Deu 31:8 YHVH es el que va delante de ti. Él estará contigo, no te dejará ni te desamparará. No temas ni desmayes. (BTx 3)
Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides. Deuteronomio 31:8
He aquí una declaración que si tenemos en perspectiva una empresa o una lucha peligrosa, nos infundirá valor para acometerla. Si Jehová va delante de nosotros, estaremos seguros siguiéndole. ¿Quién puede oponerse a nuestro paso si el mismo Señor va a la vanguardia? ¡Compañeros de armas, avanzad con decisión! ¿Por qué dudamos cuando la victoria es nuestra?
El Señor no sólo va delante: está con nosotros. Arriba, debajo, alrededor y dentro, está el Omnipotente, el Omnisciente. En todo tiempo y por la eternidad, estará con nosotros como lo ha estado hasta el presente. ¡Qué fuerza no debe imprimir a nuestro brazo este pensamiento! ¡Levantaos con intrepidez, soldados de la Cruz, porque Jehová de los ejércitos es con nosotros!
Porque va delante de nosotros y con nosotros, nunca cesará de ayudarnos. Él no puede faltar a su palabra y jamás faltará; seguirá prestándonos su ayuda según nuestra necesidad, hasta el fin. Tampoco nos desamparará. Siempre será poderoso para darnos fuerza y ayuda hasta que hayan terminado los días de la lucha.
No nos intimidemos; porque Jehová de los ejércitos irá con nosotros a la batalla, soportará el ardor de la lucha y nos dará la victoria.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Isa
28:16 Por tanto, Adonay YHVH dice así: He aquí Yo pongo por fundamento
en Sión una piedra, Piedra probada, angular, preciosa, de cimiento
estable. El que crea, no será conturbado. (BTx 3)
El que creyere, no se apresure. Isaías 28:16
Se apresurará a guardar los mandamientos del Señor, pero no con impaciencia ni de un modo impropio. No se apresurará a huir porque no le dominará el temor que causa pánico. Cuando otros huyan desatinadamente de acá para allá, el creyente permanecerá tranquilo y reposado, y así podrá obrar con sabiduría en la hora de la prueba.
No se apresurará en sus esperanzas deseando en el acto lo bueno que apetece, sino que esperará hasta que Dios lo quiera. Algunos se desazonan e impacientan por tener el pájaro en la mano, porque creen que la promesa del Señor es como el buitre volando, y que no la alcanzarán. Los creyentes saben esperar.
No se apresurará en lanzarse al mal o a cometer actos dudosos. La incredulidad siempre es activa y acarrea la ruina; pero la fe sólo tiene prisas en aquello que puede proporcionarle éxitos, y por eso no siente la necesidad de tornar al camino que siguió imprudentemente.
¿Qué hago yo? ¿Creo y, por tanto, guardo el paso del creyente que es andar con Dios? Descansa en el Señor y espera en Él! ¡Alma mía, hazlo así inmediatamente!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Deu
28:8 YHVH mandará la bendición a tus graneros y a todo lo que emprenda
tu mano, y te bendecirá en la tierra que YHVH tu Dios te da. (BTx 3)
Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano. Deuteronomio 28:8
Si obedecemos al Señor, nuestro Dios, Él bendecirá todo lo que nos da. Las riquezas, cuando son bendecidas por Dios, no serán una maldición Cuando los hombres, por tener más de lo que necesitan, empiezan a guardar en sus graneros, pronto cunde la podredumbre de la avaricia o el tizón de la dureza del corazón. Mas no sucede así en los dones de Dios. La discreción administra los ahorros, la generosidad dirige los gastos, la gratitud mantiene la consagración, y la alabanza aumenta el gozo. ¡Cuán bueno es tener la bendición de Dios sobre la caja de nuestros caudales y sobre todas nuestras cuentas corrientes! ¡Cuán favorecidos somos con esta última
frase! «Enviará Jehová la bendición a todo aquello en que pusieres tu mano». Jamás pondríamos nuestra mano sobre cosa alguna que no fuera digno de la bendición de Dios, ni tampoco la emprenderíamos sin oración y fe.
¡Qué privilegio poder esperar la ayuda del Señor en cada empresa! Hablamos de personas con buena suerte; la bendición de Dios es mejor que la buena suerte. Nada es la
protección de los grandes comparada con el favor de Dios. Bien está la confianza en nosotros mismos, pero la bendición de Dios vale infinitamente más que todos los éxitos del talento, del ingenio o del buen tacto.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Éxo 33:14 Y Él dijo: ¿Mi presencia habrá de ir contigo y darte reposo? (BTx 3)
Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. Éxodo 33:14
¡Preciosa promesa! Señor, dame la gracia de apropiármela personalmente. A veces tenemos que salir de nuestra morada, porque no tenemos aquí ciudad permanente. Con frecuencia sucede que cuando nos sentimos más felices en un lugar, somos repentinamente llevados a otra parte. Para este mal tenemos un antídoto seguro: el Señor nos acompañará. Su rostro es su favor, su presencia, cuidado y poder siempre estarán con nosotros en cada paso de nuestra vida. Esto significa más de lo que dice; porque realmente Él lo es todo. Si Dios está con nosotros, poseemos el cielo y la tierra. ¡Ven conmigo, Señor, y envíame adonde te plazca!
Empero buscamos un lugar de reposo. El texto lo promete. Tendremos descanso que Él sólo nos da, que procede de Él y en el cual nos guarda. Su presencia nos hará descansar aun cuando estemos de camino, aun en medio de la batalla. ¡Descanso! Palabra bendita. ¿Pueden disfrutar de él los mortales? Sí, aquí está la promesa y por fe podemos pedir su cumplimiento. El descanso viene del Consolador, del Príncipe de Paz y del Padre glorioso que al séptimo día descansó de sus obras. Estar con Dios es descansar en el más amplio sentido de la palabra.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Jua
16:20 De cierto, de cierto os digo que vosotros lloraréis y os
lamentaréis, y el mundo se alegrará. Vosotros os entristeceréis, pero
vuestra tristeza se convertirá en gozo (BTx 3)
Vuestra tristeza se convertirá en gozo. Juan 16:20
La tristeza que les embargaba era la muerte de su Señor y Maestro, la cual se trocó en gozo cuando resucitó y se mostró en medio de ellos. Así serán transformadas todas las penas de los santos, aun aquellos que parecen ser manantial perenne de amargura.
Cuanto mayor sea la tristeza, mayor será el gozo. Si tenemos cargas de tristeza, con el poder de Dios pueden convertirse en toneladas de alegría. Por tanto, cuanto más amarga sea la pena, más sabroso será el placer; la oscilación del péndulo a la izquierda, lo hará subir más en la parte derecha. El recuerdo de la pena dará por contraste un sabor más delicioso a las alegrías que seguirán. El brillo del diamante resplandecerá más sobre un fondo negro.
¡Alma mía, esfuérzate! Dentro de poco estaré tan alegre como triste estoy ahora. Jesús me dice que, por una alquimia celestial, mi tristeza se tornará en gozo. Ignoro cómo sucederá esto, pero lo creo, y empiezo a cantar anticipadamente.
Esta depresión de espíritu no durará mucho; pronto estaré en el cielo con los que se gozan y alaban al Salvador día y noche, y allí cantaré la misericordia que me liberó de mis aflicciones.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Zac
4:7 ¿Quién te crees tú, gigantesca montaña? ¡Ante Zorobabel sólo eres
una llanura! Y él sacará la piedra principal entre gritos de alabanza a
su belleza (BTx 3)
¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella. Zacarías 4:7
Tal vez, en este momento, encontremos en nuestro camino una montaña de dificultades, miserias, necesidades, y nuestra razón natural no encuentra medio alguno para saltar por encima, cruzarla, o buscar otro camino. Mas si interviene la fe, inmediatamente desaparece la montaña o se convierte en llanura. Mas ante todo la fe ha de oír la palabra del Señor: «No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos». Esta gran verdad es el secreto que nos hace afrontar las pruebas insuperables de la vida. Comprendo que nada puedo hacer y toda confianza en los hombres es vanidad. «No con ejército». Comprendo que no se debe confiar en ninguno de los medios visibles, sino en el poder del Espíritu invisible. Sólo Dios puede obrar, y no han de contar los medios humanos. Si ciertamente el Dios Todopoderoso cuida de los intereses de su pueblo, entonces los montes desaparecerán. Los mundos son en su mano tan leves como la pelota en manos del niño; Él puede concederme este poder. Si el Señor me manda que traslade los Alpes, podré hacerlo en su nombre. Puede ser una gran montaña, pero aun mi flaqueza podrá reducirlo a llanura, porque el Señor lo ha dicho: ¿De qué temeré si Dios está por mí?
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Sal 103:9 No sostiene para siempre su querella ni guarda rencor eternamente (BTx3)
No contenderá para siempre, ni para siempre guardará él enojo. Salmos 103:9
Dios algunas veces contenderá; de lo contrario, no sería un padre sabio para hijos tan pobres y extraviados como somos nosotros. Su reprensión hace sufrir a los corazones sinceros, porque entonces sienten cuán profundamente le han ofendido, y cuán dignos son de su desagrado. Nosotros sabemos qué significa su reprensión, y nos doblegamos ante su voluntad, lamentando el habernos atraído su enojo. ¡Cuánto consuelo encontramos en estas líneas!
«No contenderá para siempre». Si nos arrepentimos y volvemos a Él con corazón quebrantado, decididos a dejar el pecado, Él nos sonreirá inmediatamente. No le place mirar con enojo a los que ama; su gozo es que nuestro gozo sea cumplido.
Venid, busquemos su rastro, sin desesperarnos ni desalentarnos. Amemos al Dios que nos reprende, y pronto cantaremos: «Tu furor se apartó y me has consolado». ¡Fuera tristes presagios, que son como cuervos que turban mi alma!
¡Entrad vosotras, palomas gozosas, esperanzas luminosas, recuerdos gratos! El juez que nos perdonó en otro tiempo, es ahora Padre que nos perdonará de nuevo, y en su amor inefable y eterno nos gozaremos.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román