Sal
30:5 Porque por un momento es su ira, Pero su favor dura toda la vida.
Por la noche dura el llanto, Pero al amanecer viene la alegría (BTx 3)
“Porque
un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche
durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.” Sal_30:5
Un
momento bajo la ira de nuestro Padre nos parece un largo tiempo, aunque
no sea sino un momento, después de todo. Si agraviamos Su Espíritu no
podemos buscar Su sonrisa; pero Él es un Dios presto a perdonar, y hace a
un lado pronto todo el recuerdo de nuestras faltas. Cuando
languidecemos y estamos a punto de desfallecer debido a Su enojo, Su
favor implanta nueva vida en nosotros.
Este
versículo tiene otra nota musical del tipo de las semicorcheas. Nuestra
noche de lloro se convierte en un día de gozo. La brevedad es la señal
de la misericordia en la hora de la disciplina de los creyentes. El
Señor no ama el uso de la vara en Sus elegidos; da un golpe, o dos, y
todo termina; sí, y la vida y el gozo que siguen a la ira y al llanto,
compensan con creces la sana tristeza.
¡Vamos,
corazón mío, empieza tus aleluyas! No llores toda la noche, sino seca
tus lágrimas en anticipación de la mañana. Estas lágrimas son el rocío
que significa para nosotros tanto bien, como los rayos del sol son
saludables a la mañana. Las lágrimas aclaran los ojos para la visión de
Dios en Su gracia; y vuelven el espectáculo de Su favor más precioso.
Una noche de aflicción aporta esas sombras del cuadro que hacen resaltar
las luces con mayor claridad. Todo está bien.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Job 5:19 De seis tribulaciones te librará, Y aun en siete no te tocará el mal (BTx 3)
“En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal.” Job_5:19.
Elifaz
expresó la verdad de Dios en esto. Podemos tener tantas tribulaciones
como los días laborales de la semana, pero el Dios que trabajó en esos
seis días trabajará para nosotros hasta que nuestra liberación sea
plena. Descansaremos con Él y en Él en nuestro día de reposo. La rápida
sucesión de tribulaciones es una de las pruebas más difíciles de la fe.
Antes de que nos hayamos recobrado de un golpe, viene seguido de otro y
de otro, hasta quedarnos aturdidos. Aun así, la igualmente rápida
sucesión de liberaciones es sumamente alentadora. Nuevos cánticos son
forjados sobre el yunque por el martillo de la aflicción, hasta que
veamos en el mundo espiritual el antitipo del “Herrero Armonioso”.
Nuestra confianza es que cuando el Señor nos da seis tribulaciones,
serán seis y nada más.
Podría
ser que no tengamos ningún día de descanso, pues podrían sobrevenirnos
siete tribulaciones. ¿Qué pasaría entonces? “En la séptima no te tocará
el mal”. El mal puede rugir a nuestro alrededor, pero será mantenido a
más de un brazo de distancia, y ni siquiera nos tocará. Su hirviente
aliento podría turbarnos, pero ni siquiera su dedo meñique podría
tocarnos.
Con
nuestros lomos ceñidos nos enfrentaremos a las seis o siete
tribulaciones, y dejaremos el miedo a aquellos que no tienen Padre, ni
Salvador, ni Santificador.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Sal 58:11 Entonces dirá el hombre: ¡En verdad hay galardón para el justo! ¡En verdad hay un Dios que juzga en la tierra! (BTx 3)
“Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay galardón para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.” Sal_58:11.
No
siempre podemos ver con claridad los juicios de Dios en esta vida, pues
en muchos casos un mismo evento sucede igualmente para todos. Este es
un estado de prueba, no de castigo o de recompensa. Sin embargo, a
veces, Dios obra terribles cosas en justicia, y aun los indiferentes se
ven forzados a reconocer Su mano.
Incluso
en esta vida, la justicia tiene ese tipo de recompensa que le resulta
preferible por sobre todas las demás recompensas, es decir, la sonrisa
de Dios que crea una conciencia tranquila. Algunas veces viene
acompañada de otras recompensas, pues Dios no estará en deuda con nadie.
Pero, al mismo tiempo, la principal recompensa del justo radica en el
más allá.
Mientras
tanto, a gran escala, observamos la presencia del grandioso Soberano
entre las naciones. Él quebranta en pedazos los tronos, y castiga a las
naciones culpables. Nadie puede estudiar la historia del surgimiento y
de la caída de los imperios, sin percibir que hay un poder que promueve
la justicia, y que, al final, lleva a la iniquidad delante de su
tribunal, y la condena con justicia inapelable. El pecado no quedará sin
castigo, y el bien no quedará sin recompensa. El Juez de toda la tierra
hace lo justo. Por tanto, tengamos temor de Él, y no temamos más el
poder del malvado.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

1Cr
28:9 Y tú Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele
con corazón perfecto y con ánimo voluntario, porque YHVH escudriña los
corazones de todos, y conoce toda intención de los pensamientos. Si lo
buscas, será encontrado por ti; si lo abandonas, te rechazará para
siempre (BTx 3)
“Si tú le buscares, lo hallarás. 1Cr_28:9.
Necesitamos
a nuestro Dios, y Él puede ser encontrado si le buscamos; Él no se
ocultará a ninguno de nosotros si buscamos personalmente Su rostro. No
es, si lo merecen, o si compran Su favor, sino simplemente si le
“buscan”. Quienes ya conocen al Señor deben seguir buscando Su rostro
por medio de la oración, del servicio diligente, y de la santa gratitud:
a esos Él no rehusará Su favor ni Su comunión. Aquellos que todavía no
le han conocido para descanso de sus almas, deben comenzar de inmediato a
buscarlo, y no deben cesar de hacerlo hasta que lo encuentren como su
Salvador, su Amigo, su Padre, y su Dios.
¡Cuán
grande garantía ofrece esta promesa al que le busca! “El que busca,
halla.” Tú, sí, tú, si buscas a tu Dios, le encontrarás. Cuando le
encuentres, habrás encontrado vida, perdón, santificación, preservación,
y gloria. ¿No querrás buscar, y seguir buscando, puesto que no
buscarías en vano?
Querido amigo, busca al Señor de inmediato. Este es el lugar, y ahora es el momento.
Dobla
esa rodilla; sí, inclina esa cerviz todavía más rebelde, y clama a
Dios, al Dios vivo. En el nombre de Jesús, busca la purificación y la
justificación. No serás rechazado. Aquí tenemos el testimonio de David a
su hijo Salomón, y es también el testimonio personal de este escritor
al lector. Créelo, y actúa de conformidad, por Cristo nuestro Señor.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

2Re 6:16 Pero él respondió: No tengas temor, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos (BTx 3)
“El le dijo: no tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos.” 2Re_6:16.
Caballos
y carros, y un gran ejército, encerraron al profeta en Dotán. Su joven
siervo estaba alarmado. ¿Cómo podían ellos escapar de tal contingente de
hombres armados? Pero el profeta tenía ojos que su siervo no tenía, y
podía ver un más grande ejército, con armas muy superiores, que lo
protegía de todo mal. Los caballos de fuego son más poderosos que los
caballos de carne, y los carros de fuego son mucho más preferibles que
los carros herrados.
Lo
mismo sucede en esta hora. Los adversarios de la verdad son muchos,
influyentes, ilustrados y astutos; y a la verdad le va mal en sus manos;
y, sin embargo, el hombre de Dios no tiene motivos para trepidar.
Agentes, visibles e invisibles, del tipo más potente, están del lado de
la justicia. Dios tiene ejércitos emboscados que se revelarán en la hora
de la necesidad. Las fuerzas que están del lado de los buenos y de los
fieles superan con creces los poderes de los malos. Por tanto,
mantengamos el ánimo muy en alto, y caminemos con el paso de hombres que
poseen un secreto alentador, que los ha alzado por encima de todo
temor. Estamos del lado ganador. La batalla puede ser muy dura, pero
sabemos cómo ha de terminar. La fe, teniendo a Dios con ella, está en
clara mayoría: “más son los que están con nosotros que los que están con
ellos.”
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” Pro_28:13.
Aquí
está la vía para la obtención de misericordia para un pecador culpable y
arrepentido. Debe abandonar el hábito de encubrir el pecado. Esto es
intentado por medio de la falsedad, que niega el pecado; por medio de la
hipocresía, que lo oculta; por medio de la jactancia, que lo justifica;
y por medio de una profesión ruidosa, que procura compensar el pecado.
La
responsabilidad del pecador consiste en confesar y abandonar. Las dos
cosas han de ir juntas. La confesión ha de ser hecha honestamente al
propio Señor; y debe incluir el reconocimiento de la culpa, el sentido
de su mal, y su aborrecimiento. No debemos echarle la culpa a los demás,
ni culpar a las circunstancias, ni argumentar debilidad natural.
Debemos confesarlo todo y confesarnos culpables de la acusación. No
puede haber misericordia mientras no se hubiere hecho esto.
Además,
hemos de abandonar el mal: habiendo reconocido nuestra falta, hemos de
repudiar cualquier intento presente y futuro de persistir en ella. No
podemos seguir siendo rebeldes y, sin embargo, morar junto a la Majestad
del Rey.
El
hábito del pecado ha de ser abandonado, conjuntamente con los lugares,
compañeros, ocupaciones y libros que nos pudieran conducir al descarrío.
No por la confesión, no por la reforma, sino en conexión con ellas,
encontramos el perdón por la fe en la sangre de Jesús.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Jua 14:13 Y todo lo que pidáis en mi Nombre, eso haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo (BTx 3)
“
Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.” Jua_14:13.
No
todo creyente ha aprendido a orar todavía en el nombre de Cristo.
Pedir, no únicamente por medio de Él, sino en Su nombre, como autorizado
por Él, es un orden excelso de oración. No nos atreveríamos a pedir
algunas cosas en ese bendito nombre, pues sería una vil profanación de
Su nombre; pero cuando la petición es tan claramente recta que nos
atrevemos a hacerla en el nombre de Jesús, entonces debe ser concedida.
La
oración que es para la gloria del Padre por medio del Hijo tendrá mayor
seguridad de ser exitosa. Glorifica Su verdad, Su fidelidad, Su poder,
Su gracia. La respuesta a la oración, cuando es ofrecida en el nombre de
Jesús, revela el amor del Padre por Él, y la honra que ha puesto sobre
Él. La gloria de Jesús y la gloria del Padre están tan ligadas, que la
gracia que magnifica a la una, magnifica a la otra. El canal se torna
famoso por medio de la plenitud de la fuente, y la fuente es honrada por
medio del canal por el cual fluye. Si la respuesta a nuestras oraciones
deshonrara a nuestro Señor, no oraríamos; pero como en esto, Él es
glorificado, oraremos sin cesar en ese amado nombre en el que Dios y Su
pueblo tienen una comunión de deleite.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
