Heb
9:28 así también el Mesías fue ofrecido una vez y para siempre para
llevar la carga de los pecados de muchos; y se aparecerá por segunda
vez, sin relación con el pecado, a los que lo esperan para salvación.
(BTx 3)
“Y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.” Heb_9:28.
Esta
es nuestra esperanza. Aquel a quien ya hemos mirado en Su venida para
cargar una vez con el pecado de muchos, se manifestará otra vez a los
hijos de los hombres; esta es una feliz perspectiva en sí misma. Pero
esa segunda venida tiene ciertas señales peculiares que la glorifican en
grado sumo.
Nuestro
Señor habrá terminado el asunto del pecado. Lo ha quitado de tal manera
de Su pueblo, y ha soportado tan eficazmente su castigo, que no tendrá
nada que ver con el pecado en Su segunda venida. No presentará ninguna
ofrenda por el pecado, pues habrá quitado completamente el pecado.
Nuestro
Señor completará entonces la salvación de Su pueblo. Ellos serán
salvados de manera final y perfecta, y gozarán en todos sentidos de la
plenitud de esa salvación. Él no viene para soportar el resultado de
nuestras transgresiones, sino para traer el resultado de Su obediencia;
no viene para quitar nuestra condenación, sino para perfeccionar nuestra
salvación.
Nuestro
Señor se aparece así únicamente a aquellos que lo esperan. Él no será
visto en este carácter por hombres cuyos ojos están cegados por el ego y
el pecado. Para ellos, Él será un terrible Juez, y nada más. Primero
hemos de mirarlo a Él, y después mirar en espera de Él; y en ambos casos
nuestra mirada será vida.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Deu 33:25 De hierro y de bronce sea tu calzado, Y tu vigor dure como tus días (BTx 3)
“Hierro y bronce serán tus cerrojos, y como tus días serán tus fuerzas.” Deu_33:25.
“Hierro y bronce serán tus zapatos, y como tus días serán tus fuerzas.” (Versión King James).
Aquí hay dos cosas provistas para el peregrino: zapatos y fuerzas. En
cuanto a los zapatos: son muy útiles para viajar en caminos ásperos y
para hollar a los mortales enemigos. No iremos descalzos; esto no sería
recomendable para príncipes de sangre real. Nuestros zapatos no serán en
absoluto del tipo común, pues tendrán suelas de metal durable, que no
se desgastarán incluso si el camino es largo y difícil. Tendremos
protección que será proporcional a las necesidades del camino y de la
batalla. Por tanto, prosigamos nuestra marcha valerosamente, no temiendo
ningún daño aunque pisemos serpientes, o pongamos nuestro pie sobre el
propio dragón. En
cuanto a las fuerzas: nuestras fuerzas estarán presentes en tanto que
nuestros días se prolonguen, y serán proporcionales a la presión y a la
carga de esos días. Las palabras son pocas, “y como tus días serán tus
fuerzas”, pero el significado es pleno. En este día podemos esperar
tribulación y trabajos que requieran energía, pero de manera confiable
podemos esperar una fuerza equivalente. Esta palabra dada a Aser, nos es
dada también a nosotros, si tenemos la fe para apropiarnos de ella.
Actuemos de conformidad al santo valor que debe ser generado por esa
promesa en el corazón del creyente.
La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román
Ose 2:14 Por tanto Yo la atraeré y la conduciré al desierto, Y le hablaré a su corazón (BTx 3)
“Yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.” Ose_2:14.
La
bondad de Dios nos ve atraídos por el pecado, y resuelve probar en
nosotros las más poderosas atracciones del amor. ¿No recordamos esa
primera vez cuando el Amante de nuestras almas nos embelesó y nos
encantó apartándonos de las fascinaciones del mundo? Él hará esto una y
otra vez, cuando nos vea con probabilidad de ser atrapados por el mal.
Él
promete apartarnos, pues allí puede tratar mejor con nosotros, y este
lugar apartado no ha de ser un Paraíso, sino un desierto, pues en un
lugar así no habrá nada que distraiga nuestra atención de nuestro Dios.
En los desiertos de la aflicción, la presencia del Señor se vuelve todo
para nosotros, y valoramos Su compañía por encima de todo valor que le
asignábamos cuando nos sentábamos bajo nuestra propia vid e higuera en
sociedad con nuestros semejantes. La soledad y la aflicción traen más
cosas para ellos mismos y para su Padre celestial que cualquier otra
cosa.
Cuando
somos atraídos y apartados de esta manera, el Señor tiene cosas
preciosas que decirnos para nuestro consuelo. Él “habla a nuestros
corazones”, tal como está expresado en el original. ¡Oh, que en este
momento pudiéramos tener esta promesa aplicada a nuestra experiencia!
¡Atraídos por el amor, separados por la tribulación, y consolados por el
Espíritu de la verdad, que podamos conocer al Señor y cantar de gozo!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Dan
11:32 Y a aquellos impíos violadores del pacto los inducirá en la
apostasía por medio de halagos, pero el pueblo que conoce a su Dios se
esforzará y actuará. (BTx 3)
“Mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.” Dan_11:32
Jehová
es varón de guerra; Jehová es su nombre.” Quienes se alistan bajo su
estandarte tendrán un comandante que los entrenará para el conflicto, y
les infundirá tanto vigor como valor. Los tiempos de los que escribió
Daniel eran de los peores, y entonces fue prometido que el pueblo de
Dios saldría con sus mejores colores: que serían fuertes e intrépidos
para confrontar al poderoso adversario.
Oh,
que pudiéramos conocer a nuestro Dios; Su poder, Su fidelidad, Su amor
inmutable, y así pudiéramos estar preparados para arriesgarlo todo por
Su causa. Él es alguien cuyo carácter genera nuestro entusiasmo, y nos
hace dispuestos a vivir y morir por Él. Oh, que pudiéramos conocer a
nuestro Dios gracias a una familiar comunión con Él; pues entonces nos
volveríamos semejantes a Él, y estaríamos preparados a defender la
verdad y la justicia. Quien sale refrescado después de haber contemplado
el rostro de Dios nunca tendrá miedo del rostro del hombre. Si moramos
con Él, absorberemos el espíritu heroico, y, para nosotros, un mundo de
enemigos no será sino una gota en una cubeta.
Un
incontable escuadrón de hombres, o incluso de demonios, nos parecerá
tan pequeño como lo son las naciones ante Dios, y Él sólo las considera
como langostas. Oh, ser valiente por la verdad en este día de falsedad.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Sof
3:19 He aquí, en aquel tiempo convertiré en oprobio a todos tus
opresores. Pero salvaré a la que cojea y recogeré la que fue expulsada, y
los pondré como objeto de alabanza y renombre en todas las naciones
donde fueron avergonzados (BTx 3)
“Y salvaré a la que cojea.” Sof_3:19.
Hay
muchas de estas que cojean, tanto machos como hembras. Puedes
encontrarte “a la que cojea” veinte veces en una hora. Van por el camino
indicado, y están sumamente ansiosas de correr en él con diligencia,
pero son cojas, y su caminar es muy torpe. En el camino celestial hay
muchos inválidos. Pudiera ser que digan en sus corazones: ¿qué será de
nosotros? El pecado nos atrapará, Satanás nos derribará.
‘Próximo-A-Cojear’ es nuestro nombre y nuestra naturaleza; el Señor no
tiene buenos soldados, ni siquiera veloces mensajeros que atiendan Sus
mensajes. ¡Bien! ¡Bien!, Él nos salvará y eso no es algo insignificante.
Él dice: “Salvaré a la que cojea.” Al salvarnos, Él se glorificará
grandemente. Todos se preguntarán: ¿cómo logró esta mujer coja
participar en la carrera y ganar la corona? Y entonces toda la alabanza
será dada a la gracia todopoderosa.
Señor,
aunque cojee en la fe, en la oración, en la alabanza, en el servicio y
en la paciencia, ¡sálvame, te lo suplico! Sólo Tú puedes salvar a un
lisiado como yo. Señor, no permitas que perezca por estar entre los
postreros, sino recoge por Tu gracia a los más lentos de Tus peregrinos:
incluso a mí. He aquí que Él ha dicho que así será, y, por tanto, como
Jacob, prevaleciendo en oración, sigo adelante aunque mi tendón esté
contraído.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Mat 5:4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados (BTx 3)
“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” Mat_5:4.
Por
el valle de lágrimas llegamos a Sion. Uno habría pensado que llorar y
ser bendecido estaban en oposición, pero el infinitamente sabio Salvador
los junta en esta bienaventuranza, y lo que Él juntó, no lo separe el
hombre. Llorar por el pecado -por nuestros propios pecados, y los
pecados de otros- es el sello del Señor estampado en Sus fieles. Cuando
el Espíritu de gracia es derramado sobre la casa de David, o sobre
cualquier otra casa, entonces los de la casa llorarán. Por el llanto
santo recibimos las mejores bendiciones, de la misma manera que los
productos más exóticos nos llegan por la vía marítima. No solamente será
bendecido en algún día futuro el que llora, sino que Cristo lo declara
bendecido incluso ahora.
El Espíritu Santo consolará en verdad aquellos corazones que lloran por el pecado.
Serán
consolados por la aplicación de la sangre de Jesús, y por el poder
limpiador del Espíritu Santo. Serán consolados en cuanto al abundante
pecado de su ciudad y de su época, por la seguridad de que Dios se
glorificará a Sí mismo, sin importar cuánto se rebelen los hombres en Su
contra. Serán consolados por la expectación de que serán liberados
enteramente del pecado en breve, y pronto serán llevados a morar para
siempre en la gloriosa presencia de su Señor.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Sal 55:22 Echa sobre YHVH tu carga, y Él te sustentará, No para siempre dejará caído al justo (BTx 3)
“Echa sobre Jehová tu carga y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.” Sal_55:22.
Como
es una carga pesada, échala sobre la Omnipotencia. Ahora es tu carga, y
te aplasta; pero cuando el Señor la tome, se convertirá en nada. Si
todavía eres llamado a sostenerla, “él te sustentará.” Estará sobre ti, y
no estará sobre ti. Serás sostenido de tal manera que la carga será una
bendición. Pídele al Señor que intervenga y estarás muy erguido bajo
ese peso que en sí mismo te doblegaría.
Nuestro
principal temor es que nuestra prueba nos desvíe del sendero del deber;
pero el Señor no tolerará eso nunca. Si somos justos delante de Él, Él
no permitirá que nuestra aflicción nos mueva de nuestra posición. En
Jesús, Él nos acepta como justos, y en Jesús, nos mantendrá así.
Y,
¿qué pasa con el momento presente? ¿Estás enfrentando solo la prueba de
este día? ¿Tus pobres hombros han de ser lesionados por la carga
opresiva? No seas tan insensato. Cuéntale al Señor todo acerca de tu
dolor, y abandónalo todo en Él. No arrojes tu carga al suelo, para
volver a cargarla; échala sobre el Señor, y déjala allí.
Entonces
caminarás en libertad como un creyente gozoso que ha sido librado de la
carga, y cantarás las alabanzas de tu grandioso Cargador.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
