Apo
21:5 Y el que está sentado en el trono dijo: He aquí que hago nuevas
todas las cosas, y dijo: Escribe: Estas palabras son fieles y verdaderas
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Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Apocalipsis 21:5
¡Gloria sea dada a su nombre! Todas las cosas necesitan ser renovadas, porque desgraciadamente están rotas y gastadas por el pecado. Tiempo es ya de que el vestido viejo sea arrollado y desechado, y de que la creación entera se vista de fiesta. Pero nadie, sino el Señor que las creó, puede hacer nuevas todas las cosas, porque tanto poder se necesita para sacar algo del mal, como de la nada. El Señor Jesús ha emprendido la obra y es capaz de ejecutarla. Él ya ha comenzado y durante siglos ha perseverado en renovar los corazones y el orden de la sociedad. Pronto renovará por completo la constitución del gobierno de los hombres, y la humana naturaleza será transformada por la gracia. Día llegará en que el cuerpo será hecho de nuevo y resucitará a la semejanza de su cuerpo glorioso.
¡Qué gozo pertenecer a un reino en el cual todo se está renovando por el poder de su Rey! No morimos, sino que avanzamos hacia una vida más gloriosa. A pesar de la oposición de los agentes del mal, nuestro glorioso Jesús está realizando su propósito haciéndonos «nuevos», y haciendo «nuevas» todas las cosas que nos rodean, y tan llenas de hermosura como cuando al principio salieron de las manos de su Creador.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Zac
14:7 Será un día, el cual es conocido por YHVH, que no será ni día ni
noche, sino que al anochecer seguirá habiendo luz. (BTx 3)
Sucederá que al caer la tarde habrá luz. Zacarías 14:7
Esto es sorprendente, porque todo indica que, al atardecer, oscurece. Dios acostumbra a obrar de un modo tan distinto a como obramos nosotros, tan por encima de nuestros temores y esperanzas, que nos quedamos sorprendidos y obligados a adorar su gracia soberana. No acontecerá con nosotros según los augurios de nuestro corazón: la oscuridad no llegará a ser como la noche, sino que repentinamente se esclarecerá como el día. Nunca desmayemos. En los tiempos más adversos, confiemos en el Señor, porque Él cambia la oscuridad de la muerte en la claridad de la mañana. Cuando el trabajo de fabricar ladrillos se dobló entonces es cuando apareció Moisés, y cuando abunda la tribulación, es señal de que nos acercamos al final.
Esta promesa debe ayudarnos a ser pacientes.
Tal vez la luz no amanecerá del todo hasta que nuestras esperanzas estén totalmente agotadas esperando todo el día en vano. Para el impío el sol se pone cuando aún es de día; para el justo se levanta cuando casi es de noche. ¿No podemos esperar con paciencia aquella luz divina, que tal vez tarde en llegar, pero que es digna de ser esperada?
Y ahora, alma mía, acepta esta palabra y canta al que te bendecirá en vida y en muerte, de modo que sobrepujará todo lo que tú has visto y esperado en tus mejores días.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Isa 30:15 Pues así decía el Soberano, YHVH, el Santo de Israel: Vuestra salvación está en volveros a mí y tener calma; Vuestra fortaleza consiste en confiar y estar tranquilos; pero no quisisteis (BTx 3)
En quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Isaías 30:15
Siempre será una debilidad acongojarse y preocuparse, desconfiar y cavilar. ¿Qué provecho sacamos de esto? ¿Qué conseguimos con la duda y el enojo? ¿Acaso no nos incapacitamos para la acción y turbamos nuestro espíritu de suerte que no seamos capaces de tomar una decisión prudente? Nos hundimos con nuestros esfuerzos cuando podíamos salir a flote por la fe.
¡Quién tuviera la gracia de permanecer tranquilo! ¿Por qué corremos de casa en casa para contar la triste historia que nos aflige cada vez más que la repetimos? Y si nos quedamos en nuestra casa, ¿por qué lloramos angustiosamente pensando en cosas que tal vez no se realizarán? Bueno sería refrenar la lengua, pero mejor sería conservar el corazón tranquilo.
¡Ojalá pudiéramos estar sosegados y conocer que Jehová es Dios! ¡Quién pudiera tener la gracia de confiar en Dios! El Santo de Israel tiene que defender y librar a los suyos; no puede volverse atrás de sus compromisos. Ciertos podemos estar de que cada palabra suya permanecerá, aunque se moviesen los montes. Él es digno de nuestra fe, y si confiamos en Él, podremos ser tan felices como los espíritu delante de su trono.
Vuelve, alma mía, a tu reposo, y reclina tu cabeza en el pecho de tu Señor Jesús.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Sal 37:3 Confía en YHVH y practica el bien; Habita en la tierra y apaciéntate de la fidelidad (BTx 3)
Confía en Jehová, y haz el bien; y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Salmos 37:3
Creer y obrar son inseparables en el orden establecido por el Espíritu Santo. Deberíamos tener fe y esa fe debería obrar. La fe en Dios nos hace obrar santamente; confiamos en Dios para el bien, y obramos lo que es bueno. No permanecemos inactivos porque confiamos, sino que nos despertamos y esperamos que el Señor obrará por medio de nosotros.
No es nuestra condición acongojarnos y hacer mal, sino esperar y hacer bien; no podemos confiar sin obrar, ni obrar sin confiar.
Nuestros enemigos, si pudieran, tratarían de desarraigarnos, pero confiando y obrando bien, viviremos en la tierra. No iremos a Egipto, sino que permaneceremos en la tierra de Enmanuel, la providencia de Dios, Canaán del pacto de amor.
Los enemigos de Dios no podrán tan fácilmente deshacerse de nosotros, ni echarnos fuera, ni quebrantarnos. Donde Dios nos ha dado un nombre y un lugar, allí permaneceremos.
¿Y qué decir de la provisión para nuestras necesidades? El Señor ha puesto la palabra «en verdad» en esta promesa. Tan cierto como el Señor es verdadero, así su pueblo será alimentado. A ellos les pertenece esperar y hacer bien, y el Señor obrará conforme a su fe. Si no son mantenidos por los cuervos o por un Abdías, ni por una viuda, lo cierto es que serán alimentados. ¡Fuera todo temor!
La Chequera del Banco de la Fe
Traducción de Allan Román
Éxo
23:22 Si escuchas atentamente su voz y haces todo lo que te hablo,
tendré enemistad con tus enemigos y tendré aversión hacia tus
adversarios (BTx 3)
Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos y afligiré a los que te afligieren. Éxodo 23:22
Cristo, el Señor, debe ser reconocido y obedecido en medio de su pueblo. El es el vicario de Dios, y habla en nombre del Padre; a nosotros nos toca hacer inmediatamente lo que Él manda. Si despreciamos su precepto, perderemos el fruto de la promesa.
¡Cuán grande es la bendición de una obediencia perfecta! El Señor establece con su pueblo una alianza ofensiva y defensiva. Bendecirá a los que nos bendicen y maldecirá a los que nos maldicen. Dios estará con todo su corazón al lado de su pueblo, y en todas sus situaciones le mostrará la más viva simpatía. ¡Qué protección nos promete! No nos preocupemos de nuestros adversarios cuando sabemos que son los adversarios de Dios. Si Jehová se ha encargado de nuestra defensa, podemos dejar en sus manos a nuestros enemigos.
Por lo que a nuestros intereses respecta, no tenemos enemigos; pero por causa de la verdad y la justicia, tomamos nuestras armas y salimos al combate. En esta guerra santa somos aliados del Dios eterno, y si diligentemente obedecemos su ley, Él promete emplear todo su poder en nuestro favor.
Por tanto, a nadie temeremos.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Mar 9:23 Jesús le dijo: ¿Si puedes? ¡Todo es posible para el que cree! (BTx 3)
Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. Marcos 9:23
La incredulidad es el mayor obstáculo en nuestro camino; en realidad, es el único impedimento en nuestra vida espiritual. El Señor puede hacerlo todo; mas cuando Él establece la norma que conforme a nuestra fe será hecho, nuestra incredulidad ata las manos de su omnipotencia.
Con sólo creer se disiparán todos los aliados del mal. La verdad humillada levantará cabeza si confiamos en el Dios de la verdad. Con nuestra carga de sufrimientos, podremos cruzar sin menoscabo las olas del dolor, si sabemos ceñir nuestros lomos con el cinturón de la paz, el cual es ajustado por las manos de Dios.
¿Que no podemos creer? ¿Todo es posible menos creer en Dios? No obstante, El siempre es verdadero. ¿Por qué no creemos en Él? Siempre es fiel a su palabra. ¿Por qué no confiamos? Cuando nuestro corazón es sano, la fe no nos cuesta esfuerzo alguno; entonces nos parece tan natural apoyarnos en Dios, como a un niño confiar en su padre.
Lo más lamentable es que podemos creer en Dios en todo tiempo, menos en la prueba actual. Esto es una torpeza. Sacude, alma mía, este pecado, y confía en Dios en la prueba presente. Hecho esto, todo lo demás corre de su cuenta.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Jua
12:26 Si alguno me sirve, sígame; y donde Yo estoy, allí también estará
mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre lo honrará. (BTx 3)
Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará. Juan 12:26
La imitación constituye el servicio más elevado. Si quiero ser un siervo de Cristo, he de seguirle. Hacer lo que hizo Jesús es el medio más seguro de glorificar su nombre. Todos los días debo tener ante los ojos este propósito.
Si imito a Jesús, tendré su compañía, y si me parezco a Él, estaré con Él. A su tiempo me llevará consigo a sus moradas, si yo me preocupo de seguirle en la tierra. El Señor llegó a su trono después de haber sufrido; y, después de haber sufrido durante algún tiempo con Él en esta vida, llegaremos a la gloria. El resultado de la vida del Señor, dará el fruto de la nuestra; si le acompañamos en la humillación, gozaremos con Él en la gloria. Anímate, alma mía, y pon tu pie en las huellas ensangrentadas de tu Señor.
Nunca olvide yo que el Padre honrará a los que siguen a su Hijo. Si ve que le soy fiel, me dará muestras de su favor y me honrará por amor a su Hijo. Ningún honor puede compararse con éste. Los príncipes y emperadores sólo pueden dar honores fugaces; la sustancia de la verdadera gloria viene del Padre. Por lo tanto, sigue tú, alma mía, al Señor Jesús más de cerca que nunca.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román