lunes, 23 de marzo de 2015

Por lo que al futuro se refiere, todos somos ciegos


Isa 42:16 Pero haré que los ciegos anden por un camino que no conocían, Haré que sean conducidos por senderos que ignoraban; Cambiaré las tinieblas en luz delante de ellos, Y los lugares escabrosos en llanura. Estas cosas haré por ellos y no los desampararé (BTx 3)

Y guiaré a los ciegos por caminos que no sabían. Isaías 42:16

 
¡Jehová, infinitamente glorioso, se hace guía de los ciegos! ¡Cuán ilimitada es su condescendencia! El ciego no puede encontrar el camino que ignora, y aun cuando lo conociera, siempre le resultaría difícil cruzarlo. Empero si lo ignora por completo, ha de descartar toda idea de emprender el camino sin alguien que le guíe. Somos ciegos por naturaleza en lo que se refiere al camino de la salvación; mas el Señor nos guía y nos conduce a sí mismo y entonces son abiertos nuestros ojos.
Por lo que al futuro se refiere, todos somos ciegos, incapaces de ver una hora siquiera por delante; empero el Señor nos guiará hasta el final del viaje. ¡Sea bendito su nombre!
No podemos soñar por dónde nos vendrá la liberación; el Señor lo sabe y nos guiará hasta que haya desaparecido todo peligro. Bienaventurados los que ponen su mano en la del guía celestial y le dejan el cuidado de dirigirlos. Él les guiará durante todo el camino, y cuando los haya llevado a la morada de la gloria y abierto sus ojos para que vean el camino, ¡qué cántico de gratitud entonarán en alabanza de su gran Bienhechor!
¡Señor, guía a tu pobre hijo ciego, en este día, porque no
conozco tu camino!


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román




domingo, 22 de marzo de 2015

La gracia es la que nos hace humildes


Stg 4:6 Pero da mayor gracia, por lo cual dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes (BTx 3)

Y da gracia a los humildes. Santiago 4:6

 
Los corazones humildes buscan la gracia y la alcanzan. Los corazones humildes se someten a su dulce influencia, y por eso se les concede con mayor largueza. Los corazones humildes habitan en los valles donde corren los arroyos de la gracia, y beben de sus aguas con abundancia. Los corazones humildes agradecen esta gracia y glorifican a Dios por ella.
Por eso, quedarle agradecido está en consonancia con la honra de Dios.
Ven, querido lector, y acepta un lugar humilde.
Hazte pequeño a tus propios ojos para que el Señor pueda hacer contigo grandes cosas. Tal vez digas: «Temo no ser bastante humilde». Este lenguaje puede ser el de la humildad.
Algunos se envanecen de su humildad, lo cual es el peor de los orgullos. Somos menesterosos, inútiles, indignos, merecedores del infierno, y si no somos humildes, deberíamos serlo. Humillémonos por haber pecado contra la humildad, y gozaremos del favor del Señor. La gracia es la que nos hace humildes, y la que en esta humildad nos brinda ocasión para derramar mayor abundancia de gracia. Humillémonos para que seamos levantados. Seamos pobres en espíritu para que el Señor nos enriquezca. Seamos humildes para que no tengamos que ser humillados, sino que, por el contrario, por la gracia de Dios seamos ensalzados.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román




sábado, 21 de marzo de 2015

Andarás con seguridad en tu camino


Pro 3:23 Entonces andarás con seguridad en tu camino, Y tu pie no tropezará (BTx 3)

Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará. Proverbios 3:23


Es decir, que si sigues el camino de la sabiduría y santidad serás guardado. El que viaja a la luz del día por el camino real se halla bajo la protección del rey. Cada hombre tiene su camino, a saber: su propia vocación; y si por él andamos en el santo temor de Dios, Él nos amparará contra todo mal. Tal vez no viajaremos lujosamente, pero sí confiados. Tal vez no correremos como los jóvenes, pero sí como personas de bien.
Nuestro mayor peligro lo encontramos en nosotros mismos: nuestros débiles pies fácilmente tropiezan. Pidamos una fuerza moral más grande para vencer nuestra propensión a resbalar. Algunos tropiezan porque no ven las piedras del camino; la gracia divina nos hace ver el pecado y así poder evitarlo. Pidamos el cumplimiento de esta promesa y confiemos en Aquél que defiende a sus escogidos.
Por desgracia, el mayor peligro está en nuestra propia negligencia; por eso, para combatirla, nos ha dicho el Señor Jesús: «Velad y orad».
¡Oh, si tuviésemos gracia para caminar hoy sin tropezar ni siquiera una sola vez! No basta estar preservado de no caer; nuestra súplica ha de ser que no demos el más mínimo tropiezo y que al fin podamos adorar «a Aquél que es poderoso para guardarnos sin caída».


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





viernes, 20 de marzo de 2015

Dios la viste así


Mat 6:30 Y si la hierba del campo, que hoy existe y mañana es echada al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, oh hombres de poca fe? (BTx 3)

Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? Mateo 6:30

 
Los vestidos son costosos y los creyentes poco afortunados tal vez vivan inquietos preocupándose cómo adquirirán un nuevo vestido. Las suelas de sus zapatos están ya gastadas, ¿cómo comprar unos nuevos? Mirad con cuánta solicitud ha provisto a esta necesidad. El Padre celestial viste la hierba del campo con tal esplendor que ni el mismo Salomón pudo igualar, ¿y no vestirá a sus propios hijos? No lo dudemos. Tal vez llevamos muchos remiendos y zurcidos, pero iremos vestidos.
El que proporcionó al primer hombre ropa después de su caída, también se la procurará en su misericordia; y la que el Señor dio a los primeros padres fue mucho mejor que la que ellos se hicieron para sí mismos.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

jueves, 19 de marzo de 2015

Favor y honor concede YHVH


Sal 84:11 Porque sol y escudo es YHVH ’Elohim, Favor y honor concede YHVH, No quitará el bien a los que andan en integridad (BTx 3)

Gracia y gloria dará Jehová. Salmos 84:11

 
No hay cosa que tanto necesitemos como la gracia, y ésta se nos ofrece gratuitamente. ¿Hay algo tan gratuito como un don? En este día recibimos el don de la gracia que sustenta, corrobora, santifica y sacia. Hasta hoy nos ha dado la gracia de cada día; por lo que respecta a lo futuro, estemos ciertos de que no nos faltará. Si la gracia es escasa, la culpa está en nosotros, porque el Señor no es tacaño, ni tardo para dar en abundancia. Podemos pedir todo cuanto queramos sin que seamos rechazados. Da con abundancia y no zahiere.
Tal vez el Señor no nos dé oro, ni bienes materiales, pero nos dará su gracia; tal vez nos envíe pruebas, pero nos acompañará con su gracia en proporción de las mismas.
Tal vez sea nuestra vocación trabajar y sufrir, pero indudablemente obtendremos cuantas gracias nos sean necesarias.
Considerad ahora lo que sigue a esta gracia, «la gloria». Todavía no necesitamos la gloria, ni somos aptos para ella; pero se nos dará en tiempo oportuno. Después de haber comido el pan de la gracia, beberemos el vino de la gloria.
Tenemos que atravesar el lugar santísimo que es la gloria. Estas palabras «y gloria» son suficientes para inundarnos de alegría. ¡Un poco de tiempo todavía, muy poco, y después la gloria para siempre!


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





miércoles, 18 de marzo de 2015

La oración de los rectos


Pro 15:8 Abominación a YHVH es el sacrificio de los impíos, Pero la oración de los rectos es su deleite (BTx 3)


La oración de los rectos es su gozo. Proverbios 15:8


Estas palabras son una verdadera promesa, porque atestigua un hecho actual que se repite a través de todos los tiempos. Dios se huelga en las oraciones de los hombres rectos, y las llama su gozo. La rectitud ha de ser nuestro primordial anhelo. Mantente íntegro sin declinar ni a la diestra, ni a la siniestra.
No procedas torcidamente, ni te postres para ceder al mal; antes al contrario, dirígete en todo con la más estricta sinceridad, porque si tratáremos de engañar y buscar subterfugios, quedaremos a merced de nuestros propios engaños. Si seguimos caminos torcidos, veremos que no nos será posible orar, y si fingimos hacerlo, no serán escuchadas nuestras oraciones.
¿Obramos con rectitud y seguimos la voluntad revelada por Dios? En este caso, oremos mucho y con fe.
Si nuestra oración es agradable a Dios, jamás omitiremos hacer lo que a Él le place. Él no mira ni la gramática, ni la metafísica, ni la retórica de nuestras oraciones. Como padre se complace en los balbuceos de sus pequeñuelos. ¿No deberíamos gozarnos nosotros en la oración, ya que Dios tanto se goza en ella? Llevemos nuestras súplicas ante su trono. El Señor nos presenta sobradas razones para orar, y deberíamos darle gracias porque así es.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román




 

martes, 17 de marzo de 2015

Yo estoy contigo para librarte, dice YHVH


Jer 1:8 No temas delante de ellos, porque Yo estoy contigo para librarte, dice YHVH (BTx 3)

No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová. Jeremías 1:8

 
Cuando nos invade el temor, vacilamos y corremos el peligro de caer en el pecado. Peligrosa es la presunción, pero también lo es la cobardía. Debemos ser como Daniel.
Nuestro gran Capitán ha de ser servido por soldados valientes.
¡Cuántas razones tenemos aquí para ser valientes! Dios está con los que se allegan a Él. En la hora de la lucha, jamás se ausentará de nuestro lado. ¿Te amenazan? ¿Por qué has de temer a los hombres mortales? ¿Pierdes el empleo? El Señor a quien sirves proporcionará el pan y el agua a sus servidores.
¿Se os ridiculiza y esto os quebranta y tortura el corazón? Sufre por amor de Cristo y regocíjate. Dios está con los que le sirven en verdad, con los justos y los santos para librarles; Él te librará. Recuerda como Daniel salió ileso de la fosa de los leones, y los tres jóvenes del horno de fuego. Tu caso no es tan desesperado como el de ellos; mas aun cuando así fuera, el Señor te sostendrá y harás más que vencer. Teme al temor. Ten miedo de ser cobarde. El peor enemigo es el que llevas dentro de ti. Arrodíllate y pide socorro, y después levántate diciendo: «Confiaré y no temeré».


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román