2Re
19:32 Por tanto, así dice YHVH respecto al rey de Asiria: No entrará en
esta ciudad, ni disparará ahí ninguna saeta, ni se acercará a ella con
escudo, ni levantará contra ella terraplén (BTx 3)
Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de Asiria: no entrará en esta ciudad, ni echará saeta en ella; ni vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte. 2 Reyes 19:32
Senaquerib no molestó a la ciudad. Después de haberse jactado con soberbia, no pudo llevar a cabo sus amenazas.
Dios puede contener inmediatamente a los enemigos de su pueblo para que no ejecuten sus deseos. Cuando el león tiene en sus quijadas al cordero, el gran Pastor de las ovejas puede arrebatarle su presa. El apurado trance en que nos hallamos, puede ser una hermosa ocasión para que se manifiesten más claramente el poder y la sabiduría de Dios.
En este caso, el temible enemigo no se presentó delante de la ciudad que ansiaba destruir. No pudo lanzar ni siquiera una saeta por encima de los muros, ni levantar sus máquinas de asedio para derribar los castillos, ni echar los baluartes para encerrar a sus habitantes. Tal vez en nuestro caso también impedirá el Señor que nuestros enemigos nos causen daño alguno. Él puede cambiar sus intenciones, o inutilizar sus propósitos, de tal suerte que se vean obligados a dejarlos.
Esperemos en el Señor y guardemos su camino, que Él se cuidará de nosotros. Más aún, Él nos llenará de tal asombro que no podamos menos de alabarle, al ver cuán cumplida ha sido su liberación.
No temamos al enemigo hasta que llegue, y entonces confiemos en el Señor.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Pro 10:27 El temor de YHVH aumenta los días, Pero los años de los malvados serán acortados (BTx 3)
El temor de Jehová aumentará los días; mas los años de los impíos serán acortados. Proverbios 10:27
No hay duda alguna; el temor de Dios produce sanas costumbres que impiden la disipación de la vida que proviene del pecado y del vicio. El sano reposo, fruto de la fe en el Señor Jesús, es una excelente ayuda y remedio para quien está enfermo. El médico se alegra de tener un enfermo cuyo espíritu está tranquilo. Las preocupaciones matan, mas la confianza en Dios es medicina que cura.
Según esto, tenemos los medios para llegar a una vida larga; y si los empleamos para nuestro bien, veremos una feliz vejez y llegaremos al sepulcro como gavillas de trigo en sazón. No nos creamos amenazados de muerte súbita porque nos duela un dedo; antes bien, confiemos en que Dios nos concederá largos días de vida para poder dedicarlos a su servicio.
¿Y si fuéramos llamados pronto a un lugar más elevado? Aun así deberíamos regocijarnos de esta disposición, porque ora vivamos, ora muramos, somos del Señor. Si vivimos, Jesús estará con nosotros; y si morimos, estaremos con Jesús.
La mejor manera de prolongar nuestra vida es vivir mientras vivamos, no malgastando el tiempo, sino dedicando cada hora a fines más elevados. Que así sea en el día de hoy.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Jue
4:9 Y ella dijo: Ciertamente iré contigo, pero no será tuya la gloria
de la jornada que vas a emprender, porque YHVH entregará a Sísara en
mano de una mujer. Y Débora
se levantó y fue con Barac a Cedes (BTx 3)
Porque en mano de mujer venderá Jehová a Sísara. Jueces 4:9
Este versículo parece un tanto extraño; sin embargo, tal vez haya personas que tengan bastante fe para aplicárselo. Barac, el soldado, aunque llamado a combatir, no se sentía con valor para luchar, a menos que fuera acompañado por Débora; por eso determinó el Señor que la guerra fuese hecha por una mujer. De este modo reprendió la cobardía del hombre y logró para sí mismo la gloria avergonzando a los enemigos de su pueblo.
Dios puede servirse de instrumentos débiles. ¿Y por qué no servirse de mí? Él puede utilizar a personas que no parecen llamadas para entrar en combates públicos. La mujer que mató al enemigo de Israel no era precisamente una amazona, sino una simple esposa que vivía en su tienda de campaña. No era un orador, sino una mujer, que ordeñaba las vacas y hacía manteca. ¿Acaso no puede servirse Dios de cualquiera de nosotros para realizar sus propósitos? Alguien puede llegar hoy a nuestra casa, del mismo modo que Sísara llegó a la tienda de Joel. Sea nuestra misión, no matarlo, sino salvarlo. Recibámosle con mucha bondad y procuremos presentarle la bendita verdad de la salvación por el Señor Jesucristo, nuestro gran sustituto.
«Cree y vivirás». ¿Quien sabe si algún pecador orgulloso será vencido hoy por el Evangelio?
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Sal
23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno,
porque Tú estás conmigo, Tu vara y tu cayado me infunden aliento (BTx 3)
Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Salmos 23:4
Con estas dulces palabras se nos describe la certidumbre que puede tener un moribundo en el lecho de la muerte. ¡Cuántos las han repetido con gran gozo en su última hora!
Pero este versículo puede aplicarse también a las angustias del alma en medio de la vida. Algunos, como el apóstol Pablo, morimos cada día por una tendencia a la melancolía.
Bunyan coloca el valle de sombra de muerte mucho antes, en el curso del río que corre al pie de los montes celestiales.
Muchos entre nosotros hemos atravesado varias veces este valle oscuro y terrible de la «sombra de la muerte», y podemos certificar que sólo el Señor ha podido ayudarnos en los desvariados pensamientos, en medio de tantos horrores misteriosos y terribles abatimientos de que está erizado este paso. El Señor nos ha sostenido y guardado libres de todo temor al mal, aun cuando estábamos a punto de desfallecer. Hemos sido afligidos y oprimidos por todas partes; sin embargo, hemos sobrevivido por haber sentido la presencia del gran Pastor y porque hemos confiado en que su cayado impediría que el enemigo nos causara alguna herida mortal.
Si al presente andamos en oscuridad bajo las negras alas de una gran tribulación, glorifiquemos a Dios con una tranquila confianza en su promesa.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Sal 119:80 Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, Para que no me avergüence (BTx 3)
Sea mi corazón íntegro en tus estatutos, para no sea yo avergonzado. Salmos 119:80
Consideremos esta inspirada oración como conteniendo la seguridad de que quienes se apoyan en la Palabra de Dios jamás se avergonzarán de haber obrado así.
La petición que en ella se hace es de un corazón integro. Bueno es poseer un corazón integro y sin juicio sano; pero mucho mejor es tener un corazón integro por lo que respecta a la verdad. Amemos la verdad, reconozcámosla y obedezcamos; de otra suerte no seremos íntegros en los estatutos del Señor. ¿Hay muchos en estos días malos que sean íntegros?
¡Quiera el Señor que el autor y el lector sean uno de ellos! Muchos serán avergonzados en el último día cuando todos los problemas queden resueltos. Entonces comprenderán la locura de sus pensamientos, y estarán llenos de remordimientos a causa de su orgullosa incredulidad y su obstinada desconfianza en el Señor. Los justos resplandecerán como el sol. Quienes han sido calumniados e injuriados verán en aquel día trocada su vergüenza en gloria.
Presentemos al Señor la petición de nuestro texto y tendremos la seguridad de que esta promesa se cumplirá en nosotros. Si el Señor nos concede la gracia de ser íntegros, Él nos guardará seguros.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Isa 33:10 Ahora me levantaré, dice YHVH, Ahora me exaltaré, Ahora seré engrandecido (BTx 3)
Ahora me levantaré, dice Jehová; ahora seré exaltado, ahora seré engrandecido. Isaías 33:10
Cuando el país fue devastado por los saqueadores y hecho semejante a un campo devorado por las langostas; cuando los guerreros que lo defendían se sentaron a llorar como mujeres, entonces el Señor vino en auxilio de su pueblo. Cuando los viajeros abandonaron el camino de Sión, y los collados de Basan y del Carmelo semejaban viñas quemadas, entonces se levantó el Señor. Dios es ensalzado en medio de un pueblo afligido cuando éste busca su rostro y confía en Él. Y lo es todavía más cuando, respondiendo a sus clamores, se levanta para librarlos y desbaratar a sus enemigos.
¿Es éste para nosotros un día de tristeza? Confiemos en ver a Dios glorificado en nuestra liberación. ¿Oramos con fervor? ¿Clamamos a Él día y noche? El tiempo señalado para manifestar su gracia está próximo. Dios se levantará en el tiempo oportuno, cuando sea más propicio para la manifestación de su gloria. Nosotros deseamos su gloria con más ansia que nuestra propia liberación. Que el Señor sea ensalzado, y nuestros deseos serán cumplidos.
Señor, ayúdanos de tal modo que podamos ver que Tú estás obrando. Que te glorifiquemos en lo más íntimo de nuestros corazones, y que todos los que nos rodean comprendan que Tú eres un Dios bueno y poderoso.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Deu
20:4 porque YHVH vuestro Dios avanza a vuestro lado, luchando a vuestro
favor contra vuestros enemigos, para daros la victoria (BTx 3)
Porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros. Deuteronomio 20:4
Nuestros únicos enemigos son los enemigos de Dios. No luchamos contra hombres, sino contra malicias espirituales. Peleamos contra el diablo, contra la blasfemia, contra el error y la desesperación, que son sus aliados. Peleamos contra todos los ejércitos del pecado: la impureza, la borrachera, la opresión, la injusticia, la impiedad. Contra estos enemigos luchamos eficazmente mas para ello no empleamos espada ni lanza. Las armas de nuestra milicia no son carnales.
El Eterno, Dios nuestro, aborrece todo lo que es malo, por eso sale con nosotros para luchar en esta cruzada.
Él quiere salvarnos y concedernos gracia para que militemos como fieles soldados y ganemos la victoria. Podemos estar seguros de que si estamos al lado de Dios, Dios estará también a nuestro lado. Con tan augusto aliado, el resultado no puede ser dudoso. Y esto no porque la verdad es poderosa y debe prevalecer, sino porque la fuerza está en Dios, que es Omnipotente, en Jesús, a quien ha sido dada toda potestad en el cielo y en la tierra, y en el Espíritu Santo, que cumple su voluntad entre los hombres.
Soldados de Cristo, ceñíos vuestras armaduras. Luchad en el nombre del Dios de santidad, y aceptar por fe su salvación. No dejemos pasar este día sin que hayamos luchado por Jesús y la santidad.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román