1Pe 1:25 Pero la palabra del Señor permanece para siempre.° Y ésta es la palabra anunciada a vosotros por el evangelio. (BTx 3)
“Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.” 1Pe_1:25.
Toda
enseñanza humana, y, en verdad, todos los seres humanos, llegarán a su
fin como la hierba del campo; pero aquí se nos asegura que la palabra
del Señor es de una naturaleza muy diferente, pues permanecerá para
siempre.
Tenemos aquí un Evangelio divino; pues, ¿cuál palabra
podría permanecer para siempre sino la palabra que es hablada por el
Dios eterno?
Tenemos aquí un Evangelio que vive para siempre, tan
lleno de vitalidad como cuando salió por primera vez de los labios de
Dios; tan poderoso para convencer y convertir, para regenerar y
consolar, para sostener y santificar, como lo fue desde sus primeros
días en que obró maravillas.
Tenemos un Evangelio inmutable, pues
no es hierba verde hoy, y mañana paja seca; sino que siempre es la
verdad permanente del inmutable Jehová. Las opiniones cambian, pero la
verdad certificada por Dios no puede cambiar, como no cambia el Dios
inmutable que la expresó.
Entonces, aquí tenemos un Evangelio en el
que nos regocijamos, una palabra del Señor en la que podemos apoyar todo
nuestro peso. “Para siempre” incluye vida, muerte, juicio y eternidad.
Gloria sea dada a Dios en Cristo Jesús por la consolación eterna.
Aliméntense de la palabra hoy, y todos los días de su vida.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

2Sa
23:5 Y aunque mi casa no haya sido así para con Dios, Él ha hecho
conmigo un pacto eterno, En todo ordenado y bien seguro, Que hará
prosperar mis anhelos de plena salvación (BTx 3)
“No es
así mi casa para con Dios; sin embargo, él ha hecho conmigo pacto
perpetuo, ordenado en todas las cosas, y será guardado, aunque todavía
no haga él florecer toda mi salvación y mi deseo.” 2Sa_23:5. Esta no es tanto una promesa sino un cúmulo de promesas: una caja de perlas. El pacto es el arca que contiene todas las cosas.
Estas
son las últimas palabras de David, pero pueden ser mías hoy. Aquí
encontramos un suspiro: las cosas no están conmigo y no son mías como yo
lo desearía; hay pruebas, cuidados y pecados. Todo esto pone dura a la
almohada.
Aquí encontramos un solaz: “Él ha hecho conmigo pacto
perpetuo.” Jehová se ha comprometido conmigo, y ha sellado el pacto con
la sangre de Jesús. Estoy ligado a mi Dios, y mi Dios a mí.
Esto
hace prominente una seguridad, puesto que este pacto es eterno, bien
ordenado y guardado. No hay nada que temer por el paso del tiempo, ni
fallará por algún punto olvidado, o por la incertidumbre natural de las
cosas. El pacto es un cimiento hecho de roca sobre el cual se construye
para vida o para muerte.
David siente satisfacción: no necesita
nada más para salvación o deleitación. Está liberado, y complacido. El
pacto es todo lo que el hombre pueda desear.
Oh alma mía, vuélvete
en este día a tu Señor Jesús, a Quien el grandioso Dios ha dado para que
sea un pacto para el pueblo. Tómalo para que sea tu todo en todo.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Jer
31:12 Y vendrán con aclamaciones a la altura de Sión, Afluirán hacia
los bienes de YHVH: Al trigo, al vino, y al aceite, A las crías del
rebaño y a la vacada; Y su alma será como huerto bien regado, Y nunca
más tendrán dolor (BTx 3)
“Y su alma será como huerto de riego.” Jer_31:12.
¡Oh,
tener el alma de uno bajo el cuidado celestial; que ya no fuese un
desierto, sino un huerto del Señor! Delimitada en el yermo, amurallada
alrededor por la gracia, plantada por la instrucción, visitada por el
amor, desyerbada por la disciplina celestial, y protegida por el poder
divino, el alma favorecida de uno es preparada para dar fruto para el
Señor.
Pero un huerto puede perder su lozanía por falta de agua, y
entonces todos sus cultivos se ponen mustios y llegan al punto de
secarse. ¡Oh, alma mía, cuán pronto sería este tu caso si el Señor te
dejara! En el oriente, un huerto carente de agua pronto deja de ser un
huerto: nada puede madurar, crecer, o ni siquiera vivir. Cuando se
mantiene la irrigación, el resultado es encantador. Oh, que nuestra alma
fuese regada uniformemente por el Espíritu Santo. Que cada parte del
huerto contara con su propio torrente; abundantemente: que un
refrescamiento suficiente llegara a cada árbol y a cada planta,
independientemente de cuán sedientos estén por naturaleza;
continuamente: que cada hora trajera no solamente su calor, sino también
su refrigerio; sabiamente: que cada planta recibiera justo lo que
necesitara. En un huerto pueden ver que su verdor depende de dónde corre
el agua, y pronto pueden percibir cuando el Espíritu de Dios viene.
Oh, Señor, riégame en este día, e indúceme a producir para ti una cosecha completa. Amén.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Sal 55:16 Pero yo clamaré a ’Elohim, y YHVH me salvará. (BTx 3)
“En cuanto a mí, a Dios clamaré; y Jehová me salvará.” Sal_55:16. Sí,
debo orar y lo haré. ¿Qué otra cosa podría hacer? Traicionado,
abandonado, acongojado, frustrado, oh mi Dios, clamo a Ti. Mi Siclag
está reducida a cenizas, y los hombres hablan de apedrearme; pero yo
aliento a mi corazón en el Señor, que me sostendrá en esta prueba como
me ha sostenido en otras muchas pruebas. Jehová me salvará; estoy seguro
que lo hará, y yo declaro mi fe.
El Señor me salvará y nadie más.
No deseo ninguno otro ayudador, y no confiaría en un brazo de carne aun
si pudiera. Clamaré a Él en la noche, y en la mañana, y al mediodía, y
no clamaré a nadie más, pues Él es Todo-suficiente.
No tengo la
menor idea de cómo me salvará; pero lo hará, lo sé. Él lo hará de la
mejor y más segura manera, y lo hará en el sentido más grande, más
verdadero, y más pleno. El grandioso YO SOY me librará de esta prueba y
de todas las futuras pruebas, tan ciertamente como Él vive; y cuando
llegue la muerte, y todos los misterios de la eternidad se presenten a
continuación, esta afirmación todavía será cierta: “Jehová me salvará.”
Este será mi cántico a lo largo de todo este día de otoño. ¿No es acaso
como una manzana madura proveniente del árbol de la vida? Me alimentaré
de ella. ¡Cuán dulce es a mi paladar!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Eze 34:22 Por tanto Yo salvaré a mis ovejas, y no serán más una presa, y juzgaré entre oveja y oveja (BTx 3)
“Y juzgaré entre oveja y oveja.” Eze_34:22. Algunos
son gordos y prósperos, y por eso son rudos con los débiles. Este es un
pecado cruel, y causa mucha aflicción. Esos empujones con el costado y
con el hombro, esos empellones a las enfermas con los cuernos, son un
triste instrumento de ofensa en las asambleas de los creyentes
profesantes. El Señor toma nota de estos hechos altivos y groseros, y se
enoja grandemente por causa de ellos, pues Él ama al débil.
¿Se
cuenta mi lector entre los despreciados? ¿Es un gemidor en Sion y un
hombre marcado por causa de su tierna conciencia? ¿Lo juzgan duramente
estos hermanos? Que no resienta su conducta; sobre todo, que no empuje
ni dé empellones en retribución.
Que deje el asunto en las manos del
Señor. Él es el Juez. ¿Por qué habríamos de entrometernos en Su oficio?
Él decidirá mucho más justamente que nosotros. Su tiempo para el juicio
es el mejor, y no debemos tener ansias de apresurarlo.
Que se
ponga a temblar el opresor de empedernido corazón. Aunque atropelle
impunemente a los demás en el momento presente, todas sus altivas
expresiones están debidamente registradas, y por cada una de ellas habrá
de rendir cuentas ante el tribunal del Grandioso Juez.
¡Paciencia alma mía! ¡Paciencia! El Señor conoce tu aflicción. ¡Tu Jesús tiene piedad de ti!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

Eze 34:15 Yo apacentaré mi rebaño, y Yo lo haré sestear, dice Adonay YHVH (BTx 3)
Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el Señor.” Eze_34:15. Bajo
el pastorado divino, los santos son alimentados hasta la saciedad. La
suya no es una insatisfactoria ración vana de simple “pensamiento”; mas
el Señor alimenta a los santos con la sólida verdad sustancial de la
revelación divina. Hay en la Escritura un nutrimento real para el alma
que es introducido en el corazón por el Espíritu Santo.
Jesús, Él
propio, es el alimento que sostiene la vida de los creyentes. Nuestro
Grandioso Pastor nos promete que ese sagrado sustento nos será dado por
Su propio Ser. Si, en el día domingo, nuestro pastor terrenal tuviera
las manos vacías, el Señor no las tiene vacías.
La mente descansa
cuando es alimentada con la santa verdad. Quienes son alimentados por
Jehová están en paz. Ningún perro los preocupará, ningún lobo los
devorará, ningunas inclinaciones a la intranquilidad los turbarán. Se
acostarán y digerirán el alimento que han disfrutado. Las doctrinas de
la gracia no sólo son sustentadoras, sino también consoladoras: en ellas
tenemos los medios que nos vigorizan y nos hacen descansar. Si los
predicadores no nos proporcionaran descanso, busquemos al Señor para
encontrar el descanso.
Que el Señor nos conduzca en este día a
alimentarnos en los pastos de la Palabra, y nos dé descanso en ellos.
Que este día esté marcado, no por la insensatez, ni por la preocupación,
sino por la Meditación y la Paz.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román

1Co 1:19 Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, Y desecharé la inteligencia de los entendidos. (BTx 3)
“Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos.” 1Co_1:19. Este
versículo es una amenaza para los sabios del mundo, pero es una promesa
para el simple creyente. Los que se declaran eruditos están
continuamente tratando de convertir en cenizas la fe del humilde
creyente. Pero fallan en sus intentos. Sus argumentos se desploman, sus
teorías caen por su propio peso, y sus conspiraciones infernales se
delatan a sí mismas antes de que su propósito se vea cumplido. El viejo
Evangelio no está extinto todavía, ni lo estará mientras el Señor viva.
Si pudiera ser exterminado, ya habría perecido de sobre la faz de la
tierra desde hace mucho tiempo.
Nosotros no podemos destruir la
sabiduría de los sabios, ni procuramos intentarlo, pues la obra está en
mejores manos. El propio Señor dice: “lo haré” y Él nunca resuelve en
vano. Él declara Su propósito dos veces en este versículo, y podemos
tener la certeza que no se apartará de él.
¡Qué obra tan perfecta
de limpieza hace el Señor en lo relativo a la filosofía y al
“pensamiento moderno” cuando pone Sus manos en ello! Abate la fina
apariencia hasta convertirla en nada; destruye por completo la madera,
el heno y la hojarasca. Está escrito que será así, y así será. Señor,
hazlo pronto. Amén y Amén.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román
