jueves, 5 de junio de 2014

Tu gracia hace diferencia


Éxo 11:7 Pero contra cualquiera de los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que YHVH hace distinción entre Egipto e Israel (BTx 3)

“Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas.”  Éxo_11:7.

¡Cómo!, ¿tiene poder Dios sobre las lenguas de los perros? ¿Puede impedir que los canes ladren? Sí, así es. Él puede impedir incluso que los perros egipcios acosen a las ovejas del rebaño de Israel. ¿Silencia Dios a los perros, y a los que son como perros en medio de los hombres, y al gran cancerbero a las puertas del infierno? Entonces prosigamos sin miedo en nuestro camino.
Él podría permitir que los perros muevan sus lenguas, pero paraliza sus colmillos. Podrían generar un ruido terrible, pero sin llegar a hacernos un daño real. Sin embargo, ¡cuán dulce es la tranquilidad! ¡Cuán deleitable es moverse en medio de los enemigos, y percibir que Dios los obliga a estar en paz con nosotros! Como Daniel en el foso de los leones, permanecemos incólumes en medio de los destructores. 
¡Oh, que hoy, esta palabra del Señor para Israel se vuelva una realidad para mí! ¿Me aflige el perro? Se lo diré al Señor. Señor, al perro no le importan mis súplicas; háblale Tú la palabra de poder, y entonces tendrá que echarse. ¡Concédeme la paz, oh Dios mío, y permíteme ver Tu mano tan distintamente en esto, que perciba muy claramente la diferencia que Tu gracia hace entre mi persona y los impíos!

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román



 

miércoles, 4 de junio de 2014

Especial tesoro


Mal 3:17 En el día que Yo preparo, dice YHVH Sebaot, serán para mí un especial tesoro, y los perdonaré como un hombre perdona al hijo que lo sirve (BTx 3)

“Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe.”  Mal_3:17.

El día vendrá en el que las joyas de la corona de nuestro grandioso Rey serán contadas, para comprobar que correspondan al inventario que Su Padre le entregó. Alma mía, ¿estarás tú entre las cosas preciosas de Jesús? Tú eres preciosa para Él, si Él es precioso para ti, y tú serás Suya “en aquel día”, si Él es tuyo en este día. 
En los días de Malaquías, los escogidos del Señor estaban tan acostumbrados a conversar entre sí, que su propio Dios escuchaba su conversación. Le gustaba tanto que tomó notas de ella; sí, e hizo un libro con ella, que guardó en Su Oficina de Registros.
Complacido con su conversación, también tenía Su complacencia en ellos. Haz una pausa, alma mía, y pregúntate: Si Jesús escuchara tu conversación, ¿estaría complacido con ella? ¿Es para Su gloria y para edificación de los hermanos? Responde, alma mía, y asegúrate de que estás diciendo la verdad. 
Pero, ¡qué honor será para nosotros, ser considerados por el Señor como las joyas de Su corona! Todos los santos tienen este honor. Jesús no dice solamente “son míos”, sino, “serán míos”. Él nos compró, nos buscó, nos recogió, y nos ha forjado a Su imagen de tal manera, que seremos defendidos por Él con todo Su poder. 

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

 
 


martes, 3 de junio de 2014

Uno de estos días seremos llamados a lugares todavía más altos


Hab 3:19 ¡Adonay YHVH es mi fortaleza! Él me da pies como de ciervas y me hace andar en las alturas (BTx 3)

“Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como ciervas, y en mis alturas me hace andar.”  Hab_3:19. 

 
Esta confianza del hombre de Dios, es equivalente a una promesa; pues aquello de lo que la fe está persuadida, es el propósito de Dios. El profeta tuvo que atravesar los hondos lugares de la pobreza y del hambre, pero fue cuesta abajo sin resbalar, pues el Señor le dio apoyo. Luego fue llamado a los lugares altos de los montes del conflicto, y no estuvo más temeroso de subir que de bajar.  ¡Vean, el Señor le proporcionó fortaleza! Es más, el propio Jehová era su fuerza.  Piensen en eso: ¡el propio Dios Todopoderoso se convierte en nuestra fortaleza!
Noten que el Señor le dio también una base segura para apoyar sus pies. Las ciervas saltan sobre las rocas y los riscos sin perder nunca su apoyadero. Nuestro Señor nos dará gracia para seguir los más difíciles senderos del deber sin tropiezo. Él puede adecuar nuestro pie a los riscos, de tal forma que nos sentiremos muy cómodos allí donde, aparte de Dios, pereceríamos. 
Uno de estos días seremos llamados a lugares todavía más altos. Hasta allá arriba vamos a escalar, incluso hasta el monte de Dios, hasta los lugares altos donde los seres resplandecientes están congregados. ¡Oh, qué pies son los pies de la fe, por los cuales, siguiendo al Ciervo de la Mañana, ascenderemos al monte del Señor!

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 


lunes, 2 de junio de 2014

Verdaderamente libres


Nah 1:13 Sino que ahora te sacaré de encima su yugo Y romperé tus coyundas (BTx 3)

“Porque ahora quebraré su yugo de sobre ti, y romperé tus coyundas.”  Nah_1:13.

A los asirios se les permitió durante un tiempo oprimir al pueblo del Señor, pero llegó el tiempo de que su poder fuera quebrantado. De igual manera, muchos corazones son mantenidos en servidumbre por Satanás y se angustian agudamente bajo ese yugo. Oh, que para esos prisioneros de la esperanza, la palabra del Señor venga de inmediato, de acuerdo al texto: “Ahora quebraré su yugo de sobre ti, y romperé tus coyundas.”
¡Vean: el Señor promete una liberación presente: “Ahora quebraré su yugo de sobre ti”! Cree en una inmediata libertad y de conformidad a tu fe será hecho en esta misma hora.
Cuando Dios dice: “ahora”, ningún hombre ha de decir: “mañana”. 
Vean cuán completo ha de ser el rescate; pues el yugo no será quitado, sino que será quebrado, y las coyundas no serán desatadas, sino que serán rotas. Aquí tenemos un despliegue de la fuerza divina que garantiza que el opresor no regresará. Su yugo es quebrado, y ya no podemos ser doblegados otra vez por su peso. Sus coyundas son cortadas, y ya no pueden retenernos más. ¡Oh, hemos de creer en Jesús para una completa y sempiterna emancipación! “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” Ven, Señor, y libera a Tus cautivos de conformidad a Tu palabra.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 

domingo, 1 de junio de 2014

Lo hallarás


“Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás.”  Ecl_11:1.
 
No debemos esperar ver una inmediata recompensa por todo el bien que hagamos; ni tampoco debemos confinar nuestros esfuerzos a lugares y personas que parezcan tener la probabilidad de producir una recompensa para nuestras labores. El egipcio arroja su semilla en las aguas de Nilo, acto que parecería ser un puro desperdicio del grano. Pero a su debido tiempo la crecida del río desciende y el arroz y los otros granos se hunden en el lodo fértil, y rápidamente la cosecha es producida. Hemos de hacer hoy el bien a los malagradecidos y a los impíos. Hemos de enseñar a los indiferentes y a los obstinados. Aguas improbables podrían cubrir un terreno esperanzador. En ninguna parte nuestra labor en el Señor será en vano. 
Nuestra labor es arrojar nuestro pan en las aguas; corresponde a Dios cumplir la promesa: “Lo hallarás.” Él no permitirá que Su promesa falle. Su buena palabra que hemos hablado vivirá, será encontrada, y será encontrada por nosotros. Tal vez no suceda todavía, pero algún día segaremos lo que hemos sembrado. Hemos de ejercitar nuestra paciencia; pues quizá el Señor la ejerza. “Después de muchos días”, dice la Escritura, y en muchos casos esos días se convierten en meses y años, y, sin embargo, la palabra sigue siendo verdadera. La promesa de Dios se cumplirá; debemos preocuparnos por guardar el precepto, y guardarlo en este día.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
 




sábado, 31 de mayo de 2014

El sitio indicado por Dios


Jua 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis aflicción, pero confiad, Yo he vencido al mundo. (BTx 3)

“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”  Jua_16:33.

Las palabras de mi Señor son ciertas en lo relativo a la tribulación. Yo tengo mi porción de tribulación más allá de toda duda. El trillo no está colgado fuera del alcance, ni puedo esperar que sea guardado mientras yo permanezca en la era. ¿Cómo podría esperar sentirme en casa en el país del enemigo, o gozoso mientras estoy en el exilio, o confortable en un desierto? Este no es mi reposo. Este es el lugar del horno, y de la forja, y del martillo. Mi experiencia concuerda con las palabras de mi Señor. 
Observo cómo me ordena que “tenga buen ánimo”. ¡Ay!, yo soy demasiado propenso a estar abatido. Mi espíritu se abate pronto cuando soy severamente afligido. Pero no debo ceder ante este sentimiento. Cuando el Señor me ordena que tenga ánimo, no he de atreverme a estar abatido. 
¿Cuál es el argumento que Él utiliza para alentarme? Pues es Su propia victoria. Él dice: “Yo he vencido al mundo.” Su batalla fue mucho más severa que la mía. Yo todavía no he resistido hasta la muerte. ¿Por qué no tendría esperanza de vencer? Alma mía, observa que el enemigo ha sido vencido una vez. Yo lucho contra un enemigo derrotado. Oh mundo, Jesús ya te ha vencido; y en mí, por Su gracia, te vencerá otra vez. Por tanto, tengo buen ánimo, y entono himnos a mi Señor vencedor. 

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
 



viernes, 30 de mayo de 2014

“Y además os digo, que desde ahora”


Mat 26:64 Jesús le dice: Tú lo has dicho. Y además, os digo: Desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder, y viniendo en las nubes del cielo. (BTx 3)

“Y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.”  Mat_26:64


¡Ah, Señor, Tú estabas en Tu estado de mayor humillación cuando fuiste presentado como un criminal delante de Tus perseguidores! Sin embargo, los ojos de Tu fe podían ver más allá de Tu presente humillación, hasta la gloria futura. ¡Qué palabras son estas: “Y además os digo, que desde ahora”! Yo quisiera imitar Tu visión anticipada, y en medio de la pobreza, o de la enfermedad, o de la calumnia, que pudiera decir: “y además os digo, que desde ahora”. En lugar de debilidad, Tú tienes todo el poder; en vez de vergüenza, tienes toda la gloria; en vez de escarnio, tienes toda la adoración. Tu cruz no ha disminuido el esplendor de Tu corona, ni la saliva ha estropeado la belleza de Tu rostro. Más bien, Tú eres más exaltado y honrado por causa de Tus sufrimientos. 
Por tanto, Señor, yo quiero cobrar valor a partir del “desde ahora”. Quiero olvidar la presente tribulación recordando el triunfo futuro. Ayúdame, conduciéndome al amor de Tu Padre y a Tu propia paciencia, de tal forma que cuando sea escarnecido por Tu nombre, no sea bamboleado, sino que piense más y más en el “desde ahora”, y, por tanto, piense menos en el hoy. Pronto estaré contigo y contemplaré Tu gloria. Por lo tanto, no estoy avergonzado, sino que digo en lo íntimo de mi alma: “Y además os digo, que desde ahora”.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román