Sal 34:7 El ángel de YHVH acampa alrededor de los que lo temen, Y los defiende
El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende. Salmos 34:7
Nosotros no podemos ver a los ángeles, pero basta que ellos nos vean a nosotros. El gran Angel del Pacto, a quien no habiendo visto amamos, tiene puestos sus ojos en nosotros de día y de noche. Bajo su mando tiene un verdadero ejército de seres celestiales a quienes encomienda la vigilancia sobre sus escogidos para preservarles de todo mal. Si los demonios buscan nuestra perdición, los brillantes mensajeros nos sirven.
El Señor de los ángeles no es un huésped pasajero que nos visita de vez en cuando, sino que cuenta con verdaderos ejércitos que acampan en derredor nuestro. El cuartel general del ejército de salvación, permanece allí donde viven todos aquellos que confían en el Dios vivo. Este campamento rodea a los fieles, de suerte que no puedan ser acometidos por ninguna parte, ni el adversario pueda abrir brecha entre las filas del Señor de los ángeles. Tenemos una protección continua, una guardia permanente. Siendo los mensajeros de Dios centinelas nuestros, no seremos sorprendidos por un asalto repentino, ni aplastados por fuerzas superiores. Este versículo nos promete una liberación por medio del gran capitán de nuestra salvación y esta liberación la obtendremos muchas veces hasta que termine la lucha y cambiemos el campo de batalla por la casa del reposo eterno.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Jua
3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo
Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga
vida eterna (BTx 3)
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16
Entre todos los astros del cielo, la Estrella Polar es la más útil para el marinero. Este versículo es una estrella polar porque ha llevado a Dios más almas que ningún otro de las Escrituras. Lo que la Osa Mayor es entre las constelaciones es este versículo entre las demás promesas.
Hay en este versículo algunas palabras que tienen un resplandor especial. Aquí tenemos el amor de Dios, al que se añade de tal manera para indicar su magnitud infinita.
Viene después el Hijo de Dios, don único e inapreciable de este amor inmenso que no se manifestó de un modo completo hasta que el Hijo unigénito fue enviado del Cielo para vivir y morir por los hombres. Estos tres son los puntos más luminosos del versículo.
A continuación, tenemos la única condición que se exige: creer, que amorosamente indica el camino que debe seguirse para obtener la salvación de los pecadores. Esta condición se apoya en una amplia descripción: «todo aquel que cree».
Muchísimos han encontrado lugar en esta expresión «todo aquel», que habrían quedado excluidos en otra más restringida.
Aquí tenemos, pues, la gran promesa de que todos los que creyeren en Jesús no se pierden, sino que tienen vida eterna. Esto debe animar a todos los que se sientan a punto de perecer y que no pueden salvarse por sí mismos: Creemos en el Señor Jesús, y tenemos vida eterna.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Jer 39:17 Pero en aquel día Yo te libraré, dice YHVH, y no serás entregado en manos de aquellos a quienes tú temes (BTx 3)
Pero en aquel día yo te libraré, dice Jehová, y no serás entregado en manos de aquellos a quienes tú temes. Jeremías 39:17
Cuando los fieles del Señor sufren por Él, reciben preciosos mensajes de su amor, y algunas veces tiene nuevas agradables para los que simpatizan con ellos y les favorecen.
Ebed-Melec era un etíope despreciado, pero trató a Jeremías con cariño; por eso el Señor le envió una promesa especial por boca del profeta. Tengamos siempre presente a los siervos de Dios perseguidos, y el Señor nos lo recompensará.
Ebed-Melec debía ser librado de la mano de aquellos cuya venganza temía. Era un pobre negro, pero Dios se cuidó de él. Millares perecieron a manos de los caldeos; sin embargo, este humilde negro no sufrió daño alguno. Tal vez nosotros tengamos miedo de ciertos hombres poderosos que nos odian; pero si en la hora del peligro somos fieles al Señor, Él se mostrará fiel con nosotros. Por lo demás, ¿qué puede hacernos el hombre sin permiso de Dios? El podrá refrenar la lengua enojada y cerrar la boca que quiere mordernos. Temamos al Señor y desechemos el temor de los hombres. Ni siquiera un vaso de agua dado a un profeta de Dios, que se ve perseguido, quedará sin recompensa. Y si nos levantamos por la causa de Jesús, Jesús se levantará en favor nuestro.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Mat
4:4 Pero Él, respondiendo, dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el
hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (BTx 3)
No con sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Mateo 4:4
Si Dios así lo dispusiera, podríamos vivir sin pan, como Cristo vivió durante cuarenta días; pero nunca podríamos vivir sin su Palabra. Por esta Palabra fuimos creados, y sólo por ella seremos guardados, porque Él sostiene todas las cosas con la fuerza de su Palabra de su potencia. El pan es la causa segunda, y el Señor la causa primera de nuestra existencia.
Tanto puede obrar sin la segunda como con ella, y no tenemos derecho a poner límites a su obra. No nos afanemos excesivamente por las cosas visibles; miremos al Dios invisible. Hemos oído decir a algunos creyentes que en los días de extremada pobreza, o cuando escaseaba el pan, disminuía su apetito; y otros me han asegurado que cuando faltaban los medios de vida, el Señor les socorría inesperadamente.
Sin embargo, nos es necesaria la Palabra de Dios. Con ella podemos resistir al diablo. Si nos la arrebatan, pronto caeremos en poder del enemigo, porque nos faltarán las fuerzas. Nuestras almas necesitan alimento, y fuera de la Palabra del Señor no puede haberlo. Todos los predicadores y libros del mundo no pueden proporcionarnos una sola comida: sólo la palabra de la boca de Dios puede nutrir al creyente. Señor, danos siempre este pan. Lo apreciamos más que todos los deleites de una mesa regia.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Sal 48:14 Que así es ’Elohim, nuestro Dios, eternamente y para siempre. ¡Él nos capitaneará más allá de la muerte! (BTx 3)
El nos guiará aun más allá de la muerte. Salmos 48:14
Necesitamos un guía. Con gusto lo daríamos todo porque se nos dijera qué es lo que debemos hacer y adónde dirigirnos. Queremos obrar con rectitud, pero ignoramos qué camino seguir. ¡Oh, si tuviéramos un guía! El Señor, Dios nuestro, condesciende en servirnos de guía. Conoce el camino y nos guiará hasta que hayamos llegado en paz al término de nuestro viaje. ¿Podemos apetecer un consejo más saludable y seguro? Pongámonos enteramente bajo sus órdenes y nunca perderemos el camino. Hagamos de Él nuestro Dios, y Él será nuestro guía. Si seguimos su ley, no perderemos el camino recto de la vida, mientras sepamos apoyarnos en Él en cada paso que demos.
Nuestro consuelo es que, siendo este Dios nuestro Dios, nunca dejará de ser nuestro guía. «Aún más allá de la muerte» nos guiará, y después moraremos eternamente con Él sin apartarnos de su presencia. Esta promesa de la dirección divina asegura toda nuestra vida: salvación presente, dirección hasta el último momento, y bendición eterna. ¿Por qué no buscar estas bendiciones en la juventud, gozarnos en ellas durante la edad madura y descansar en la vejez? Miremos hoy hacia arriba buscando dirección antes de aventurarnos a salir fuera.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
Sal
127:2 En vano es que os levantéis de madrugada, Y tarde vayáis a
descansar, Y que comáis el pan de afanes, Pues lo dará a su amado
mientras duerme (BTx 3)
Pues que a su amado dará Dios el sueño. Salmos 127:2
Nuestra vida no debe ser una vida de preocupaciones e inquietudes, sino vida de fe gozosa y tranquila.
Nuestro Padre celestial proveerá las necesidades de sus propios hijos, y sabe lo que necesitamos antes de que lo pidamos. Por lo tanto, podemos retirarnos a nuestro lecho a su debido tiempo, sin necesidad de velar para trazar planes y proyectos para el futuro. Si sabemos confiar en nuestro Dios, no estaremos desvelados durante la noche con el corazón atormentado por el temor, sino que echaremos nuestra solicitud en manos del Señor, sólo pensaremos en su gracia y tendremos un sueño dulce y reparador.
Nuestra mayor gloria consiste en ser amados del Señor, y quien la posee no debe ambicionar otra cosa; por tanto, debe desaparecer todo deseo egoísta. ¿Qué hay más grande en el cielo que el amor de Dios? Descansa, pues, alma mía, porque en Él tienes todas las cosas.
Sin embargo, vivimos agitados hasta que el Señor nos da, no sólo razones para que descansemos, sino el descanso mismo. Jesús lo hace así. Él es nuestra paz, nuestro descanso, nuestro todo. En su seno dormiremos tranquilos en vida y en muerte.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Gén
48:21 Y dijo Israel a José: He aquí yo estoy por morir, pero ’Elohim
estará con vosotros, y os hará volver a la tierra de vuestros padres
(BTx 3)
Dios estará con vosotros. Génesis 48:21
El anciano Jacob no podía estar más tiempo con José, porque había llegado la hora de su muerte. Sin embargo, se separó de su hijo sin temor, porque podía decir confiadamente: «Dios será con vosotros». Cuando los miembros más queridos de nuestra familia, o nuestros más útiles amigos son llamados por la muerte, debemos consolarnos con el pensamiento de que Dios no nos ha dejado, sino que vive y permanece con nosotros para siempre.
Si Dios está con nosotros, tenemos buena compañía, aunque seamos pobres y despreciados. Si Dios está con nosotros, tendremos fuerzas suficientes, porque para el Señor nada hay difícil. Si Dios está con nosotros, viviremos seguros y confiados, porque nadie puede perjudicar a los que viven bajo su sombra. ¡Qué gran motivo de gozo! No sólo está Dios con nosotros, sino que estará con nosotros, individualmente, con nuestras familias y con nosotros como Iglesia. ¿El nombre de Jesús, no es Enmanuel, Dios con nosotros? ¿Y no es esto el bien supremo? Seamos valerosos y diligentes y vivamos en una gozosa esperanza. Nuestra causa debe prosperar; la verdad tiene que triunfar, porque el Señor está con los que están con Él.
Que todo creyente que lea este Libro de Cheques del Banco de la Fe disfrute de esta dulce palabra todo el día. No es posible mayor felicidad.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román