domingo, 20 de julio de 2014

Aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado


Heb 9:28 así también el Mesías fue ofrecido una vez y para siempre para llevar la carga de los pecados de muchos; y se aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, a los que lo esperan para salvación. (BTx 3)

“Y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.”  Heb_9:28.


Esta es nuestra esperanza. Aquel a quien ya hemos mirado en Su venida para cargar una vez con el pecado de muchos, se manifestará otra vez a los hijos de los hombres; esta es una feliz perspectiva en sí misma. Pero esa segunda venida tiene ciertas señales peculiares que la glorifican en grado sumo. 
Nuestro Señor habrá terminado el asunto del pecado. Lo ha quitado de tal manera de Su pueblo, y ha soportado tan eficazmente su castigo, que no tendrá nada que ver con el pecado en Su segunda venida. No presentará ninguna ofrenda por el pecado, pues habrá quitado completamente el pecado. 
Nuestro Señor completará entonces la salvación de Su pueblo. Ellos serán salvados de manera final y perfecta, y gozarán en todos sentidos de la plenitud de esa salvación. Él no viene para soportar el resultado de nuestras transgresiones, sino para traer el resultado de Su obediencia; no viene para quitar nuestra condenación, sino para perfeccionar nuestra salvación. 
Nuestro Señor se aparece así únicamente a aquellos que lo esperan. Él no será visto en este carácter por hombres cuyos ojos están cegados por el ego y el pecado. Para ellos, Él será un terrible Juez, y nada más. Primero hemos de mirarlo a Él, y después mirar en espera de Él; y en ambos casos nuestra mirada será vida.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
 



sábado, 19 de julio de 2014

Zapatos y fuerzas


Deu 33:25 De hierro y de bronce sea tu calzado, Y tu vigor dure como tus días (BTx 3)

“Hierro y bronce serán tus cerrojos, y como tus días serán tus fuerzas.”  Deu_33:25.
 
“Hierro y bronce serán tus zapatos, y como tus días serán tus fuerzas.” (Versión King James).


Aquí hay dos cosas provistas para el peregrino: zapatos y fuerzas.  En cuanto a los zapatos: son muy útiles para viajar en caminos ásperos y para hollar a los mortales enemigos. No iremos descalzos; esto no sería recomendable para príncipes de sangre real. Nuestros zapatos no serán en absoluto del tipo común, pues tendrán suelas de metal durable, que no se desgastarán incluso si el camino es largo y difícil. Tendremos protección que será proporcional a las necesidades del camino y de la batalla. Por tanto, prosigamos nuestra marcha valerosamente, no temiendo ningún daño aunque pisemos serpientes, o pongamos nuestro pie sobre el propio dragón.  En cuanto a las fuerzas: nuestras fuerzas estarán presentes en tanto que nuestros días se prolonguen, y serán proporcionales a la presión y a la carga de esos días. Las palabras son pocas, “y como tus días serán tus fuerzas”, pero el significado es pleno. En este día podemos esperar tribulación y trabajos que requieran energía, pero de manera confiable podemos esperar una fuerza equivalente. Esta palabra dada a Aser, nos es dada también a nosotros, si tenemos la fe para apropiarnos de ella. Actuemos de conformidad al santo valor que debe ser generado por esa promesa en el corazón del creyente. 
La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román

 
 


viernes, 18 de julio de 2014

Atraídos, separados y consolados


Ose 2:14 Por tanto Yo la atraeré y la conduciré al desierto, Y le hablaré a su corazón (BTx 3)

“Yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.”  Ose_2:14.

La bondad de Dios nos ve atraídos por el pecado, y resuelve probar en nosotros las más poderosas atracciones del amor. ¿No recordamos esa primera vez cuando el Amante de nuestras almas nos embelesó y nos encantó apartándonos de las fascinaciones del mundo? Él hará esto una y otra vez, cuando nos vea con probabilidad de ser atrapados por el mal. 
Él promete apartarnos, pues allí puede tratar mejor con nosotros, y este lugar apartado no ha de ser un Paraíso, sino un desierto, pues en un lugar así no habrá nada que distraiga nuestra atención de nuestro Dios. En los desiertos de la aflicción, la presencia del Señor se vuelve todo para nosotros, y valoramos Su compañía por encima de todo valor que le asignábamos cuando nos sentábamos bajo nuestra propia vid e higuera en sociedad con nuestros semejantes. La soledad y la aflicción traen más cosas para ellos mismos y para su Padre celestial que cualquier otra cosa. 
Cuando somos atraídos y apartados de esta manera, el Señor tiene cosas preciosas que decirnos para nuestro consuelo. Él “habla a nuestros corazones”, tal como está expresado en el original. ¡Oh, que en este momento pudiéramos tener esta promesa aplicada a nuestra experiencia!  ¡Atraídos por el amor, separados por la tribulación, y consolados por el Espíritu de la verdad, que podamos conocer al Señor y cantar de gozo! 

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
 



jueves, 17 de julio de 2014

Ser valiente por la verdad


Dan 11:32 Y a aquellos impíos violadores del pacto los inducirá en la apostasía por medio de halagos, pero el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará. (BTx 3)

“Mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.”  Dan_11:32

Jehová es varón de guerra; Jehová es su nombre.” Quienes se alistan bajo su estandarte tendrán un comandante que los entrenará para el conflicto, y les infundirá tanto vigor como valor. Los tiempos de los que escribió Daniel eran de los peores, y entonces fue prometido que el pueblo de Dios saldría con sus mejores colores: que serían fuertes e intrépidos para confrontar al poderoso adversario. 
Oh, que pudiéramos conocer a nuestro Dios; Su poder, Su fidelidad, Su amor inmutable, y así pudiéramos estar preparados para arriesgarlo todo por Su causa. Él es alguien cuyo carácter genera nuestro entusiasmo, y nos hace dispuestos a vivir y morir por Él. Oh, que pudiéramos conocer a nuestro Dios gracias a una familiar comunión con Él; pues entonces nos volveríamos semejantes a Él, y estaríamos preparados a defender la verdad y la justicia. Quien sale refrescado después de haber contemplado el rostro de Dios nunca tendrá miedo del rostro del hombre. Si moramos con Él, absorberemos el espíritu heroico, y, para nosotros, un mundo de enemigos no será sino una gota en una cubeta.
Un incontable escuadrón de hombres, o incluso de demonios, nos parecerá tan pequeño como lo son las naciones ante Dios, y Él sólo las considera como langostas. Oh, ser valiente por la verdad en este día de falsedad.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
 



miércoles, 16 de julio de 2014

Hay muchas de estas que cojean


Sof 3:19 He aquí, en aquel tiempo convertiré en oprobio a todos tus opresores. Pero salvaré a la que cojea y recogeré la que fue expulsada, y los pondré como objeto de alabanza y renombre en todas las naciones donde fueron avergonzados (BTx 3)

“Y salvaré a la que cojea.”  Sof_3:19.


Hay muchas de estas que cojean, tanto machos como hembras. Puedes encontrarte “a la que cojea” veinte veces en una hora. Van por el camino indicado, y están sumamente ansiosas de correr en él con diligencia, pero son cojas, y su caminar es muy torpe. En el camino celestial hay muchos inválidos. Pudiera ser que digan en sus corazones: ¿qué será de nosotros? El pecado nos atrapará, Satanás nos derribará. ‘Próximo-A-Cojear’ es nuestro nombre y nuestra naturaleza; el Señor no tiene buenos soldados, ni siquiera veloces mensajeros que atiendan Sus mensajes. ¡Bien! ¡Bien!, Él nos salvará y eso no es algo insignificante. Él dice: “Salvaré a la que cojea.” Al salvarnos, Él se glorificará grandemente. Todos se preguntarán: ¿cómo logró esta mujer coja participar en la carrera y ganar la corona? Y entonces toda la alabanza será dada a la gracia todopoderosa. 
Señor, aunque cojee en la fe, en la oración, en la alabanza, en el servicio y en la paciencia, ¡sálvame, te lo suplico! Sólo Tú puedes salvar a un lisiado como yo. Señor, no permitas que perezca por estar entre los postreros, sino recoge por Tu gracia a los más lentos de Tus peregrinos: incluso a mí. He aquí que Él ha dicho que así será, y, por tanto, como Jacob, prevaleciendo en oración, sigo adelante aunque mi tendón esté contraído.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 


martes, 15 de julio de 2014

Por el valle de lágrimas llegamos a Sion


Mat 5:4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados (BTx 3)

“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación”  Mat_5:4.

Por el valle de lágrimas llegamos a Sion. Uno habría pensado que llorar y ser bendecido estaban en oposición, pero el infinitamente sabio Salvador los junta en esta bienaventuranza, y lo que Él juntó, no lo separe el hombre. Llorar por el pecado -por nuestros propios pecados, y los pecados de otros- es el sello del Señor estampado en Sus fieles. Cuando el Espíritu de gracia es derramado sobre la casa de David, o sobre cualquier otra casa, entonces los de la casa llorarán. Por el llanto santo recibimos las mejores bendiciones, de la misma manera que los productos más exóticos nos llegan por la vía marítima. No solamente será bendecido en algún día futuro el que llora, sino que Cristo lo declara bendecido incluso ahora. 
El Espíritu Santo consolará en verdad aquellos corazones que lloran por el pecado.
Serán consolados por la aplicación de la sangre de Jesús, y por el poder limpiador del Espíritu Santo. Serán consolados en cuanto al abundante pecado de su ciudad y de su época, por la seguridad de que Dios se glorificará a Sí mismo, sin importar cuánto se rebelen los hombres en Su contra. Serán consolados por la expectación de que serán liberados enteramente del pecado en breve, y pronto serán llevados a morar para siempre en la gloriosa presencia de su Señor.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
 



lunes, 14 de julio de 2014

Échala sobre el Señor, y déjala allí


Sal 55:22 Echa sobre YHVH tu carga, y Él te sustentará, No para siempre dejará caído al justo (BTx 3)

“Echa sobre Jehová tu carga y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.”  Sal_55:22.

Como es una carga pesada, échala sobre la Omnipotencia. Ahora es tu carga, y te aplasta; pero cuando el Señor la tome, se convertirá en nada. Si todavía eres llamado a sostenerla, “él te sustentará.” Estará sobre ti, y no estará sobre ti. Serás sostenido de tal manera que la carga será una bendición. Pídele al Señor que intervenga y estarás muy erguido bajo ese peso que en sí mismo te doblegaría. 
Nuestro principal temor es que nuestra prueba nos desvíe del sendero del deber; pero el Señor no tolerará eso nunca. Si somos justos delante de Él, Él no permitirá que nuestra aflicción nos mueva de nuestra posición. En Jesús, Él nos acepta como justos, y en Jesús, nos mantendrá así. 
Y, ¿qué pasa con el momento presente? ¿Estás enfrentando solo la prueba de este día? ¿Tus pobres hombros han de ser lesionados por la carga opresiva? No seas tan insensato. Cuéntale al Señor todo acerca de tu dolor, y abandónalo todo en Él. No arrojes tu carga al suelo, para volver a cargarla; échala sobre el Señor, y déjala allí.
Entonces caminarás en libertad como un creyente gozoso que ha sido librado de la carga, y cantarás las alabanzas de tu grandioso Cargador. 

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román