martes, 8 de mayo de 2012

Dios conoce el nombre de los anónimos (Oswald Chambers)

Dios conoce el nombre de los anónimos (Oswald Chambers)



"Entonces Naamán le contó al rey lo que había dicho la joven israelita" 2Reyes 5:4 (NTV)

“...una muchacha que es de la tierra de Israel” (2Re_5:4)


Una persona no tiene que ser conocida por su nombre para que realice grandes hazañas para Dios. De hecho, la Biblia nos habla de algunos hombres y mujeres que han ganado fama inmortal, de cuyos nombres no sabemos nada.
Había tres hombres que arriesgaron sus vidas tomando agua del pozo de Belén para dar de beber a David (2Sa_23:13-17). David consideró esto como un acto de devoción tan notable que no bebió el agua sino que la derramó como una ofrenda sagrada. Pero no se dan a conocer sus nombres.
No sabemos cómo se llamaba aquella gran mujer de Sunem (2Re_4:8-17), pero siempre será recordada por el aposento que construyó para el profeta Eliseo.
Había una muchacha judía desconocida, por cuyo consejo Naamán fue al profeta Eliseo para ser sanado de la lepra (2Re_5:3-14). Dios conoce su nombre, y eso es todo que importa.
¿Quién fue la mujer que ungió la cabeza de Jesús? (Mat_26:6-13). Mateo no revela su nombre, pero su fama se anuncia desde entonces en las palabras de nuestro Señor: “De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella” (v. 13).
La pobre viuda que echó sus últimas dos monedas en el arca del tesoro es otra de las “desconocidas de Dios” (Luc_21:2). Esta mujer ilustra espléndidamente la verdad de lo maravilloso que es cuánto puedes llegar a hacer por Dios si no te importa quién se lleva el honor.
Seguidamente, está el muchacho que dio sus cinco panes y dos peces al Señor y los vio multiplicarse hasta que saciaron a cinco mil hombres más mujeres y niños (Jua_6:9). No sabemos su nombre pero jamás será olvidado lo que hizo.
¡Una ilustración final! Pablo envió dos hermanos a Corinto junto con Tito para llevar una colecta a los santos pobres de Jerusalén. No menciona sus nombres pero los elogia como mensajeros de las iglesias y gloria de Cristo (2Co_8:23).
Gray, al contemplar las lápidas de personas desconocidas en un cementerio rural, escribió:
Muchas flores nacen que sin ser vistas se ruborizan,
Y en el aire del desierto su dulzura desperdician.

Con Dios, sin embargo, nada se desperdicia. Conoce bien los nombres de aquellos que le sirven en el anonimato, y les recompensará como sólo él sabe hacerlo.



lunes, 7 de mayo de 2012

Riquezas secretas (Oswald Chambers)

Riquezas secretas (Oswald Chambers)



"Te daré tesoros escondidos en la oscuridad, riquezas secretas. Lo haré para que sepas que yo soy el SEÑOR, Dios de Israel, el que te llama por tu nombre" Isaías 45:3 (NTV)

“Te daré los tesoros de la oscuridad” (Isa_45:3 Biblia de las Américas)


Cuando Dios hizo esta promesa a Ciro, hablaba de tesoros materiales, de tierras de oscuridad que a su tiempo conquistaría. Pese a esto, creo que podemos aplicar este texto en un sentido espiritual.
Hay tesoros que se descubren en las noches oscuras de la vida que nunca podremos encontrar en los días soleados de la monotonía.
Por ejemplo, Dios puede darnos cánticos en la noche más oscura (Job_35:10) que nunca podríamos entonar si las pruebas estuvieran ausentes de la vida. ésta es la razón por la que el poeta escribió:
Y un trovador embelesado, de los hijos de la luz
Dirá de su música exquisita: “Por la noche la aprendí;”
Y el cántico ondulante que satura del Padre la mansión
Ensaya entre sollozos a la sombra de una oscura habitación.
Hay una oscuridad que J. Stuart Holden llama: “los misterios inexplicables de la vida: las calamidades, las catástrofes, las repentinas e inesperadas experiencias que llegan a la vida que a pesar de nuestros cuidados no podemos evitar. La vida se ensombrece a causa de ellas: penas, pérdidas, desilusiones, injusticia, malentendidos y calumnias”. éstas son las cosas que oscurecen la vida.
Humanamente hablando, ninguno de nosotros escogería la oscuridad, y a pesar de esto, sus beneficios son incalculables. Leslie Weatherhead escribió: “Como todos los hombres, amo y prefiero las soleadas planicies de la experiencia, cuando abundan la salud, la felicidad y el éxito, pero he aprendido mucho más de Dios, de la vida y de mí mismo en la oscuridad del temor y del fracaso que lo que he aprendido a la luz del sol. En verdad existe lo que podemos llamar ‘tesoros de la oscuridad’. La oscuridad, gracias a Dios, pasa, pero lo que uno aprende estando en ella, lo posee para siempre”.



domingo, 6 de mayo de 2012

El cuidado Maravilloso de Dios (Oswald Chambers)

El cuidado Maravilloso de Dios (Oswald Chambers)



"Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes" 1Pedro 5:7 (NTV)

“Porque él tiene cuidado de vosotros” (1Pe_5:7)


La Biblia está repleta de muestras del cuidado maravilloso que Dios tiene por Su pueblo. Durante los cuarenta años que duró todo el caminar de Israel por el desierto, comieron el alimento del cielo (Exo_16:4), tuvieron agua en abundancia (1Co_10:4) y fueron calzados con zapatos que nunca se desgastaron (Deu_29:5).
Sucede lo mismo hoy en el viaje que todo cristiano emprende por el desierto de este mundo. Para demostrarnoslo, nuestro Señor nos recuerda cómo se preocupa mucho más de nosotros que de las aves, flores y animales. Por ejemplo, habla de gorriones: cada día los alimenta (Mat_6:26), cada uno de ellos está presente a Su vista (Luc_12:6) y sin Su consentimiento ninguno cae a tierra (Mat_10:29). Como dijo H. A. Ironside: “Dios asiste al funeral de cada gorrión”. La moraleja de esta historia es que para él valemos más que muchos pajarillos (Mat_10:31).
Si viste a los lirios del campo más espléndidamente que a Salomón, cuánto más nos vestirá a nosotros (Mat_6:30). Si provee para los bueyes, mucho más cuidará de nuestras necesidades (1Co_9:9).
Como nuestro Sumo Sacerdote, el Señor lleva nuestros nombres en Sus hombros: el sitio del poder (Exo_28:9-12), y en su pecho: el lugar de los afectos (Exo_28:15-21). Nuestros nombres están esculpidos en las palmas de Sus manos (Isa_49:16), un hecho que inevitablemente nos recuerda las heridas de los clavos que le sostuvieron en la cruz.
Conoce el número exacto de los cabellos de nuestra cabeza (Mat_10:30). Conoce nuestros movimientos durante la noche y en Su libro lleva cuenta de todas nuestras lágrimas (Sal_56:8).
El que nos toca, toca la niña de Su ojo (Zac_2:8). Ningún arma hecha contra nosotros podrá prosperar (Isa_54:17).
Mientras que los paganos llevan a sus dioses sobre los hombros (Isa_46:7), nuestro Dios lleva a Su pueblo (Isa_46:4).
Cuando vamos por las aguas, por los ríos o pasamos por el fuego, siempre está con nosotros (Isa_43:2) y en toda nuestra angustia, él está angustiado (Isa_63:9).
Aquél que nos guarda no duerme ni se adormece (Sal_121:3-4). Alguien ha llamado a este rasgo particular de Dios “el insomnio divino”.
El Buen Pastor que dio Su vida por nosotros no nos negará ningún bien (Jua_10:11; Sal_84:11; Rom_8:32).
Cuida de nosotros desde el principio del año hasta el fin (Deu_11:12), así nos llevará hasta la vejez (Isa_46:4). Nunca nos dejará ni nos abandonará (Heb_13:5). ¡Dios en verdad nos cuida!



sábado, 5 de mayo de 2012

Entrando en la escena de la historia (Oswald Chambers)

Entrando en la escena de la historia (Oswald Chambers)



"Ahora bien, el SEÑOR le dijo a Samuel: —Ya has hecho suficiente duelo por Saúl. Lo he rechazado como rey de Israel, así que llena tu frasco con aceite de oliva y ve a Belén. Busca a un hombre llamado Isaí que vive allí, porque he elegido a uno de sus hijos para que sea mi rey" 1Samuel 16:1 (NTV)

“¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel?” (1Sa_16:1)


Hay un tiempo en la vida cuando es necesario dejar de llorar y lamentarse por un pasado que no podemos cambiar y seguir trabajando para el presente.
Dios había rechazado a Saúl como rey. La decisión fue definitiva e irrevocable. Pero a Samuel le costó aceptarla porque estaba estrechamente asociado con Saúl y ahora lloraba al ver sus esperanzas defraudadas. Continuó lamentando una pérdida que ya no podía recuperarse, hasta que Dios le dijo: “Deja de llorar y lamentarte. Ve y unge al sucesor de Saúl. Mi programa no ha fallado. Me he reservado un mejor hombre que Saúl para que entre en la escena de la historia de Israel”.
Samuel no sólo aprendió la lección para sí mismo sino que la transmitió a David, quien sucedió a Saúl como rey. La historia muestra que David aprendido bien la lección. Mientras su bebé agonizaba, ayunó y lloró esperando que Dios sanara al niño. Pero cuando su hijo pequeño murió, David se bañó, cambió sus ropas, fue al Tabernáculo a adorar y después se sentó a comer. A aquellos que cuestionaron su realismo, les dijo: “Más ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí” (2Sa_12:23).
Esta es una enseñanza que debemos aplicar a nuestra vida cristiana y servicio. Puede llegar a suceder que nos sea quitado un ministerio y le sea dado a otro. Lloramos por la pérdida de un medio de servicio.
Puede romperse una amistad o sociedad, y como consecuencia tengamos que vivir con un doloroso vacío y una pesada monotonía. Puede llamar a nuestra puerta una cruel desilusión causada por alguien que nos era muy querido, y tengamos que lamentamos por la muerte de esa valiosa relación.
Puede ser que algún sueño acariciado de toda una vida se haga trizas o se frustre alguna ambición. Nos afligirá la muerte de aquella noble aspiración.
No hay nada malo en el llanto o en el lamento, pero el duelo no debe prolongarse al grado que anule nuestra capacidad para enfrentar los desafíos de esta hora. E. Stanley Jones decía que había que “recobrarse en una hora” de las aflicciones y los golpes de la vida. Quizás una hora no sea tiempo suficiente, pero no debemos estar desconsolados para siempre por las circunstancias que jamás podrán cambiar.



viernes, 4 de mayo de 2012

El privilegio de los valores (Oswald Chambers)

El privilegio de los valores (Oswald Chambers)



"Asegúrense de que ninguno sea inmoral ni profano como Esaú, que cambió sus derechos de primer hijo varón por un simple plato de comida" Hebreos 12:16 (NTV)

“Esaú... por una sola comida vendió su primogenitura” (Heb_12:16)


Ocurre con frecuencia que los hombres cambian los verdaderos valores de la vida por una gratificación momentánea de los apetitos físicos.
Esto es lo que hizo Esaú. Venía de regreso del campo, cansado y hambriento. En aquel momento Jacob cocinaba un guiso rojo. Cuando Esaú le pidió un plato de aquel delicioso potaje, Jacob le dijo: “Sí, pero a cambio véndeme hoy tu primogenitura”.
La primogenitura era un valioso privilegio que pertenecía al hijo mayor de una familia. Era valioso porque le daba el privilegio de llegar a ser el jefe indiscutible de la familia o tribu y el derecho a una doble porción de la herencia.
Pero en ese momento, Esaú consideró que su primogenitura no tenía valor. ¿En qué puede beneficiarle una primogenitura, pensó, a un hombre muerto de hambre como yo? Su hambre parecía tan agobiante que estuvo dispuesto a dar cualquier cosa para satisfacerla. Para calmar su apetito momentáneo estuvo dispuesto a entregar algo que era de valor imperecedero. ¡Y sin más realizó el terrible negocio!
Un drama similar vuelve a presentarse casi todos los días. Por ejemplo, he aquí un hombre que ha mantenido un buen testimonio durante muchos años. Tiene el amor de una buena familia y el respeto de sus compañeros cristianos. Cuando habla, sus palabras tienen autoridad espiritual, y su servicio tiene la bendición de Dios. Es un creyente modelo.
Pero entonces surge un momento de fiera pasión. Parece como si el fuego de la tentación sexual lo consumiera. De pronto nada parece más importante que la satisfacción de este impulso físico. Está decidido a sacrificarlo todo por esa unión ilícita así que se abandona al poder del deseo.
¡Y de esta forma da el salto descabellado! Por aquel momento fugaz de pasión, cambia el honor de Dios, su propio testimonio, la estima de su familia, el respeto de sus amigos y el poder de un auténtico carácter cristiano. Como Alexander Maclaren decía, “Se abandona a sus deseos dando la espalda a la justicia; desprecia los goces de la comunión divina; oscurece su alma; termina su prosperidad; cae sobre su cabeza una catarata de calamidades por el resto de los años que le quedan y hace de su nombre y su religión un blanco para las burlas crueles de las generaciones sucesivas de mofadores”.
En las clásicas palabras de la Escritura, vende su primogenitura por un plato de lentejas.



jueves, 3 de mayo de 2012

¿Elegiste el camino? (Oswald Chambers)

¿Elegiste el camino? (Oswald Chambers)



"Delante de cada persona hay un camino que parece correcto, pero termina en muerte" Proverbios 14:12 (NTV)

“Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” (Pro_14:12)


Dos veces en el libro de Proverbios (Pro_14:12 y 16:25) se hace notar que el juicio del hombre en lo que respecta a cuál es el camino derecho no es digno de fiar. Lo que a él le parece derecho termina en desastre y muerte.
Durante la segunda Guerra Mundial la Marina presentó a su personal de vuelo una vívida ilustración de esto. La idea era dejarles bien grabado que cuando volaran a grandes altitudes, sin usar oxígeno no podrían confiar en sus sentidos. A un piloto le hicieron entrar a una cámara de descompresión. Dentro de ella había una mesa y sobre ella una hoja de papel con problemas matemáticos. Una vez dentro, se extrajo el oxígeno de la cámara para simular una gran altitud. Cuando el aire se hizo menos denso, se ordenó al piloto que resolviera los problemas, y también se le dijo que nadie lo había hecho bien hasta entonces.
El piloto pensó que los resolvería fácilmente y que podía burlar al sistema. Los problemas parecían sencillos, y tenía confianza en que recibiría una alta calificación. No había duda de ello.
Cuando terminó, la cámara fue alimentada de nuevo con oxígeno, salió de ella, y entregó su papel para que lo corrigieran. Se sorprendió mucho cuando vio que su habilidad para resolver problemas había sido seriamente afectada por la falta de oxígeno en el cerebro. La lección fue muy evidente: si volaba a grandes alturas sin oxígeno, no podría confiar en su propio juicio, y estaría al borde del desastre.
El juicio del hombre ha sido gravemente dañado por el pecado. Confía firmemente que el camino al cielo se logra cuando uno se esfuerza por hacer las cosas lo mejor que puede. Si se le dice que nadie puede salvarse por sus buenas obras, seguirá creyendo que será el primero en burlar el sistema. Está seguro de que Dios jamás lo despedirá de las puertas del cielo.
Pero se equivoca, y si persiste en su falta de “oxígeno espiritual”, perecerá. Su seguridad está en confiar en la Palabra de Dios en vez de en su propio juicio. Si la obedece y se arrepiente de sus pecados recibirá a Jesucristo como su Señor y Salvador. La palabra de Dios es verdad, y aquellos que la creen pueden estar confiados en que están siguiendo la ruta correcta.



miércoles, 2 de mayo de 2012

Cosecharán Vida Eterna (Oswald Chambers)

Cosecharán Vida Eterna (Oswald Chambers)



"Los que viven sólo para satisfacer los deseos de su propia naturaleza pecaminosa cosecharán, de esa naturaleza, destrucción y muerte. Pero los que viven para agradar al Espíritu, del Espíritu, cosecharán vida eterna" Gálatas 6:8 (NTV)

“Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción” (Gal_6:8)


Nadie puede pecar y gozar de impunidad. Los resultados del pecado no sólo son inevitables sino extremadamente amargos. El pecado puede parecer un gatito inofensivo pero salta repentinamente sobre su presa devorándola como león despiadado.
El supuesto encanto del pecado goza en nuestros días de una propaganda amplia y multicolor, si bien escasamente oímos el otro lado. Sus víctimas dejan tras sí tristes relatos de su caída y miseria posterior.
Así ocurrió con uno de los escritores más brillantes de Irlanda. Este hombre comenzó a aficionarse a un vicio malsano. Una cosa le llevó a la otra hasta que vino a enredarse en pleitos y por último terminó en la cárcel, donde escribió lo siguiente:
“Los dioses me han dado casi de todo. Tuve genio, un hombre distinguido, alta posición social, brillantez y atrevimiento intelectual: Hice del arte un filosofía y de la filosofía un arte: Turbé las mentes de los hombres y cambié el color de las cosas: No hubo nada que dijera o hiciera que no sorprendiera a los demás... Traté al Arte como la realidad suprema, y a la vida como una mera ficción: Desperté la imaginación de la gente de mi época creando a mi alrededor mito y leyenda. Reduje todos los sistemas a una frase, y toda la existencia a un epigrama.
Junto con estas cosas, tuve otras que eran de otra naturaleza. Me dejé seducir por el hechizo de la insensatez y la comodidad sensual. Me divertía siendo un hombre elegante. Me hice rodear de las clases inferiores y las mentes más insignificantes. Vine a ser el derrochador de mi propio genio, y malgasté toda una eterna juventud que me obsequió con placeres singulares. Hastiado de vivir en lo más alto, deliberadamente descendí a las profundidades en busca de nuevas sensaciones. Lo que para mí era una paradoja en la esfera del pensamiento, se convirtió en perversidad en la esfera de la pasión. El deseo, al final, se convirtió en una enfermedad, una locura, o ambas. Crecí sin que me importara la vida de los demás. Olvidé que cada pequeña acción de cada día hacía o deshacía el carácter de la persona, y que en consecuencia lo que se hacía en secreto algún día sería pregonado a los cuatro vientos... Terminé en una horrible desgracia”.
Lo que acabamos de leer se encuentra en un ensayo cuyo título es: De Profundis: desde las profundidades.