viernes, 30 de noviembre de 2012

Por la gracia de Dios soy lo que soy (Oswald Chambers)

Por la gracia de Dios soy lo que soy

"Sin embargo, lo que ahora soy, todo se debe a que Dios derramó su favor especial sobre mí, y no sin resultados. Pues he trabajado mucho más que cualquiera de los otros apóstoles; pero no fui yo sino Dios quien obraba a través de mí por su gracia" 1Corintios 15:10 (NTV)

"Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no ha sido en vano para conmigo" 1Co_15:10

Para el Creador es un insulto la manera como hablamos continuamente de nuestras incapacidades. Quejarnos de nuestra incompetencia es una acusación falsa contra Dios, por no habernos tenido en cuenta. Acostúmbrate a examinar desde la perspectiva divina las circunstancias que les parecen humildes a los hombres y quedarás atónito por lo sorprendentemente inadecuadas e irrespetuosas que son para Dios. "Oh, yo no debería decir que he sido santificado. No soy santo". Decir eso delante de Él significa: "No, Señor, es imposible para ti salvarme y santificarme; hay oportunidades que no he tenido y son muchas las imperfecciones en mi cerebro y mi cuerpo. No, Señor, no es posible". Eso le podrá sonar maravillosamente humilde a los hombres, pero ante los ojos de Dios es una actitud desafiante.
Por otro lado, lo que a Dios le parece humilde, para los hombres puede ser exactamente lo contrario. Decir: "Gracias Señor, porque sé que soy salvo y santificado", es la más pura expresión de humildad. Significa que te has rendido a Dios de una forma tan completa que sabes que Él es fiel y verdadero. Nunca te preocupes por saber si lo que dices suena humilde o no ante los demás. Pero siempre sé humilde ante Dios y deja que Él sea tú todo en todo.
La única relación personal importante es la que tienes con tu redentor y Señor personal. Deja que todo lo demás se vaya, pero mantén esta relación, cueste lo que cueste y Dios cumplirá su propósito a través de ti. Tu vida particular puede ser de incalculable valor para los propósitos divinos.


jueves, 29 de noviembre de 2012

El carácter absoluto de Jesucristo (Oswald Chambers)

El carácter absoluto de Jesucristo

"Él me glorificará, porque tomará de lo mío y os lo anunciará" Juan 16:14 (B.Tx)

"Él me glorificará...", Jua_16:14

Los movimientos de santidad actuales carecen totalmente de la dura realidad del Nuevo Testamento. No hay nada en ellos que necesite la muerte de Jesucristo; todo lo que se requiere es una atmósfera piadosa de oración y devoción. Esta clase de experiencia no es sobrenatural ni milagrosa; no le costó a Dios su sufrimiento; no esta teñida con la sangre del Cordero ni marcada con el sello del Espíritu Santo. No tiene esa marca que las personas ven con reverencia y asombro y las lleva a decir: "¡Esta es la obra del Dios Omnipotente!" Sin embargo, el Nuevo Testamento se ocupa solamente de la obra de Dios y de nada más.
El ejemplo de la experiencia cristiana en el Nuevo Testamento es de devoción personal y apasionada por Jesucristo. Todas las demás clases de supuestas experiencias cristianas están desligadas de Él. En ellas no se produce la regeneración, el nuevo nacimiento en el reino donde vive Cristo. Sólo cuentan con la idea de que Él es nuestro modelo. En el Nuevo Testamento, Jesucristo es el Salvador mucho antes de ser el modelo. A Jesús se le describe hoy como la figura simbólica de una religión, sólo como un ejemplo. Él es todo eso, pero infinitamente mucho más. Él es la salvación en persona. ¡Él es el Evangelio de Dios!
Jesús dijo: "Pero cuando venga el Espíritu de verdad...me glorificará...", Jua_16:13-14. Cuando me entrego a la verdad revelada del Nuevo Testamento, recibo de Dios el don del Espíritu Santo, quien empieza a interpretar para mí lo que Jesús hizo. El Espíritu de Dios hace subjetivamente en mi todo lo que Jesucristo objetivamente hizo por mí.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

La recompensa del indigente (Oswald Chambers)

La recompensa del indigente


"Sin embargo, con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados" Romanos 3:24 (NTV)

"Y son justificados gratuitamente por su gracia..." Rom_3:24

El Evangelio de la gracia de Dios despierta un anhelo intenso en las almas e igualmente un fuerte resentimiento, porque la verdad que revela no es agradable o fácil de asimilar. Existe cierto orgullo en las personas que las lleva a dar constantemente, pero acercarse y aceptar un regalo es algo diferente. Estoy dispuesto a entregar mi vida como mártir y a dedicarla al servicio sin importar cuál sea. Pero que no sea humillado hasta el nivel del más vil pecador, merecedor del infierno, que me digan que todo lo que debo hacer es aceptar la dádiva de salvación por medio de Jesucristo.
Debemos comprender que nada podemos ganar o merecer de Dios por medio de nuestros propios esfuerzos. Debemos recibirlo como una dadiva o quedarnos sin ella. La más grande bendición espiritual es el conocimiento de que somos indigentes y, a menos que lleguemos a este punto, nuestro Señor no hace nada por nosotros. Él queda impotente mientras creamos que somos autosuficientes. Debemos entrar en su reino a través de la puerta de la pobreza. Mientras seamos "ricos", especialmente en las áreas del orgullo o de la independencia, Dios no nos ayuda. Sólo cuando nos da hambre espiritual recibimos al Espíritu Santo. El don de la naturaleza esencial de Dios se vuelve efectivo en nosotros por su Espíritu. Él nos imparte la vida vivificadora de Jesús. Y toma lo que "más allá" de nosotros y lo pone "dentro" de nosotros. Cuando esto sucede, esa vida interior se eleva "a las alturas" y nosotros somos levantados hasta donde vive y reina Jesús (ver Jua_3:5).


martes, 27 de noviembre de 2012

La consagración del poder espiritual (Oswald Chambers)

La consagración del poder espiritual

"En cuanto a mí, jamás se me ocurra jactarme de otra cosa sino de la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo ha sido crucificado para mí, y yo para el mundo" Gálatas 6:14 (NVI)

"...por  quien el mundo ha sido crucificado para mí y yo para el mundo", Gál_6:14.

Si medito en la cruz de Cristo, no me volveré un devoto subjetivo, interesado únicamente en mi propia santidad, sino que me concentraré primordialmente en los intereses de Jesucristo. Nuestro Señor no fue un santo fanático que se internó para practicar la perfección espiritual. No se apartó de la sociedad, pero interiormente estuvo desconectado todo el tiempo. No se mantuvo alejado, pero vivió en otro mundo. De hecho, convivió de tal manera con el mundo ordinario que la gente religiosa de su época lo llamó comilón y bebedor. Sin embargo, nunca permitió que algo interfiriera en su poderosa consagración espiritual.
Mi consagración no es genuina cuando pienso que puede negarme a ser utilizado por Dios para almacenar el poder espiritual y usarlo más adelante. Este es un error lamentable. El Espíritu de Dios ha liberado a una gran cantidad de personas de su pecado y, sin embargo, no están experimentando ninguna plenitud en su vida, ningún sentido de verdadera libertad. La clase de vida religiosa que hoy vemos a nuestro alrededor es completamente diferente de la vigorosa santidad en la vida de Jesucristo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal", Jua_17:15. Debemos estar en el mundo, pero no ser de él, estar separados interiormente, no por fuera ver Jua_17:16.
Nunca debemos permitir que algo impida la consagración de nuestro poder espiritual. La consagración es nuestra parte, la santificación es la parte de Dios. Debemos tomar la determinación consciente de interesarnos solo en aquello que a Dios le interesa. Cuando enfrentamos un problema confuso, debemos tomar esa decisión preguntándonos: ¿Esto es lo que le interesa a Jesucristo, o es un interés de mi espíritu que se opone diametralmente a Él?


lunes, 26 de noviembre de 2012

La concentración del poder espiritual (Oswald Chambers)

La concentración del poder espiritual

"En cuanto a mí, que nunca me jacte de otra cosa que no sea la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Debido a esa cruz, mi interés por este mundo fue crucificado y el interés del mundo por mí también ha muerto" Gálatas 6:14 (NTV)

"...Sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo..", Gál_6:14.

Si quieres conocer el poder de Dios, es decir, la vida del Jesús resucitado en tu carne mortal, debes meditar en la tragedia de Dios. Deja el interés personal que tienes en tu propia condición espiritual y considera su tragedia, con una actitud completamente sincera e inmediatamente su poder estará en ti. "Mirad a mí", Isa_45:22; presta atención a la fuente externa y el poder interior estará allí. Perdemos poder porque no nos concentramos en lo correcto. El efecto de la cruz es salvación, santificación, sanidad, etc., pero no debemos predicar ninguna de estas bendiciones, sino "...a Jesucristo y a este crucificado", 1Co_2:2. La proclamación de Jesús hará su trabajo. Enfoca tu predicación en lo que es el centro para Dios y aunque aparentemente tus oyentes no presten ninguna atención, nunca podrán ser los mismos después. Si comunico mis propias palabras, éstas no pueden ser de mayor importancia para ti que las tuyas para mí; pero si compartimos la verdad de Dios unos con otros, encontraremos vez tras vez esa verdad. Debemos concentrarnos en ese gran punto de poder espiritual: la cruz. Si mantenemos el contacto con ese centro, el poder se liberará en nuestra vida. En los movimientos de santidad y en las reuniones de bendición espiritual, somos dados a no concentrarnos en la cruz de Cristo, sino en sus efectos.
En la actualidad se critica la debilidad de las iglesias y con justa razón. Uno de los motivos de esta debilidad es la falta de concentración en el verdadero centro de poder espiritual. No hemos meditado lo suficiente en la tragedia del Calvario o en el significado de la redención.


domingo, 25 de noviembre de 2012

El secreto de la coherencia espiritual (Oswald Chambers)

El secreto de la coherencia espiritual

"Pero jamás me suceda gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesús, el Mesías, por medio de la cual el mundo ha sido crucificado para mí, y yo para el mundo" Gálatas 6:14 (B.Tx)

"Pero lejos esté de mí el gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo...", Gál_6:14

Cuando una persona acaba de nacer de nuevo, parece incoherente debido a que sus emociones no se relacionan con el estado de las circunstancias externas de su vida. La vida del apóstol Pablo se apoyaba en una fuerte y firme coherencia espiritual. En consecuencia, el podía dejar que su vida exterior cambiara sin afligirse, porque estaba arraigado y fundamentado en Dios. La mayoría de nosotros no somos espiritualmente coherentes, porque estamos más preocupados por la coherencia de lo exterior. En cuanto a la expresión externa de las cosas Pablo vivió en el sótano, mientras que sus críticos vivían en el piso de arriba. Estos dos niveles son completamente diferentes y no se pueden tocar entre sí. Pero la coherencia de Pablo era profunda porque se encontraba en los fundamentos. La gran base de su coherencia era la agonía de Dios por la redención del mundo, es decir, la cruz de Jesucristo.
Afírmate de nuevo en lo que crees, regresa al fundamento de la cruz de Cristo y desecha cualquier convicción que no se base en ella. En la historia secular, la cruz es algo sumamente pequeña, pero desde la perspectiva bíblica es más importante que todos los imperios del mundo. Nuestra predicación será totalmente improductiva, si dejamos de hacer énfasis en la tragedia de Dios en la cruz, porque no comunicará su poder para el hombre. Podrá ser interesante, pero no tendrá poder. Sin embargo, cuando predicamos la cruz, el poder de Dios se libera. "...Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación... nosotros predicamos a Cristo crucificado...", 1Co_1:21-23.


sábado, 24 de noviembre de 2012

La dirección de tus aspiraciones (Oswald Chambers)

La dirección de tus aspiraciones

"He aquí, como los ojos de los siervos miran la mano de sus señores, Y los ojos de la sierva la mano de su señora, Así nuestros ojos miran a YHVH nuestro Dios, Hasta que tenga misericordia de nosotros" Salmo 123:2 (B.Tx)

"Como los ojos de los siervos miran la mano de sus señores... así nuestros ojos miran a Jehová, nuestro Dios...", Sal_123:2.

Este versículo describe una plena confianza en Dios. Así como los ojos del siervo están fijos en su amo, nuestra vista se dirige hacia Dios y se enfoca en Él. De esta manera adquirimos el conocimiento de su semblante y Él se nos revela (comparar con Isa_53:1). Nuestra fortaleza espiritual empieza a extinguirse cuando desviamos nuestros ojos de Él. Nuestra resistencia se va debilitando no tanto por las dificultades externas que nos rodean, sino por nuestra imaginación. Pensamos equivocadamente así: “Me imagino que me he estado esforzando un poco más de lo debido al empinarme para tratar de parecerme a Dios, en lugar de ser una persona humilde y común”. Debemos comprender que ningún esfuerzo puede ser demasiado grande.
Un ejemplo: ¿Alguna vez llegaste a una crisis en la que decidiste adoptar una posición firme en favor de Dios y el Espíritu te dio testimonio de que todo estaba bien? Pero ahora que han pasado las semanas, o quizá años, has llegado lentamente a la siguiente conclusión: "Bueno, tal fui demasiado pretencioso. ¿No estaba adoptando una actitud un poco extrema?" Tus amigos racionales vienen y te dicen: "No seas tonto. Nosotros sabíamos que cuando hablabas de ese avivamiento espiritual era solo un impulso pasajero y que no podías resistir la presión. Y, en todo caso, Dios no espera que aguantes". Y tú reaccionas diciendo: "Bueno, supongo que esperaba demasiado". Hablar así parece humildad, pero significa que la confianza en Dios ha desaparecido y, en cambio, ahora estás confiando en la opinión del mundo. El peligro es que, al dejar de confiar en Dios, pasas por alto el fijar tus ojos en Él. Sólo cuando Dios te lleve a un alto repentino en el camino, comprenderás que eres el perdedor. Siempre que haya una fuga espiritual en tu vida, corrígela de inmediato. Reconoce que algo se ha interpuesto entre Él y tú, y rectifícalo sin demora.