Sal 146:7 Que hace justicia a los oprimidos, Que da pan a los hambrientos. YHVH liberta a los cautivos (BTx 3)
Jehová liberta a los cautivos. Salmos 146:7
Así lo ha hecho. Acuérdate de José, de Israel en Egipto, de Manasés, Jeremías, Pedro y de otros muchos.
Y así lo puede hacer todavía. Con una sola palabra puede romper los cerrojos de bronce y con una mirada las cadenas de hierro.
De ellos somos testigos. En todas partes los perseguidos recuperan la luz y la libertad. Jesús sigue proclamando todavía la libertad de los aprisionados. Ahora mismo se están abriendo puertas y cayendo a tierra los grilletes de hierro.
Querido amigo, el Señor se gozará en tu libertad si gimes a causa de la tristeza, la duda y el temor. Para Él será un gozo proporcionarte la libertad. Experimentará en ello tanta alegría como placer sentirás tú en verte libre. Empero no eres tú quien debes romper la cadena de hierro; esto será obra suya. Confía en Él y será tu libertador. Cree en Él a pesar de las murallas de piedra o las esposas de hierro. Satán no es capaz de detenerte, ni el pecado de encadenarte; tampoco la desesperación podrá jamás atarte si quieres creer en el Señor Jesús, en la liberalidad de su gracia y en la plenitud de su gracia para salvarte.
Desafía al enemigo, y que la promesa de hoy sea para ti cántico de liberación: «Jehová suelta a los aprisionados».
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Ose
14:3 Asiria no nos salvará; Ya no montaremos a caballo, Ni diremos más a
la hechura de nuestras manos: ¡Dioses nuestros sois! Porque sólo en ti
halla misericordia el huérfano. (BTx 3)
En ti el huérfano alcanzará misericordia. Oseas 14:3
Ésta es una de las razones para que abandonemos toda otra confianza, y confiemos únicamente en el Señor.
Cuando un niño se ve privado de su natural protector, interviene Dios y se constituye en guardián suyo. Y cuando el hombre ha perdido todo aquello que le servía de apoyo en este mundo, puede echarse en los brazos del Dios vivo y hallar en Él todo cuanto necesita. Los huérfanos encuentran el amor paternal de Dios que los toma bajo su cuidado. El autor de estas páginas sabe por experiencia lo que significa depender del brazo desnudo de Dios, y puede dar testimonio de que ninguna otra confianza está tan plenamente confirmada por los hechos, ni tiene tanta seguridad de ser recompensada en sus resultados, como aquélla que se cifra en el Dios invisible y siempre vivo.
Hijos hay que, aun teniendo padres, no se hallan en mejor situación; los huérfanos que tienen a Dios por padre son ricos. Mejor y más excelente cosa es tener a Dios y carecer de amigos, que contar con todos los protectores del mundo y no tener a Dios. Penoso es verse desamparado de nuestros semejantes, mas entretanto que Dios está con nosotros como un manantial de misericordia, no somos huérfanos. Hijos huérfanos, apropiaos hoy estas palabras, y que todos aquellos que se ven privados de apoyo, hagan lo mismo. ¡Señor, halle yo misericordia cerca de Ti! ¡Cuanto más necesitado y desamparado esté, con mayor confianza llamaré a las puertas de tu amante corazón!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Pro 3:33 La maldición de YHVH gravita sobre la casa del impío, Al paso que bendice la morada de los justos. (BTx 3)
Él bendecirá la morada de los justos. Proverbios 3:33
El justo teme al Señor, y, por lo tanto, está bajo la protección divina que se extiende hasta la techumbre que cubre a su familia. Su casa es morada de amor, escuela de sana educación, y hogar de luz divina. Es como un altar donde se le rinde culto diario al nombre del Señor. Por esta razón Dios bendice su morada. Tal vez ésta sea humilde choza o casa señorial: mas la bendición del Señor desciende sobre ella, no a causa de su grandeza, sino por el carácter de sus habitantes.
Esta casa es bendita cuando los esposos son temerosos de Dios; empero el hijo o la hija, y hasta un criado cristiano, pueden atraer las bendiciones sobre toda la casa. Muy a menudo, el Señor guarda, prospera y bendice a una familia porque en ella hay una o dos personas que son «justas» por la gracia de Dios. Amados, tengamos a Jesús como huésped constante en nuestra casa, como le tuvieron las hermanas de Betania, y entonces seremos ciertamente bendecidos.
Procuremos ser justos en todas las cosas: en nuestros negocios, en nuestro juicio sobre los demás, en nuestro trato con el prójimo, en nuestro carácter personal. Un Dios justo jamás podrá bendecir transacciones injustas.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
1Sa
2:30 Por tanto, así dice YHVH Dios de Israel: En verdad dije que tu
casa y la casa de tu padre andarían en mi presencia perpetuamente. Pero
ahora, así dice YHVH: ¡Lejos sea esto de mí! Porque a los que me honran
Yo los honraré, pero los que me menosprecien serán afrentados (BTx 3)
Yo honraré a los que me honran. 1 Samuel 2:30
¿La gloria de Dios es el objetivo de mi vida y la norma de mi conducta? Si así es, Él me honrará. Tal vez, durante algún tiempo, no sea yo honrado de los hombres; sin embargo, Dios me honrará de un modo más eficaz. Al fin, se probará que el medio más seguro para obtener honra es sentirse menospreciado a causa de la conciencia. Elí deshonró al Señor gobernando mal su casa, y sus hijos, con su conducta poco digna de su ministerio sagrado; por lo cual el Señor no les honró a ellos; antes por el contrario, quitó de su familia el sumo sacerdocio y entregó el gobierno de la nación en manos del joven Samuel, que no era de su linaje. Si quiero que mi casa sea engrandecida, debo honrar al Señor de todas las cosas. Dios puede permitir que los impíos adquieran honores mundanales, pero la dignidad, la gloria, la honra y la inmortalidad que Dios concede, están reservadas para quienes, obedeciéndole, se preocupan de honrarle a Él. ¿Qué puedo hacer yo en honra del Señor? Trataré de glorificarle con el testimonio de mi boca y con mi obediencia. Asimismo, procuraré honrarle con mi persona y bienes, consagrándome a Él con algún servicio especial. Puesto que Él quiere enaltecerme a mí, debo pensar yo en la manera de glorificar su nombre.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Sal 16:10 Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción (BTx 3)
Porque no dejarás mi alma en el Seol; ni permitirás que tu santo vea corrupción. Salmos 16:10
Estas palabras han tenido su cumplimiento en la persona de Jesús; mas también, en cierto modo, se aplican a quienes están en él. Nuestras almas no quedarán abandonadas cuando se separen de la envoltura de la carne, y nuestro mismo cuerpo, aunque pase por la corrupción del sepulcro resucitará de nuevo. Queremos llamar la atención de nuestros lectores, más bien sobre el significado general de estas palabras, que sobre su aplicación específica.
Nuestro espíritu puede decaer en tanta manera que nos parezca haber descendido a los abismos del infierno; pero Dios no nos dejará en él. Tal vez pensemos que nuestra alma y nuestro corazón se hallan a las puertas de la muerte; pero no quedaremos allí.
Esta muerte interior, en cuanto al gozo y esperanza, podrá ser grande, mas nunca llegará a sus últimas consecuencias, de tal suerte que alcance la absoluta corrupción de una total desesperación. Podemos caer muy hondo, pero nunca más allá de lo que Dios permita; podemos estar durante algún tiempo en la cárcel de la duda, pero no permaneceremos en ella. Por muy negra que la noche sea, todavía brilla en el cielo la estrella de la esperanza. El Señor no nos olvidará, ni nos dejará a merced del enemigo. Descansemos en esta esperanza. Contamos con Aquél cuya misericordia es para siempre, y de la muerte, de la oscuridad y de la desesperación, renaceremos a la vida, a la luz y a la libertad.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Mat
6:3-4 Pero tú, cuando des limosna, no sepa tu izquierda qué hace tu
derecha, para que así tu limosna sea en secreto, y tu Padre, que ve en
lo secreto, te recompensará (BTx 3)
Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha; para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público. Mateo 6:3-4
Quienes dan a los pobres para ser vistos de los hombres no reciben promesa alguna. Ya han obtenido su recompensa; jamás podrán ser pagados dos veces.
Ocultemos nuestra caridad, aun delante de nosotros mismos. Dar a menudo y mucho debe ser tan natural que para ti sea lo mismo tomar diariamente tu alimento como ayudar al necesitado. Reparte tus limosnas sin decir en tu interior: ¡cuán generoso soy! No intentes con ello recompensarte a ti mismo. Déjalo todo en manos de Dios, el cual siempre ve, recuerda y recompensa. Bienaventurado el hombre que trabaja en secreto por los demás; sus favores ocultos serán para él fuente inagotable de alegrías. Este pan comido en secreto es para él alimento más sabroso que los banquetes reales. ¿Cómo podré yo proporcionarme este placer tan exquisito? Teniendo yo un verdadero y abundante banquete en el que se derrame el amor y la generosidad de mi alma.
Ahora y en adelante, el mismo Señor en persona recompensará al que da en secreto. Esta recompensa llegará ciertamente a su tiempo y de la manera más perfecta.
¡Cuántas cosas se encierran en esta promesa! Solamente la eternidad nos lo revelará.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Isa
66:5 Oíd la palabra de YHVH, los que tembláis ante su palabra: Dicen
vuestros hermanos que os aborrecen, Que os rechazan por causa de mi
Nombre: ¡Muestre ahora su gloria YHVH, y veamos vuestro gozo! Pero ellos
serán avergonzados (BTx 3)
Oíd palabra de Jehová, vosotros los que tembláis a su palabra: Vuestros hermanos que os aborrecen, y os echan por causa de mi nombre, dijeron: Jehová sea glorificado. Pero él se mostrará para alegría vuestra, y ellos serán confundidos. Isaías 66:5
Tal vez este versículo apenas pueda aplicarse a uno sólo de los muchos millares que lean este librito de promesas. Empero el Señor fortalecerá con estas palabras a quien se halle en tal situación. Oremos, pues, por todos aquellos que injustamente han sido rechazados por quienes aman. ¡Que el Señor se les manifieste propicio para gozo suyo!
Este texto se dirige a personas verdaderamente piadosas que tiemblan ante la palabra del Señor. Fueron aborrecidos por sus hermanos y rechazados finalmente a causa de su fidelidad y santidad. Esto les pareció tan duro porque al obrar así con ellas se hizo en nombre de la religión y con el pretexto de glorificar a Dios. ¡Cuántas cosas se llevan a cabo en defensa de Satanás con el nombre de Dios! El uso que se hace del nombre de Jehová para aumentar el veneno de la antigua serpiente es una prueba de la astucia del diablo.
La manifestación del Señor es la esperanza de sus perseguidos. Él se manifiesta como abogado y defensor de sus escogidos: y cuando así obra, se muestra evidente liberador de quienes temen a Dios, para vergüenza de sus opresores.
¡Oh, Señor, cúmplase tu palabra en aquellos a quienes escarnecen los hombres!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román