Pro 10:27 El temor de YHVH aumenta los días, Pero los años de los malvados serán acortados (BTx 3)
“El temor de Jehová aumentará los días; mas los años de los impíos serán acortados.” Pro_10:27.
No
hay ninguna duda al respecto. El temor del Señor conduce a hábitos
virtuosos, y estos previenen ese desperdicio de la vida que proviene del
pecado y del vicio. El santo reposo que brota de la fe en el Señor
Jesús ayuda grandemente también al hombre cuando está enfermo. Todo
médico se alegra de tener un paciente cuya mente esté completamente
tranquila. La preocupación mata, pero la confianza en Dios es como una
medicina que sana. Por
lo tanto, tenemos todos los preparativos para una larga vida, y si
realmente es para nuestro bien, veremos una buena ancianidad, y
llegaremos a nuestras tumbas como mieses recogidas en su estación. No
hemos de estar sobrecogidos con una súbita expectación de muerte en el
momento en que nos duela un dedo, sino más bien hemos de esperar que
tengamos que trabajar a lo largo de una considerable longitud de días. Y,
¿qué importa que seamos llamados pronto a la esfera superior?
Ciertamente no habría nada que deplorar en un llamado así, sino que todo
sería más bien un goce. Vivos o muertos pertenecemos al Señor. Si
vivimos, Jesús estará con nosotros; si morimos, nosotros estaremos con
Jesús. La
verdadera prolongación de la vida consiste en vivir mientras vivimos,
sin perder el tiempo, sino usando cada hora para los propósitos más
elevados. Que así sea en este día.
La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román
Jue
4:9 Y ella dijo: Ciertamente iré contigo, pero no será tuya la gloria
de la jornada que vas a emprender, porque YHVH entregará a Sísara en
mano de una mujer. Y Débora se levantó y fue con Barac a Cedes (BTx 3)
“Porque en mano de mujer venderá Jehová a Sísara.” Jue_4:9.
Este
es más bien un texto inusual, pero podría haber almas en el mundo que
tengan la suficiente fe para aferrarse a él. Barac, el hombre, aunque
llamado a la guerra, tenía poca voluntad para el combate a menos que
Débora fuera con él, y así el Señor determinó convertir ese combate en
la guerra de una mujer. Por este medio Él censuró la desidia del hombre,
y ganó para Sí mayor renombre, y llenó de mayor vergüenza a los
enemigos de Su pueblo.
El
Señor puede usar todavía débiles agencias. ¿Por qué no habría de usarme
a mí? Él puede usar a personas que no son llamadas comúnmente a grandes
compromisos públicos. ¿Por qué no habría de usarte a ti? La mujer que
mató al enemigo de Israel no era ninguna Amazona, sino la esposa que
estaba en su tienda. No era un orador, sino una mujer que ordeñaba las
vacas y hacía mantequilla. ¿No podría el Señor usar a cualquiera de
nosotros para cumplir Su propósito? Alguien pudiera venir a la casa hoy,
tal como Sísara acudió a la tienda de Jael. Nuestra labor no es
matarlo, sino salvarlo.
Recibámoslo
con gran amabilidad, y luego presentemos la bendita verdad de la
salvación por medio del Señor Jesús, nuestro grandioso Sustituto, y
luego recalquemos el mandamiento: “cree y vivirás.” ¿Quién sabe si algún
pecador de corazón empedernido sea quebrantado hoy por el Evangelio?
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Sal
23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno,
porque Tú estás conmigo, Tu vara y tu cayado me infunden aliento (BTx 3)
“Aunque
ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú
estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.” Sal_23:4.
Estas
palabras que nos describen la seguridad experimentada en el lecho de
muerte, son muy dulces. ¡Cuántas personas las han repetido con intenso
deleite en sus últimas horas! Pero el versículo es igualmente aplicable
a las agonías de espíritu en medio de la vida.
Algunos
de nosotros, como Pablo, morimos diariamente por causa de una tendencia
a la tenebrosidad de alma. En su peregrinación, Bunyan pone al Valle de
la Sombra de Muerte mucho antes que el río que fluye a los pies de las
colinas celestiales. Algunos de nosotros hemos atravesado el oscuro y
terrible desfiladero de “la sombra de muerte” varias veces, y podemos
dar testimonio de que sólo el Señor nos habilitó en medio de sus
salvajes pensamientos, sus misteriosos horrores y sus terribles
depresiones. El Señor nos ha sostenido y nos ha guardado por encima de
todo temor real del mal, aun cuando nuestro espíritu hubiere estado
abrumado. Hemos sido estrujados y abatidos, mas sin embargo, hemos
vivido, pues hemos sentido la presencia del Grandioso Pastor, y hemos
tenido la confianza de que su cayado impediría que el enemigo nos
propinara un golpe mortal.
Si
el tiempo presente fuera oscurecido por las alas de cuervo de una gran
aflicción, debemos glorificar a Dios por medio de una tranquila
confianza en Él.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Sal 119:80 Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, Para que no me avergüence (BTx 3)
“Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, para que no sea yo avergonzado.” Sal_119:80.
Podemos
considerar que esta inspirada oración contiene la seguridad de que
aquellos que se mantienen cerca de la Palabra de Dios no tendrán nunca
motivo de avergonzarse por haberlo hecho.
Vean,
la oración pide integridad de corazón. Un credo íntegro es bueno, un
juicio íntegro concerniente a ese credo es mejor, pero un corazón
íntegro hacia la verdad es lo mejor de todo. Hemos de amar la verdad,
sentir la verdad y obedecer la verdad, pues de lo contrario no seríamos
verdaderamente íntegros en los estatutos de Dios. ¿Hay muchas personas
en estos días malos que sean íntegras? ¡Oh, que el escritor y el lector
sean ambos de este tipo!
Muchos
serán avergonzados en el último gran día, cuando todas las disputas
sean decididas. Entonces verán la insensatez de sus inventos, y estarán
llenos de remordimiento por causa de su altiva infidelidad y su
testarudo desafío al Señor; pero aquel que creyó lo que el Señor enseñó,
e hizo lo que el Señor ordenó, estará justificado en lo que hizo.
Entonces los justos resplandecerán como el sol. Los hombres que fueron
muy calumniados y abusados verán que su vergüenza es convertida en
gloria en aquel día.
Debemos
elevar la oración de nuestro texto, y podremos estar seguros de que su
promesa será cumplida en nosotros. Si el Señor nos hace íntegros, nos
guardará seguros.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Isa 33:10 Ahora me levantaré, dice YHVH, Ahora me exaltaré, Ahora seré engrandecido (BTx 3)
“Ahora me levantaré, dice Jehová; ahora seré exaltado, ahora seré engrandecido.” Isa_33:10.
Cuando
los merodeadores habían vuelto a la tierra tan baldía como si hubiese
sido devorada por langostas, y los guerreros que habían defendido la
tierra se sentaron y lloraron como mujeres, entonces el Señor vino a su
rescate. Cuando los viajeros desaparecieron de los caminos que conducían
a Sion, y Basán y el Carmelo eran como viñas que no daban fruto,
entonces el Señor se levantó. Dios es exaltado en medio de un pueblo
afligido, cuando busca Su rostro y confía en Él. Él es todavía más
exaltado cuando, en respuesta a sus clamores, se engrandece para
liberarlos y derrotar a sus enemigos.
¿Es
un día de aflicción para nosotros? Hemos de esperar ver ahora al Señor
glorificado en nuestra liberación. ¿Nos hemos entregado a una ferviente
oración? ¿Clamamos al Señor de día y de noche? Entonces el tiempo
señalado para Su gracia está cerca. Dios será engrandecido en la ocasión
precisa. Él se levantará cuando sea más propicio para que Su gloria sea
manifestada. Deseamos Su gloria más de lo que anhelamos nuestra propia
liberación. Cuando el Señor es exaltado entonces alcanzamos nuestro
principal objetivo.
Señor,
ayúdanos de tal manera que podamos ver que Tú mismo estás obrando. Que
podamos exaltarte en lo más íntimo de nuestras almas. Haz que todos los
que nos rodean puedan ver cuán grande y bueno eres Tú.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Deu
20:4 porque YHVH vuestro Dios avanza a vuestro lado, luchando a vuestro
favor contra vuestros enemigos, para daros la victoria (BTx 3)
“Porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestro enemigos, para salvaros.” Deu_20:4.
Nuestros
enemigos son los enemigos de Dios. Nuestras luchas no son contra los
hombres, sino contra la maldad espiritual. Estamos en guerra contra el
demonio, y la blasfemia, y el error, y la desesperación que él introduce
en el campo de batalla.
Luchamos
contra todos los ejércitos del pecado: la impureza, la borrachera, la
opresión, la infidelidad y la impiedad. Contra estas cosas contendemos
ardorosamente, pero no con espada o lanza; las armas de nuestra guerra
no son carnales.
Jehová,
nuestro Dios, aborrece todo lo que es malvado, y, por tanto, Él sale
con nosotros para luchar por nosotros en esta cruzada. Él nos salvará, y
nos dará gracia para pelear una buena batalla y alcanzar la victoria.
Podemos estar seguros de que si estamos del lado del Dios, Dios está de
nuestro lado. Con tan augusto aliado, el conflicto nunca es dudoso en el
mínimo grado. No se trata de que la verdad sea poderosa y haya de
prevalecer, sino que el poder radica en el Padre que es Todopoderoso, y
en Jesús que posee toda la potestad en el cielo y en la tierra, y en el
Espíritu Santo que cumple Su voluntad entre los hombres.
Soldados
de Cristo, cíñanse su armadura. Den en el blanco en el nombre del Dios
de santidad, y por fe reciban Su salvación. No permitan que pase este
día sin asestar un golpe por Jesús y por la santidad.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Mat
13:12 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más que suficiente;
pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado (BTx 3)
“Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más.” Mat_13:12.
Cuando
el Señor ha dado mucha gracia a un hombre, le dará más. Un poco de fe
es como un huevo en el nido; más fe le será añadida. Pero no ha de ser
una fe fingida, sino una fe real y verdadera. ¡Qué necesidad nos es
impuesta para que logremos un trabajo sólido en materia de religión, en
vez de profesar mucho sin poseer nada! Pues uno de estos días la propia
profesión nos sería quitada, si eso fuera todo lo que poseyéramos. La
amenaza es tan verdadera como la promesa.
Bendito
sea el Señor porque Su método es que una vez que ha dado comienzo al
otorgamiento de gracias por Su Espíritu, continúa, hasta que el que
tenía poco, pero en verdad tenía ese poco, es llevado a tener en
abundancia. ¡Oh, anhelamos esa abundancia! La abundancia de la gracia es
algo que ha de ser ambicionado. Es bueno saber mucho, pero es mejor
amar mucho. Sería algo muy deleitable tener una abundancia de habilidad
para servir a Dios, pero es mejor aún tener abundancia de fe para
confiar en el Señor para la habilidad y para todo lo demás.
Señor,
puesto que Tú me has dado un sentido de pecado, ahonda mi odio al mal.
Puesto que Tú me has conducido a confiar en Jesús, eleva mi fe a una
plena seguridad. Puesto que Tú me has llevado a amarte, ¡haz que sea
arrebatado por un afecto vehemente por Ti!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
