viernes, 7 de noviembre de 2014

El camino hacia el cielo para nosotros es una bajada


Luc 18:14 Os digo que éste bajó a su casa justificado antes que aquél, porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla, será enaltecido. (BTx 3)

El que se humilla será ensalzado. Lucas 18:14


Cosa fácil debería ser para nosotros humillarnos, porque ¿de qué podemos vanagloriarnos? Deberíamos ocupar el último asiento antes de que nos lo manden. Si fuéramos sensatos y sinceros, seríamos pequeños a nuestros propios ojos, sobre todo cuando nos ponemos en oración delante del Señor. En su presencia, no podemos alegar méritos, porque no los tenemos; nuestro único recurso es decir: «Dios, sé propicio a mí, pecador.
Aquí tenemos una palabra que desciende de su trono y que nos alienta. Si nos humillamos, seremos ensalzados por el Señor. El camino hacia el cielo para nosotros es una bajada. Cuando nos despojamos del egoísmo, nos vestimos de humildad que es el mejor ropaje. Nuestro Dios nos levanta por la paz y alegría del corazón, nos elevará en el conocimiento de su palabra y en la comunión con Él, en el gozo del perdón y de la justificación. El Señor reparte sus honores entre quienes los reciben para honrar al dador. Él da empleo, capacidad e influencia a los que no se envanecen con estos dones, sino que se humillan con el pensamiento de su mayor responsabilidad.
Ni Dios ni los hombres ensalzarán a quien se ensalza a sí mismo; pero Dios y los hombres buenos se unen para honrar la modestia. Oh, Señor, haz que me humille para que en ti sea yo ensalzado.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





jueves, 6 de noviembre de 2014

Nuestro contentamiento en Dios


Sal 37:4 Deléitate asimismo en YHVH, Y Él te concederá las peticiones de tu corazón. (BTx 3)

Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Salmos 37:4

El cifrar nuestro contentamiento en Dios tiene por efecto transformarnos y levantarnos por encima de los deseos carnales de nuestra naturaleza caída. La delicia de Jehová no sólo es dulce en sí misma, sino que endulza de tal modo nuestra alma que puede estar segura de que Dios puede cumplir todas sus aspiraciones. ¿No es, en verdad, una delicia saber que nuestros deseos pueden amoldarse a los deseos de Dios? Nuestra manera insensata de proceder es desear primero y trabajar después para conseguir lo que deseamos. Tal conducta no se ajusta a la voluntad de Dios, que consiste en buscarle primeramente y en esperar después todas aquellas cosas que nos serán añadidas. Si nuestro corazón está lleno de Dios hasta rebosar de gozo, el Señor se cuidará de que nada nos falte. En lugar de ir en busca de alegrías exteriores, quedémonos con Dios y tomemos las aguas de nuestra propia fuente. Él puede hacer por nosotros mucho más de lo que pueden hacer nuestros amigos. Es mejor contentarse únicamente con Dios que entristecerse con el deseo de las bagatelas del mundo. Por algún tiempo podemos sufrir contrariedades; pero si éstas sirven para acercarnos más al Señor, deberían ser tenidas en gran aprecio, porque al fin nos asegurarán el cumplimiento de todos nuestros deseos.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román



miércoles, 5 de noviembre de 2014

Para siempre es su misericordia, pero no su ira


Isa 57:16 No contenderé para siempre, Ni para siempre estaré airado, Porque delante de mí sucumbiría el espíritu y las almas que he creado. (BTx 3)

Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; pues decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he criado. Isaías 57:16

Nuestro Padre celestial no busca nuestra destrucción, sino nuestra instrucción. Si contiende con nosotros, es con un propósito bienhechor hacia nosotros. No estará para siempre en contra nuestra. Creemos que el Señor prolonga sus castigos porque tenemos poca paciencia. Para siempre es su misericordia, pero no su ira. La noche puede ser larga y pesada, pero al fin amanece un día alegre de sol. El enojo dura un poco de tiempo, y lo mismo sucede con la causa que lo produce. El Señor ama mucho a sus escogidos para no estar siempre enojado con ellos. Si siempre nos tratara como algunas veces lo hace, desmayaríamos del todo y descenderíamos sin esperanza a las puertas del sepulcro. ¡Ánimo, hermano! Soporta la prueba, que el Señor te sostendrá. El que te sacó de la nada sabe cuán débil eres y cuán escasas son tus fuerzas. Él tratará con ternura lo que ha formado con tanta delicadeza. Por lo tanto, no temas el sufrimiento presente que conduce a un futuro gozoso. El que te hirió te sanará; su breve enojo será seguido de grandes misericordias.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 



martes, 4 de noviembre de 2014

Dios no depende de medios ordinarios


2Re 3:16 y dijo: Así dice YHVH: Haced en este valle muchas zanjas, 2Re 3:17 porque YHVH dice así: No veréis viento, ni veréis lluvia, pero aquel valle se llenará de agua, y beberéis vosotros, vuestros ganados y vuestras bestias (BTx 3)

Quien dijo: Así ha dicho Jehová: Haced en este valle muchos estanques. Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia, y este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias, y vuestros ganados. 2 Reyes 3:16-17

 
Tres ejércitos hubieran perecido de sed sin la intervención del Eterno. Sin haber enviado ni nube, ni lluvia, les dio agua en abundancia. Dios no depende de medios ordinarios y puede sorprender a su pueblo con novedades que testimonian su sabiduría y su poder. De este modo reconocemos la mano de Dios mejor de lo que nos revelaría el curso normal de los acontecimientos. Si no se manifiesta a nosotros del modo que esperamos o deseamos o suponemos, con todo, de una forma u otra proveerá. Es una bendición poder mirar por encima de las causas segundas, de suerte que podamos contemplar la faz del Autor de todo.
¿Tenemos hoy gracia suficiente para hacer acequias por las cuales pueda correr la bendición de Dios? ¡Ay!, muy a menudo faltamos al no demostrar en nuestros actos una fe verdadera y práctica. Esperemos hoy la respuesta a nuestras oraciones. Obremos como aquella niña que fue al culto en que debía orarse para pedir lluvia y llevó su paraguas. Esperemos verdadera y prácticamente que el Señor nos bendiga. Hagamos muchas acequias en el valle y confiemos verlas llenas.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





lunes, 3 de noviembre de 2014

Ella hablará al fin y no será frustrada


Hab 2:3 Porque es aún visión para el tiempo señalado: ella hablará al fin y no será frustrada. Aunque tarde, aguárdala, porque sin duda vendrá, y no se retrasará. (BTx 3)


Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá; no tardará. Habacuc 2:3

Tal vez parezca que tarda la misericordia de Dios; sin embargo, es cierta. En su sabiduría divina, el Señor ha fijado un tiempo para la manifestación de su poder, y su hora es la mejor. Nosotros tenemos prisa; la vista de una bendición estimula nuestro deseo y aviva nuestro anhelo. Pero el Señor vendrá a su tiempo. Nunca llega antes de hora, pero tampoco después.
La promesa de Dios se nos presenta aquí como una cosa viva y real. Su palabra no es letra muerta, como algunas veces nos sentimos tentados a creer, cuando tarda su cumplimiento. La palabra viva viene del Dios vivo, y aunque parezca tardar, sin embargo, no es así: No llega con retraso. Tengamos paciencia y pronto veremos la fidelidad del Señor. Ninguna promesa suya se perderá en el silencio; «al fin hablará» .
¡Qué palabras tan consoladoras dirá al oído del creyente! Ninguna promesa suya deberá ser renovada como una letra que no ha sido pagada a su debido tiempo: «No tardará».
Ven, alma mía, ¿no puedes esperar a tu Dios? Descansa en Él y permanece tranquila con inefable calma.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román




domingo, 2 de noviembre de 2014

El camino de las riquezas del cielo


Sal 84:11 Porque sol y escudo es YHVH ’Elohim, Favor y honor concede YHVH, No quitará el bien a los que andan en integridad. (BTx 3)

No quitará el bien a los que andan en integridad. Salmos 84:11

 
El Señor puede rehusarnos muchas cosas agradables, pero nunca nos quitará «el bien». Él sabe lo que nos conviene. Algunas cosas son buenas indudablemente, y éstas, con sólo pedirlas a nuestro Señor Jesucristo, las obtendremos. La santidad es buena, y Dios nos la dará gratuitamente. Con gusto nos concederá la victoria sobre nuestras malas inclinaciones, sobre nuestro carácter y los malos hábitos. Debemos quedar satisfechos de haberla obtenido. El nos dará, además, la seguridad completa, la comunión íntima con Él, el conocimiento de toda la verdad, y la confianza que prevalece ante su trono de gracia. Si no poseemos estos dones, es porque nos falta la fe para recibirlos, no porque Dios sea tacaño en dárnoslos. Una calma, un estado de serenidad, mucha paciencia y amor ferviente, todo eso nos lo dará si diligentemente lo buscamos. Empero hemos de andar «en integridad». En nuestra conducta no ha de haber propósitos contradictorios, ni caminos torcidos, ni hipocresía, ni engaño. Si no procedemos rectamente, Dios no puede favorecernos, porque eso sería premiar el pecado. El camino de la integridad es el camino de las riquezas del cielo, tan grandes que incluyen todo bien. ¡Magnífica promesa que hemos de invocar en la oración! Doblemos nuestras rodillas, y oremos.

La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román





sábado, 1 de noviembre de 2014

¿Qué hará?


Fiel es el que os ha llama, el cual también lo hará. 1 Tesalonicenses 5:24

¿Qué hará? Nos santificará en todo. Examinad el versículo anterior. El Señor continuará su obra de purificación hasta que seamos perfectos. Para «que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo». No permitirá que abandonemos su gracia, ni que caigamos bajo el dominio del pecado. ¡Cuán inmensos son estos favores! Bien podemos adorar al dador de dones tan inefables.
¿Quién hará esto? El Señor que nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable, de la muerte del pecado a la vida eterna en Cristo Jesús. Sólo Él puede venir del Dios de toda gracia.
¿Por qué lo hará? ¡Porque «es fiel»! Fiel a su promesa de salvar al creyente; fiel a su Hijo, cuya recompensa es que su pueblo sea presentado sin mancha delante de Él; fiel a su obra que ha comenzado en nosotros, por un llamamiento eficaz. Los santos pueden confiar no en su propia fidelidad, sino en la fidelidad de Su Señor.
¡Ven, alma mía! Puedes empezar un mes oscuro con un gran banquete. Afuera puede haber tinieblas; pero dentro debe resplandecer la luz del sol.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román