jueves, 31 de octubre de 2013

No moriré, sino que viviré


Sal 118:17 No moriré, sino que viviré, Y contaré las obras de YH (BTx 3)

“No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de JAH.” Sal_118:17.

¡Esta es una hermosa certeza! Sin duda estaba basada en una promesa, susurrada interiormente en el corazón del Salmista, a la que se aferró y que disfrutó. ¿Es mi caso semejante al de David? ¿Estoy deprimido porque el enemigo me insulta? ¿Multitudes están en contra mía, y sólo unos cuantos de mi lado? ¿Me pide la incredulidad que me acueste y muera en la desesperación, como un hombre derrotado y deshonrado? ¿Mis enemigos comienzan a cavar mi tumba? 
¿Qué pasará entonces? ¿Cederé al susurro del miedo, y renunciaré a la batalla, y con ello renunciaré a toda esperanza? Lejos esté de eso. Hay vida en mí todavía: “No moriré.” El vigor retornará y quitará mi debilidad: “viviré”. El Señor vive y yo también viviré. Mi boca será abierta otra vez: “Contaré las obras de JAH.” Sí, y hablaré de la tribulación presente como de otro caso de la fidelidad que obra maravillas y del amor del Señor mi Dios.
Aquellos que quieren tomar mis medidas para hacer mi féretro harían mejor en esperar un poco; pues “Me castigó gravemente JAH, mas no me entregó a la muerte.” ¡Gloria sea dada a Su nombre por siempre! Yo soy inmortal hasta que mi obra sea completada. Mientras el Señor no lo quiera ninguna bóveda podrá encerrarme.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.


miércoles, 30 de octubre de 2013

“Y seréis limpiados”


Eze 36:25 Y rociaré agua limpia sobre vosotros, y seréis limpios de todas vuestras inmundicias, y os limpiaré de todos vuestros ídolos (BTx 3)

“Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.” Eze_36:25

¡Qué sobresaliente gozo es este! Quien nos ha purificado con la sangre de Jesús también nos limpiará con el agua por el Espíritu Santo. Dios lo ha dicho y así será: “Y seréis limpiados.” Señor, nosotros sentimos y lamentamos nuestra inmundicia, y es alentador que Tu propia boca nos asegure que seremos limpiados. ¡Oh, que te dignaras hacer una rápida labor de limpieza!
Él nos librará de nuestros peores pecados. Las sublevaciones de la incredulidad y las engañosas lascivias que combaten contra el alma, los viles pensamientos del orgullo, y las sugerencias de Satanás para blasfemar el sagrado nombre: todas estas cosas serán tan purificadas que no retornarán. 
Él también nos limpiará de todos nuestros ídolos, sean de oro o de arcilla: de nuestros amores impuros, y de nuestro excesivo amor a aquello que en sí mismo es puro. Todo lo que hemos convertido en un ídolo será arrancado de nosotros o nosotros seremos desgajados de ello. 
Es Dios quien habla de lo que Él mismo hará. Por tanto esta palabra es firme y segura, y podemos esperar con certeza lo que nos garantiza. La limpieza es una bendición del pacto, y el pacto es ordenado en todas las cosas y seguro

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.



martes, 29 de octubre de 2013

El Señor la hará manifiesta


Éxo 8:23 Y Yo haré distinción° entre mi pueblo y tu pueblo. Para mañana será este prodigio (BTx 3)

“Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal.” Éxo_8:23.


Faraón tiene un pueblo y el Señor tiene un pueblo. Estos pueden cohabitar, y parecería que les va igual a ambos, pero hay una división entre ellos, y el Señor la hará manifiesta. Un evento no sucederá de igual manera para todos a perpetuidad, sino que habrá una gran diferencia entre los hombres del mundo y el pueblo de la elección de Jehová.
Esto podría ocurrir en el tiempo de los juicios, cuando el Señor se convierta en el santuario de los santos. Es muy conspicuo en la conversión de los creyentes cuando su pecado es quitado, mientras los incrédulos permanecen en la condenación. A partir de ese momento ellos se convierten en una raza distinta, se someten a una nueva disciplina, y gozan de nuevas bendiciones. Sus hogares, a partir de ese momento, están libres de la gravosa caterva de males que contaminan y atormentan a los egipcios. Son protegidos de la contaminación de la lascivia, de la mordedura del afán, de la corrupción de la falsedad, y del cruel tormento del odio, que devora a muchas familias. 
Ten la seguridad, atribulado creyente, que aunque tengas tus aflicciones, eres salvado de enjambres de peores aflicciones que infestan los hogares y los corazones de los siervos del Príncipe de este mundo. El Señor ha puesto una división; tú has de mantener esa división en espíritu, en metas, en carácter y en las compañías que frecuentas.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.


lunes, 28 de octubre de 2013

Y les será perdonado


Núm 15:25 Y el sacerdote hará expiación a favor de toda la congregación de los hijos de Israel, y les será perdonado, pues fue error, y han hecho llevar su ofrenda: un sacrificio ígneo a YHVH, y una ofrenda delante YHVH por su pecado, por su error (BTx 3)

“Y les será perdonado, porque yerro es.”  Núm_15:25.

Debido a nuestra ignorancia no estamos plenamente conscientes de nuestros pecados de ignorancia (yerros). Sin embargo, podemos estar seguros que son muchos, tanto en la forma de comisión como de omisión. Podríamos estar haciendo, como un servicio a Dios, aquello que Él no ha ordenado y que no puede aceptar nunca. 
El Señor conoce cada uno de estos pecados de ignorancia. Esto muy bien debería alarmarnos, pues en justicia Él requerirá de nuestra mano estas ofensas; pero por otro lado, la fe espía consuelo en este hecho, pues Él Señor tendrá cuidado de que las manchas que son invisibles para nosotros, sean limpiadas. Él ve el pecado para dejar de verlo después que lo arroja detrás de Su espalda. 
Nuestro gran consuelo es que Jesús, el verdadero sacerdote, ha hecho expiación por toda la congregación de los hijos de Israel. Esa expiación garantiza el perdón de pecados desconocidos. Su sangre preciosa nos limpia de todo pecado. Ya sea que nuestros ojos lo hayan visto y hayan llorado por él, o no, Dios lo ha visto, Cristo lo ha expiado, el Espíritu Santo da testimonio de su perdón, y de esta manera tenemos una triple paz.
Oh Padre mío, yo ensalzo Tu conocimiento divino, que no sólo percibe mis iniquidades, sino que provee de una expiación que me libra de la culpa de ellas, incluso antes de saber que soy culpable.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.


domingo, 27 de octubre de 2013

Ya no habrá más maldición


Apo 22:3 Y ya no habrá más maldición, sino que el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán,
Apo 22:4 y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes (BTx 3)


“Y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.”  Rev_22:3-4.

Tres preciosas bendiciones serán nuestras en la tierra de gloria.
“Sus siervos le servirán.”  Ningún otro señor nos oprimirá, ningún otro servicio nos afligirá. Serviremos a Jesús siempre, perfectamente, sin desfallecimiento, y sin error. Esto es el cielo para un santo: servir al Señor Cristo en todas las cosas; y ser reconocido por Él como Su siervo, es la elevada ambición de nuestra alma por la eternidad.
“Y verán su rostro.” Esto vuelve al servicio deleitable: en verdad, es la recompensa presente del servicio. Conoceremos a nuestro Señor, pues le veremos como es. Ver el rostro de Jesús es el favor supremo que el más fiel siervo del Señor pueda pedir. ¿Qué más podría pedir Moisés que: “Te ruego que me muestres tu gloria”?
“Y su nombre estará en sus frentes.” Ellos contemplan a su Señor hasta que Su nombre es fotografiado en sus frentes. Ellos son reconocidos por Él, y ellos le reconocen. La marca secreta de gracia interior se hace manifiesta en la rúbrica pública del Soberano de una relación confesada.
¡Oh Señor, concédenos estas tres cosas en sus comienzos aquí, para que podamos poseerlas en su plenitud en Tu propia morada de bienaventuranza! 

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.


sábado, 26 de octubre de 2013

Por causa de los escogidos


Mat 24:22 Y si aquellos días no hubieran sido acortados, ninguna carne sería salva; pero por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados (BTx 3)

“Mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.”  Mat_24:22.

Por causa de Sus escogidos el Señor suspende muchos juicios y acorta otros. En las grandes tribulaciones el fuego lo devoraría todo si no fuera porque el Señor apaga la llama por consideración a Sus escogidos. Así, a la vez que salva a Sus escogidos por causa de Jesús, también preserva a la raza por causa de Sus escogidos.
¡Qué honor es otorgado así a los santos! ¡Cuán diligentemente deberían usar su influencia con su Señor! Él oirá sus oraciones por los pecadores, y bendecirá sus esfuerzos por su salvación. Él bendice a los creyentes para que sean una bendición para los que permanecen en la incredulidad. Muchos pecadores viven por causa de las oraciones de una madre, o de una esposa, o de una hija, para quienes el Señor tiene consideración. 
¿Hemos usado correctamente el singular poder que el Señor nos ha confiado? ¿Oramos por nuestro país, por otras tierras, y por nuestra época? ¿Nos interponemos como intercesores en tiempos de guerra, hambre, peste, suplicando que los días sean acortados? ¿Lamentamos delante de Dios las explosiones de infidelidad, error, y libertinaje? ¿Suplicamos a nuestro Señor Jesús que acorte el reino del pecado apresurando Su propia gloriosa venida? Pongámonos de rodillas, y no descansemos hasta que Cristo regrese.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.


viernes, 25 de octubre de 2013

En cuanto al resto ...


Mat 6:33 Buscad, pues, primeramente el reino y la justicia de Él, y todas estas cosas os serán añadidas (BTx 3)

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”  Mat_6:33.

Vean cómo inicia la Biblia: “En el principio. . . Dios.” Su vida ha de iniciar de la misma manera. Busquen con toda su alma, primera y prioritariamente, el reino de Dios como el lugar de su ciudadanía, y Su justicia como la característica de su vida. En cuanto al resto, todo provendrá del propio Señor sin que tengan que estar ansiosos por ello. Todo lo que es necesario para esta vida y para la piedad “estas cosas os serán añadidas.” 
¡Qué promesa es esta! Alimento, vestido, casa, y todo lo demás, Dios asume la tarea de añadirlo mientras ustedes lo busquen a Él. Ustedes han de preocuparse por Sus asuntos, y Él se preocupará por los suyos. Cuando necesiten papel y cordel para envolver, les serán suministrados con la compra de bienes más importantes; y de igual manera los bienes terrenales necesarios serán añadidos junto con el reino. Quien sea un heredero de la salvación no morirá de inanición; y quien vista su alma con la justicia de Dios no podrá ser dejado por el Señor con su cuerpo desnudo. Abandonemos todo afán devorador.
Concentren su mente en buscar al Señor. La codicia es pobreza, y la ansiedad es miseria: la confianza en Dios es un patrimonio, y la semejanza a Dios es una herencia celestial. Señor, yo te estoy buscando, haz que pueda encontrarte.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román.