lunes, 30 de marzo de 2015

Jamás podrás comprender de cuánta paz te inundará


Flp 4:6-7 Por nada estéis angustiados, antes bien, por la oración y la súplica, en todo sean conocidas ante Dios vuestras peticiones con acción de gracias y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Jesús el Mesías (BTx 3)

Por nada estéis afanosos; sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:6-7

 
No tengas afanes, sino oraciones; no inquietudes, sino mucha comunión con Dios. Pon tus súplicas delante del Señor de tu vida, guardián de tu alma. Acércate a Él con dos partes de oración y una de alabanzas fervorosas. No ores con dudas, sino con gratitud. Ten por cierto que tus peticiones han sido atendidas, y, por tanto, alaba al Señor por su misericordia.
Él te prodiga sus bendiciones; dale tú las gracias. Nada le escondas, ni guardes en tu pecho inquietud alguna que perturbe tu corazón; «sean notorias vuestras peticiones». No recurras al hombre, sino sólo a Dios, al Padre de Jesús que en Él os ama.
De este modo encontrarás la paz de Dios.
Jamás podrás comprender de cuánta paz te inundará. Él te estrechará en sus brazos amorosos. Tu corazón y tu espíritu quedarán sumergidos por Cristo Jesús en un océano de reposo. Venga sobre ti la vida o la muerte, la pobreza o el dolor, la calumnia o el odio, siempre estarás al abrigo de toda tempestad, por encima de todas las nubes que te amenacen. ¿Por qué no obedeces a este tan inefable mandato?
Sí, Señor, creo en ti, pero ayuda mi incredulidad.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





domingo, 29 de marzo de 2015

No temas al hombre cuando sabes que estás cumpliendo con tu deber


Hch 18:10 porque Yo estoy contigo, y ninguno te acometerá para dañarte, porque tengo un gran pueblo en esta ciudad (BTx 3)

Yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal. Hechos 18:10

 
Mientras el Señor tenía ocupado a Pablo con algún trabajo en Corinto, el furor del populacho era contenido.
Los judíos se oponían y blasfemaban, pero no podían impedir la predicación del Evangelio, ni la conversión de los que oían. Dios ejerce su dominio sobre las mentes más obstinadas, y sabe sacar su alabanza del furor de los hombres cuando se desenfrena; pero manifiesta bondad también cuando la reprime; y tiene poder para reprimirla. «A la grandeza de su brazo enmudezcan como una piedra, hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehová».
Por tanto, no temas al hombre cuando sabes que estás cumpliendo con tu deber. Sigue adelante, como lo hubiera hecho Jesús, y verás que quienes se te oponen serán semejantes a la caña cascada y al pábilo que humea. Razón han tenido a veces los hombres para temer, porque eran miedosos; empero una fe intrépida en Dios disipa todo temor, como un gigante deshace las telas de araña que encuentra en su camino.
Nadie podrá dañarnos sin permiso de Dios. Quien con una sola palabra pueda ahuyentar al diablo, ciertamente podrá reprimir a sus agentes. Tal vez en este momento tengan más miedo de ti, que tú de ellos. Adelante, pues, que donde pensabas tener enemigos encontrarás amigos.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





sábado, 28 de marzo de 2015

¿has tomado tu posición al lado de Jesús?


Deu 28:13 Si escuchas los mandamientos de YHVH tu Dios que te mando hoy para que los guardes y los cumplas, YHVH te pondrá por cabeza y no por cola, y estarás encima solamente, y no estarás debajo (BTx 3)

Te pondrá Jehová por cabeza y no por cola. Deuteronomio 28:13


Si obedecemos al Señor, Él obligará a nuestros enemigos a que reconozcan que su bendición reposa sobre nosotros. Aun cuando esta promesa pertenecía a la ley, sin embargo, es valedera para el pueblo de Dios, porque Jesús ha quitado la maldición para dar bendición.
A los santos incumbe enseñar el camino a los hombres ejerciendo sobre ellos una benéfica influencia; su lugar no es la cola para ser arrastrados de aquí para allá. No hemos de someternos al espíritu del siglo, sino obligar al siglo a que se someta a Cristo. Si el Señor está con nosotros, no nos contentaremos con reclamar tolerancia para la práctica de la religión, sino que procuraremos asentarla sobre el trono de la sociedad.
¿No nos ha hecho de los suyos, un pueblo de sacerdotes? Este pueblo está llamado a enseñar, no para aprender filosofías de incrédulos. ¿Cómo, pues, podremos
convertirnos en siervos de la costumbre y en esclavos de la opinión de los demás?
Querido amigo, ¿has tomado tu posición al lado de Jesús? Muchos callan por ser tímidos. ¿Podemos permitir que el nombre del Señor Jesús sea postergado? ¿Nuestra religión ha de ser arrastrada como una cola? ¿No debería más bien enseñar el camino y ser la fuerza que domine en nosotros y en los demás?


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





viernes, 27 de marzo de 2015

Estoy esperándote para bendecirte



Stg 4:8 ¡Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros! ¡Limpiaos las manos, oh pecadores, y purificaos los corazones, los que sois de doble ánimo! (BTx 3)

Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros. Santiago 4:8


Cuanto más nos allegamos a Dios, más benigno se muestra con nosotros. Cuando el hijo pródigo vuelve a la casa paterna, su padre sale al encuentro. Cuando la paloma llega al arca, Noé extiende su mano y la introduce en ella.
Cuando la solícita esposa busca la compañía de su esposo, éste se acerca a ella con las alas del amor. Alleguémonos, querido amigo, al Señor que con tanta bondad nos espera y viene a nuestro encuentro.
¿Te has fijado alguna vez en el pasaje de Isaías 53:9? Aquí podemos ver cómo el Señor se pone a la disposición de su pueblo, diciéndole: «Heme aquí». Como si dijera: «¿Tienes que decirme algo? ¿Qué puedo yo hacer por ti? Estoy esperándote para bendecirte». ¿Por qué, pues, tardamos tanto en acercarnos a Él? Dios está muy cerca para perdonar, para bendecir, para consolar, ayudar, vivificar y dar la libertad. Sea nuestra más importante preocupación acercarnos a Dios. Si esto hiciésemos, lo tendremos hecho todo. Si nos allegamos a los hombres, éstos se cansarán pronto y nos abandonarán; mas si sólo buscamos a Dios, Él jamás cambiará; antes al contrario, cada vez se acercará más a nosotros con la más amplia y gozosa comunión.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





jueves, 26 de marzo de 2015

¿Eres tú uno de éstos?


Sal 41:3 YHVH lo sustentará en su lecho de dolor: En su enfermedad mullirás bien su cama (BTx 3)

Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor. Salmos 41:3

 
Ten presente que esta promesa es para quien piensa en el pobre. ¿Eres tú uno de éstos? Si así es, aprópiate este versículo, pero sólo con esta condición.
Considera cómo en la hora de la enfermedad el Dios de los pobres sabrá bendecir al que se cuida de los pobres. Los brazos eternos sostendrán su alma que manos cariñosas y suaves almohadas sostienen el cuerpo del enfermo. ¡Cuán hermosa y tierna es esta figura! ¡Cuánto nos recuerda a Dios en nuestras enfermedades y flaquezas! ¿Quién tal oyó jamás del antiguo Júpiter o de los dioses de la India o de la China? Tal es el lenguaje del Dios de Israel; Él se hace enfermero y custodio de los hombres. Si con una mano hiere, con la otra sostiene. ¡Bendito sufrimiento que nos hace caer en el seno de Dios para ser consolados! La gracia es el mejor reconstituyente; el amor divino es el más eficaz estimulante para un enfermo postrado y abatido. El alma se convierte en gigante, aun cuando a través de la piel se transparenten los huesos. No hay médico tan hábil como el Señor, ni tónico tan eficaz como su promesa, ni vino tan sabroso como su amor.
Si el lector no ha cumplido sus deberes con el pobre, dése cuenta de lo mucho que ha perdido, y que en adelante se haga amigo de los pobres y les ayude.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





miércoles, 25 de marzo de 2015

Te acostarás, y tu sueño será dulce


Pro 3:24 Cuando te acuestes, no tendrás temor, Te acostarás, y tu sueño será dulce (BTx 3)

Cuando te acuestes, no tendrás temor, sino que te acostarás, y tu sueño será grato. Proverbios 3:24

 
Tal vez el lector se halle postrado en cama por algún tiempo. Acuéstate sin temor llevando esta promesa en tu corazón: «Cuando te acuestes, no tendrás temor».
Cuando vayas al lecho por la noche, pon estas palabras como almohada debajo de tu cabeza. Durante el sueño, no podemos guardarnos, mas el Señor vela por nosotros durante la noche. Los que se acuestan bajo la protección del Señor están más seguros que los reyes en sus palacios. Si al acostarnos dejamos a un lado todos nuestros cuidados y ambiciones, obtendremos el reposo que no tienen los ansiosos y avaros.
Se alejarán los sueños malos, y, si nos asaltaren, podremos borrar la impresión que nos producen, sabiendo que no son otra cosa que sueños. Por tanto, podremos descansar tranquilos.
¡Cuán dulcemente durmió Pedro en la cárcel que ni la luz del ángel pudo despertarle y fue menester que le sacudiera para despetarle!
Y, sin embargo, debía morir al día siguiente: Así murieron los mártires antes de ser quemados en la hoguera. «A su amado dará Dios el sueño».
Para que nuestro sueño sea dulce, nuestra vida, nuestro carácter, nuestras meditaciones y nuestro amor han de ser dulces también.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román





martes, 24 de marzo de 2015

Volvámonos hacia el Señor porque sólo Él es fiel


2Ts 3:3 Pero fiel es el Señor, que os afianzará y protegerá del mal (BTx 3)

Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal. 2 Tesalonicenses 3:3




 
A menudo los hombres carecen de razón y de fe. Todavía tenemos entre nosotros «hombres importunos y malos». Todo intento de discutir con ellos o procurar la paz es vano; su corazón es falso y engañosas sus palabras. ¿Qué haremos, pues? ¿Incomodarnos con ellos? No; antes bien, volvámonos hacia el Señor porque sólo Él es fiel. Jamás quebrantará la promesa de su palabra, ni pedirá de nosotros nada que no sea razonable, ni se mostrará desleal ante nuestras peticiones. Nuestro Dios es fiel, y esto deberá ser nuestra alegría.
Él nos confirmará de tal modo que los hombres perversos nunca podrán causar nuestra ruina, y de tal suerte nos guardará que ningún mal podrá causarnos daño. ¡Qué bendición para nosotros el no tener que contender con los hombres, sino el poder escondernos cerca de nuestro Dios cuya simpatía nunca nos faltará. En Él encontraremos un corazón verdadero, un alma fiel, un amor invariable en el que podremos descansar.
El Señor cumplirá los propósitos de su gracia para con nosotros, siervos suyos: no permitamos que caiga sobre nuestros espíritus la más ligera sombra de temor. Todos los hombres y demonios juntos jamás podrán arrebatarnos esta protección divina. Pidamos al Señor en este día que nos confirme y guarde.


La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román