Deu
7:22 El Señor tu Dios expulsará a las naciones que te salgan al paso,
pero lo hará poco a poco. No las eliminarás a todas de una sola vez,
para que los animales salvajes no se multipliquen ni invadan tu
territorio. (BTx 3)
Y Jehová tu Dios echará a estas naciones de delante de ti poco a poco. Deuteronomio 7:22
No esperemos ganar victorias para el Señor Jesús de un solo golpe. Los principios del mal y los malos hábitos con dificultad se abandonan. En ciertos lugares, se necesitan años de trabajo para extirpar alguno de los muchos vicios que mancillan a sus habitantes. Hemos de continuar la guerra con todas nuestras energías, aun cuando no veamos el resultado.
Nuestro trabajo en este mundo es conquistar para Jesús. Nada de compromisos, sino exterminio total.
Tampoco hemos de buscar la popularidad, sino hacer guerra sin cuartel a la iniquidad. La incredulidad, la superstición, la bebida, la impureza, la opresión, la frivolidad, el error; todo debe desaparecer.
Sólo nuestro Dios puede hacerlo. El trabaja para sus fieles servidores, y, bendito sea su nombre, porque ha prometido que así obrará. «Jehová tu Dios echará a estas gentes de delante de ti». Mas lo hará poco a poco para que aprendamos a ser perseverantes, para que aumente nuestra fe, vigilemos constantemente y evitemos toda confianza carnal. Demos gracias a Dios por el más pequeño éxito, y oremos para que nos sean concedidos otros. Nunca enfundemos la espada hasta que toda la tierra sea ganada para Cristo.
¡Ánimo, alma mía! ¡Sigue poco a poco, porque
muchos pocos harán un ejército grande!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Jer
50:20 En aquellos días se buscará la iniquidad de Israel, pero ya no
se encontrará. En aquel tiempo se buscarán los pecados de Judá, pero ya
no se hallarán, porque yo perdonaré a los que deje con vida—afirma el
Señor— (BTx 3)
En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, la maldad de Israel será buscada, y no aparecerá; y los pecados de Judá, y no se hallarán; porque perdonaré a los que yo hubiese dejado. Jeremías 50:20
¡Extraordinaria
promesa! ¡Cuán amplio es el perdón que aquí se ofrece a las naciones
pecadoras de Israel y Judá! De tal manera será quitado el pecado que no
aparecerá.
¡Gloria al Dios perdonador!
Satanás
busca los pecados para acusarnos; nuestros enemigos los buscan para
culparnos y nuestra propia conciencia los busca con un deseo morboso.
Pero cuando el Señor nos aplica la sangre preciosa de Jesús, ningún
temor hemos de tener a ese examen, porque no aparecerán, «no se
hallarán».
El Señor ha hecho que no existan más los pecados de su pueblo. Él ha puesto fin al pecado y expiado la iniquidad. El sacrificio de Jesús ha hundido todos nuestros pecados en lo profundo del mar, y esto nos inunda de gozo. Dios
mismo es el que otorga el perdón a sus escogidos. Su palabra de gracia
es no solamente la de un rey, es la palabra de un Dios. Él da la
absolución y somos absueltos. Él es nuestra propiciación, y su pueblo
está fuera de todo temor de condenación. ¡Bendito sea el nombre de
nuestro Dios que aniquila nuestros pecados!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Isa 45:22 »Volved a mí y sed salvos,todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay ningún otro. (BTx 3)
Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra; porque yo soy Dios, y no hay más. Isaías 45:22
Esta es una de las más grandes promesas y el fundamento de nuestra vida espiritual. La salvación viene por una mirada de Aquél que es «Dios justo y Salvador». ¡Cuán sencillo es el mandato! «Mirad a mí». ¡Y cuán razonable la demanda! En verdad, la criatura debe mirar al Creador. Durante mucho tiempo, hemos mirado a otras partes, justo es que miremos a quien nos invita a esperar en Él y nos promete la salvación.
¡Solamente una mirada! ¿Por qué no mirar ahora mismo? Nada nuestro debemos traer, sino mirar hacia arriba, a nuestro Señor en su trono al que subió desde la Cruz.
Una mirada no requiere ni preparación ni esfuerzo violento; no necesita inteligencia, ni sabiduría, ni riqueza, ni fuerza. Cuanto necesitamos está en el Señor, nuestro Dios, y si a Él sólo miramos, todo será nuestro y seremos salvos. Todos los que estáis lejos, venid acá y mirad ¡Vosotros, términos de la tierra, volved vuestros ojos! Desde las regiones más lejanas puedan ver los hombres el sol y gozar de su luz; del mismo modo, vosotros que os halláis al borde del infierno podéis con una sola mirada recibir la luz de Dios, la vida del cielo, la Salvación de Jesucristo, que es Dios, y, por lo tanto, puede salvar.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Sal 107:9 ¡Él apaga la sed del sediento,y sacia con lo mejor al hambriento! (BTx 3)
Porque sacia el alma menesterosa, y llena de bien al alma
hambrienta. Salmos 107:9
Bueno es tener deseos, y cuanto más fervientes sean, mejor. El Señor saciará los deseos del alma, por grandes que sean, y por mucho que nos preocupen. Deseamos muchos y Dios dará en abundancia. Nuestro estado de ánimo nunca estará en equilibrio mientras estemos contentos connosotros mismos y nos sintamos libres de deseos. Esta sed de mayores gracias, estos gemidos indecibles, señales son de crecimiento, y nuestro anhelo debería ser sentirlos con mayor intensidad. ¡Espíritu bendito, haz que suspiremos y clamemos por cosas mejores!
El hambre no es una sensación agradable. Sin embargo, son bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia. Estas almas no sólo serán aliviadas, sino también saciadas. No se saciarán con un alimento ordinario, sino que su comida será digna de su Señor, porque serán saciadas por el mismo Dios.
Venid, no os entristezcáis porque haya heladas y venga el hambre. Oigamos la voz del Salmista cuando desea y ansía ver a Dios engrandecido. «Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres».
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Hag
2:19 ¿Queda todavía alguna semilla en el granero? ¿Todavía no producen
nada la vid ni la higuera, ni el granado ni el olivo? ¡Pues a partir de
hoy yo os bendeciré!» (BTx 3)
Mas desde este día os bendeciré. Hageo 2:19
Desconocemos el futuro; sin embargo, aquí tenemos un espejo donde podemos ver los días venideros. El Señor dice: «Desde este día daré bendición».
Vale la pena tener en cuenta las circunstancias en que se hizo esta promesa. Las cosechas habían sido malas a causa del tizón y del granizo por el pecado del pueblo. Pero el Señor vio que los así castigados comenzaban a obedecer su palabra y a reconstruir su templo; por eso les dice: «desde el día que se echó el cimiento al templo de Jehová; poned vuestro corazón.
Desde este día daré bendición». Si hasta el presente hemos
vivido en el pecado y el Espíritu Santo nos induce a separarnos de él, podemos contar con la bendición del Señor. Su sonrisa, su Espíritu, su gracia y la revelación más amplia de su verdad, todo nos manifiesta una espléndida bendición. Tal vez sufriremos una mayor oposición de los hombres a causa de nuestra fidelidad, pero entraremos en una comunión más íntima con Dios y en una visión más clara de que hemos sido aceptados por Él.
Señor, quiero ser más fiel y más exacto en obedecer tu doctrina y según tus preceptos, te ruego, pues, por el Señor Jesucristo, que aumentes la bendición de mi vida cotidiana desde ahora y para siempre.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Zac
12:8 Aquel día YHVH será escudo al habitante de Jerusalem; aquel día el
más débil de entre ellos será como David, y la casa de David será como
’Elohim: como el ángel de YHVH delante de ellos. (BTx 3)
En aquel día Jehová defenderá el morador de Jerusalén; el que entre ellos fuere débil, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como Dios, como el ángel de Jehová delante de ellos. Zacarías 12:8
Uno de los medios más a propósito con que Dios cuenta para defender a su pueblo es fortalecerle con el poder interior de que Dios les llena. Los hombres son mejores que las murallas, y la fe es más fuerte que los castillos.
El Señor puede tomar el más flaco de entre nosotros y hacerle como a David, campeón de Israel. ¡Señor, haz esto conmigo! Infúndeme tu poder y lléname de santo valor para que pueda hacer frente al gigante con honda y piedra y confiando en el Señor.
El Señor puede hacer que sus mejores campeones sean todavía más fuertes de lo que son; David puede ser como un ángel, el ángel de Jehová. Esto sería ciertamente una manifestación maravillosa, pero posible, porque Dios lo dice: ¡Señor, obra así con nuestros más poderosos testigos! Muéstranos lo que puedes hacer, es decir, elevar a tus fieles siervos a una altura de gracia y santidad tan grande que claramente se vea que es sobrenatural. Cumple en este día tu promesa con toda la iglesia, por amor a Jesucristo. Amén.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Sal 94:14 Porque YHVH no abandonará a su pueblo, Ni desamparará a su heredad (BTx 3)
Porque no abandonará Jehová a su pueblo, ni desamparará su heredad. Salmos 94:14
Dios no dejará ni siquiera a uno de ellos.
Los hombres tienen sus desamparados; Dios no tiene ninguno, porque su elección es inmutable y su amor eterno. Nadie podrá encontrar una sola persona que haya sido abandonada por Dios después de haberse revelado a ella para ser su salvación.
Esta verdad se menciona en el Salmo para regocijo de las almas afligidas. El Señor castiga a los suyos, pero no los desampara. El resultado de esta doble acción de la ley de la vara es nuestra enseñanza, y fruto de ésta es un espíritu tranquilo y un espíritu sensato que producen descanso. Los impíos quedan solos hasta que sea cavada la fosa en la que caerán y serán tomados; mas los justos serán llevados a la escuela con el fin de que se hallen preparados para los gloriosos destinos que les esperan. El juicio volverá y acabará la obra de la justicia en los rebeldes, pero también volverá para justificar a los sinceros y piadosos. Por tanto, podemos sufrir la vara del castigo con sumisión tranquila, porque es señal de amor y no de ira.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román