre gracia


Sal 91:14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, Yo también lo libraré, Lo pondré en alto, por cuanto ha conocido mi Nombre (BTx 3)

“Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.”  Sal_91:14.

¿Me dice el Señor esto a mí? Sí, si he conocido Su nombre. Bendito sea el Señor porque no soy un extraño para Él. Lo he probado, y lo he experimentado, y lo he conocido, y, por tanto, yo en verdad confío en Él. Conozco Su nombre como un Dios que odia el pecado, pues por el poder convincente de Su  Espíritu, he aprendido que Él nunca tolerará el mal. Pero también lo conozco como el Dios que perdona el pecado en Cristo Jesús, pues Él me ha perdonado todas las ofensas. Su nombre es fidelidad, y yo lo sé, pues Él nunca me ha abandonado aunque mis tribulaciones se hayan multiplicado sobre mí.
Este conocimiento es un don de la gracia, y el Señor lo convierte en la razón por la que Él concede otro don de la gracia, es decir, poner en alto. Esto es gracia sobre gracia.
Observemos que si subimos a lo alto, la posición podría ser peligrosa; pero si el Señor nos pone allí, es segura. Él nos puede levantar a una gran utilidad, a una experiencia eminente, al éxito en el servicio, al liderazgo entre los obreros, al lugar de un padre entre los pequeñitos. Si no hiciera esto, podría ponernos en alto por medio de una comunión cercana, un claro discernimiento, un santo triunfo , y una agraciada anticipación de la gloria eterna. Cuando Dios nos pone en alto, Satanás mismo no puede derribarnos. ¡Oh, que este sea nuestro caso a lo largo de todo este día! 

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 



martes, 13 de mayo de 2014

¡Qué bendición es ver en Jesús!


Apo 2:28 como también Yo la he recibido de mi Padre; y le daré la estrella de la mañana (BTx 3)

“Y le daré la estrella de la mañana.”  Rev_2:28.

Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, ¡qué bendición es ver en Jesús a “la estrella de la mañana”! Recuerdo cuando leímos en los periódicos la ociosa historia de que la estrella de Belén había aparecido de nuevo. Al investigar descubrimos que era únicamente “la estrella de la mañana”; pero, después de todo, no se había cometido un grave error. 
Es mejor ver a Jesús como el sol; pero cuando no podemos hacerlo, lo segundo mejor es verlo como la estrella que profetiza el día, y muestra que la luz eterna está cerca a la mano. Si yo no soy hoy todo lo que deseo ser, sin embargo, veo a Jesús, y eso me asegura que un día seré como Él. Ver a Jesús por fe, es la garantía de contemplarlo en Su gloria y de ser transformado en Su imagen. Si no tengo en esta hora toda la luz y el gozo que podría desear, sé que los tendré, pues tan ciertamente como veo la estrella de la mañana, veré el día. La estrella de la mañana nunca está lejos del sol. 
Vamos, alma mía, ¿te ha dado el Señor la estrella de la mañana? ¿Sostienes firmemente esa verdad, esa gracia, esa esperanza y ese amor que el Señor te ha dado? Entonces, en esto, tienes el amanecer de la gloria venidera. Quien te hace vencer al mal y perseverar en justicia, te ha dado en ello la estrella de la mañana.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 


lunes, 12 de mayo de 2014

Un servidor humilde y paciente


Pro 27:18 Quien cuida la higuera comerá higos, Y el que custodia a su amo recibirá honores (BTx 3)

“Quien cuida la higuera comerá su fruto, y el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra.”  Pro_27:18.

El que vela por la higuera, recibe higos a cambio de sus preocupaciones, y el que mira por los intereses de un buen señor, recibe honor como recompensa. Verdaderamente el Señor Jesús es el mejor de todos los señores, y es un honor que se le permita a alguien hacer el más nimio acto por Su causa. Servir a ciertos señores es como velar por manzanos silvestres y comer manzanas amargas como salario; pero  servir a mi Señor Jesús es cuidar una higuera que produce los más dulces higos. Su servicio es en sí mismo un deleite, la continuación de ese servicio es una promoción, y el éxito en ese servicio es la bendición aquí abajo, y la recompensa por ese servicio es la  gloria arriba. 
Nuestros más grandes honores serán recogidos en aquel tiempo cuando los higos estén maduros, en el mundo venidero. Los ángeles que son ahora nuestros servidores nos llevarán a casa cuando nuestro día de trabajo hubiere concluido. El cielo donde está Jesús, será nuestra honorable mansión, la eterna bienaventuranza será nuestra honorable porción, y el propio Señor será nuestro honorable compañero. ¿Quién podría imaginar el pleno significado de esta promesa: “el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra”?
Señor, ayúdame a mirar por los intereses de mi Maestro. Haz que deje toda idea de honor para la hora cuando Tú mismo me honrarás. ¡Que Tu Santo Espíritu me convierta en un obrero y un servidor humilde y paciente!

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
 



domingo, 11 de mayo de 2014

Hasta que podamos decir: “consumado es”


Gén 49:19 Gad, salteadores lo asaltarán, Mas él asaltará al final (BTx 3)

“Gad, ejército lo acometerá; mas él acometerá al fin.”  Gén_49:19. 

Algunos de nosotros hemos sido como la tribu de Gad. Por un tiempo nuestros adversarios fueron demasiado numerosos para nosotros, y vinieron en contra nuestra como una tropa. Sí, y por un tiempo nos acometieron y mostraron gran exultación por causa de su victoria temporal. Con eso únicamente demostraron que la primera parte de la herencia familiar es nuestra realmente, pues el pueblo de Cristo, como Dan, será acometido por una tropa. Ser acometido es muy doloroso, y habríamos desesperado, si no hubiésemos creído por fe, en la segunda parte de la bendición de nuestro padre, “él acometerá al fin.” “Bien está lo que bien acaba”, dijo el poeta del mundo; y dijo la verdad. Una guerra ha de ser juzgada, no por los primeros éxitos o reveses, sino por lo que ocurre “al fin”. El Señor dará la victoria a la verdad y a la justicia “al fin”; y, como dice el señor Bunyan, eso quiere decir para siempre, pues nada puede sobrevenir después del fin.
Lo que necesitamos es una paciente perseverancia en hacer el bien, y una tranquila confianza en nuestro glorioso Capitán. Cristo, nuestro Señor Jesús, quiere enseñarnos Su arte santa de poner nuestros rostros como un pedernal para completar nuestra obra o para atravesar nuestro sufrimiento hasta que podamos decir: “consumado es.” Aleluya.
¡Victoria! ¡Victoria! Nosotros creemos en la promesa. “Él acometerá al fin.”

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
 



sábado, 10 de mayo de 2014

Confiada osadía


Heb 13:6 De manera que podemos decir osadamente: El Señor es mi ayudador, no temeré. ¿Qué me puede hacer el hombre? (BTx 3)

“De manera que podemos decir confiadamente: el Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.”  Heb_13:6.

Debido a que el Señor nunca nos dejará ni nos abandonará, hemos de estar muy contentos con las cosas que tenemos. Puesto que el Señor es nuestro, no nos podemos quedar sin ningún amigo, sin ningún tesoro y sin ninguna morada. Esta seguridad debe hacernos sentir que somos muy independientes de los hombres. Contando con tal amparo, no nos sentimos tentados a amedrentarnos delante de nuestros semejantes, ni a pedirles permiso para considerar a nuestras vidas como nuestras propias vidas; por el contrario, lo que decimos, lo decimos valerosamente, y desafiamos la contradicción.
El que teme a Dios no tiene nada más que temer. Hemos de vivir en tal temor del Dios vivo, que todas las amenazas que pudieran ser usadas por el más altivo perseguidor no deberían tener más efecto en nosotros que el silbido del viento. El hombre en estos días no puede hacer tanto en contra nuestra como lo que podía hacer cuando el apóstol escribió el versículo que encabeza esta reflexión. El potro de tormento y la hoguera están fuera de moda. El Gigante llamado el Papa no puede quemar a los peregrinos ahora. Si los seguidores de falsos maestros intentan la cruel burla y el escarnio, no nos sorprendemos por ello, pues los hombres de este mundo no pueden amar a la simiente celestial. ¿Qué pasa entonces? Debemos soportar el escarnio del mundo. El escarnio no quiebra ningún hueso. Con la ayuda de Dios, seamos valerosos, y cuando el mundo se enfurezca, que lo haga, pero no debemos tenerle miedo.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 

viernes, 9 de mayo de 2014

Quienes conocen Tu nombre confiarán en Ti


Sal 33:21 Por tanto, en Él se alegrará nuestro corazón, Porque en su santo Nombre hemos confiado (BTx 3)

“Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado.”  Sal_33:21.


La raíz de la fe produce la flor del gozo del corazón. Tal vez al principio no nos regocijemos, pero llega a su debido tiempo. Confiamos en el Señor cuando estamos tristes, y en su debido momento, Él responde de tal manera a nuestra confianza que nuestra fe se logra cumplidamente y nosotros nos regocijamos en el Señor. La duda engendra zozobra, pero la confianza significa gozo a la larga. 
La seguridad expresada por el Salmista en este versículo, es realmente una promesa entregada en las manos de la santa confianza. Oh que recibamos gracia para apropiarnos de ella. No obstante que no nos regocijemos en este momento, lo haremos, tan ciertamente como que el Dios de David es nuestro Dios. 
Debemos meditar en  el santo  nombre del Señor, para que podamos confiar más en Él y para que podamos regocijarnos más prestamente. Él es en carácter santo, justo, verdadero, misericordioso, fiel e inmutable. ¿Acaso no hemos de confiar en un Dios así?
Él es omnisciente, todopoderoso y omnipresente; ¿no podemos confiar en Él alegremente? Sí, eso haremos de inmediato, y lo haremos sin reservas. Jehová-jireh proveerá, Jehová-salom enviará la paz, Jehová-tsidkenu justificará, Jehová-sama estará por siempre cerca, y en Jehová-nisi venceremos a cualquier enemigo. Quienes conocen Tu nombre confiarán en Ti; y quienes confíen en Ti se regocijarán en Ti, oh Señor.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román






 

jueves, 8 de mayo de 2014

Alivio presente y descanso futuro


Mat 20:7 Le dicen: Porque nadie nos ha contratado. Les dice: Id también vosotros a la viña (BTx 3)

“Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo.”  Mat_20:7.


Sí, hay trabajo para cuerpos envejecidos en  la viña de Cristo. Es la hora undécima, y, sin embargo, Él nos permitirá trabajar. ¡Qué grandiosa gracia es esta! ¡Ciertamente toda persona anciana debería apresurarse a aceptar esta invitación! Cuando los hombres tienen una edad avanzada nadie los quiere como trabajadores; van de taller en taller, y los patronos miran sus cabellos grises y menean su cabeza. ¡Pero Jesús contrata a la gente vieja, y les da también buenos salarios! Esto es verdadera misericordia. Señor, ayuda a los edad avanzada a alistarse en Tu servicio sin demora ni siquiera de una hora. 
¿Pero pagará salarios el Señor a viejos individuos cansados? No lo dudes. Él dice que te dará lo que sea justo si trabajas en Su viña. Él en verdad te dará gracia aquí y gloria en el más allá. Él concederá alivio presente y descanso futuro; la fuerza que necesites en tu día, y una visión de gloria cuando la noche de la muerte llegue. Todas estas cosas dará el Señor muy libremente tanto al convertido de edad avanzada como al que entra a Su servicio en su juventud. 
He de decir esto a algún anciano o anciana que no sean salvos, y pedirle al Señor que bendiga mis palabras, por el Señor Jesús. ¿Dónde puedo encontrar a ese tipo de personas? Estaré buscándolas atentamente, para decirles amablemente las nuevas.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román