domingo, 1 de marzo de 2015

Oíd la palabra de YHVH


Isa 66:5 Oíd la palabra de YHVH, los que tembláis ante su palabra: Dicen vuestros hermanos que os aborrecen, Que os rechazan por causa de mi Nombre: ¡Muestre ahora su gloria YHVH, y veamos vuestro gozo! Pero ellos serán avergonzados (BTx 3)

Oíd palabra de Jehová, vosotros los que tembláis a su palabra: Vuestros hermanos que os aborrecen, y os echan por causa de mi nombre, dijeron: Jehová sea glorificado. Pero él se mostrará para alegría vuestra, y ellos serán confundidos. Isaías 66:5

 
Tal vez este versículo apenas pueda aplicarse a uno sólo de los muchos millares que lean este librito de promesas. Empero el Señor fortalecerá con estas palabras a quien se halle en tal situación. Oremos, pues, por todos aquellos que injustamente han sido rechazados por quienes aman. ¡Que el Señor se les manifieste propicio para gozo suyo!
Este texto se dirige a personas verdaderamente piadosas que tiemblan ante la palabra del Señor. Fueron aborrecidos por sus hermanos y rechazados finalmente a causa de su fidelidad y santidad. Esto les pareció tan duro porque al obrar así con ellas se hizo en nombre de la religión y con el pretexto de glorificar a Dios. ¡Cuántas cosas se llevan a cabo en defensa de Satanás con el nombre de Dios! El uso que se hace del nombre de Jehová para aumentar el veneno de la antigua serpiente es una prueba de la astucia del diablo.
La manifestación del Señor es la esperanza de sus perseguidos. Él se manifiesta como abogado y defensor de sus escogidos: y cuando así obra, se muestra evidente liberador de quienes temen a Dios, para vergüenza de sus opresores.
¡Oh, Señor, cúmplase tu palabra en aquellos a quienes escarnecen los hombres!


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





sábado, 28 de febrero de 2015

Perdurable herencia


Heb 10:34 Porque compartisteis los padecimientos de los presos y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros mismos una mejor y perdurable herencia (BTx 3)

Sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos. Hebreos 10:34

 
Esta es la verdad. Los bienes terrenales en definitiva poca felicidad proporcionan y son de corta duración.
Empero Dios nos ha prometido bienes positivos e imperecederos en el país de la gloria, y esta promesa engendra en nuestros corazones la certidumbre de que allí tenemos una más perfecta e imperecedera sustancia. Esta posesión la tenéis ahora. Reza el proverbio «vale más pájaro en la mano que ciento volando».
Nosotros tenemos ambas cosas. El cielo es nuestro, aun ahora mismo. En nuestro poder están los documentos, las arras y primicias que le pertenecen. Tenemos la promesa del cielo, y en principio gozamos del cielo anticipadamente; esto lo sabemos no sólo por haberlo oído, sino por la experiencia «en nosotros».
El pensamiento de bienes más excelentes al otro lado del Jordán, ¿no debería resarcirnos de las pérdidas presentes? Podemos perder nuestro dinero, mas nuestro tesoro permanece intacto. Hemos perdido la sombra, mas la sustancia permanece, porque el Señor vive y permanece el lugar que nos ha preparado. Existe un país mucho mejor y mayor abundancia de bienes y una más excelente promesa, todo lo cual nos viene de un pacto mejor; por lo tanto, cobremos ánimo y digamos al Señor: «Cada día te bendeciré y alabaré tu nombre por los siglos y para siempre».


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román



 



viernes, 27 de febrero de 2015

Terrible cosa es la incertidumbre


Sal 112:7 No tendrá temor de malas noticias, Su corazón está firme, confiado en YHVH (BTx 3)

No tendrá temor de malas noticias; Su corazón está firme, confiado en Jehová. Salmos 112:7

 
Terrible cosa es la incertidumbre. El carecer de noticias de nuestros seres queridos nos sume en la inquietud, y nos cuesta llegar a persuadirnos de que no tener noticias es lo mismo que tenerlas buenas. La fe es el único remedio contra esta clase de tristeza. El Señor, por medio de su Espíritu Santo, inunda nuestro corazón de inefable serenidad, y disipa todo temor presente o venidero. Busquemos diligentemente esta seguridad del corazón de que nos habla el Salmista. No se trata de creer en esta o en la otra promesa del Señor, sino de aquel estado del alma que permite confiar plenamente en Dios, en aquella confianza que en Él tenemos de que nunca nos causará mal alguno ni permitirá que otro nos perjudique. Tal confianza constante afronta tanto lo desconocido como lo conocido de la vida. Suceda lo que suceda en el día de mañana, nuestro Dios es el Dios de mañana. Cualesquiera que sean los acontecimientos que de improviso pueden sobrevenirnos, el Eterno es el Dios tanto de lo conocido como de lo desconocido. Dispuestos estamos a confiar en Él, venga lo que venga. Aun cuando nos acontezca lo peor, sabemos que nuestro Dios está por encima de todo. Por tanto, no temeremos, aunque nos asuste la llamada del cartero, o nos despierten a medianoche con un telegrama. El Señor vive, ¿y de qué pueden temer sus hijos?

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


 




jueves, 26 de febrero de 2015

El tiempo la pone a prueba, mas ella sale victoriosa


Pro 12:19 El labio veraz permanece para siempre, Pero la lengua mentirosa por un instante (BTx 3)

El labio veraz permanecerá para siempre; mas la lengua mentirosa, sólo por un momento. Proverbios 12:19

 
La verdad permanece. El tiempo la pone a prueba, mas ella sale victoriosa. Si he hallado la verdad y sufro por ella, debo esperar tranquilo y regocijado. Y si creo en la verdad de Dios, y procuro dar testimonio de ella, podré encontrar oposición, pero no he de temer, porque a la postre la verdad prevalecerá.
¡Cuán despreciable y momentáneo es el triunfo de la mentira! «La lengua de mentira es por un momento». La mentira es como una calabaza vacía que crece en una noche y perece en otra; cuanto mayor sea su crecimiento, más rápida será su ruina. Por el contrario, ¡cuán digno de un ser inmortal es proclamar y defender esta verdad inmutable, el evangelio eterno basado en la verdad de un Dios que no cambia!
Dice un viejo proverbio: «El que habla la verdad avergüenza al demonio». En efecto, el que habla la verdad de Dios avergonzará a todos los demonios del infierno y confundirá a la posteridad de la serpiente que al presente silba sus mentiras.
Procura, alma mía, permanecer siempre al lado de la verdad, tanto en las cosas pequeñas como en las grandes; pero sobre todo no dejes de estar al lado de Aquél por cuyo medio han venido a los hombres la gracia y la verdad.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





miércoles, 25 de febrero de 2015

Pero en cuanto a vosotros, seréis llamados Sacerdotes de YHVH


Isa 61:6 Pero en cuanto a vosotros, seréis llamados Sacerdotes de YHVH; Dirán de vosotros: Ministros de nuestro Dios. Comeréis la opulencia de las naciones, Y entraréis en posesión de su gloria (BTx 3)

Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová. Isaías 61:6

 
Esta promesa, hecha de un modo directo a Israel, espiritualmente pertenece a su posteridad según el Espíritu, o sea, a todos los creyentes. Si hacemos uso de nuestros privilegios, nuestra vida estará consagrada a Dios de una manera tan evidente, que todos los hombres reconocerán que hemos sido apartados para el servicio del Señor, y nos llamarán sacerdotes de Jehová. Podemos trabajar o negociar, como lo hacen los demás, sin dejar de ser por eso siervos y ministros del Señor.
Nuestra única ocupación será presentar al Dios vivo por Jesucristo el sacrificio perpetuo de nuestra oración, alabanza, testimonio y entera consagración.
Siendo éste nuestro único propósito, dejemos aquellas ocupaciones ordinarias de la vida, que perturban, en manos de aquellos que no tienen una más elevada ocupación.
«Deja a los muertos que entierren a los muertos». Escrito está: «Y estarán extranjeros y apacentarán vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores». Pueden dirigir la política, resolver los problemas financieros, discutir de ciencia, e interesarse por las más recientes investigaciones de la crítica, empero nosotros dedicaremos nuestro trabajo a un ministerio que conviene a quienes, como el Señor Jesús, se han consagrado a un sacerdocio perpetuo.
Aceptemos esta promesa que entraña un deber sagrado, y revistámonos del vestido de santidad sirviendo todo el día en la presencia del Señor.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





martes, 24 de febrero de 2015

Si deseamos que Jesús nos escuche, es necesario que nosotros le oigamos a Él


Jua 15:7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis, y se os hará (BTx 3)

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. Juan 15:7

 
Adviértase bien, si deseamos que Jesús nos escuche, es necesario que nosotros le oigamos a Él. Si no prestamos atención a Cristo, tampoco Él nos oirá; en la medida en que oímos, seremos oídos.
A mayor abundamiento, lo que se ha oído ha de permanecer y vivir en nosotros y después influir en nuestro carácter como una fuerza poderosa. Debemos aceptar las verdades que Jesucristo enseñó, los mandamientos que nos dejó y seguir los impulsos del Espíritu en nosotros; de lo contrario, no tendremos poder alguno ante el trono de su gracia.
Si recibimos las palabras de nuestro Señor y permanecen en nuestros corazones, ¡qué campo sin límites de bendiciones se abre ante nuestros ojos! Podemos expresar nuestra voluntad en la oración porque ya la hemos sometido antes a la voluntad del Señor. De este modo son preparados los Elías para manejar las llaves del cielo y cerrar o desatar las nubes. Un hombre así vale más que mil cristianos ordinarios. ¿Deseamos humildemente ser intercesores con la Iglesia, con el mundo, y, como Lutero, obtener del Señor cuanto queramos? Inclinemos nuestro oído a la voz del Amado, recojamos sus palabras y cumplámoslas fielmente. El que quiera orar con eficacia debe «oír atentamente».


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román




lunes, 23 de febrero de 2015

El corazón debe conservarse en el amor


Jua 15:7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis, y se os hará (BTx 3)

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. Juan 15:7

 
Si queremos vivir para Cristo, es menester que permanezcamos en Él, y para poder aprovecharnos de la liberalidad de esta promesa, debemos permanecer en Él. Estar con Jesús es no dejarle a cambio de otro amor u objeto, sino mantenerse en comunión con Él de una manera íntima, consciente y libre. El pámpano no solamente está siempre cerca del tronco, sino que de continuo recibe de él vida y fecundidad. Todo verdadero creyente está en Cristo en cierto sentido; pero esta expresión tiene un más alto significado, al que debemos llegar si queremos alcanzar delante de su trono un poder ilimitado. El «pedid todo lo que quisiereis», es para los Enoch que caminan con Dios, para los que como Juan descansan sobre su costado, para aquellos cuya comunión con Cristo es continua.
El corazón debe conservarse en el amor, el entendimiento enraizarse en la fe, y la esperanza asegurarse en la Palabra; todo nuestro ser ha de estar en perfecta armonía con el Señor, sin lo cual sería peligroso confiarle este poder en la
oración. Este poder ilimitado sólo puede ser concedido a quienes tienen por lema: «No ya yo, mas vive Cristo en mí». ¡Qué poder tan maravilloso perdéis todos aquellos que rompéis la comunión con Dios! Si queréis ser poderosos en vuestras oraciones, es menester que el Señor esté en vosotros y vosotros en Él.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román