viernes, 31 de enero de 2014

“El Dios mío me oirá”



Miq 7:7 Pero yo miraré a YHVH, esperaré en el Dios de mi salvación. ¡Mi Dios me escuchará! (BTx 3)

“El Dios mío me oirá.”  Miq_7:7. 

Los amigos podrían ser desleales, pero el Señor no se apartará del alma agraciada; por el contrario, Él oirá todos sus deseos. El profeta dice: “De la que duerme a tu lado cuídate, no abras la boca;… y los enemigos del hombre son los de su casa.” Este es un lamentable estado de cosas; pero aun en tales casos el Mejor Amigo permanece fiel, y podemos contarle todo nuestro dolor. 
Nuestra sabiduría consiste en mirar al Señor, y no altercar con hombres o mujeres. Si nuestras súplicas amorosas son desdeñadas por nuestros propios parientes, confiemos en el Dios de nuestra salvación, pues Él nos oirá. Nos oirá con mayor razón por causa del desafecto y la opresión de los demás, y muy pronto tendremos motivo de clamar: “Tú, enemiga mía, no te alegres de mí.”
Puesto que Dios es el Dios vivo, Él puede oír; puesto que es un Dios amante, Él oirá; puesto que Él es el Dios del pacto, se ha obligado a oírnos. Si cada uno de nosotros pudiera dirigirse a Él como “Dios mío”, podríamos decir con absoluta certeza: “El Dios mío me oirá.” ¡Ven, entonces, oh corazón sangrante, y deja que tus tristezas se denuncien solas delante del Señor tu Dios! Voy a arrodillarme en secreto, y a susurrar internamente: “El Dios mío me oirá”.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


jueves, 30 de enero de 2014

Te guardaré


Gén 28:15 He aquí Yo estoy contigo y te guardaré dondequiera que vayas, y volveré a traerte a esta tierra, pues no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido (BTx 3)

“He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres.”  Gén_28:15.

¿Necesitamos misericordias para el camino? Aquí tenemos unas muy especiales: la presencia de Dios y Su preservación. En cualquier lugar necesitamos ambas, y en cualquier lugar las tendremos si acudimos al llamado del deber y no vamos meramente siguiendo nuestra propia fantasía. ¿Por qué habríamos de mirar el cambio de domicilio a otro país como una triste necesidad cuando nos es asignado por la voluntad divina? En todas las tierras el creyente es igualmente un peregrino y un extranjero; y, sin embargo, en cualquier región el Señor es la morada del creyente, como lo ha sido para todos Sus santos en todas las generaciones. Podríamos echar de menos la protección de un monarca terrenal, pero cuando Dios dice: “te guardaré”, no estamos expuestos a ningún peligro real. Este es un bendito pasaporte para un viajero, y una escolta celestial para un emigrante.
Jacob no había abandonado nunca antes su hogar paterno: había estado siempre bajo la protección de la madre, y no había sido un aventurero como su hermano. Sin embargo, se fue lejos, y Dios fue con él. Llevaba poco equipaje, y no contaba con ayudantes; sin embargo, ningún príncipe viajó jamás con un protector personal más noble. Aun cuando dormía al aire libre, los ángeles lo cuidaban, y el Señor Dios le habló. Si el Señor nos ordena que vayamos, digamos con nuestro Señor Jesús: “Levantaos, vamos de aquí.”

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


miércoles, 29 de enero de 2014

Todas estas palabras


Deu 12:28 Guarda y obedece todas estas palabras que yo te ordeno, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre, pues habrás hecho lo bueno y lo recto ante los ojos de YHVH tu Dios (BTx 3)

“Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios, te vaya bien a ti y a  tus hijos después de ti para siempre.”  Deu_12:28.

Aunque la salvación no es por las obras de la ley, sin embargo, las bendiciones que son prometidas a la obediencia no son denegadas a los fieles siervos de Dios. El Señor quitó las maldiciones cuando fue hecho maldición por nosotros, pero ninguna cláusula de bendición ha sido abrogada. 
Hemos de tomar nota y escuchar la voluntad revelada del Señor, poniendo nuestra atención no sólo a algunas porciones de ella, sino a “todas estas palabras.” No podemos seleccionar ni elegir, sino ha de haber un respeto imparcial para todo lo que Dios ha mandado. Este es el camino de bendición para el padre y para sus hijos. La bendición del Señor está sobre los elegidos hasta la tercera y cuarta generación. Si caminan rectamente delante de Él, hará saber a todos los hombres que son una simiente que el Señor ha bendecido. 
Ninguna bendición nos puede llegar a nosotros o a los nuestros por medio de la deshonestidad y el engaño. Los caminos de la conformidad mundana y de la impiedad no pueden traernos bien ni a nosotros ni a los nuestros. Nos irá bien cuando caminemos bien delante de Dios. Si la integridad no nos hiciera prosperar, la ruindad no lo hará.  Lo que place a Dios nos proporcionará placer a nosotros.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


martes, 28 de enero de 2014

Dios enjugará toda lágrima de tus ojos


Apo 21:4 Y enjugará° toda lágrima de sus ojos, y ya no existirá la muerte,° ni habrá ya llanto, ni clamor, ni dolor.° Las primeras cosas pasaron (BTx 3)

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos.”  Rev_21:4.
Sí, llegaremos a esto si somos creyentes. La tristeza cesará, y las lágrimas serán enjugadas. Este es un mundo de llanto, pero pasará. Habrá un nuevo cielo, y una nueva tierra, según lo dice el primer versículo de este capítulo; y, por tanto, no habrá ya ninguna causa de llanto en relación a la caída y sus consiguientes miserias. Lean el segundo versículo, y noten cómo habla de la esposa y de sus bodas. Las bodas del Cordero son un tiempo para un placer sin límites, y las lágrimas estarán fuera de lugar.  El tercer versículo dice que el propio Dios morará entre los hombres; y seguramente a Su diestra hay placeres sin término, y las lágrimas no fluyen más. 
¿Cuál será nuestro estado cuando no haya más tristeza, ni llanto, y ya no haya tampoco más dolor? Esto será más glorioso de lo que todavía podamos imaginar. ¡Oh ojos enrojecidos por el llanto, detengan su flujo abrasador, pues dentro de poco ya no conocerán más las lágrimas! Nadie puede enjugar las lágrimas como el Dios de amor, y Él viene para hacerlo. “Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.”  ¡Ven, Señor, y no esperes; pues ahora tanto los hombres como las mujeres deben llorar!

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


Somos conducidos a arrepentirnos


Eze 20:43 Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis, y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis (BTx 3)

“Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis.”  Eze_20:43.

Cuando somos aceptados por el Señor, y estamos colocados en el lugar de favor, y paz, y seguridad, entonces somos conducidos a arrepentirnos de todas nuestras fallas y extravíos para con nuestro Dios lleno de gracia. El arrepentimiento es tan precioso, que lo podemos llamar un diamante de hermosas aguas, y esto está dulcemente prometido al pueblo de Dios como uno de los resultados más santificantes de la salvación. Aquel que acepta el arrepentimiento, también da el arrepentimiento; y no lo da proveniente de “la caja amarga” sino que lo toma de entre “las hojuelas con miel” con las que alimenta a Su pueblo. Un sentido del perdón comprado con sangre y de la misericordia inmerecida, es el mejor medio para derretir a un corazón de piedra.
¿Tenemos duros sentimientos?  Pensemos en el amor del pacto, y entonces dejaremos el pecado, lamentaremos el pecado y odiaremos el pecado; sí, nos aborreceremos a nosotros mismos por pecar contra un amor tan infinito. Acerquémonos a Dios con esta promesa de penitencia, y pidámosle que nos ayude a recordar, y a arrepentirnos, y a lamentarnos, y a regresar.   ¡Oh, que pudiéramos gozar del derretimiento  provocado  por aflicción santa! ¡Qué alivio sería una inundación de lágrimas! ¡Señor, golpea la roca, o háblale a la roca, y haz que las aguas fluyan! 

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


domingo, 26 de enero de 2014

Si el Señor no está con ellos, se juntan en vano


Núm 23:23 No hay hechizo contra Jacob, Ni conjuro contra Israel. A su tiempo se dirá de Jacob y de Israel: ¡Mirad° lo que ha hecho Dios! (BTx 3)

“Porque contra Jacob no hay agüero, ni adivinación contra Israel.”  Núm_23:23.

¡Cómo debería cortar esto las raíces y las ramas de todos los miedos insensatos y supersticiosos! Aun cuando hubiera alguna verdad en la brujería y en los agüeros, no podrían afectar al pueblo del Señor. Aquellos a quienes Dios bendice, los demonios no pueden maldecir.
Los impíos, como Balaam, pueden maquinar astutamente para destruir al Israel de Dios; pero a pesar de todo su sigilo y su política están condenados al fracaso. Su pólvora está mojada y su espada perdió su filo. Se reúnen; pero como el Señor no está con ellos, se juntan en vano. Podemos quedarnos quietos, y dejar que tejan sus redes, pues no seremos atrapados en ellas. Aunque solicitaran la ayuda de Beelzebú, y emplearan toda su astucia viperina, no les serviría de nada: los hechizos no funcionarán y la adivinación los engañará. ¡Cuán grande bendición es esta! ¡Cómo tranquiliza el corazón! Los Jacob de Dios luchan con Dios, pero nadie luchará con ellos  para prevalecer. Los Israel de Dios tienen poder con Dios y prevalecen, pero nadie tendrá poder para prevalecer en contra de ellos. No hemos de temer ni al mismo demonio, ni a ninguno de esos secretos enemigos cuyas palabras están llenas de engaño, y cuyos planes son profundos e insondables. No pueden dañar a aquellos que confían en el Dios vivo. Desafiamos al diablo y a todas sus legiones.

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román


sábado, 25 de enero de 2014

Los que vengan a Él


Job 33:27 Cantaría entre los hombres diciendo: ¡Pequé y pervertí lo recto, Pero no me fue tomado en cuenta!
Job 33:28 ¡Ha redimido mi alma para que no baje al sepulcro, Y mi vida ya ve la luz! (BTx 3)


“Él mira sobre los hombres; y al que dijere: pequé, y pervertí lo recto, y no me ha aprovechado, Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro, y su vida se verá en luz.”  Job_33:27-28.

Esta es una palabra de verdad, extraída de la experiencia de un hombre de Dios, y equivale a una promesa. Lo que el Señor ha hecho, y está haciendo, lo seguirá haciendo mientras el mundo subsista. El Señor recibirá en Su seno a todos los que vengan a Él con una sincera confesión de su pecado; de hecho, siempre está buscando para descubrir a alguien que esté en problemas por causa de sus faltas. 
¿No podemos endosar el lenguaje usado aquí? ¿Acaso no hemos pecado y pecado personalmente como para decir: “He pecado”? ¿No hemos pecado voluntariamente habiendo pervertido lo que es recto? ¿No hemos pecado como para descubrir que no hay ganancia en ello, sino una pérdida eterna? Entonces, acudamos a Dios con este reconocimiento honesto. Él no pide más. No podemos hacer menos. 
Usemos como argumento Su promesa en el nombre de Jesús. Él nos redimirá del abismo del infierno que abre sus fauces para tragarnos; Él nos concederá vida y luz.  ¿Por qué habríamos de desesperar? ¿Por qué habríamos siquiera de dudar? El Señor no se burla de las almas humildes. Él dice en serio lo que afirma. Los culpables pueden ser perdonados. Los que merecen una ejecución pueden recibir un perdón inmerecido.  ¡Señor, nosotros confesamos, y te pedimos que nos perdones!

La Chequera del Banco de la Fe.
Traducción de Allan Román