1Sa
17:37 Y añadió David: YHVH, quien me ha librado de la garra del león y
de la garra del oso, Él también me librará de la mano de este filisteo.
Entonces Saúl dijo a David: Ve, y YHVH sea contigo (BTx 3)
Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. 1 Samuel 17:37
Si solamente nos fijamos en las palabras, no veremos una promesa; sin embargo, lo es en realidad, porque David pronunció palabras que el Señor confirmó haciéndolas efectivas. De liberaciones pasadas dedujo él que podría recibir socorro en el peligro presente. En Jesús, todas las promesas son Sí y Amén para que el Señor sea glorificado por nosotros. Dios obra todavía con su pueblo como lo hizo en el pasado.
Venid, pues, y recordemos las misericordias del Señor en otro tiempo. En vano hubiéramos soñado en otra época vernos libres por nuestras propias fuerzas; empero el Señor nos liberó. ¿Y no podrá liberarnos nuevamente? Sin duda alguna lo hará. Así como David salió al encuentro de su enemigo, del mismo modo debemos salir nosotros. El Señor que estuvo con nosotros, está también ahora. Él ha dicho: «No te desampararé ni te dejaré». ¿Por qué temblamos? Lo pasado, ¿fue un sueño? Pensad en el oso y en el león muertos. ¿Quién es este filisteo? No se trata aquí ciertamente ni de un oso ni de un león; pero Dios es el mismo y su honor está comprometido tanto en un caso como en otro. No nos salvó de las bestias del campo para que nos matase un gigante. Tengamos valor y no desmayemos.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Sal 115:13 Bendecirá a los que temen a YHVH, A pequeños y a grandes (BTx 3)
Bendecirá a los que temen a Jehová; a pequeños y a grandes. Salmos 115:13
He aquí una promesa consoladora para todos aquellos que viven en humilde posición. Nuestro Dios mira con bondad a quienes carecen de fortuna, talento e influencia.
Dios se preocupa de las cosas más insignificantes de la creación.
Ve a los pajarillos cuando caen en tierra. Nada es pequeño para Dios, porque el Señor se sirve de los más viles instrumentos a nuestros ojos para realizar sus propósitos. Que el más pequeño entre los hombres pida a Dios una bendición sobre su pequeñez, y verá su persona, por insignificante que sea, iluminada por la felicidad.
Entre los que a Dios temen, hay pequeños y grandes. Algunos son niños, otros gigantes. Mas todos son benditos. La fe, por pequeña que sea, es bendecida. La esperanza, por pequeña que sea, es bendecida. Todo don del Espíritu Santo, aunque en germen, lleva dentro de sí una bendición. El Señor Jesús ha comprado con su sangre a grandes y pequeños, y tiene cuidado tanto de los corderos, como de las ovejas crecidas.
No hay madre alguna que no se preocupe de su hijo, por pequeño que sea; antes al contrario, cuanto más pequeño, con mayor ternura le cría. Si el Señor pudiera tener preferencias para con los suyos, a buen seguro que no las pondría en la gradación de «grandes y pequeños», sino de «pequeños y grandes».
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Isa
58:11 YHVH te pastoreará siempre, Y en las sequías saciará tu alma y
dará vigor a tus huesos. Serás un huerto bien regado; Un manantial cuyas
aguas nunca faltan (BTx 3)
Jehová te pastoreará siempre. Isaías 58:11
¿Qué es lo que te inquieta? ¿Has perdido tu camino? ¿Te has extraviado entre la espesura del bosque, y te es imposible encontrar el sendero? Detente, y podrás ver la salud de tu Dios. Él conoce el camino y te guiará si clamas a Él.
Cada día trae su afán. ¡Cuán dulce es saber que el Señor nos pastoreará continuamente! Si elegimos nosotros el camino, o si consultamos a la carne y sangre, rechazamos la dirección de Dios; empero si negáremos nuestra propia voluntad, Él guiará todos los pasos del camino en cada hora del día, en cada día del año, y en cada año de nuestra vida. Si queremos dejarnos guiar seremos guiados. Si encomendamos a Dios nuestros caminos, Él enderezará nuestros pasos para que no nos perdamos.
Mas nótese quién es el que nos ha hecho esta promesa. Lee el versículo anterior: «Si derramares tu alma al hambriento». Debemos simpatizar con nuestros prójimos y darles, no cortezas de pan duro, sino todo aquello que nosotros quisiéramos recibir. Si en la hora de escasez nos mostramos generosos y solícitos con nuestros semejantes, el Señor proveerá a nuestras necesidades y será nuestro continuo guía. Jesús es el Capitán no de los avaros y opresores del pobre, sino de los generosos y compasivos. Tales peregrinos nunca perderán su camino.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Nah
1:12 Pero así dice YHVH: Aunque estén robustos y sean muchos, Con todo
serán cortados, y él pasará. Aunque te he afligido, no te afligiré más
(BTx 3)
Bastante te he afligido; no te afligiré ya más. Nahúm 1:12
Las aflicciones tienen sus limites. Dios las envía, y cuando le place las retira. Suspiras diciendo: ¿cuándo llegará el fin? Acuérdate de que tus penas ciertamente desaparecerán algún dia: cuando termine ésta, nuestra vida terrenal.
Mientras tanto, esperemos en silencio y acatemos con paciencia la voluntad del Señor hasta que venga.
Entre tanto, nuestro Padre Celestial aparta la vara de su castigo cuando ya se han cumplido sobre nosotros sus designios. Cuando con su látigo haya arrojado todas nuestras locuras, cesarán los azotes. Y si la aflicción ha sido enviada para probarnos, con el fin de que nuestros corazones glorifiquen al Señor, estemos ciertos de que la prueba terminará tan pronto como Dios haya sido glorificado con el testimonio de nuestra fe.
Hemos de desear, pues, que no cese la aflicción hasta tanto que hayamos podido tributar a Dios toda la honra que podemos darle.
Tal vez hoy habrá bonanza. ¿Quién sabe si estas olas furiosas no se tornarán algún día en mar de vidrio y las aves marinas puedan posarse sobre su apacible superficie?
Después de una larga tribulación se levanta el trillo de la era, y el trigo reposa en el granero. Tal vez, al cabo de pocas horas, nuestro gozo sobrepujará nuestra pasada tristeza. Para el Señor no es difícil trocar la noche en día. El que amontona las nubes en el cielo puede también disiparlas. Cobremos ánimo. En adelante todo irá mejor, y anticipadamente entonemos un aleluya regocijado
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Sal 145:19 Cumplirá el deseo de los que lo temen, Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará (BTx 3)
Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará. Salmos 145:19
El mismo Espíritu de Dios ha producido en nosotros este deseo, y, por tanto, lo cumplirá. Su vida en nosotros es la que inspira este clamor, y, por tanto, Él lo oirá.
Quienes temen a Dios son aquellos que están piadosamente influidos por Él, y, por lo tanto, su deseo es glorificar a Dios y gozar de su presencia eternamente. Como Daniel, son hombres de santos deseos y el Señor hará que sus aspiraciones tengan cumplimiento.
Estos santos deseos son otras tantas gracias en germen, y el celestial jardinero las cultivará hasta que lleguen a sazonar como el grano en la espiga. Los hombres que temen a Dios desean ser santos, útiles y de bendición para los demás, y con ello glorifican al Señor. Reclaman su ayuda en sus necesidades, piden fuerzas para sobrellevar la carga, consejo en sus perplejidades y liberación en sus congojas. A veces este deseo es tan intenso y su angustia tan apremiante que, en medio de su agonía, claman como los pequeñuelos en su dolor, y el Señor obra compasivamente y según su promesa «los salvará».
En efecto, si tememos a Dios, nada hemos de temer; si clamamos al Señor, segura será nuestra salvación.
Amado lector: pon este versículo en tus labios y guárdalo en tu boca todo el día, y te será como «hojuelas con miel».
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
2Cr 15:7 Pero vosotros esforzaos y no aflojéis vuestras manos, porque vuestra labor será recompensada (BTx 3)
Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos; pues hay recompensa para vuestra obra. 2 Crónicas 15:7
Grandes cosas hizo Dios por el rey Asa y por Judá; sin embargo, era un pueblo débil. Sus pies vacilaban en el camino del Señor, y sus corazones andaban indecisos. Necesitaban saber que el Eterno estaría con ellos mientras se mantuvieran fieles en su servicio; mas si ellos le abandonaban, serían por Él abandonados. Del mismo modo fue menester recordar a su vecino reino de Israel cuánto mal les resultó de su rebelión, y cuán bondadoso se les mostró cuando se arrepintieron.
El propósito de Dios era confirmarles en su camino y fortalecerles en la justicia. Dios merece que le sirvamos con toda la energía de que somos capaces.
El servicio de Dios es digno de cualquier sacrificio. Si lo hacemos con diligencia y decisión, encontraremos en la obra del Señor la más rica recompensa. Nuestro trabajo en el Señor no es vano, lo sabemos perfectamente. El trabajo realizado sin esfuerzos, no nos proporcionará beneficio alguno; mas cuando se lleva a cabo con entereza, prosperará.
Este versículo fue el mensaje que recibió el autor en un día de terrible y pavorosa tormenta, y le decidió a forzar el vapor para poder llegar con toda seguridad al puerto con una carga gloriosa.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Ose
11:9 No ejecutaré el ardor de mi ira, no me volveré para destruir a
Efraín, Por cuanto Yo soy ’El, y no hombre; El Santo en medio de ti, no
vendré con furor (BTx 3)
No ejecutaré el furor de mi ira, no volveré para destruir a Efraín; porque Dios soy, y no hombre. Oseas 11:9
De este modo manifiesta Dios su clemencia. Tal vez se halla el lector bajo la impresión del enojo de Dios, y presienta una ruina rápida. Sirva este versículo para librarte de la desesperación. El Señor te invita ahora a examinar tus caminos y a confesar tus pecados. Si fuera un hombre, hace mucho tiempo que habría cortado el hilo de tu vida. Si obrara como los hombres, después de la amonestación habría sobrevenido el castigo, y puesto fin a tu vida. Mas Dios no obra así, porque «como son más altos los cielos que la tierra, así son sus caminos más altos que vuestros caminos».
Sobradamente sabes que Dios está enojado, mas su enojo no es para siempre: Si te conviertes a Jesús, Dios depondrá su ira. Porque Dios es Dios y no hombre, aun cuando estés hundido en el cieno del pecado, tendrá misericordia de ti. Date cuenta de que has de tratar con Dios, no con hombres crueles, ni siquiera con hombres justos. Ningún ser humano podría ser paciente contigo: a los mismos ángeles habrías molestado como has afligido a tu propio padre, mas Dios es paciente. Puedes probarlo ahora mismo. Confiésale tus pecados, cree y arrepiéntete y serás salvo.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román