jueves, 29 de mayo de 2014

Así, viniendo en pos de Jesús


“Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.”  Mar_1:17.

Únicamente viniendo en pos de Jesús podemos obtener el deseo de nuestro corazón, y ser realmente útiles para nuestros semejantes. ¡Oh, cómo anhelamos ser pescadores exitosos para Jesús! Quisiéramos sacrificar nuestras vidas para ganar almas. Pero somos tentados a probar métodos que Jesús nunca habría probado. ¿Cederemos ante esta sugerencia del enemigo? Si así fuera, podríamos chapotear en el agua, pero no sacaríamos nunca ningún pez. Hemos de ir en pos de Jesús si queremos tener éxito. Los métodos sensacionalistas, los entretenimientos, y cosas parecidas: ¿implica todo esto ir en pos de Jesús? ¿Podemos imaginar al Señor atrayendo una congregación mediante tales medios como los que son usados ahora comúnmente? ¿Cuál es el resultado de tales recursos? El resultado no es nada que Jesús tomará en cuenta en el último gran día. 
Hemos de apegarnos a nuestra predicación como lo hizo nuestro Maestro, pues por este medio, las almas son salvadas. Debemos predicar la doctrina de nuestro Señor, y proclamar un Evangelio completo y libre; pues esta es la red en las que las almas serán pescadas. Debemos predicar con Su benignidad, valor, y amor; pues este el secreto del éxito con los corazones de los hombres. Hemos de trabajar bajo la unción divina, dependiendo del sagrado Espíritu. Así, viniendo en pos de Jesús, y no corriendo delante de Él, ni junto a Él, seremos pescadores de hombres.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román




miércoles, 28 de mayo de 2014

Pero Tú mismo dijiste


Gén 32:12 Pero Tú mismo dijiste: De cierto te haré bien y pondré tu descendencia como la arena del mar, que por ser tanta no se puede contar (BTx 3)

“Y tú has dicho: Yo te haré bien.”  Gén_32:12.

Esta es la vía segura de prevalecer con el Señor en la oración: podemos recordarle humildemente lo que Él ha dicho. Nuestro Dios fiel nunca se retractará de Su palabra, ni la dejará sin cumplimiento; sin embargo, Él quiere que Su pueblo le pida y le recuerde Su promesa. Esto es un refrigerio para la memoria del pueblo, es un avivamiento a su fe, y una renovación de su esperanza. La palabra de Dios es dada, no para Su beneficio, sino para el nuestro. Sus propósitos están establecidos, y no necesita nada que lo obligue a Su designio de hacer el bien a Su pueblo; pero Él da la promesa para nuestro fortalecimiento y consuelo. Por esta razón Él desea que argumentemos la promesa, y que le digamos: “Tú has dicho.” “Yo te haré bien” es justamente la esencia de todos los dichos misericordiosos del Señor. Hay un especial énfasis en la certeza. Él nos hará bien, un bien real, un bien duradero, sólo el bien y toda clase de bien. No s hará bien, y esto es hacernos bien en el grado más alto posible. Él nos tratará como lo hace con los santos mientras estemos aquí, y eso es el bien. Pronto nos llevará para que estemos con Jesús y con todos Sus elegidos, y eso es un bien supremo. Con esta promesa en nuestros corazones, no hemos de temer al airado Esaú, ni a nadie más. Si el Señor nos hará bien, ¿quién podría hacernos daño? 
La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

 


martes, 27 de mayo de 2014

Conocimiento pleno


2Pe 1:8 Porque si estas cualidades están en vosotros y abundan, no os dejarán estar ociosos ni estériles en el conocimiento pleno de Jesús el Mesías, nuestro Señor.

“Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.”  2Pe_1:8.
Si deseamos glorificar a nuestro Señor con muchos frutos, hemos de poseer ciertas cosas dentro de nosotros, pues nada puede salir de nosotros que no esté previamente dentro de nosotros. Debemos comenzar con la fe, que es el fundamento de todas las virtudes; y luego añadir diligentemente a la fe virtud, conocimiento, dominio propio y paciencia. Junto a todas ellas, hemos de tener piedad y afecto fraternal. Todas estas cosas juntas nos conducirán a producir con toda certeza, como fruto de nuestra vida, los racimos de la utilidad, y no seremos meros conocedores ociosos, sino hacedores reales de la palabra. Estas cosas santas no solamente han de estar en nosotros, sino que han de abundar, o seremos estériles. El fruto es el derramamiento de la vida, y hemos de estar llenos antes de que podamos desbordar. 
Hemos observado a algunos hombres de considerables dotes y oportunidades que nunca han tenido éxito en hacer un bien real en la conversión de las almas; y después de un diligente escrutinio hemos concluido que carecían de ciertas gracias que son absolutamente esenciales para dar fruto. Las gracias de una utilidad real son mejores que los dones. Según es el hombre, así es su trabajo. Si queremos tener mayor  utilidad, debemos ser  mejores. Este texto debe ser una delicada insinuación para los profesantes estériles, y para mí también. 

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román 


 


lunes, 26 de mayo de 2014

Él bendecirá


Éxo 23:25 Serviréis a YHVH vuestro Dios, y Él bendecirá tu pan y tu agua, y apartaré la enfermedad de en medio de ti. (BTx 3)

“Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas.” Éxo_23:25.

 
¡Qué promesa es esta! Servir a Dios, en sí mismo, es un excelso deleite. Pero ¡qué inmenso privilegio es que la bendición del Señor descanse sobre nosotros en todas las cosas! Nuestras cosas más comunes se vuelven benditas cuando nosotros mismos somos consagrados al Señor. Nuestro Señor Jesús tomó el pan y lo bendijo; he aquí, nosotros también comemos del pan bendito. Jesús bendijo el agua y la convirtió en vino: el agua que bebemos es mucho mejor para nosotros que cualquier vino con el que los hombres celebran; cada gota contiene una bendición. La bendición divina está en el hombre de Dios en todo, y permanecerá con él en todo momento. 
¡Qué importa si sólo contamos con pan y agua! Pues se trata de pan y agua benditos. Pan y agua tendremos. Esto está implícito, pues tienen que estar allí para que el Señor los bendiga. “Se te dará tu pan, y tus aguas serán seguras.” Con Dios a nuestra mesa, no solamente pedimos una bendición, sino que tenemos una. No es sólo en el altar, sino también en la mesa, que Él nos bendice. Él sirve bien a quienes le sirven bien. Esta bendición de la mesa no es por deuda, sino por gracia. En verdad, hay una gracia triple: Él nos concede gracia para servirle, por Su gracia nos alimenta con pan, y luego, en Su gracia lo bendice.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 


domingo, 25 de mayo de 2014

Tu porción, sí, y una porción para todos tus hermanos a tu alrededor


Deu 28:12 YHVH te abrirá su buen tesoro de los cielos para dar lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Prestarás a muchas naciones, pero tú no tomarás prestado (BTx 3)

“Te abrirá Jehová su buen tesoro.”  Deu_28:12.

Esto se refiere primero a la lluvia. Él Señor la dará a su tiempo. La lluvia es el emblema de todos esos refrigerios celestiales que el Señor está presto a otorgar a Su pueblo. ¡Oh, que tengamos una lluvia copiosa que refresque la herencia del Señor!
Pareciera que pensamos que la tesorería de Dios únicamente puede ser abierta por un gran profeta como Elías, pero no es así, pues esta promesa es para todos los fieles de Israel, y, en verdad, para cada uno de ellos. Oh amigo creyente, “Te abrirá Jehová su buen tesoro.” Tú también puedes ver el cielo abierto, y meter tu mano y tomar tu porción, sí, y una porción para todos tus hermanos a tu alrededor. Pide lo que quieras, y no te será negado, si permaneces en Cristo, y Sus palabras permanecen en ti. 
Todavía no has conocido todos los tesoros de tu Señor, pero Él los abrirá para tu entendimiento. Ciertamente todavía no has gozado la plenitud de las riquezas del pacto, pero Él dirigirá tu corazón hacia Su amo r, y revelará a Jesús en ti. Únicamente el propio Señor puede hacer esto por ti; pero aquí está Su promesa, y si escuchas diligentemente Su voz, y obedeces Su voluntad, Sus riquezas serán tuyas en la gloria por Cristo Jesús.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 


sábado, 24 de mayo de 2014

Dios es quien pelea por vosotros, tal como Él os habló


Jos 23:10 Un varón de vosotros persigue a mil, porque YHVH vuestro Dios es quien pelea por vosotros, tal como Él os habló (BTx 3)

“Un varón de vosotros perseguirá a mil; porque Jehová vuestro Dios es quien pelea por vosotros, como él os dijo.”  Jos_23:10.

 
¿Para qué contar las cabezas? Un hombre que está con Dios es mayoría aunque hubiere mil en el bando contrario. Algunas veces nuestros ayudadores podrían ser demasiados para que Dios obre por medio de ellos, como sucedió con Gedeón, que no pudo hacer nada hasta no haber incrementado sus fuerzas gracias a que disminuyó sus números.
Pero el ejército del Señor nunca es demasiado pequeño. Cuando Dios quiso fundar una nación, llamó únicamente a Abram y le bendijo. Cuando quiso vencer al altivo Faraón, no usó ningún ejército, sino únicamente a Moisés y a Aarón. El “ministerio de un solo hombre”, según lo llaman ciertos sabios, ha sido usado mucho más por el Señor, que grupos entrenados con sus oficiales. ¿Acaso todos los israelitas juntos mataron a tantos filisteos como lo hizo Sansón solo? Saúl y sus ejércitos hirieron a sus miles, y David a sus diez miles.
El Señor puede dar amplias ventajas al enemigo y a pesar de ello vencerlo. Si tenemos fe, tenemos a Dios con nosotros, y, entonces, ¿qué son las multitudes de hombres? Un perro pastor puede pastorear un gran rebaño de ovejas. Si el Señor te envía, oh hermano mío, Su fuerza alcanzará Su propósito divino. Por tanto, descansa en la promesa, y sé valiente.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román 




viernes, 23 de mayo de 2014

Apóyate en la ayuda de Dios


Sal 72:12 Porque él librará al necesitado que suplica, Y al pobre, que no tiene quien lo ayude (BTx 3)

“Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido que no tuviere quien le socorra.”  Sal_72:12.

 
El menesteroso clama; ¿qué otra cosa podría hacer? Su clamor es oído por Dios; ¿qué otra cosa necesitaría hacer? El lector menesteroso necesita ponerse a clamar de inmediato, pues esto será su sabiduría. No clames a los oídos de amigos, pues incluso si pudieran ayudarte sería únicamente debido a que el Señor los capacita para ayudarte. La ruta más rápida es acudir directamente a Dios, y hacer que tu clamor suba delante de Él. La línea recta permite correr mejor: corre al Señor, y no acudas a las causas secundarias. 
“¡Ay!”, -clamas- “no tengo ni amigos ni ayudadores”. Es mucho mejor así; puedes apoyarte en Dios bajo ambas carencias: sin provisiones y sin ayudadores. Haz de tu doble necesidad tu doble súplica. Incluso en lo relativo a las misericordias temporales puedes esperar en Dios, pues Él se preocupa por Sus hijos en estos asuntos temporales. En cuanto a las necesidades espirituales, que son las más abrumadoras de todas, el Señor oirá tu clamor, y te liberará y te abastecerá. 
Oh, amigo pobre, prueba a tu Dios rico. Oh, tú que eres desvalido, apóyate en Su ayuda.
Él nunca me ha fallado, y estoy seguro de que nunca te  fallará. Acude como un mendigo, y Dios no rehusará darte ayuda. Ven sin otro argumento que Su gracia. Jesús es Rey, ¿acaso te dejará perecer por causa de tu necesidad? ¡Cómo! ¿Olvidaste esto?

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román