domingo, 1 de febrero de 2015

La noche es más sombría cuando se acerca el alba


Mal 4:2 Mas para vosotros, los que teméis mi Nombre, nacerá el Sol de Justicia, trayendo salvación en sus alas, y saldréis y saltaréis como becerros salidos del establo (BTx 3)

Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el sol de justicia y en sus alas traerá salvación. Malaquías 4:2


Esta promesa alentadora, cumplida ya en la primera venida de nuestro glorioso Salvador, tendrá perfecto cumplimiento en su segunda venida: sin embargo, es una promesa de aplicación cotidiana. ¿Vives, lector, en la oscuridad? ¿Notas que esa oscuridad va haciéndose cada vez más profunda? No desmayes, porque aún tiene que brillar el sol. La noche es más sombría cuando se acerca el alba.
El sol que nacerá no será un sol cualquiera. Es el Sol de Justicia que irradiará santidad. Viene a regocijarnos con los resplandores de su justicia y misericordia, no a quebrantar ley alguna para salvarnos. Jesús es la manifestación de la santidad y amor de Dios. Cuando venga, nuestra liberación será cierta porque es justa.
Nuestra pregunta debería ser esta: ¿Tememos el nombre del Señor? ¿Reverenciamos al Dios vivo y andamos en sus caminos? Si así es, la noche para nosotros será de corta duración, y cuando llegue la mañana, la enfermedad y la tristeza desaparecerán para siempre de nuestros corazones. Nuestra herencia será luz, calor, gozo y claridad; después vendrá la salud de toda dolencia y desaparecerán todas las preocupaciones.
¿Ha resplandecido Jesús sobre nosotros?
Gocémonos de este sol. ¿Ha escondido su rostro? Estemos ciertos de que, a manera de sol, resplandecerá sobre nosotros.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





sábado, 31 de enero de 2015

¡Mi Dios me escuchará!


Miq 7:7 Pero yo miraré a YHVH, esperaré en el Dios de mi salvación. ¡Mi Dios me escuchará! (BTx 3)

El Dios mío me oirá. Miqueas 7:7


Nuestros amigos pueden ser desleales, mas el Señor jamás se apartará del alma sincera; al contrario, Él oirá todos sus deseos. Dice el Profeta: «De la que duerme a tu lado, guarda, no abras tu boca. Los enemigos del hombre son los de su casa». Angustiosa es nuestra situación, pero aun en este caso permanece a nuestro lado el mejor Amigo a quien podemos comunicar todas nuestras penas.
Nuestra sabiduría consiste en mirar al Señor, no en discutir con los hombres. Si nuestros llamamientos cariñosos son desatendidos por nuestros parientes mismos, confiemos en el Dios de nuestra salud, porque Él oirá nuestros clamores.
Él nos atenderá mejor a causa de la crueldad y opresión de los demás, y pronto podremos exclamar: «Tú, enemiga mía, no te huelgues de mí».
Porque Dios es el Dios viviente, puede oírnos; porque es un Dios de amor, nos oirá; porque es el Dios de la Alianza, se ha comprometido a oírnos. Si cada uno de nosotros podemos llamarle mi Dios, podremos añadir con absoluta certeza: Mi Dios me oirá. ¡Acércate, pues, corazón herido, y cuenta todas tus penas a tu Dios! Yo me arrodillaré en secreto, e interiormente diré: «Mi Dios me oirá».


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





viernes, 30 de enero de 2015

Una promesa que se cumplirá con seguridad


Gén 28:15 He aquí Yo estoy contigo y te guardaré dondequiera que vayas, y volveré a traerte a esta tierra, pues no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido (BTx 3)

He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres. Génesis 28:15

 
¿Necesitamos de alguna gracia especial para algún viaje que debemos emprender? Aquí la tenemos: la presencia y el cuidado de Dios. Siempre necesitamos ambas cosas, y en todo lugar las tendremos si cumplimos con nuestro deber y no nos dejamos guiar por nuestras propias inclinaciones. ¿Por qué consideramos nuestro traslado a otro país como una triste necesidad, cuando tal es la voluntad de Dios? El creyente, dondequiera que viva, es un peregrino y extranjero, y en todas partes Dios será su refugio, como lo ha sido para los santos en generación y generación. Podemos carecer de la protección del monarca de la tierra, empero cuando Dios dice: «Yo te guardaré», no hay por qué temer. Este es el mejor pasaporte para un viajero, y una escolta segura para el emigrado.
Jacob nunca había abandonado la casa de su padre: no teniendo el espíritu aventurero de su hermano, permaneció en casa como el hijo mimado de su madre. Sin embargo, salió de casa y Dios le acompañó. Mezquino era su bagaje, y ningún séquito iba con él, pero ningún príncipe de la tierra se vio tan escoltado. Cuando dormía en pleno campo, los ángeles velaban sobre él, y le habló el Señor. Si el Señor nos manda salir, digamos con Jesús: «Levantaos, y vamos de aquí».


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





jueves, 29 de enero de 2015

Ninguna promesa de bendición ha sido revocada


Deu 12:28 Guarda y obedece todas estas palabras que yo te ordeno, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre, pues habrás hecho lo bueno y lo recto ante los ojos de YHVH tu Dios (BTx 3)

Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios, te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre. Deuteronomio 12:28


Aun cuando la salvación no es por las obras de la ley, sin embargo las bendiciones prometidas a la obediencia tampoco son negadas a los siervos fieles al Señor. Jesucristo borró todas las maldiciones cuando fue hecho maldición por nosotros; en cambio, ninguna promesa de bendición ha sido revocada.
Deber nuestro es estudiar y escuchar la voluntad de Dios prestando nuestra atención, no únicamente a ciertos pasajes de su Palabra, sino a «todas estas palabras». No
hemos de entresacar y escoger, sino que debemos esperar, con imparcialidad todo cuanto Dios nos ha mandado. Tal es el camino de bendición tanto para el padre como para los hijos. La bendición del Señor acompaña a sus escogidos hasta la tercera y cuarta generación. Si andan en rectitud en su presencia, Él hará que todos los hombres conozcan que son simiente bendita de Jehová.
Por el engaño y la hipocresía jamás podrá caer bendición alguna sobre nosotros y sobre los nuestros. Los caminos según el mundo y la impiedad tampoco pueden traernos bien alguno. Todo nos saldrá bien si Dios está con nosotros.
Si la integridad no puede prosperarnos, tampoco prosperaremos por medio del engaño. Todo lo que es del agrado de Dios nos proporcionará alegría.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





miércoles, 28 de enero de 2015

Las bodas del Cordero serán motivo de regocijo infinito


Apo 21:4 Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no existirá la muerte, ni habrá ya llanto, ni clamor, ni dolor. Las primeras cosas pasaron (BTx 3)

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos. Apocalipsis 21:4

 
Sí, esto sucederá con nosotros si somos verdaderos creyentes. El dolor cesará y nuestras lágrimas serán enjugadas. Este mundo es un valle de lágrimas, pero éstas cesarán de brotar de nuestros ojos. Habrá un cielo nuevo y una nueva tierra, así dice el primer versículo de este capítulo. Lee el versículo 2, y considera cómo habla de la esposa y de su boda. Las bodas del Cordero serán motivo de regocijo infinito y en ellas no tienen cabida las lágrimas. El versículo 3 añade que el mismo Dios morará con los hombres, y seguramente hay deleites a su diestra para siempre, y las lágrimas no caerán jamás.
¿Qué tal será nuestro estado cuando ya no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor? Esto será más glorioso de lo que ahora podemos imaginarnos. ¡Ojos enrojecidos de tanto llorar, dejad vuestro llanto abrasador; dentro de poco tiempo no sabréis qué cosa sean las lágrimas! Nadie como Dios puede secar las lágrimas; para eso ha venido. «Por la tarde durará el lloro y a la mañana vendrá la alegría». ¡Ven, Señor, y no tardes, porque ahora todos tenemos que llorar!


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román




martes, 27 de enero de 2015

El arrepentimiento es muy valioso


Eze 20:43 Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis, y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis (BTx 3)

Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis. Ezequiel 20:43

 
Cuando el Señor nos recibe y gozamos de su favor, de su paz y seguridad, nos conduce al arrepentimiento de nuestros pecados y de nuestra mala conducta para con nuestro bondadoso Dios. El arrepentimiento es tan valioso que bien podemos calificarlo de diamante de primerísima calidad, el cual bondadosamente es prometido al pueblo de Dios como la consecuencia más santificadora de la salvación. Quien acepta el arrepentimiento, también lo da, y no de su «caja amarga», sino de entre las «hojuelas con miel», con las cuales alimenta a su pueblo.
El mejor modo de ablandar un corazón de piedra es poseer el sentimiento de un perdón, comprado con sangre, y de una misericordia inmerecida.
¿Somos duros de corazón? Pensemos en la alianza de  suamor y dejaremos el pecado, lo lamentaremos y llegaremos a aborrecerlo; más aún, nos sentiremos confundidos por haber pecado contra el amor infinito de Dios. Acerquémonos a Dios con la promesa de penitencia y pidámosle que nos ayude a recordarla, a arrepentirnos de nuestro pecado y volvernos a Él. ¡Ojalá pudiéramos gozar de la dulcedumbre de una tristeza santa! ¡Cuán aliviados quedaríamos si nos fuera dado derramar torrentes de lágrimas! ¡Señor, golpea la roca, habla a la roca y haz que brote el agua!


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román



lunes, 26 de enero de 2015

A quienes Dios bendice no puede maldecir el diablo


Núm 23:23 No hay hechizo contra Jacob, Ni conjuro contra Israel. A su tiempo se dirá de Jacob y de Israel: ¡Mirad lo que ha hecho Dios! (BTx 3)

Porque en Jacob no hay agüero, ni adivinación contra Israel. Números 23:23

 
¡Estas palabras deberían arrancar de raíz todos los temores pueriles y supersticiosos! Aun cuando hubiese alguna verdad en la hechicería y los agüeros, el pueblo de Dios no debería dejarse afectar por ellos. A quienes Dios bendice no puede maldecir el diablo.
Hombres sin temor de Dios, como Balaam, pueden conspirar astutamente contra el pueblo de Israel, pero su silencio y mentira fracasarán. Su pólvora está húmeda y embotado el filo de su espada. Se juntan en asamblea, pero en vano, porque Dios no está en medio de ellos. Bien podemos permanecer tranquilos y dejarles tender sus redes; a buen seguro que no caeremos en ellas. Aun cuando soliciten la ayuda de Belcebú, y se sirvan de todas sus artimañas, de nada les valdrá; todos sus encantamientos saldrán fallidos y a sí mismos se engañarán.
¡Cuán grande bendición es ésta! ¡Y cómo tranquiliza el corazón!
Los Jacob de Dios pelean con Dios, mas ninguno peleará con ellos y vencerá. Los Israel de Dios tienen poder cerca de Dios y triunfan, mas ninguno podrá prevalecer contra ellos. No temamos al enemigo mortal de nuestras almas, ni a los enemigos ocultos cuyas palabras son mentirosas y cuyos proyectos, insondables. Jamás podrán dañar a quienes confían en el Dios viviente. Nosotros desafiamos al diablo y a todas sus legiones juntas.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román