Deu
33:29 ¡Bienaventurado tú, oh Israel! ¡Quién como tú, oh pueblo salvado
por YHVH, Tu escudo protector, Y espada de tu grandeza! Tus enemigos te
adularán, Mientras tú pisoteas sus alturas (BTx 3)
Tus enemigos serán hallados mentirosos. Deuteronomio 33:29 (versión inglesa)
Ese archienemigo, el diablo, es un mentiroso desde el principio; pero es tan convincente que, al igual que nuestra madre Eva, somos conducidos a creerle. Sin embargo, en nuestra experiencia comprobaremos que es un mentiroso.
El
dice que caeremos de la gracia, que deshonraremos nuestra profesión, y
que pereceremos con la condenación de los apóstatas; pero, confiando en
el Señor Jesús, nos mantendremos en nuestro camino y comprobaremos que
Jesús no pierde ninguno de los que Su Padre le ha dado. Él nos dice que
nuestro pan faltará, y que moriremos de hambre con nuestros hijos; sin
embargo, el Alimentador de los cuervos no nos ha olvidado todavía, y
nunca lo hará, sino que nos adereza mesa en presencia de nuestros
angustiadores.
Él
nos susurra que el Señor no nos librará de la prueba que se vislumbra a
la distancia, y amenaza diciendo que la última onza romperá el lomo del
camello. ¡Es un gran mentiroso!
Pues
el Señor no nos dejará nunca, ni nos abandonará. “¡Líbrele ahora!”,
grita ahora el falso demonio: pero el Señor lo acallará viniendo a
nuestro rescate.
Él
se deleita grandemente diciéndonos que la muerte demostrará ser
demasiado para nosotros. “¿Cómo harás en la espesura del Jordán?” Pero
allí también comprobará que nos miente, y atravesaremos el río cantando
salmos de gloria.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Deu
33:13 De José dijo: Bendita por YHVH sea su tierra, Con la excelencia
del rocío de los cielos, Y con el hondo manantial que yace abajo (BTx 3)
A José dijo: Bendita de Jehová sea tu tierra, con lo mejor de los cielos, con el rocío, y con el abismo que está abajo. Deuteronomio 33:13
Podemos ser enriquecidos con los mismos bienes que los prometidos a José y en un sentido más amplio todavía. Oh, si tuviéramos «los regalos de los cielos». El poder de Dios desplegado en nuestro favor, y la manifestación del poder de lo alto, son cosas preciosas. La bendición de las tres divinas Personas, de amor, gracia y comunión, la estimamos más que el oro fino. Las cosas de la tierra son nada comparadas con las cosas del cielo.
«El rocío», ¡cuán precioso es esto! ¡Cómo oramos y adoramos cuando tenemos el rocío! ¡Qué refrigerio, qué crecimiento, qué perfume y qué vida hay en nosotros cuando el rocío está a nuestro alrededor! Somos plantas del jardín formado por la diestra del Señor, y necesitamos el rocío de su Santo Espíritu.
«El abismo que abajo yace». Esto, sin duda, se refiere al océano invisible, que alimenta todos los manantiales que alegran la tierra. ¡Oh, qué bendición sacar agua de las fuentes eternas! Ésta es una dádiva inefable que ningún creyente descansa hasta poseerla. La completa suficiencia de Jehová es nuestra para siempre. Recurramos a ella ahora mismo.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Sal 46:1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. (BTx 3)
Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Salmos 46:1
Una ayuda que no llega cuando la necesitamos vale poco. El áncora abandonada en casa de nada vale para el marinero en el momento de la tormenta; el dinero que en otro tiempo poseyó el deudor para nada vale cuando se ha extendido contra él una demanda judicial. Pocas ayudas terrenales pueden llamarse «prontas»: de ordinario se hallan lejos cuando hay que buscarlas, cuando se utilizan, y todavía más lejos después de utilizarlas. Empero nuestro Dios es «pronto» cuando le buscamos; «pronto» cuando le necesitamos, y «pronto» cuando hemos experimentado su ayuda.
Viene en nuestro auxilio antes que pueda llegar el amigo más cercano, porque durante la prueba está en nosotros; más presente de lo que estamos nosotros en nosotros mismos, porque a veces carecemos de presencia de ánimo. Él está siempre presente, totalmente presente, eficazmente presente, simpáticamente presente, totalmente presente. Está presente ahora si es un tiempo sombrío; descansemos en Él. Es nuestro refugio: escondámonos en Él; es nuestra fortaleza: revistámonos de Él; es nuestro amparo: apoyémonos en Él; nuestro pronto auxilio: descansemos ahora mismo en Él. No es preciso que pasemos ansiedad ni temor. «Jehová de los ejércitos es con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob».
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Miq
7:19 Y volverá a compadecerse, Y sepultará nuestras iniquidades, Y
echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados. (BTx 3)
Él
volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras
iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.
Miqueas 7:19
Dios jamás abandona su amor, pero deja pronto su ira. El amor a sus escogidos está en conformidad con su carácter; su ira con su deber; ama porque es amor, se enoja porque es necesario para nuestro bien. Él volverá al lugar donde su corazón descansa, es decir, al amor a los suyos, y, por tanto, tendrá compasión de nuestros dolores y les pondrá fin.
¡Qué promesa tan magnífica! «Él sujetará nuestras iniquidades». Las vencerá. Procuran esclavizarnos, pero el Señor nos dará la victoria con su diestra. Como los cananeos, serán vencidas, dominadas y, finalmente destruidas.
Y cuán gloriosamente es quitada la culpabilidad de nuestros pecados! «Todos nuestros pecados», sí, por numerosos que sean, los «echará» (sólo un brazo omnipotente podría obrar tal maravilla) «en lo profundo del mar», donde se hundieron Faraón y sus carros. No los echará a flor de agua, de donde podrían salir con la marea, sino que serán precipitados «en lo profundo del mar». Han desaparecido todos. Como piedras descendieron a las profundidades. ¡Aleluya! ¡Aleluya!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado. Salmos 34:20
Esta promesa, según el contexto, se refiere al justo muy afligido: «Muchos son los males del justo; mas de todos ellos lo librará Jehová». Podrá ser herido, pero no sufrirá grandes daños: «ni uno solo de sus huesos será quebrantado».
Gran consuelo es este para los hijos de Dios en la prueba, consuelo que puedo yo aceptar, por que hasta el presente, no he sufrido perjuicio alguno por mis aflicciones. No he perdido ni la fe, ni la esperanza, ni el amor. Al contrario, estas gracias, que son la fuerza del carácter, han ganado en intensidad y energía. Tengo más conocimiento, más experiencia, más paciencia y mas firmeza de lo que tenía antes de la prueba.
Ni siquiera mi gozo ha sido destruido. La enfermedad, el luto, el abatimiento, la calumnia y la contradicción me han producido muchas contusiones; pero éstas han sanado, y no hubo fractura doble ni sencilla de hueso. La razón es fácil de comprender.
Si confiamos en el Señor, Él guarda todos nuestros huesos, y si Él los guarda, podemos estar seguros de que ni uno solo sera quebrantado.
Corazón mío, no te entristezcas. Estás resentido, pero los huesos no son quebrantados. Sufre trabajos y desafía al temor.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Isa 31:5 Como ave que revolotea, Así amparará YHVH Sebaot a Jerusalem, Amparando y salvando, Perdonando y libertando. (BTx 3)
Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos a Jerusalén. Isaías 31:5
Con rápido vuelo se apresura el ave a socorrer a sus polluelos. No malgasta el tiempo en el camino cuando viene a darles de comer o a librarles del peligro. Así acudirá el Señor, con alas de águila para defender a sus escogidos; volará sobre las alas del viento.
La madre extiende sus alas para cubrir en el nido a sus pequeños. Los esconde interponiendo su propio cuerpo. La gallina comunica su propio calor a sus pollos y de sus alas hace casa donde moran contentos. Así obra Jehová para proteger a sus escogidos. Él mismo es su refugio, su morada, su todo.
Como aves que vuelan y como aves que protegen (la palabra tiene ambos significados), así hará el Señor con nosotros, y esto lo repetirá con éxito muchas veces. Seremos amparados y guardados de todo mal: el Señor, que se compara a las aves, no será como ellas en su debilidad, porque es Jehová de los ejércitos. El amor eterno será pronto para defender y seguro en su protección. Sea este nuestro consuelo. Las alas de Dios son más rápidas y solícitas que las del ave, y nosotros confiaremos a su sombra desde ahora y para siempre.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
1Ts
4:17 Después nosotros, los que vivamos, los que hayamos quedado,
seremos arrebatados simultáneamente con ellos en las nubes al encuentro
con el Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor (BTx 3)
Y así estaremos siempre con el Señor. 1 Tesalonicenses 4:17
Mientras estemos aquí, el Señor está con nosotros, y cuando seremos llamados, estaremos con Él. El creyente no puede estar separado de su Salvador. Son una cosa y siempre lo serán. Jesús no puede estar sin su pueblo; de lo contrario, sería una cabeza sin cuerpo. Ora seamos arrebatados en el aire, ora descansemos en el paraíso, o moremos aquí, siempre estamos con Jesús. ¿Quién nos apartará de Él? ¡Qué inmenso gozo!, nuestro honor supremo, nuestro descanso, nuestro consuelo y gozo son estar con el Señor. Nada podemos soñar que pueda exceder, ni siquiera igualar, esta divina compañía. Por una santa comunión, debemos estar con Él en su humillación y sufrimiento, para que podamos estar con Él en la gloria. Pronto descansaremos en Él en su sabiduría, en su esperanza, y en su manifestación gloriosa. Compartiremos las mismas pruebas y gozaremos del mismo triunfo. Oh, mi Señor, si he de estar eternamente contigo, mi destino es incomparable. Ni a los mismos arcángeles envidiaré, porque mi ideal supremo es estar con el Señor. Ni las arpas de oro, ni las coronas inmarcesibles, ni la luz sin nubes, constituyen mi dicha; sólo Jesús, y yo siempre con Él en la más íntima comunión, será mi verdadera gloria.
La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Román