Sal 118:17 No moriré, sino que viviré, Y contaré las obras de YH (BTx 3)
“No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de JAH.” Sal_118:17. ¡Esta
es una hermosa certeza! Sin duda estaba basada en una promesa,
susurrada interiormente en el corazón del Salmista, a la que se aferró y
que disfrutó. ¿Es mi caso semejante al de David? ¿Estoy deprimido
porque el enemigo me insulta? ¿Multitudes están en contra mía, y sólo
unos cuantos de mi lado? ¿Me pide la incredulidad que me acueste y muera
en la desesperación, como un hombre derrotado y deshonrado? ¿Mis
enemigos comienzan a cavar mi tumba?
¿Qué
pasará entonces? ¿Cederé al susurro del miedo, y renunciaré a la
batalla, y con ello renunciaré a toda esperanza? Lejos esté de eso. Hay
vida en mí todavía: “No moriré.” El vigor retornará y quitará mi
debilidad: “viviré”. El Señor vive y yo también viviré. Mi boca será
abierta otra vez: “Contaré las obras de JAH.” Sí, y hablaré de la
tribulación presente como de otro caso de la fidelidad que obra
maravillas y del amor del Señor mi Dios.
Aquellos
que quieren tomar mis medidas para hacer mi féretro harían mejor en
esperar un poco; pues “Me castigó gravemente JAH, mas no me entregó a la
muerte.” ¡Gloria sea dada a Su nombre por siempre! Yo soy inmortal
hasta que mi obra sea completada. Mientras el Señor no lo quiera ninguna
bóveda podrá encerrarme.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.

Eze
36:25 Y rociaré agua limpia sobre vosotros, y seréis limpios de todas
vuestras inmundicias, y os limpiaré de todos vuestros ídolos (BTx 3)
“Esparciré
sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras
inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.” Eze_36:25 ¡Qué
sobresaliente gozo es este! Quien nos ha purificado con la sangre de
Jesús también nos limpiará con el agua por el Espíritu Santo. Dios lo ha
dicho y así será: “Y seréis limpiados.” Señor, nosotros sentimos y
lamentamos nuestra inmundicia, y es alentador que Tu propia boca nos
asegure que seremos limpiados. ¡Oh, que te dignaras hacer una rápida
labor de limpieza!
Él
nos librará de nuestros peores pecados. Las sublevaciones de la
incredulidad y las engañosas lascivias que combaten contra el alma, los
viles pensamientos del orgullo, y las sugerencias de Satanás para
blasfemar el sagrado nombre: todas estas cosas serán tan purificadas que
no retornarán.
Él
también nos limpiará de todos nuestros ídolos, sean de oro o de
arcilla: de nuestros amores impuros, y de nuestro excesivo amor a
aquello que en sí mismo es puro. Todo lo que hemos convertido en un
ídolo será arrancado de nosotros o nosotros seremos desgajados de ello.
Es
Dios quien habla de lo que Él mismo hará. Por tanto esta palabra es
firme y segura, y podemos esperar con certeza lo que nos garantiza. La
limpieza es una bendición del pacto, y el pacto es ordenado en todas las
cosas y seguro
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.

Éxo 8:23 Y Yo haré distinción° entre mi pueblo y tu pueblo. Para mañana será este prodigio (BTx 3)
“Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal.” Éxo_8:23. Faraón
tiene un pueblo y el Señor tiene un pueblo. Estos pueden cohabitar, y
parecería que les va igual a ambos, pero hay una división entre ellos, y
el Señor la hará manifiesta. Un evento no sucederá de igual manera para
todos a perpetuidad, sino que habrá una gran diferencia entre los
hombres del mundo y el pueblo de la elección de Jehová.
Esto
podría ocurrir en el tiempo de los juicios, cuando el Señor se
convierta en el santuario de los santos. Es muy conspicuo en la
conversión de los creyentes cuando su pecado es quitado, mientras los
incrédulos permanecen en la condenación. A partir de ese momento ellos
se convierten en una raza distinta, se someten a una nueva disciplina, y
gozan de nuevas bendiciones. Sus hogares, a partir de ese momento,
están libres de la gravosa caterva de males que contaminan y atormentan a
los egipcios. Son protegidos de la contaminación de la lascivia, de la
mordedura del afán, de la corrupción de la falsedad, y del cruel
tormento del odio, que devora a muchas familias.
Ten
la seguridad, atribulado creyente, que aunque tengas tus aflicciones,
eres salvado de enjambres de peores aflicciones que infestan los hogares
y los corazones de los siervos del Príncipe de este mundo. El Señor ha
puesto una división; tú has de mantener esa división en espíritu, en
metas, en carácter y en las compañías que frecuentas.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.

Núm
15:25 Y el sacerdote hará expiación a favor de toda la congregación de
los hijos de Israel, y les será perdonado, pues fue error, y han hecho
llevar su ofrenda: un sacrificio ígneo a YHVH, y una ofrenda delante
YHVH por su pecado, por su error (BTx 3)
“Y les será perdonado, porque yerro es.” Núm_15:25. Debido
a nuestra ignorancia no estamos plenamente conscientes de nuestros
pecados de ignorancia (yerros). Sin embargo, podemos estar seguros que
son muchos, tanto en la forma de comisión como de omisión. Podríamos
estar haciendo, como un servicio a Dios, aquello que Él no ha ordenado y
que no puede aceptar nunca.
El
Señor conoce cada uno de estos pecados de ignorancia. Esto muy bien
debería alarmarnos, pues en justicia Él requerirá de nuestra mano estas
ofensas; pero por otro lado, la fe espía consuelo en este hecho, pues Él
Señor tendrá cuidado de que las manchas que son invisibles para
nosotros, sean limpiadas. Él ve el pecado para dejar de verlo después
que lo arroja detrás de Su espalda.
Nuestro
gran consuelo es que Jesús, el verdadero sacerdote, ha hecho expiación
por toda la congregación de los hijos de Israel. Esa expiación garantiza
el perdón de pecados desconocidos. Su sangre preciosa nos limpia de
todo pecado. Ya sea que nuestros ojos lo hayan visto y hayan llorado por
él, o no, Dios lo ha visto, Cristo lo ha expiado, el Espíritu Santo da
testimonio de su perdón, y de esta manera tenemos una triple paz.
Oh
Padre mío, yo ensalzo Tu conocimiento divino, que no sólo percibe mis
iniquidades, sino que provee de una expiación que me libra de la culpa
de ellas, incluso antes de saber que soy culpable.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.

Apo 22:3 Y ya no habrá más maldición, sino que el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán,
Apo 22:4 y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes (BTx 3)
“Y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.” Rev_22:3-4. Tres preciosas bendiciones serán nuestras en la tierra de gloria.
“Sus
siervos le servirán.” Ningún otro señor nos oprimirá, ningún otro
servicio nos afligirá. Serviremos a Jesús siempre, perfectamente, sin
desfallecimiento, y sin error. Esto es el cielo para un santo: servir al
Señor Cristo en todas las cosas; y ser reconocido por Él como Su
siervo, es la elevada ambición de nuestra alma por la eternidad.
“Y
verán su rostro.” Esto vuelve al servicio deleitable: en verdad, es la
recompensa presente del servicio. Conoceremos a nuestro Señor, pues le
veremos como es. Ver el rostro de Jesús es el favor supremo que el más
fiel siervo del Señor pueda pedir. ¿Qué más podría pedir Moisés que: “Te
ruego que me muestres tu gloria”?
“Y
su nombre estará en sus frentes.” Ellos contemplan a su Señor hasta que
Su nombre es fotografiado en sus frentes. Ellos son reconocidos por Él,
y ellos le reconocen. La marca secreta de gracia interior se hace
manifiesta en la rúbrica pública del Soberano de una relación confesada.
¡Oh
Señor, concédenos estas tres cosas en sus comienzos aquí, para que
podamos poseerlas en su plenitud en Tu propia morada de
bienaventuranza!
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.

Mat
24:22 Y si aquellos días no hubieran sido acortados, ninguna carne
sería salva; pero por causa de los escogidos, aquellos días serán
acortados (BTx 3)
“Mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.” Mat_24:22. Por
causa de Sus escogidos el Señor suspende muchos juicios y acorta otros.
En las grandes tribulaciones el fuego lo devoraría todo si no fuera
porque el Señor apaga la llama por consideración a Sus escogidos. Así, a
la vez que salva a Sus escogidos por causa de Jesús, también preserva a
la raza por causa de Sus escogidos.
¡Qué
honor es otorgado así a los santos! ¡Cuán diligentemente deberían usar
su influencia con su Señor! Él oirá sus oraciones por los pecadores, y
bendecirá sus esfuerzos por su salvación. Él bendice a los creyentes
para que sean una bendición para los que permanecen en la incredulidad.
Muchos pecadores viven por causa de las oraciones de una madre, o de una
esposa, o de una hija, para quienes el Señor tiene consideración.
¿Hemos
usado correctamente el singular poder que el Señor nos ha confiado?
¿Oramos por nuestro país, por otras tierras, y por nuestra época? ¿Nos
interponemos como intercesores en tiempos de guerra, hambre, peste,
suplicando que los días sean acortados? ¿Lamentamos delante de Dios las
explosiones de infidelidad, error, y libertinaje? ¿Suplicamos a nuestro
Señor Jesús que acorte el reino del pecado apresurando Su propia
gloriosa venida? Pongámonos de rodillas, y no descansemos hasta que
Cristo regrese.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.

Mat 6:33 Buscad, pues, primeramente el reino y la justicia de Él, y todas estas cosas os serán añadidas (BTx 3)
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Mat_6:33. Vean
cómo inicia la Biblia: “En el principio. . . Dios.” Su vida ha de
iniciar de la misma manera. Busquen con toda su alma, primera y
prioritariamente, el reino de Dios como el lugar de su ciudadanía, y Su
justicia como la característica de su vida. En cuanto al resto, todo
provendrá del propio Señor sin que tengan que estar ansiosos por ello.
Todo lo que es necesario para esta vida y para la piedad “estas cosas os
serán añadidas.”
¡Qué
promesa es esta! Alimento, vestido, casa, y todo lo demás, Dios asume
la tarea de añadirlo mientras ustedes lo busquen a Él. Ustedes han de
preocuparse por Sus asuntos, y Él se preocupará por los suyos. Cuando
necesiten papel y cordel para envolver, les serán suministrados con la
compra de bienes más importantes; y de igual manera los bienes
terrenales necesarios serán añadidos junto con el reino. Quien sea un
heredero de la salvación no morirá de inanición; y quien vista su alma
con la justicia de Dios no podrá ser dejado por el Señor con su cuerpo
desnudo. Abandonemos todo afán devorador.
Concentren
su mente en buscar al Señor. La codicia es pobreza, y la ansiedad es
miseria: la confianza en Dios es un patrimonio, y la semejanza a Dios es
una herencia celestial. Señor, yo te estoy buscando, haz que pueda
encontrarte.
La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.
