Sal 29:11 YHVH dará fuerza a su pueblo, YHVH bendecirá a su pueblo con la paz. (BTx 3)
Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz. Salmos 29:11
David acaba de oír la voz del Señor en una tormenta y ha visto su poder en la tempestad descrita en este Salmo; ahora, en la calma que sigue a la tormenta, es prometido ese poder sobrenatural, por el que son sacudidos el cielo y la tierra, para fortaleza de los escogidos. El que dispara su arco certero dará a sus redimidos alas de águila, el que estremece la tierra con su voz, espantará los enemigos de sus siervos, y dará paz a sus hijos. ¿Por qué somos tan apocados cuando contamos con una fortaleza divina? ¿Por qué nos turbamos cuando estamos en posesión de la paz del Señor? Jesús, el Dios fuerte, es nuestra fortaleza, revistámonos de Él para emprender el trabajo que nos manda. Jesús, bendito Señor, es también nuestra paz;
descansemos en Él hoy, y cesarán nuestros temores. ¡Qué bendición tenerle por fortaleza nuestra, por nuestra paz, desde ahora y para siempre!
El mismo Dios, que anda sobre la tempestad en los días de tormenta, dominará también nuestras tempestades y tribulaciones y nos mantendrá en paz. Tendremos fortaleza para resistir tormentas, y canciones para el tiempo de bonanza. Cantemos ahora a Dios, nuestra fortaleza y nuestra paz. ¡Arrojemos los pensamientos sombríos! ¡Levántese la fe y la esperanza!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Isa
43:2 Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo, La corriente no te
anegará; Cuando andes por el fuego, no te quemarás, Ni la llama arderá
en ti. (BTx 3)
Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Isaías 43:2
No hay puente; forzosamente hemos de pasar por las aguas y sentir el ímpetu de los ríos. En la inundación, la presencia de Dios es mejor que una barca. Seremos probados, mas saldremos victoriosos, porque el mismo Dios, más poderoso que las muchas aguas, estará con nosotros. Si por algún tiempo parece que está lejos de nosotros, es indudable que siempre estará con su pueblo, en medio de las dificultades y peligros. Las tristezas de la vida pueden llegar a su colmo, pero el Señor presta su ayuda adecuada según las necesidades.
Los enemigos del Señor pueden sembrar nuestro camino de peligros: persecuciones crueles, que para nosotros son como un horno ardiente, ¿qué? Andaremos sobre las ascuas. Si Dios está con nosotros, no nos quemaremos; ni siquiera se percibirá en nosotros el olor del fuego.
¡Qué maravillosa seguridad tiene el peregrino nacido del cielo y que al cielo va! Muchas aguas no le ahogarán, ni el fuego le consumirá. Tu presencia, oh Señor, es la protección de tus santos contra los múltiples peligros del camino. Haz que con fe me entregue a ti, y mi espíritu entrará en reposo.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Isa 33:16 Ése morará en las alturas, Picachos rocosos serán su refugio, Se le dará su pan, Y sus aguas estarán seguras. (BTx 3)
Éste
habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio;
se le dará su pan, y sus aguas serán ciertas. Isaías 33:16
El hombre que ha recibido de Dios la gracia de ser intachable en su vida vive en la más completa seguridad. Habita en las llanuras, por encima del mundo, fuera de los tiros del enemigo y cerca del cielo. Siente generosos deseos y se inspira en elevados móviles; se regocija en los montes, del amor eterno donde mora. Fortalezas de rocas serán su refugio, porque lo más consistente en el universo son las promesas y los propósitos del Dios inmutable, y éstos son la defensa del creyente sumiso.
«Se les dará su pan». De este modo será sustentado por una gran promesa. El enemigo no puede escalar el castillo, ni derribar la muralla, de suerte que la fortaleza no pueda ser tomada ni por asalto, ni por el hambre. El Señor que hizo llover el maná en el desierto guardará a su pueblo con cuantiosas reservas, aun cuando se vea cercado de enemigos que quisieran rendirlos por el hambre.
¿Y si falta agua? Imposible, porque «sus aguas serán ciertas». Dentro de la fortaleza inexpugnable, hay un manantial perenne. El Señor se cuida de que nada falte. Nadie podrá tocar al ciudadano de la verdadera Sión. Por fiero que el enemigo sea, el Señor guardará a sus escogidos.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Sal 91:4 Con sus plumas te cubrirá Y debajo de sus alas hallarás refugio, Escudo y adarga es su verdad. (BTx 3)
Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. Salmos 91:4
¡Qué símil tan placentero! Como la gallina protege a sus polluelos debajo de sus alas, así el Señor defenderá a su pueblo y le permitirá refugiarse en Él. ¿No hemos visto a los polluelos asomarse por debajo de las alas de su madre? ¿No hemos oído su piar gozoso? Refugiémonos en Dios y sentiremos una paz soberana sabiendo que Él nos guarda. Mientras nos cubre el Señor, tenemos confianza. Sería extraño que no fuera así. ¿Cómo podemos desconfiar de Dios cuando Él mismo es casa y hogar, refugio y descanso para nosotros? Siendo así, bien podemos lanzarnos en su nombre a la guerra estando seguros de su guarda. Necesitamos escudo y adarga, y cuando, como el polluelo, confiamos plenamente en el Señor, sabemos que su verdad nos arma de pies a cabeza. Dios no puede mentir; ha de ser fiel a su pueblo y su promesa se cumplirá. Esta verdad es el único escudo que necesitamos. Detrás de Él, podemos desafiar todos los dardos del enemigo.
¡Ven, alma mía! Escóndete bajo sus alas, que son tan grandes, y desaparece entre sus plumas, que son tan suaves! ¡Qué contenta estás!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Eze
34:25 Estableceré con ellas un pacto de paz, y haré que no haya más
bestias malas en la tierra, y habitarán seguras en el desierto, y
dormirán en los bosques. (BTx 3)
Y estableceré con ellos pacto de paz, y quitaré de la tierra las fieras; y habitarán en el desierto con seguridad, y dormirán en los bosques. Ezequiel 34:25
Es una gracia extraordinaria que Dios condescienda en establecer un pacto con el hombre, criatura débil, pecadora y mortal. Pero el Señor ha quedado así comprometido por medio de un solemne contrato, del cual no se apartará jamás.
En virtud de este pacto, estamos seguros. Así como los leones y lobos son ahuyentados por los pastores, así también huirán las influencias perniciosas. El Señor nos guarda de todo lo que pueda dañarnos o destruirnos; las malas bestias serán exterminadas de la tierra. ¡Oh, Señor, haz que esta promesa se cumpla entre nosotros!
El pueblo de Dios gozará de la seguridad en los sitios de mayor peligro; los desiertos y los bosques se trocarán en pastos y rediles para la manada de Cristo. Si el Señor no mejora nuestro sitio, nos mejorará a nosotros en Él. El desierto no es un lugar habitable, pero el Señor puede poblarlo; en los bosques no podemos dormir tranquilos, mas en ellos Dios dará a sus hijos el sueño reparador. Nada, ni de fuera ni de dentro, debe espantar al hijo de Dios. Por fe, el desierto puede convertirse en jardín del cielo, y los bosques en la puerta de la gloria.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Sal 16:8 A YHVH he puesto siempre delante de mí, Porque está a mi diestra, no seré conmovido. (BTx 3)
A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra no seré conmovido. Salmos 16:8
Tal es la mejor manera de vivir. Teniendo siempre a Dios delante de nuestros ojos, gozaremos de la más sublime compañía, del consuelo mas dulce y de la más poderosa influencia. Este ha de ser nuestro propósito: «Ha puesto» y mantenido con decisión. Mirar siempre el ojo del Señor y oír su voz, tal debe ser la posición normal del hombre piadoso. Su Dios está cerca de Él, llenando su horizonte, trazando el camino de su vida y ofreciéndole tema para sus meditaciones. ¡Cuantas locuras y pecados evitaríamos, cuántas virtudes practicaríamos, y de cuántos goces disfrutaríamos si siempre tuviéramos al Señor delante de nosotros! ¿Y por qué no? Este es el secreto de nuestra seguridad. Con el Señor siempre a nuestro lado, nos sentimos seguros porque le tenemos cerca. Está a nuestra diestra para guiarnos y ayudarnos, por tanto, no nos espanta ni el temor, ni la violencia, ni el engaño, ni la ligereza de los hombres. Cuando Dios se mantiene a nuestra diestra, nos mantenemos derechos. ¡Venid, enemigos de la verdad! Lanzaos contra mí como furiosa tempestad.
Dios me sostiene; Dios está conmigo. ¿De quién he de atemorizarme?
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Pro 10:9 El que camina en integridad anda confiado, Pero el que pervierte sus caminos será puesto en descubierto. (BTx 3)
El que camina en integridad anda confiado. Proverbios 10:9
Su andar será lento, pero seguro. El que se afana por ser rico no será inocente ni estará seguro; mas aquel que permanece firme en la integridad y persevera en ella, si no consigue riquezas, ciertamente tendrá paz. Cuando hacemos lo que es justo y bueno, somos como el que anda sobre la peña, porque estamos seguros de que nuestros pies se apoyan en terreno sólido. En cambio, el más grande éxito alcanzado por medios ilícitos, siempre será incierto y engañador. Quien así lo ha obtenido, de continuo andará temeroso de que llegue el día de las cuentas y pierda todas sus ganancias.
Sigamos el camino de la verdad y la justicia, y con la gracia de Dios, imitemos a nuestro Señor y Maestro en cuya boca jamás hubo engaño. No temamos a la pobreza ni el ser tratados con menosprecio. Nunca realicemos acto alguno que nuestra conciencia no pueda justificar.
Si perdemos nuestra paz, perdemos una cuantiosa fortuna. Siguiendo el camino trazado por Dios, y no apartándonos jamás de los dictámenes de nuestra conciencia, nuestro camino estará al abrigo de cualquier accidente.
«¿Quién es aquel que os podrá dañar, si vosotros seguís el bien?»
Tal vez seremos llamados necios si nos mantenemos íntegros; empero donde se pronuncia un juicio infalible, seremos tenidos por cuerdos.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román