domingo, 27 de julio de 2014

Siempre fieles, siempre seguras


Hch 13:34 Y que lo levantó de entre los muertos, para nunca más volver a corrupción, lo ha dicho así: Os daré las misericordias y fieles promesas hechas a David (BTx 3)

“Os daré las misericordias fieles de David.”  Hch_13:34.

Nada que sea del hombre es seguro; pero todo lo que es de Dios sí lo es. En especial, las misericordias del pacto son misericordias seguras, tal como dijo David: “Pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y será guardado.” 
Estamos seguros de que el Señor ofreció en serio Su misericordia. Él no habló meras palabras: hay sustancia y verdad en cada una de Sus promesas. Sus misericordias son en verdad misericordias. Incluso si una promesa pareciera que no se cumplirá por causa de la muerte, no dejará de cumplirse, pues el buen Señor cumplirá Su palabra. 
Nosotros estamos seguros de que el Señor otorgará las misericordias prometidas a todos aquellos que están bajo el pacto. Esas misericordias llegarán a todos los elegidos del Señor, en el tiempo señalado. Serán cumplidas para toda la simiente, desde el más pequeño de ellos hasta el mayor de ellos. 
Estamos seguros de que el Señor continuará Sus misericordias para con Su propio pueblo. Él no da y quita. Lo que ya nos ha dado es la señal de muchas cosas más. Lo que no hemos recibido es tan seguro como lo que ya nos ha sido otorgado; por tanto, hemos de esperar delante del Señor y quedarnos tranquilos. No hay ninguna razón justificable para la menor duda. El amor de Dios, y Su palabra, y Su fidelidad serán guardados. Muchas cosas son cuestionables, pero en cuanto al Señor cantamos:

“Pues Sus misericordias perdurarán
Siempre fieles, siempre seguras.”

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 



sábado, 26 de julio de 2014

Y sucederá en aquel día


Ose 2:16 Y sucederá en aquel día, dice YHVH, Tú me llamarás ’Ishí, y ya no me llamarás Ba’alí,
Ose 2:17 Pues quitaré de su boca los nombres de los Baales, Y sus nombres no serán más invocados (BTx 3)


“En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali.  Porque quitaré de su boca los nombres de los baales, y nunca más se mencionarán sus nombres.”  Ose_2:16-17.


Ese día ha llegado. Ya no vemos más a nuestro Dios como Baal, nuestro tirano señor y poderoso amo, pues no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia. Ahora consideramos a Jehová, nuestro Dios, como nuestro Ishi, nuestro amado esposo, nuestro Señor en amor, nuestro pariente por los vínculos de una sagrada relación. No lo reverenciamos menos, sino que lo amamos más. No le servimos con menor obediencia, sino más bien le servimos por una razón más excelsa y cariñosa. No temblamos más bajo Su látigo, sino que nos regocijamos en Su amor. El esclavo es convertido en un hijo, y la tarea es vuelta placer.
¿Sucede así contigo, querido lector? ¿Ha quitado la gracia el miedo servil y ha implantado el amor filial? ¡Cuán felices somos con tal experiencia! Ahora llamamos al domingo un deleite, y la adoración nunca es un fastidio. La oración es ahora un privilegio, y la alabanza es un día de fiesta. Obedecer es el cielo; dar para la causa de Dios es un banquete. De esta manera todas las cosas se han vuelto nuevas. Nuestra boca está llena de himnos, y nuestro corazón está pletórico de música. Bendito sea nuestro Ishi celestial por siempre y para siempre.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 
 


viernes, 25 de julio de 2014

Y tú irás hasta el fin


Dan 12:13 Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días (BTx 3)

“Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.”  Dan_12:13.

Nosotros no podemos entender todas las profecías, pero, a pesar de ello, las consideramos con placer, y no con desánimo. No puede haber nada en el decreto del Padre que deba alarmar justamente a Su hijo. Aunque la abominación de la desolación esté investida de poder, el verdadero creyente no será contaminado; más bien será purificado, y emblanquecido, y probado. Aunque la tierra arda, los escogidos no tendrán ningún olor de fuego. En medio de la caída estrepitosa de la materia, y de la destrucción de los mundos, el Señor Jehová preservará a los Suyos. 
Con calma y resueltos en el deber, valerosos en el conflicto, y pacientes en el sufrimiento, prosigamos nuestro camino, manteniéndonos en nuestra ruta, sin desviarnos de ella y sin holgazanear en ella. El fin vendrá; prosigamos nuestra marcha hasta que venga. 
El reposo será nuestro. Todas las otras cosas oscilan de un lado al otro, pero nuestro cimiento permanece firme. Dios reposa en Su amor, y, por tanto, nosotros reposamos en él. Nuestra paz es, y siempre será, como un río. Una porción del Canaán celestial es nuestra, y estaremos en ella, venga lo que venga. El Dios de Daniel dará una digna porción a todos aquellos que se atrevan a decidirse por la verdad y por la santidad como lo hizo Daniel. Ningún foso de leones nos privará de nuestra herencia garantizada. 

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
 



jueves, 24 de julio de 2014

Sólo en El Mesías hay pureza perfecta


Apo 3:5 El que así venza se vestirá con vestiduras blancas, y no borraré jamás su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus santos ángeles (BTx 3)
 
“El que venciere será vestido de vestiduras blancas.”  Rev_3:5.
 
¡Guerrero de la cruz, continúa luchando! No descanses nunca hasta que tu victoria sea lograda, pues tu eterno galardón será digno de una vida de combate. 
¡Mira, aquí hay perfecta pureza para ti!   Unos cuantos en Sardis conservaban limpios sus vestidos, y su recompensa es que serán sin mancha. La perfecta santidad es el premio de nuestro excelso llamamiento, y no hemos de perderlo. 
¡Mira, aquí hay gozo! Llevarás vestidos de fiesta, como los vestidos que los hombres se ponen en las bodas; serás vestido de alegría, y resplandecerás de gozo. Las dolorosas pugnas concluirán en paz de conciencia y gozo en el Señor. 
¡Mira, aquí hay victoria! Tendrás un triunfo. Palma y corona y vestidos blancos serán tu galardón; serás tratado como un vencedor, y reconocido como tal por el propio Señor. 
¡Mira, aquí hay vestimentas sacerdotales! Estarás delante del Señor con vestidos como los que usaban los hijos de Aarón; ofrecerás sacrificios de acción de gracias, y te acercarás al Señor con el incienso de la alabanza. 
¿Quién no querría luchar por un Señor que otorga tan grandes honores al más insignificante de Su siervos fieles? ¿Quién no querría ser cubierto con la túnica de un necio por causa de Cristo, viendo que Él nos vestirá de gloria?

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
 
   
 

miércoles, 23 de julio de 2014

Y ya nunca más me acordaré de sus pecados


Heb 10:17 añade: Y ya nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades (BTx 3)

“Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.”  Heb_10:17.

De acuerdo a este pacto de gracia, el Señor trata a Su pueblo como si nunca hubiese pecado. Prácticamente, Él olvida todas sus ofensas. Él trata a los pecados de todo tipo como si nunca hubiesen existido; como si estuviesen completamente borrados de Su memoria. ¡Oh, qué milagro de gracia! Dios hace aquí algo que en ciertos aspectos es imposible para Él. Su misericordia obra milagros que trascienden en mucho a todos los demás milagros. 
Nuestro Dios ignora nuestro pecado ahora que el sacrificio de Jesús ha ratificado el pacto. Podemos regocijarnos en Él sin miedo de que sea provocado a ira contra nosotros por causa de nuestras iniquidades. ¡Vean!, Él nos pone en medio de los hijos; Él nos acepta como justos; Él se deleita en nosotros como si fuésemos perfectamente santos.
Incluso nos pone en lugares de confianza; nos hace guardianes de Su honor, depositarios de las joyas de la corona, mayordomos del Evangelio. Nos considera dignos, y nos da un ministerio; esta es la prueba más excelsa y más especial de que Él no recuerda nuestros pecados. Incluso cuando nosotros perdonamos a un enemigo, nos toma mucho tiempo confiar en él; juzgaríamos imprudente hacerlo. Pero el Señor olvida nuestros pecados, y nos trata como si nunca hubiésemos errado. ¡Oh alma mía, qué promesa es esta! Cree en ella y sé feliz. 


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román




martes, 22 de julio de 2014

Te desposaré conmigo para siempre


Ose 2:19 Te desposaré conmigo para siempre, Te desposaré conmigo en justicia y derecho, En benignidad y gran misericordia.
Ose 2:20 Te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás a YHVH (BTx 3)


“Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová.”  Ose_2:19-20.


 
¡Desposarse con el Señor! ¡Qué honor y qué gozo! Alma mía, ¿es en verdad tuyo Jesús por Su propio desposorio condescendiente? Entonces, fíjate, es para siempre. Él no romperá nunca Su compromiso y mucho menos entablará un juicio de divorcio contra un alma unida a Él en lazos matrimoniales. 
Tres veces dice el Señor “te desposaré conmigo”. ¡Qué palabras selecciona para expresar el desposorio! La justicia interviene para legalizar el pacto; nadie puede prohibir las bodas. El juicio sanciona la alianza con su decreto: nadie puede ver necedad o error en la boda. 
La misericordia garantiza que esta es una unión de amor, pues sin amor el desposorio es una servidumbre, y no una bendición. Mientras tanto, la misericordia sonríe, e incluso canta; sí, se multiplica a sí misma convirtiéndose en “misericordias”, debido a la gracia abundante de esta santa unión. 
La fidelidad es la responsable de los registros e inscribe el desposorio, y el Espíritu Santo dice “Amén” a ello, al tiempo que promete enseñar al corazón desposado todo el conocimiento sagrado necesario para su elevado destino. ¡Qué promesa!

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

 
 



lunes, 21 de julio de 2014

Vivir una vida sabia


Dan 12:3 Entonces los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad (BTX 3)

“Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.”  Dan_12:3.


Aquí hay algo que debe despertarme. Vale la pena vivir para esto. Ser entendido es algo noble en sí mismo: en este lugar se refiere a un entendimiento divino que únicamente el propio Señor puede otorgar. ¡Oh, conocerme a mí mismo, y a mi Dios y a mi Salvador! ¡Que sea enseñado divinamente de tal manera, que pueda llevar a la práctica la verdad celestial y vivir a la luz de ella! ¿Vivo una vida sabia? ¿Estoy buscando lo que debo buscar? ¿Vivo como habría deseado vivir a la hora de mi muerte? Únicamente una sabiduría tal puede garantizarme un resplandor eterno como aquellos cielos iluminados por el sol. 
Ser un ganador de almas es un glorioso logro. Tengo necesidad de ser sabio si he llevar a alguien a la justicia; mucho más todavía si he de llevar a muchos. ¡Oh, he de tener el conocimiento de Dios, de los hombres, de la Palabra y de Cristo, que me habilitará para convertir a mis semejantes, y convertir a un gran número de ellos! Quiero entregarme a esto, y no descansar nunca hasta haberlo logrado. Esto será mejor que ganar estrellas en la corte. Esto me convertirá en una estrella, en una estrella resplandeciente, en una estrella que resplandece por siempre y para siempre; sí, más que eso, me hará resplandecer como muchas estrellas. ¡Alma mía, despiértate¡ ¡Señor, vivifícame! 

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román