Isa
49:13 ¡Cantad, cielos, alabanzas! ¡Alégrate, oh tierra! ¡Prorrumpid en
aclamaciones, oh montañas! Porque YHVH ha consolado a su pueblo, Y se ha
compadecido de sus afligidos
“Cantad
alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh
montes, porque Jehová ha consolado a su pueblo, y de sus pobres tendrá
misericordia.” Isa_49:13.
Son
tan dulces los consuelos del Señor, que no sólo los propios santos
pueden cantarles, sino que incluso los cielos y la tierra pueden entonar
la canción. Se requiere de mucho para hacer que un monte cante; y, sin
embargo, el profeta congrega a un notable coro de montes. Él quiere
poner a cantar al Líbano y al Sirión, y a los elevados montes de Basán y
Moab, a todos ellos, debido a la gracia de Jehová para con Sion, que es
Suya. ¿No podemos nosotros también hacer de los montes de la
dificultad, y de la prueba y del misterio, y del trabajo se conviertan
en ocasiones para alabar a nuestro Dios? “¡Prorrumpid en alabanzas, oh
montes!”
Esta
palabra de promesa, que nuestro Dios tendrá misericordia para con Sus
afligidos, contiene todo un repique de campanas. Oigan la música:
“¡Cantad!” “¡Alégrate!” “Prorrumpid en alabanzas”. El Señor quiere que
Su pueblo sea feliz debido a Su inmutable amor. No quiere que estemos
tristes ni recelosos; Él reclama de nosotros la adoración de corazones
creyentes. Él no nos puede fallar: ¿por qué habríamos de suspirar o
decaer como si fuera a fallarnos? ¡Oh, anhelamos un arpa bien afinada!
¡Oh, anhelamos voces como las de los querubines delante del trono!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Jua
3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo
Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga
vida eterna (BTx 3)
“Porque
de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para
que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Jua_3:16.
De
todas las estrellas del cielo, la Estrella Polar es la más útil para el
marinero. Este texto es una estrella polar, pues ha guiado a más almas a
la salvación que cualquier otra Escritura. Es, entre las promesas, lo
que es la Osa Mayor entre las constelaciones.
Varias
palabras en el texto brillan con esplendor peculiar. Aquí tenemos el
amor de Dios, con un DE TAL MANERA incorporado, que señala su grandeza
sin medida.
Luego
tenemos el don de Dios en toda su gratuidad y grandeza. Este también es
el Hijo de Dios, ese don único e inapreciable de un amor que no se
podía manifestar plenamente hasta que el Unigénito del cielo hubo sido
enviado para vivir y morir por los hombres. Estos tres puntos están
llenos de luz.
Luego
está el simple requerimiento de creer, que apunta graciosamente a un
camino de salvación apropiado para los hombres culpables. Esto está
apoyado por una amplia descripción: “todo aquel que en él cree.” Muchos,
que se habrían sentido excluidos por una palabra más estrecha, han
encontrado espacio en “todo aquel”. Luego viene la grandiosa promesa,
que los creyentes en Jesús no perecerán, sino que tendrán vida eterna.
Esto es muy alentador para todo hombre que sienta que está a punto de
perecer, y que no puede salvarse a sí mismo. Nosotros creemos en el
Señor Jesús, y tenemos vida eterna.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Jer 39:17 Pero en aquel día Yo te libraré, dice YHVH, y no serás entregado en manos de aquellos a quienes tú temes (BTx 3)
“Pero en aquel día yo te libraré, dice Jehová, y no serás entregado en manos de aquellos a quienes tú temes.” Jer_39:17.
Cuando
los fieles del Señor están sufriendo por Él, recibirán dulces mensajes
de amor de Él mismo, y algunas veces recibirán buenas nuevas para sus
simpatizantes y sus ayudadores. Ebed-melec no era sino un etíope
menospreciado, pero fue benévolo con Jeremías, y por eso el Señor le
envió esta especial promesa por boca de Su profeta.
Hemos de tener presentes siempre a los siervos perseguidos de Dios, y Él nos galardonará.
Ebed-melec
iba a ser liberado de aquellos hombres cuya venganza temía. No era sino
un pobre hombre de piel negra, pero Jehová habría de cuidarlo. Miles
fueron asesinados por los caldeos, pero este pobre negro humilde no
podía ser dañado. También nosotros podríamos estar temerosos de algunos
grandes que tienen amargura en contra nuestra; pero si hemos sido fieles
a la causa del Señor en la hora de la persecución, Él será fiel para
con nosotros. Después de todo, ¿qué puede hacer el hombre sin el permiso
del Señor? Él pone un freno en la boca del furor, y una brida en la
cabeza del poder.
Temamos
al Señor, y no tendremos que temer de nadie más. Ningún vaso de agua
fría dado a un despreciado profeta de Dios, quedará sin recompensa; y si
defendemos a Jesús, Jesús nos defenderá.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Mat
4:4 Pero Él, respondiendo, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el
hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (BTx 3)
“No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Mat_4:4.
Si
Dios así lo quisiera, nosotros podríamos vivir sin pan, de igual manera
que lo hizo Jesús durante cuarenta días; pero no podríamos vivir sin Su
Palabra. Por esa Palabra fuimos creados, y por ella únicamente podemos
continuar existiendo, pues Él sostiene todas las cosas por la Palabra de
Su poder. El pan es una causa segunda; el propio Señor es la primera
fuente de nuestra subsistencia. Él puede obrar sin la causa segunda, así
como con ella; y no hemos de sujetarle a un modo de operación. No
debemos ser demasiado ávidos de lo visible, sino que hemos de mirar al
Dios invisible. Hemos oído que algunos creyentes decían que, en la
extrema pobreza, cuando el pan escaseaba, sus apetitos disminuían
también; y para otros, cuando las provisiones comunes fallaron, el Señor
les envió ayuda inesperada.
Pero
hemos de tener la Palabra del Señor. Sólo con ella podemos resistir al
demonio. Si fuéremos despojados de la Palabra, nuestro enemigo nos
tendría en su poder, pues pronto desfalleceríamos. Nuestras almas
necesitan alimento, y no hay ningún alimento para ellas fuera de la
Palabra del Señor. Todos los libros y todos los predicadores del mundo
no podrían proporcionarnos una sola comida: únicamente la Palabra de la
boca de Dios puede llenar la boca de un creyente. Señor, danos por
siempre este pan. Lo apreciamos por encima de los exquisitos bocados
reales.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Sal 48:14 Que así es ’Elohim, nuestro Dios, eternamente y para siempre. ¡Él nos capitaneará más allá de la muerte! (BTx 3)
“El nos guiará aun más allá de la muerte.” Sal_48:14.
Necesitamos
un guía. Algunas veces daríamos todo lo que poseemos para que se nos
dijera exactamente qué hacer, y a dónde acudir. Estamos dispuestos a
hacer lo recto, pero no sabemos cuál de dos caminos hemos de seguir.
¡Oh, anhelamos un guía! El Señor nuestro Dios condesciende en servirnos
como guía. Él conoce el camino, y será nuestro piloto a lo largo de la
ruta hasta que lleguemos en paz al término de nuestra jornada.
Ciertamente no deseamos una dirección más infalible. Pongámonos
absolutamente bajo Su guía, y nunca perderemos nuestro camino. Hagámosle
nuestro Dios, y descubriremos que Él es nuestro guía. Si seguimos Su
ley, no perderemos el camino recto de la vida, a condición de que
primero aprendamos a apoyarnos en Él en cada paso que demos.
Nuestro
consuelo es que, puesto que Él es nuestro Dios por siempre y para
siempre, no cesará de estar con nosotros como nuestro guía. “Aun más
allá de la muerte” nos conducirá, y entonces moraremos con Él
eternamente, y no saldremos jamás. Esta promesa de una guía divina
implica una seguridad vitalicia: salvación de inmediato, guía hasta
nuestra última hora, y luego bendición ilimitada. ¿No debería cada quien
buscar esto en la juventud, regocijarse en ello en la edad adulta, y
descansar en ello en la ancianidad? En este día, busquemos la guía antes
de aventurarnos a traspasar las puertas.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Sal
127:2 En vano es que os levantéis de madrugada, Y tarde vayáis a
descansar, Y que comáis el pan de afanes, Pues lo dará a su amado
mientras duerme (BTx 3)
“Pues que a su amado dará Dios el sueño.” Sal_127:2.
La
nuestra no es una vida de ansioso afán, sino de fe feliz. Nuestro Padre
celestial suplirá las necesidades de Sus propios hijos, y Él sabe de
qué tenemos necesidad, antes de que se lo pidamos. Por tanto, podemos
retirarnos a la cama a la hora indicada, sin necesidad de agotarnos
quedándonos despiertos hasta tarde para tramar, y planear y fraguar. Si
hemos aprendido a confiar en nuestro Dios, no nos quedaremos despiertos
mientras el miedo roe nuestros corazones; pondremos nuestras
preocupaciones en el Señor, y nuestra meditación acerca de Él será
dulce, y Él nos dará un sueño reparador.
Ser
el amado del Señor es el honor más elevado posible, y quien lo tiene
debería sentir que la propia ambición no podría desear nada más, y, por
tanto, cualquier deseo egoísta debe dormir. ¿Qué más hay, incluso en el
cielo, que el amor de Dios? Reposa, entonces, oh alma, pues posees todas
las cosas.
Sin
embargo, damos vueltas de un lado al otro a menos que el propio Señor
nos proporcione, no sólo las razones para el descanso, sino el descanso
mismo. Sí, Él hace esto. Jesús mismo es nuestra paz, nuestro reposo,
nuestro todo. En Su pecho dormimos en perfecta seguridad, tanto en la
vida como en la muerte.
“Rociado de nuevo con la sangre perdonadora,
Me acuesto a descansar,
Como en los brazos de mi Dios,
O en el pecho de mi Salvador.”
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Gén
48:21 Y dijo Israel a José: He aquí yo estoy por morir, pero ’Elohim
estará con vosotros, y os hará volver a la tierra de vuestros padres
(BTx 3)
“Dios estará con vosotros.” Gén_48:21.
El
buen anciano Jacob no podía estar más con José, pues su hora de morir
había llegado: pero dejaba a su hijo sin ansiedad, pues dijo
confiadamente: “Dios estará con vosotros.”
Cuando
nuestras más amadas relaciones, o nuestros más útiles amigos, son
llamados al hogar por la muerte, debemos consolarnos con la reflexión de
que el Señor no se ha apartado de nosotros, sino que vive para
nosotros, y permanece con nosotros para siempre.
Si
Dios está con nosotros, estamos en una compañía ennoblecedora, aunque
seamos pobres y despreciados. Si Dios está con nosotros, tenemos una
fuerza que es suficiente para todo, pues nada es demasiado difícil para
el Señor. Si Dios está con nosotros, estamos seguros siempre, pues nadie
puede hacer daño a quienes caminan bajo Su sombra. ¡Oh, qué gozo
tenemos aquí! No sólo Dios está con nosotros, sino que estará con
nosotros. Con nosotros como individuos; con nosotros como familias; con
nosotros como iglesias. ¿Acaso no es el propio nombre de Jesús: Emanuel,
Dios con nosotros? ¿Acaso no es esto lo mejor de todo, que Dios esté
con nosotros? Hemos de ser valerosamente diligentes, y gozosamente
esperanzados. Nuestra causa ha de prosperar y la verdad ha de triunfar,
pues el Señor está con aquellos que están con Él.
Que
durante todo este día esta preciosa palabra sea gozada por cada
creyente que lea “La Chequera del Banco de la Fe”. No hay una mayor
felicidad posible.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
